1 – 4 de diciembre: correspondencia de cuarentena

Luz Modroño*- Enriqueta de la Cruz*. LQS. Diciembre 2020

Entrega 23 de este hilo de la correspondencia entre Luz y Enriqueta, un hilo epistolar rojo, republicano, que es de hablar claro. Volcando ahí de forma personal sus observaciones, inquietudes, deseos de colaborar con lo que saben hacer, aquí nos comparten este mundo epistolar creado entre ellas dos

VOZ DE ENRIQUETA
1 de diciembre

Ojalá, Luz, sea como dices en Estados Unidos. Pero no confío demasiado. Hay una lucha tremenda en el mundo y un afán por cegarnos.

Siguiendo con lo del otro día. Las personas de hoy deberíamos dignificarnos primero mediante el autoconocimiento, y luego abrir bien los ojos porque se ha iniciado a tope la fase de la contra propaganda y la desinformación más genuina.

No se advierten, por ejemplo, como peligrosísimos y sin ir más lejos, esos negacionismos del avance científico, como las vacunas, a esos falsos predicadores de que la culpa la tiene China sin más, tanta mentira como lo de antes, que la tenían los murciélagos voladores. Nos tratan como a niños chicos y nos meten veneno por los cuatro costados. La desinformación también es mortal; alienante, por supuesto, a vigilar. Pero, claro, es un arma poderosa y por eso está ahí, fomentada, aventada.

Esto del maldito Covid solo se explica en un acto de fuerza asquerosa de perdedores, el que va perdiendo es el que más interés tiene en pegar el golpe en la mesa, en destruir; no el que va avanzando y ganando… O quiere una retaguardia como ya es Europa, jodida y destrozada, sí, ahora que Asia-Pacífico es lo que mola, el gran escenario de operaciones, adonde se dirige el centro de los deseos y cambalaches y poderes esenciales. Dejar Europa deshecha, y todo el Mediterráneo, siempre estratégico, metido en mil luchas: Turquía contra Francia, España y esa nación, descuartizadas por todos sus puntos flacos, Rusia rodeada, Bélgica a tope de contagios, Alemania en observación… Los refugiados como arma humana con la que se mercadea y guerrea como si fueran piedras… ¡Qué pena! Y qué mal nos lo cuentan… Pese a las evidencias. R. Unido ya se fue ¿no? Pues ¿qué más señales queremos? Del ocaso.

Esto se inició hace más de treinta años cuando la inteligencia norteamericana publicaba en El País, ese inefable sitio, que el Imperio se estaba cansando de financiar hasta a la OTAN de sus entretelas, cuando se dirigían las pelas a los Osama de turno, se enturbiaban los sentimientos religiosos y se radicalizaban las religiones, siempre tan útiles… Cuando se iniciaba un nuevo reparto del mundo, una nueva Yalta que aún no se firmó del todo… Será allá por 2024, dicen. Fue diseñado cuando la élite más élite y oculta de gobernanza del mundo, se entremetía por todos los huecos, laboratorios y potencias presentes o futuras. Ideaban un plan. Como alguien dijo, nunca vencida ni Roma, ni Venecia, ni zares, ni monetaristas, ni ratas, ni raposas, ni nadie que haya sido potencia (menos España que vio ponerse el sol de una vez y para siempre…), todos a una nos joden la vida, lo repito: la resetean…

El postureo que nos traíamos (se traían algunos, entiéndase bien) por las grandes ciudades luciendo palmito y cháchara de enteradotes (que no se enteraban, pero bueno); el tapeo, el importanteo, el procesioneo con tanto chisme inútil: carteras de cuero, banderitas, zapatones pisando cuellos y conciencias, pluses, tinglados mil, ligoteos de cocainómanos ansiosos queriendo y no pudiendo comérselo to; bolsas de grandes almacenes (o de basura directamente), llenas de billetitos camino del blanqueo… Todo eso desaparece junto a los toros y peinetas y mantillas. No hay mal que por bien no venga.

Ahora son más útiles los aperos de labranza, otra vez, y los moldes para hacer queso tras el ordeño de la cabra. Con más etiqueta eco y demás, pero lo de siempre.

No queda otra que despertar, valorar al vecino majo y al familiar que se tenía en el rincón de los pesados a no tratar demasiado, acercarse a otros seres humanos y solidariamente hacernos fuertes. Arrimar el hombro, dejarnos de tontadas y de ver noticiarios, las cadenas que anuncian adormideras, alienación y odio. Y menos escuchar otros mil cantos de sirenas. No creer en príncipes azules ni en que ningún torpe nos vaya a salvar de nada. Dejar de cruzar los dedos y unir los brazos… Si recibimos bofetones, hemos de defendernos…

“Si nuestra condición fuese realmente feliz no habría que distraernos de pensar en ella”. Y eso es lo que hacen continuamente, distraernos. Justo lo que no necesitamos ahora.

Ya te referí que leo a Pascal estos días; me está gustando, como en esa frase entrecomillada, por su practicismo sin moralina y porque creo que más allá de intentar meternos lo sensato que cree él que es creer en la existencia de Dios, quitando eso que quizá le sirviera de excusa para hablar en completo de la condición humana, y muy bien, pasando la censura de la época, pues es de admirar…

Y mira este otro pensamiento suyo: “El arte de criticar, de derribar los estados, consiste en hacer tambalearse las costumbres establecidas, profundizando hasta sus orígenes para poner de relieve su falta de autoridad y de justicia”. Hay muchos estados de las cosas que derribar y mucho que sacudirse en cuanto a pésimas costumbres que damos por buenas, o aguantamos sin más…

Un abrazo enorme, compañera.

VOZ DE LUZ
4 de diciembre

Hola, Enriqueta, querida amiga. En estos días, y para no perder el ritmo, han seguido ocurriendo cosas y más cosas. Una trata de imaginar cómo sería aquel mundo en el que el ritmo era menos loco, más sosegado, en el que se podía coger aliento para digerir lo que iba ocurriendo. Hoy, como en el maravilloso libro de Ende, que ya hemos comentado alguna vez, siento que unos hombrecitos grises nos roban el tiempo, apenas lo da para digerir y analizar,deglutimos y tragamos y volvernos a deglutir.

Pues mira, me resisto a ello. El ser humano necesita su tiempo, la vida no es una carrera de obstáculos que haya que salvar para llegar a meta alguna. Quiero tener tiempo, aunque sea para perderlo, decidiendo yo qué hacer con él.

Nuestras rutinas han sido destruidas en estos días de pandemia, nos estamos viendo obligadas a crear otras que no conocemos y, sobre todo, no controlamos. No sabemos que nos puede pasar mañana, si caeremos o no en las garras de ese virus y si ya hemos caído y aún no se ha manifestado o si, incluso, pertenecemos a ese grupo de asintomáticos que no lo sufre pero sí contagia. ¿Qué hacer? Planificar es casi imposible pues imposible es saber que va a pasar mañana. El aislamiento desestructura, provoca ansiedad, depresión… y se establece una lucha contra el miedo. Hace unos días, un amigo me decía riendo “el virus está consiguiendo lo que en cuarenta años no consiguió Franco: amordazarnos”.

En medio de todo esto, la amenaza de un grupo de militares, ya retirados sí, pero posiblemente con capacidad de seguir influyendo dentro del propio ejército, dando alas y alimentando los deseos de los nostálgicos de la dictadura, amenazando a 26 millones de españoles a los que quieren fusilar y no pasa nada. Ahí siguen, acompañando nuestros desayunos, lanzándonos su fétido aliento a través de la prensa, desenterrando viejos fantasmas que no han soltado los fusiles, las botas, el odio. Desde el poder que no tienen ya pero añoran, se permiten el lujo de amenazarnos y justificar sus crímenes mediante sistemáticos titulares de prensa y declaraciones de los dirigentes de un partido antidemocrático que tanto se parecen al discurso mentiroso y manipulador con que pretendieron justificar sus miles de crímenes, tan bien servido por una prensa secuestrada a la vez que perseguida y prohibida la que no quería entrar en el juego.

Y siguen sueltos, el rey sin una palabra de condena -debe estar muy ocupado y preocupado por su padre hoy, perdida su inviolabilidad, en riesgo de ser reconocido como un delincuente o ladronzuelo-, la justicia sin actuar… una justicia que actúa rápido, amparada en la ley mordaza, contra unos titiriteros inocentes, contra rockeros o raperos en su libertad de expresión, o contra cualquiera que se salga del guión. Pero no contra estos sinvergüenzas potencialmente asesinos.

Las declaraciones de VOX y, en menor medida también del PP, están creando un clima desestabilizador que, como antaño, trata de poner las bases que justifiquen una nueva dictadura, dando alas a un ejército que no termina de quitarse de encima el polvo intervencionista, tan querida y adorada por ellos. Y me pregunto que estarán sintiendo toda aquella ciudadanía, todos aquellos hombres y mujeres que vivieron la cárcel, la amenaza permanente, el miedo pegado a la piel… el impacto de los discursos del odio dejan su huella.

Y el rey calla mientras su padre no deja de escandalizar. Digno miembro de su familia, parece que llevan en sus genes eso de estafar y robar y se transmite por herencia genética. Se ve que, con esto de estar cerca la Navidad, quiere volver a casa. ET. Pero sin inocencia. Y con deudas con la hacienda que le salen por las orejas, ninguna de ellas menores de ciento y pico mil euros.

En medio de todo ello dos fechas importantes para la libertad: una, el 25N, Día Internacional contra la violencia de género; la otra, el 2 de diciembre, día Internacional por la abolición de la esclavitud. Violencia de género que adopta múltiples formas y que atraviesa de norte a sur y de oriente a accidente todo el mundo. Igual que la esclavitud, celebrada el 2D cómo día Internacional contra la abolición de la esclavitud. Una esclavitud con rostro de mujer y que hoy, en pleno siglo XXI, alcanza el mayor número que nunca antes en la historia de la humanidad. Que tenemos dentro de nuestras fronteras, hoy mismo, en estos días muy cerquita: en Jaén, época de recogida de la aceituna. Y que impregna la agricultura (Huelva, Almería, Levante, Lleida…) la construcción, fábricas semi clandestina, prostíbulos, y también el servicio doméstico. Muchas mujeres que no son libres para decidir su destino hasta que paguen la deuda con la que consiguieron escapar de sus países. Todo un submundo cruel que cohabita dentro de las fronteras del mundo civilizado, rico y desarrollado tanto como en el resto. India, China, países árabes, África pero también las dos Américas y Europa. Ningún rincón del planeta está libre de ello. Más de 70 millones de personas son hoy esclavas, 40 de ellas, mujeres. Y no olvidemos las niñas víctimas de matrimonios tempranos que se ven casadas con menos de 15 años o los miles de niños soldados o los niños y niñas menores obligados a poner sus tiernas manos al servicio de trabajos finos que se venderán a un precio elevado en el mercado del lujo y el glamour de un mundo “rico” en economía y terriblemente pobre en valores y humanidad.

Ver las entregas anteriores, Correspondencia de Cuarentena, clic aquí

* Las autoras de la correspondencia:

Luz Madroño es profesora de Historia en Secundaria, es doctora en Psicología, psicóloga, por tanto, que también que en estos momentos echa una mano al que puede y necesita; es activista social, trabaja por los derechos humanos a pie de obra y recientemente ha llegado de Lesbos, en ese lugar donde los refugiados se debaten entre el vivir o vivir, porque hay que sobrevivir, porque llegaron de un infierno para meterse en otro, pero no se rinden. También Luz está vinculada a la UNESCO desde su presidencia del Centro en Madrid, donde organiza estupendas jornadas. Feminista, mujer de mundo, honesta… Y mucho más.

Enriqueta de la Cruz, es escritora y periodista. Cinco novelas publicadas enraizadas en Memoria Histórica, presente y nuestro futuro. La última: Despertando a Lenin, de reciente aparición y dos libros de conversaciones con el republicano y ex presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, César Navarro, psiquiatra, humanista, políglota y sobre todo, buena y culta persona. La última, Tiempos de plomo y ceniza, acaba de salir de imprenta. Colaboradora en LoQueSomos y otras Web alternativas, enormes grupos de gente imprescindible, a la que admiro por ser luchadora, comprometida.

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