1970: blues, alcohol y poesía en el Hotel Morrison

Mariano Muniesa*. LQS. Marzo 2020

Circus Magazine lo definió como «posiblemente el mejor álbum de los Doors hasta la fecha, cargado de buen, duro y penetrante rock». Alcanzó el nº 4 en los charts oficiales de los USA y logró la posición más alta de un álbum de los Doors en el Reino Unido: nº12

El nuevo álbum de The Doors fue un gran éxito comercial inesperado y en gran medida, les ayudó a remontar la credibilidad que habían perdido anteriormente.

El año 1969 había sido horrible para los Doors. Todo empezó a estropearse en abril, cuando Jim Morrison fue arrestado por un presunto delito de escándalo público al mostrar su pene en el escenario durante un show de la banda en Miami. La tormenta que siguió a partir de ese momento canceló las lucrativas giras que venían haciendo desde 1967, aunque el álbum que se puso a la venta en julio, el pseudo-sofisticado «The Soft Parade», fue el más vendido de su carrera hasta entonces.

Pocos historiadores del rock –tal vez solamente en su magistral biografía «Jim Morrison – De aquí nadie sale vivo» Danny Sugerman y Jerry Hopkins- han afrontado con veracidad y realismo un hecho que ya se conoce sobradamente y que es innegable; Jim Morrison tenía una idea, un concepto y una opinión acerca de la banda y del papel que él mismo jugaba dentro de los Doors diametralmente opuesta a la que tenían los otros tres miembros del grupo. A mediados de 1969, la quiebra en su relación personal, su distanciamiento y su incapacidad para comunicarse y la brecha cada vez más profunda entre ambas partes hizo que no fuera un secreto para nadie que se moviera en el entorno de los Doors que Ray Manzarek, Robbie Krieger y John Densmore ya no podían soportar estar con su cantante en la misma habitación.

El productor Paul Rothchild se había convertido en el hombre cuyo trabajo consistía en poner a la banda en acción, y a esas alturas su energía, su ilusión y su convicción para seguir empeñado en esa tarea se estaba agotando. En declaraciones en 1971 a Rolling Stone, aseguró: «Me había cansado de arrastrar a The Doors de un álbum a otro, especialmente con Jim, quien prácticamente no tenía ningún interés en el grupo. Cada día, Jim no quería ir al estudio o cuando iba, estaba borracho. La mayor parte de mis energías las gasté tratando de coordinar a Jim con el grupo, y aquello resultaba psicológicamente agotador porque era imposible. Nada avanzaba. Nada salía como tenía que salir. Una frustración tras otra, día tras día”.

«Jim Morrison era el chamán … nuestros shows eran rituales», decía siempre Ray Manzarek. Bueno, tal vez en los primeros días. Pero a fines de 1969, los conciertos se estaban convirtiendo en una parodia de ese ritual que un día fueron, y Manzarek lo sabía.

En un último intento por salvar algo de la situación, el presidente de Elektra Records, Jac Holzman, intervino y al menos salvó la situación durante dos años más. «Podría haber terminado todo después de Miami» – dice Holzman ahora. “John Densmore estaba disgustado. No sabían qué hacer, de manera que les dije: “Chicos, es la hora de hacer otro disco. Entrad al estudio. Exorcizad vuestros demonios en el estudio». ¿El resultado? «Morrison Hotel», el quinto álbum de los Doors, en un primer momento el más subestimado de su carrera, aunque hoy sabemos que fue el que volvió a encarrilar la historia de los Doors hasta el punto que su repercusión hizo creer a todos que tal vez no fuera aún demasiado tarde.

El 1 de noviembre de 1969 el grupo entró en los Elektra Sound Recording Studios de Los Angeles para empezar la grabación de este álbum. Durante la primera semana todo fue más o menos bien, pero el 10 de noviembre Jim Morrison volvió a ser arrestado cuando desembarcó de un vuelo de Continental Airlines desde Los Ángeles a Phoenix, acusado de «asalto, intimidación, amenazar a una azafata, interferir con el vuelo de un avión intercontinental, embriaguez pública». Conducido a la cárcel del condado, a la mañana siguiente el abogado de The Doors, Max Fink, consiguió su libertad pagando una fianza de 5.000 dólares. Conduciendo de regreso al aeropuerto, a Morrison le dijeron que si era condenado, estos serían cargos federales que podrían resultar en una multa de 10.000 dólares y una sentencia de 10 años de cárcel.

Un Jim Morrison alcoholizado, evadido de la realidad y casi obligado a trabajar con un grupo que no le importaba en absoluto, ni siquiera era capaz ya de escribir letras. Para este disco, fue Ray Manzarek quien buceando durante horas en los diarios y cuadernos del cantante en busca de ideas, elaboró los borradores de las letras de las canciones. «Luego Jim se sentaba con ellos y llegaban a un acuerdo acerca de qué se podía usar y qué no», recuerda el ingeniero Bruce Botnick.

Los Doors tenían una necesidad apremiante de volver a un tipo de música menos complicada: lo único con lo que Jim Morrison podía manejarse en su estado ahora era el blues simple y el rock fuerte a todo volumen. Nadie, incluido Jac Holzman, daba un centavo por lo que pudiera salir de esas sesiones de grabación, que finalizaron el 22 de diciembre de 1969. Y sin embargo… ¡funcionó!

El 9 de febrero de 1970, hace 50 años, llegó a las tiendas de discos «Morrison Hotel», el nuevo álbum de The Doors fue un éxito comercial inesperado y en gran medida, les ayudó a remontar la credibilidad perdida. Circus Magazine lo definió como «posiblemente el mejor álbum de los Doors hasta la fecha, cargado de buen, duro y penetrante rock». Alcanzó el nº 4 en los charts oficiales de los USA y logró la posición más alta de un álbum de los Doors en el Reino Unido: nº12.

Por supuesto, el clásico imperecedero con el que se abría «Morrison Hotel», el sensacional “Roadhouse Blues” – con la armónica de un John Sebastian de Lovin’ Spoonful sin acreditar- es ya patrimonio de la historia del rock. Sacaron su vena más hardrockera y cruda no solo en este tema, sino en el magnífico “You Make Me Real”, se mostraron versátiles y abiertos a absorber otros ritmos en la pegadiza y funky “Peace Frog”, sensibles en la preciosa balada amorosa “Blue Sunday”, que bien pudo estar inspirada en el amor de Jim Morrison por Pamela Courson, y afanosos de experimentar con sonidos jazzísticos en “Queen Of The Highway”, una de las últimas piezas realmente magistrales que escribieron juntos Jim Morrison y Robbie Krieger. Amén de sus excelentes blues clásicos “The Spy” y “Maggie M’Gill” o “Land Ho”, un rock a medio tiempo con partes endurecidas que dejaban entrever transiciones de puro rock progresivo no muy lejanas de experimentos como “The Unknown Soldier”.

La foto de portada fue hecha por Henry Diltz en el Hotel Morrison de South Hope Street en el centro de Los Ángeles, una fotografía que tuvo que ser tomada en un descuido del conserje, pues no se permitió al grupo hacerse una instantánea allí. Sobre la contraportada, muestra una imagen de un local llamado Hard Rock Café en la 300 East 5th Street. En 1971, nació la idea en Londres de crear una cadena de restaurantes decorados y ambientados con numerosa memorabilia de toda la historia del rock inspirados en esa contraportada. No hace falta que les reitere el nombre, ¿verdad?

Una de esas obras maestras de la historia del rock que ha resistido perfectamente el paso de los años sin perder ni un ápice de vigencia, calidad e inspiración. De hecho, pudo haber sido el disco que hubiera salvado a los Doors de la que parecía su inevitable ruptura, pero en 1971 Jim Morrison decidió marcharse a París… y el resto de la historia, por desgracia, ya se sabe cómo terminó.

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* Nota original del diario “La Región”

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