1970. George Harrison: ‘All Things Must Pass’

Mariano Muniesa*. LQS. Enero 2021

En una fecha aún por determinar, en los primeros meses de 2021 se editará, coincidiendo con la efeméride de este nº 1, una nueva edición remasterizada de este clásico, supervisada por Paul Hicks y con la ayuda del hijo de George, Dhani Harrison

La venganza contra el ‘establishment’ del rock

‘All Things Must Pass’, el primer disco en solitario de George Harrison se editó a finales de noviembre de 1970, pero hace ahora 50 años, en la segunda semana de enero de 1971 logró un hito que nadie esperaba viniendo de un músico, que sí, efectivamente era uno de los Beatles, pero fue siempre ese Beatle a menudo no tenido en cuenta, siempre a la inmensa sombra de Lennon y McCartney. Pues bien, en enero de 1971, George Harrison logró con ese disco llegar al nº1 en las listas oficiales de ventas de álbumes en los Estados Unidos, mientras que en febrero conseguiría lo mismo en las listas oficiales del Reino Unido. Y en justicia hay que decir que indudablemente, haber pertenecido a los Beatles tuvo una influencia en la expectación con la que fue acogido ese disco, pero cuando se escuchan esas canciones, se entiende, sobre todo en una época en la que el criterio musical, la apreciación de la buena música, de la sensibilidad artística, no estaba tan implacablemente mediatizada por las políticas comerciales de la gran industria multinacional del disco, los “influencers”, la televisión o las redes sociales, que lograse ese éxito que hoy recordamos y del que celebramos medio siglo.

Aunque es igualmente justo y necesario afirmar, y esa es una de las razones que me han llevado a dedicar más allá de la efeméride puntual el “Papeles de Rock” de esta semana a ‘All Things Must Pass’, que el éxito de este trabajo se debe tanto a la inspiración y al talento de George Harrison como a la calidad musical, el feeling y la garra que le pusieron los compañeros de viaje de Harrison en el proyecto, que no fueron otros que los que después se conocerían como Eric Clapton y Derek And The Dominos, una de las bandas de rock más indiscutiblemente grandes de la década de los 70.

George Harrison, al igual que John Lennon, ya era buen amigo de Eric Clapton, quien no lo olvidemos, colaboró con él en su «While My Guitar Gently Weeps», favor que el Beatle le devolvió participando en el “Badge” de Cream. También tenía muy buena relación con los miembros de Delaney & Bonnie Jim Gordon, batería y Carl Radle, bajista. Habían coincidido muchas veces, se conocían bien y por tanto, Harrison les propuso ser la banda que grabase con él su debut en solitario.

Se dice por parte de prestigiosos y habitualmente bien documentados historiadores del rock inglés, que no se grabaron maquetas ni demos para la grabación de ‘All Things Must Pass’; más aún, hubo temas que se grabaron prácticamente en directo y a una primera toma. En palabras del propio George Harrison a la revista Billboard en 2000: “Nos reunimos para hacer unos ensayos en plan precalentamiento a finales de mayo de 1970 en el estudio, y sin planearlo, pasó lo que solía pasar en los comienzos de los Beatles, en nuestras primeras sesiones de grabación. Tras estar tocando unos 40 minutos, alguien iba al lavabo, o salía a fumar un cigarrillo y al minuto siguiente entrabas en una jam session que el ingeniero grababa en un Revox de dos pistas. Cuando estábamos mezclando el álbum y acercándonos al final, escuché esas cosas y pensé: “Esto tiene algo de fuego, particularmente lo que toca Eric Clapton ¡Es fuego!».

En ese clima de febril creatividad y de auténtica magia musical, en medio de la grabación de un disco de George Harrison, se grabaron los dos primeros cortes de estudio de Derek & The Dominos, aunque ambos fueron regrabados para su lanzamiento oficial más tarde. De hecho, la química musical funcionó entre Eric Clapton y el resto de lo que luego serían los Dominos de tal manera, que nada más terminar la grabación con Harrison se apresuraron a entrar al estudio para completar lo que sería ‘Layla and Other Assorted Love Songs’, grabadas con una ayuda tardía de Duane Allman de los Allman Brothers Band en agosto y septiembre de 1970. Y todo se precipitó de tal manera que el álbum de Derek and the Dominos salió a la venta antes de ‘All Things Must Pass’.

«Hicimos un trato por el cual George conseguiría que Phil Spector, que coproducía el álbum, produjera un par de pistas para nosotros a cambio de utilizar nuestra banda para grabar su disco», recordó Clapton en sus memorias, ‘Clapton: The Autobiography’. «Grabamos dos canciones con él, “Roll It Over” y “Tell The Truth”, en los Abbey Road Studios, antes de dedicarnos ya por entero a George como músicos de sesión para su álbum».

‘All Things Must Pass’ se convirtió en un éxito seis veces platino en la cima de las listas, gracias sobre todo y como sucedía en aquellos años en el rock business, derivado del éxito de los singles que sonaban en la radio y que a su vez, entraban con fuerza en los charts. El caso más emblemático fue el de «My Sweet Lord», el histórico single que también llevó en enero de 1971 a George Harrison al nº1 en las listas de sencillos.

Harrison dijo que se inspiró en una readaptación de una pieza gospel llevada al funky de un himno del siglo XVIII llamado «Oh Happy Day», con el que los Edwin Hawkins Singers ocuparon las listas de éxitos en 1969 mientras realizaba una gira por Europa con Delaney & Bonnie. «Me dejó asombrado escuchar esa canción y sentí algo parecido a una llamada religiosa», dijo Harrison en ‘Off the Record 2: The Dream Is Over’, recordando cómo llegó la inspiración para ese tema en un camerino en la carretera. «Entonces, pensé: escribiré otro “Oh Happy Day», que se convirtió en ‘My Sweet Lord'».

En este punto, hablamos de 1969, Harrison todavía era oficialmente miembro de los Beatles, y eso significaba dividir sus canciones a un ritmo de dos por álbum. Así que antes de que quedase subsumida en un disco sobre el que la atención recaería sobre el trabajo de Lennon o Macca, se la cedió a Billy Preston, colaborador de los Beatles por aquella época y años mas tarde, teclista de los Rolling Stones a mediados de los 70. Y ya disuelto oficialmente el grupo en abril de 1970, la recuperó, la regrabó y la convirtió en el gran éxito que catapultó su debut en solitario al nº1.

En una fecha aún por determinar, en los primeros meses de 2021 se editará, coincidiendo con la efeméride de este nº 1, una nueva edición remasterizada de este clásico, supervisada por Paul Hicks, ingeniero de sonido y ganador de varios premios Grammy, que recientemente ha coordinado la reedición del afamado ‘Goats Head Soup’ de los Rolling Stones, con la ayuda del hijo de George, Dhani Harrison. “Lograr que este álbum suene más limpio siempre fue uno de los mayores deseos de mi padre y era algo en lo que estábamos trabajando juntos hasta que falleció. Pero con la ayuda de la nueva tecnología y el trabajo de Paul Hicks en este proyecto, ahora somos capaces de conseguirlo. Estamos impacientes por que escuchéis todo lo que hemos estado haciendo, no os va a defraudar”, ha declarado el vástago del ex Beatle.

Eso esperamos, sinceramente…

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