25 años: Unplugged in New York de Nirvana

Mariano Muniesa*. LQS. Octubre 2019

Probablemente sin pretenderlo, hicieron una actuación en la que las reminiscencias punk que el grunge siempre llevó en su esencia afloraron en una puesta en escena que sorprendió

Papel higiénico perfumado convertido en doble vinilo

Como era de esperar, el próximo mes de noviembre, al cumplirse los 25 años de su edición, se vuelve a poner en las tiendas uno de los discos en directo más icónicos de todo lo que significó el fenómeno grunge en los años 90 y el que se considera por gran parte de la crítica uno de los álbumes en vivo y en acústico más grandes de la historia del rock: el celebérrimo «Unplugged In New York» de Nirvana.

La grabación en directo de un show para la televisión que alcanzó cifras de audiencias sin precedentes en una cadena como la Music Televisión, la MTV, en un momento en el que la industria del rock aún estaba tratando de asimilar todo lo que había pasado en el rock americano desde 1990 y cómo una banda que jamás pretendió ser un fenómeno de masas había llegado a ser el grupo más millonario de aquellos primeros años 90 al lado de Metallica y Guns N’Roses.

Divertida, incómoda y extrañamente fascinante. Así definieron muchos medios norteamericanos lo que fue aquel concierto “desenchufado”, aquel show acústico que la MTV había puesto de moda y para el cual Nirvana, probablemente sin pretenderlo, hiczo una actuación en la que las reminiscencias punk que el grunge siempre llevó en su esencia afloraron en una puesta en escena que sorprendió y adquirió su carácter de leyenda por su sencillez, su simplicidad y su absoluta ausencia de impostación. Kurt Cobain construyó aquella noche de noviembre de 1993 la imagen de la anti-estrella del rock en el templo de las estrellas del pop y del rock con una guitarra acústica que parecía de segunda mano, vistiendo un cárdigan borroso, una camiseta Frightwig, jeans deslavados y unas zapatillas Converse, como cualquiera de los fans que quizá esperaban a la puerta de los estudios de la Sony en la gran manzana vestirían en espera de un autógrafo. Y sobre todo, fue un episodio que rompió, como todo movimiento generacional, y el grunge lo era, un mito que pesaba sobre Nirvana como una losa: una banda que en canciones como “Territorial Pissings” parecía la más ruidosa del planeta rock desde los Who de los 60 que hacían estallar los amplificadores, poseía una profundidad y una esencia folk, acústica e incluso blues realmente impresionante.

Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl subvirtieron sutilmente el formato del típico “MTV Unplugged” hasta entonces, que generalmente presentaba grandes nombres de la historia del rock interpretando versiones light de sus grandes éxitos, haciendo un repertorio con abundantes covers a modo de homenaje – “The Man Who Sold The World” de David Bowie es la más conocida, pero no cabe ignorar otras joyas como por ejemplo «Where Did You Sleep Last Night?», un blues tradicional popularizado por uno de los bluesman mas malditos de la historia, Leadbelly, incorporando a la banda a la violonchelista Lori Goldstone y el guitarrista de The Germs, Pat Smear, que de hecho ya formaba parte del grupo para las giras y a dos amigos y héroes musicales de Kurt Cobain, Cris y Curt Kirkwood de los poco conocidos en aquel momento Meat Puppets.

El ambiente inquietante y la sombría iluminación de la sala, especialmente solicitada por el propio Kurt Cobain, hizo que el evento se describiera como un show frío y triste, pero a pesar de esa engañosa impresión, la noche estaría muy lejos de ser sombría. A medida que el set avanzaba, los asistentes comenzaron a darse cuenta de que lo que estaban viendo se volvería legendario. «Sabías con certeza que se estaba haciendo historia esa noche», dijo la ex-ejecutiva de MTV Amy Finnerty, quien trabajó estrechamente con Nirvana en aquel periodo. «No hay duda de eso. Tienes mucha suerte si te encuentras en algo así una vez en tu vida. Los pocos privilegiados que asistieron a ese show y yo podemos decirlo”.

La decisión de omitir tantos éxitos masivos de Nirvana de la lista de canciones para el show disgustó tanto a su compañía de discos como a los propios responsables de la MTV, pero en modo alguno logró reducir el impacto del programa, que con independencia de lo que sucedió seis meses después, la muerte de Kurt Cobain, estaba destinada a convertirse en un disco en directo, como lo habían sido entre otros los de Rod Stewart o Eric Clapton.

En los días previos a la actuación, se le preguntó al bajista Krist Novoselic qué era lo que más esperaba de aparecer en el “MTV Unplugged”. «Lo que queremos es mostrar nuestro lado más suave, el que menos imagina mucha gente que poseemos. Algo así como regalarte un rollo de papel higiénico perfumado», fue su respuesta. Sin embargo, él y sus compañeros de banda, así como todo el equipo de MTV, esperaban lo peor, en base a una serie de ensayos trágicamente decepcionantes. “Todos temíamos que ese show iba a ser un desastre. No habíamos ensayado. No estábamos acostumbrados a tocar la acústica. Hicimos algunos ensayos y fueron terribles, nada salía bien, todos pensamos que era horrible e incluso la gente de la MTV pensó también que era horrible. Luego nos sentamos, intentamos tranquilizarnos, las cámaras comenzaron a rodar y algo hizo “clic”. Se convirtió en una de las actuaciones más memorables de la banda», declararía Dave Grohl.

Una idea que salvó ese previsible desastre que Grohl pronosticaba fue precisamente que en el último minuto el productor de “MTV Unplugged”, Alex Coletti, reemplazó sus baquetas normales de batería por unas escobillas típicas de los baterías del mundo del jazz. Resultó ser un golpe de genio. Ese sonido de batería diferente hizo ganar en intimidad y profundidad el de aquellos atípicos Nirvana, incluso con un Dave Grohl que, cuando se visiona la cinta del programa de televisión, no oculta sus nervios y su incomodidad.

Es posible que el público se decepcionara esperando escuchar «Smells Like Teen Spirit», en versión desenchufada, aunque pocos podrían argumentar en retrospectiva que dejarlo fuera no fue la decisión correcta. La lista de canciones respondía a un intento deliberado de la banda de hacer lo contrario de lo que MTV quería y lo que todos esperaban. Y a pesar de que esta actuación resultó casi improvisada, esa magia propia de la intuición propia de los artistas a los que la inspiración les visita no solamente cuando están frente a la guitarra o el piano, sino cuando tienen que subirse a un escenario, funcionó.

‘Nirvana – MTV Unplugged In New York’ debutó en el número 1 en el Billboard 200 en noviembre de 1994, vendiendo más de 300.000 copias en esa primera semana de su puesta a la venta. En unos días, podremos volver a escucharlo, con un aliciente muy especial: por primera vez se edita en vinilo, formato que se daba por muerto definitivamente en 1994. Todo un signo de los tiempos… y algo que estoy seguro que hubiera agradado a un melómano como Kurt Cobain.

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* Nota original del diario “La Región”

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