26 de noviembre. Agustín Mora Valle, Corazón libre

Madrileño de nacimiento, canario por adopción, libertario de profesión, luchador incansable ejerció hasta el último momento la palabra peleándola contra un cáncer al que no le dio el gusto de rendírsele. Porque cuando debió dejar la radio siguió escribiendo. La palabra (oral o escrita) venciendo al tiempo.

Numerosas notas de fuerte crítica, que continuó hasta que pudo (parafraseando aquella nota que nos envió): “Hoy, me veo en la obligación ética de escribir otra nota que llamaré… ‘Hasta que pueda’… Como dice un viejo amigo mío… “’hasta el próximo cruce de caminos”.   

Fue colaborador en diversos medios, tanto escritos como radiales. En LQSomos escribió notas donde desmenuzaba la realidad con sentido crítico, siempre en alto sus valores republicanos y su defensa de las libertades.

Todavía recuerdo que en el año 2008 recibí una notificación de la aduana para ir a retirar un envío. Estábamos en pleno debate de la “125” no sólo en el Congreso, se debatía en la calle, en la familia, por mail.

Mi país, por suerte, recuperó la práctica política, la palabra, la plaza, la calle, la militancia, porque hubo un Néstor y una Cristina que tuvieron la voluntad política de lograrlo. Así, en medio de aquellos días trajinados, fui hasta la aduana a retirar el envío que provenía de Canarias.

El remitente era Agustín, quien me enviaba una gániga (ganigo o guánigo, en guanche), acompañada de una carta de otro militante que, a miles de kilómetros de distancia, se preocupaba por mí, por mi país y me explicaba que ese recipiente que venía en la caja era utilizado en el campo para conservar la leche de cabra.

Y en el fondo de la caja venía también un CD de audio en que me regalaba, además, canciones de Rafael Amor. De todos aquellos temas uno en particular me pareció extraordinario, es porque lo retrata en su estatura cabal:

Corazón libre.

Porque así fue Agustín: corazón libre.

Y dice:

Te han sitiado corazón y esperan tu renuncia,
los únicos vencidos corazón, son los que no luchan  

no los dejes corazón que maten la alegría,
remienda con un sueño corazón, tus alas malheridas

No te entregues corazón libre, no te entregues
no te entregues corazón libre, no te entregues

Y recuerda corazón, la infancia sin fronteras,
el tacto de la vida corazón, carne de primaveras,

se equivocan corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces, corazón, destrózalas y vuela

No los oigas corazón, que sus voces no te aturdan,
serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas

Adelante corazón, sin miedo a la derrota,
durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa”.

Y Agustín vivió, sin renunciar jamás. 2008 – 2011.

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