27 de septiembre de 1975 – 27 de septiembre de 2013

poesia90Luis Puicercús «Putxi». LQSomos Septiembre 2013

Hace 38 años el Régimen franquista asesinaba a cinco compañeros antifascistas. Menos de tres meses después, Franco moría… en su cama. Se fue de nuestras vidas como entró en ellas… torturando y asesinando.

Aquel día, el franquismo acabó con la vida de cinco jóvenes: Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo, Xosé Humberto Baena Alonso, Ángel Otaegui Echevarría y Juan Paredes Manot «Txiki», cuyo único delito había sido luchar por una sociedad mejor, libre y más justa.

Su recuerdo estará siempre entre nosotros. Salud.

Este poema lo escribió Manuel Blanco Chivite desde la cárcel de Carabanchel, en la madrugada del 26 al 27 de septiembre de 1975, dedicado a Humberto Baena “Daniel”, compañero suyo de sumario que sería fusilado al amanecer.

Noticias para Daniel
Hoy velaré toda la noche
solo y en silencio.

Hoy velaré toda la noche,
mañana matarán a Daniel,
mi camarada.

Por eso quiero
que mis ojos no se cierren,
que mis oídos estén alerta,
que mi cuerpo esté despierto.

Acompañándote en silencio, camarada,
respirando contigo
estas últimas horas,
adivinándote sereno, seguro y dispuesto.

Mis ojos Daniel, están secos,
sé que no quieres lágrimas,
mis puños están cerrados
y tú ya sabes porqué.

Tu ejemplo es mi bandera de lucha
y tus motivos los míos.

En mi mano hay una pistola,
cargada de odio,
para tus asesinos, Daniel,
mi camarada.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Otro poema en su recuerdo fue compuesto por nuestro compañero Pedro Faura, «Cinco gritos»:

Cinco gritos

Las cuerdas de mi guitarra fusiles quieren volverse
y convertir cada nota en un grito una esperanza,
en un golpe de venganza que va buscando su muerte.

Vuestra sangre compañeros nos ha enseñado el camino,
haremos de vuestra lucha nuestra canción de victoria
que marcará para siempre nuestro camino en la Historia.

Guardia Civil asesina, terror de verde montura,
cinco gritos de venganza han cavado tu sepultura.

Te destrozarán las puertas y harán hasta lo imposible,
pero nunca olvides pueblo que armado eres invencible.

Si hoy son suyas las cadenas y es la muerte su consigna,
tuya es la voz la herramienta, tuyo el futuro y la vida.

Grita compañero, lucha, lucha compañero avanza,
la Historia se ha vuelto roja de tanto gritar venganza.

Cinco gritos, cinco espigas, cinco golpes asesinos,
cinco guerrilleros muertos para abrirnos el camino.

Con un canto de presente hacia el futuro han salido
gritando ante las balas ¡nunca seremos vencidos!

Pero vuestros sueños de libertad no pudieron ser fusilados.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La escritora catalana afincada en Madrid desde hace 50 años Angelina Gatell, siempre comprometida en la lucha contra el franquismo, leyó este poema en la Biblioteca Nacional, el 27 de septiembre 2008…

Aquien corresponda

devuélvenos
también
nuestros cadáveres,
enséñanos
también
los asesinos.

Ángel González

Una vez más quiero volver al tiempo
del que siempre hablaré
porque le pertenezco
como el azul al mar,
como la luz al alba.

Y quiero
bajar a su memoria
como quien baja
al sótano que guarda
objetos, actos, versos, actitudes,
días, que con frecuencia hojeo
como páginas,
y con ellas pegadas a los dedos
salgo a la calle, aparto con denuedo
la oscuridad y pregunto,
-por si alguien lo supiera-
dónde están los cadáveres,
desde dónde nos mira
la ausencia de sus ojos,
en qué lugar esperan
la cercanía de una rosa,
su fragancia vedada por la ira,
el aire
que disipe el silencio.

Y pregunto también
los nombres de los asesinos,
aunque los sepa bien, sílaba a sílaba,
pero los quiero dichos en voz alta,
a gritos,
no guardados con celo en sus estuches
de dorada penumbra
desde el instante mismo en que el invierno
dejó caer su frío sobre el suelo
que ya nunca fue patria,
sino desgarradura.

Muy pocos saben de qué hablo.

Sin embargo, no falta quien se aleje
obviamente molesto.

Y están los que, confusos,
se llevan a los labios
el índice gastado por el miedo
y se alejan también
aunque más lentamente,
no sé, quizá afligidos.

Otros, susurran evasivos: hace
ya tanto tiempo… Y vuelven la cabeza,
como si alguien de pronto los llamara.

También los hay que opinan sin sonrojo,
como haciendo equilibrios
sobre el filo de la conciencia,
que sería mejor dejarlo todo
dormido en el sosiego,
cubierto de benignos crisantemos
y así nadie podría
dañarse con su roce.

Después se van a Roma y, conmovidos,
debajo de los pórticos
donde Bernini,
hace ya más de cuatro siglos
guardó la luz del mármol,
recogen, con unción, sin miedo a herirse,
los nombres trémulos de gracia
de otros cadáveres,
los guardan en sus dijes con cuidado
y sonríen en paz.

No consigo entenderlo. Escucho. Miro.
Me quedan ya muy lejos las palabras
que con el tiempo cambian de sentido,
y acomodan sus dúctiles metales
a la oscilante
valoración de los conceptos.
Y más lejos aún, mucho más lejos,
perdida entre la niebla,
la luz que fue habitada por la idea,
o el aroma, no sé, tal vez por nada.

No consigo entenderlo.
Reúno amargamente mis preguntas
y releo las páginas
donde mi tiempo amarillea y sufre.
Como yo está cansado. Y como yo no entiende.
Y como yo, se niega a ser destruido
por esa desmemoria
más grave que el olvido porque en ella
crece y se ramifica,
estercolada por la indiferencia,
la planta obscena
de la conformidad y el beneplácito.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hace 38 años cinco antifascistas fueron asesinados por el franquismo:

Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo,Humberto Baena Alonso, Ángel Otaegui Echevarría, Juan Paredes Manot.

Pero vuestros sueños de libertad no pudieron ser fusilados…

Sobre el autor:

Entrevista con Luis Puicercús autor del libro “Propaganda ilegal”

Un paseo por la DGS

Ictus. La experiencia que cambió mi vida

27 de Septiembre ¡Justicia Popular!

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