27 de Septiembre de 1975. Borrachera de sangre

diana316Iñaki Alrui. LQSomos. Septiembre 2013

Se cumplen treinta y ocho años de los últimos fusilamientos de la dictadura franquista, la dictadura de «la paz social» a base de muertos. Cinco militantes antifascistas, 2 de ETA y 3 del FRAP son ejecutados. Todo el consejo de ministros de Franco ratificó las sentencias de muerte. Poco después moriría el dictador, rodeado de sus fieles, rapaces de poder. Los más inteligentes de entre ellos corrieron a garantizar la continuidad de sus estructuras de poder bajo formas “democráticas”. O dicho de otro modo, a consolidar lo que ha venido en llamarse Transición.

El 27 de Septiembre, por el mundo entero, especialmente en Europa, miles de antifascistas se lanzaron a la calle para protestar por la horrible barbaridad del régimen. Como acto de desagravio y de afirmación franquista, Franco convoca un acto en la Plaza de Oriente. Ésta, llena de uniformes falangistas, de brazos en alto, de banderas rojigualdas y aguiluchadas, de pancartas y gritos de exaltación del terror fascista, está presidida, desde el balcón del Palacio de Oriente, por Franco y el entonces príncipe de Asturias, el actual rey Juan Carlos I. Nunca se le ha ocurrido pedir perdón por esa presencia ni explicar los motivos que le llevaron a ella. No puede.

Hoy treinta y ocho años después, no se han revisado las causas judiciales ­–Consejos de Guerra sumarísimos­– de los cinco fusilados. Sus juicios fueron farsas sin la más mínima garantía legal, y ya entonces escandalizaron e indignaron a los observadores internacionales que pudieron asistir a ellos. Ni una sola prueba o declaración de testigos fueron tenidas en cuenta.

Los fusilamientos del 27 de septiembre fueron la confirmación de lo que era y nunca había dejado de ser el régimen de Franco. Y un aviso a navegantes: la izquierda rupturista y revolucionaria no cabía en el proceso que se estaba gestando con vistas a la muerte del dictador: la Transición.

27 de Septiembre de 1975

En este día nefasto se producen los fusilamientos. España es una gran cárcel con miles de presos políticos, exiliados, represaliados… Sigue siendo un país negro donde la sombra de la muerte acecha sin tregua. De las comisarías y cuartelillos salen gritos y sangre. La represión que empezó hace cuarenta años no ha parado. Tampoco ha parado el pueblo español. Su lucha por la libertad tiene entonces un horizonte: la República.

Juan Paredes Manot, «Txiqui», es fusilado hacia las ocho y media de la mañana, junto al cementerio Norte o de Corserolla (Barcelona), por un pelotón de seis miembros de la guardia civil, todos voluntarios del servicio de información (ofrecen un aspecto carnavalesco, pues van con melenas y barbas, pero se ponen el traje con el tricornio para la ocasión). Le disparan con saña de uno en uno, las dos balas de que disponen. Txiqui muere cantando el Eusko Gudariak. De lejos, presencian el crimen Mikel, hermano de Txiqui, y los abogados Magda Oranich y Marc Palmés.

Angel Otaegui Etxevarría es fusilado en la prisión de Burgos, a las nueve menos veinte de la mañana, solo y sin testigos.

A las ocho menos cuarto de la mañana, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo y José Humberto Baena son trasladados a un campo de tiro militar en Hoyo de Manzanares. Les espera un pelotón de fusilamiento compuesto por guardias civiles y policías nacionales. Todos sus miembros son voluntarios. Asisten también los jueces de los Consejos de guerra, un cura militar y el párroco de Hoyo de Manzanares, un médico, policía militar y varios torturadores de la Brigada Político-Social, estos últimos vestidos con colores chillones y corbatas de flores para la ocasión, varios de ellos borrachos. Son fusilados entre las nueve y diez y diez y cuarto de la mañana.

22 de Noviembre de 1975

Juan Carlos I jura su cargo como rey ante las Cortes franquistas. Sus integrantes le aceptan «desde la emoción del recuerdo de Franco» y por su juramento de fidelidad a los principios del Movimiento Nacional, es decir, de los principios emanados del golpe militar fascista de 1936 contra la legalidad de la II República.

Tenemos nuevo rey, empieza «la democracia»… Lo que igual hoy no se recuerda es que España era ya un reino, sin rey, pero un reino decretado por Franco en la ley de Sucesión de Marzo de 1947. Tampoco se recuerda que Juan Carlos había sido ya Jefe de Estado en funciones durante el franquismo, antes de ser coronado, en los periodos en que la enfermedad obligó a Franco a retirarse.

El llamado cambio político no lo inventó nadie de la noche a la mañana, estaba ideado y preparado desde hacia años, desde el franquismo y desde la izquierda colaboracionista y claudicante, sostenido por la cantinela de la reconciliación nacional. Era importante asegurar la continuidad del régimen, y así se hizo. Hasta hoy.

La Transición alimentó la amnesia crónica. España olía a sangre y estaba llena de lapidas de «muerte no natural». Se volvieron a utilizar frases como paz, reencuentro, perdón, sin ira, sin rencor… para seguir pintando de negro, desde la mentira, una historia de lucha por la libertad que todavía, treinta años después, no ve la luz. Los máximos responsables de ese proceso falsario han sido elevados a los altares de la democracia actual como supuestos ejemplos para el mundo democrático.

Para hacer justicia, para crear un verdadero estado democrático, es importante no borrar de la memoria la verdad de lo que ocurrió y que se sigue tácitamente silenciando, debe albergar la luz de la historia innegable, de testigos, juristas internacionales, de torturados… La dictadura franquista fue una pesadilla real de sangre y barbarie.

Treinta y ocho años después, en este 27 de septiembre de 2013, la herencia del recuerdo de la lucha antifascista y de la verdadera democracia sigue viva:

27 de Septiembre ¡Justicia Popular!

Referencias:
– Cinco héroes del pueblo. Agencia de Prensa España Popular (APEP).
– La sombra de Franco en la Transición. De Alfredo Grimaldos. Editorial OBERON.
– FRAP 27 de Septiembre de 1975. Por equipo Aldevec. Ed.
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