31 Octubre – 3 noviembre: correspondencia de cuarentena

Luz Modroño*- Enriqueta de la Cruz*. LQS. Noviembre 2020

Vigésima entrega de este hilo de la correspondencia entre Luz y Enriqueta, un hilo epistolar rojo, republicano, que es de hablar claro. Volcando ahí de forma personal sus observaciones, inquietudes, deseos de colaborar con lo que saben hacer, aquí nos comparten este mundo epistolar creado entre ellas dos

VOZ DE ENRIQUETA
31 de octubre

Querida amiga: qué gusto recibir tu correspondencia y qué bien escribes y claro como el agua. Nuestras primeras cartas tras el paréntesis que hicimos han sido muy consideradas por lectores y lectoras, por lo que estoy muy satisfecha. Coincido tanto contigo… Y aportas perspectivas tan geniales… En fin, que sigo escribiéndote y sigo sintiendo en el alma lo que pasa con los refugiados, eso que explicas y lo que ni se puede expresar que estarán sintiendo. La mano dura del hombre despiadado, la miseria de la inhumanidad más absoluta. Enhorabuena por esa iniciativa solidaria para acercarle recursos y el consiguiente aliento.

Estoy optimista y valoro el presente tal como Pascal, al que estos días leo, nos indica. Mucho. Lo disfruto en cada rayo de sol y en esta naturaleza inmensa que por todos lados me rodea con sus muchas satisfacciones. Dicen que quien se enamora una vez se enamora de todo lo que es amable. Esto del campo y sus olores y demás, sin dejar de pensar en el ser humano, que tanto está padeciendo, en mis amigos lejos, en mi familia a la que no puedo ver, ni socorrer como quisiera. Lo difícil que es lo que debería ser tan fácil. En fin, no quiero ser enigmática.

El sur que habito me consuela, pero mi cabeza y mi corazón aún siguen en Madrid. Ayuso es un grano de polvo en la historia, una ceniza que no pasará a ella; no es tonta como nos intentan hacer creer; es su rostro el del mal y el de la frialdad de Aznar, esa mano que mece la cuna. No dan cabreo esos dos ni los que son como ellos: dan miedo. El miedo que producen los seres sin remedio, malogrados para el todo que somos cada parte de los unos, eso disperso que ha de unirse un día, dicen, eso de lo que hablaba Tiberghien, destacado maestro dentro de los krausistas. Ellos y todos como ellos están echados a perder, no pueden formar parte, son el residuo, la guerra, las trompetas fatales; aquello que no sirve ni de compost para sembrar encima. Pues de la cizaña no se saca trigo… La hipocritilla cara de Arrimadas, con ese dejo palurpijo que tantas así he conocido, recataditas cuestiones…, el bronco Abascal de las entretelas de repartos de cartas para ir a lo mismo: “el vivo al bollo… y el que caiga muerto, al hoyo…”.

Y sufro, sí. Aunque no nos van a arrastrar a su infierno… El espectáculo lamentable sigue, aumenta. No sé si mi país resistirá, sus gentes.

Se quejan los andaluces de no poder reunirse y hacer lo aprendido y aprehendido de siempre que es el rozarse y el compartir, cantar, reír y llorar juntos. Lo mismo dijo de París, “C´est fini”, vamos, que se finí, un autor que admiro: Beigbeder. Se acabaron tantas cosas… Yo no siento nostalgia por los bares (hubo un artículo muy lindo sobre esto estos días), siempre el alcohol trajo dolor a las clases más humildes; siento pena por las bibliotecas cerradas y los cafés en que se reposaba el peregrinar de la cabeza y permitían un intercambio con los colegas y un enamorarse entre aromas buenos y el repaso de apuntes de la clase. Cafés de mi adolescencia ya echados a perder de los que hoy te levantan para otro turno de consumidores a la que te descuidas. Echo de menos a mi gente y a la que no conoceré…

Tengo con dolor que referirme de nuevo a la maldita política de lado chungo. La derecha trina esta de España es tan de vergüenza ajena, tan echada a perder como digo, tan insolidaria y de otro tiempo, que no voy a detallar más. Es de asco y no sé si ya espero lo que un día creo que te dije, que salgan de su seno los demócratas escondidos a dar la cara y con los demás demócratas, emprender algo realmente digno de este pueblo. ¿Los hay en ese triunvirato aparentemente tres opciones verdaderamente demócratas, alguien?

Al otro lado, Garzón, el de IU, ha tenido buenos posicionamientos últimos y declaraciones como eso de decir una verdad como un templo, que los hijos de la clase trabajadora no pueden opositar a judicaturas pues no pueden permitírselo como no pueden permitirse tantas cosas. Si acaso alguno se escapa y llega hasta la última bola y la caga, pues no puede permitirse repetir, el tiempo y las fuerzas están tasadas y es esfuerzo es multiplicado por infinito con respecto al señorito al que la criada siempre le tiene preparadas las croquetas calentitas pa cuando deja los libros y la novia le espera sí o sí porque está a la caza de la herencia sin más y el padre ya le ha puesto sobre aviso respecto a lo que es la justicia que no es más que la ley del más fuerte, en aperitivos y comidas y cenas con todos los togados con los que se codea y que el chaval ha escuchado en la mesa desde su más tierna infancia. Es decir, que se las sabe todas y no es de sopetón como ingresa en la carrera capaz de que le dé algo al tener que asimilar de golpe tanto “nada es lo que parece”. También Garzón ha dicho que la mejor fórmula es la abolición de la prostitución. Todo eso es lo que leo no vaya a ser que lo hayan apuntado mal los periodistas y cite en falso, ¿eh? Como he criticado tanto su misión en las tareas del ministerio respecto al juego maldito que ahora prohibirán, dicen su publicidad, pero es que tenían que prohibirlo como la prostitución y si no decirnos a las claras por qué no lo hacen, qué se financia con esos dineros de la mierda esa… Pues como lo he criticado, por no pasar el tema a Sanidad y punto, por ejemplo, pues ahora aplaudo esas otras declaraciones.

Y Sánchez, el carita de bueno, el majo que nada y guarda la ropa, que habla con eslóganes de tipos como Redondo, don Iván, de esos laboratorios de ocurrencias, tiene los ases por si los quiere sacar de la manga… Ya veremos. De él espero esté a la altura cuando toquen desde fuera el toque de diana y haya que poner el cascabel al gatazo… Tiene la baza, la mejor…

De momento me avergüenza el tipo, como socialista que soy. No por la gestión en general que creo que lo tiene muy chungo, muy difícil, sino por cada una de sus gestiones en particular… que hacen la suma. Mira que ir a ver a ese señor de Roma en lugar de visitar cada rincón donde en el país que gobierna se pasa hambre y no exagero. Y hacer al respecto, claro y rotundo lo que sea para poner remedio… Si los santos hombres lo fueran, no necesitarían tanto peregrinar ni boato ni que uno se tuviera que disfrazar de negro o de intenciones para ir a pasar un rato con ellos a hablar de cosas prácticas… Y paremos el cuento. ¿A qué ha ido? Pues que nos lo diga el presidente. ¿Para qué especular? Ni Europa laica acierta. Probablemente tengamos que levantar la vista y pensar en la geopolítica y las pelas que nos faltan para poder continuar en este país pobre que arriesga a su gente y la expone a la tumba con medidas tibias que tapan una realidad: la falta de recursos de todo tipo: personal sanitario, escuelas públicas, dinero, imaginación, ideas, agallas, temperamento, impronta, condición… Y tapan la sobra de subvenciones a cualquier pelao, de mafias de todo tipo, de concordatos en un país aconfesional por Constitución, de soberbia eclesiástica, de colegios concertados con separación de género, de cinismo…

La UE es un lobby enorme cristiano, y cristianos cerrados son muchos de sus dirigentes que tienen mano en todo lo económico, y en las pelas que nos han de llegar o no. Ya veremos. Ya cuando los de Lech Walesa, el polaco, se demostró lo útil que es también el armazón de Roma para urdir barreras a un verdadero reparto, esclarecimiento del mundo, igualdad, libertad y fraternidad. Y al comunismo en concreto, por supuesto. Para cortafuegos…, los líderes “revolucionarios” bien amarraditos por las riendas catoliconas, van de miedo. Los pobres, mejor que sigan achicharrándose los pulmones con el carbón, engañados, trajinando y movilizándose por cosas sin futuro, que así son más manejables, están más hipotecados, deben más oraciones y pueden ser llevados de la mano a otros intereses ocultos como ha pasado con muchos movimientos independentistas, nacionalistas, revolucionarios, en plan mártires al sacrificio. Todo menos educación, alas, libertad…

Quiero decir con esto último que visitando al Papa no se va contra USA, ni mucho menos y con lo del lobby, pues literal, que alguna mano tiene que tener el del Vaticano sobre los fondos que esperamos como agua de mayo, digo (esperemos que vayan llegando en enero…). Son cosas en que uno no piensa pero están ahí. Tú me amparas, yo te garantizo que no te van a faltar apoyos en lo de las inmatriculaciones y en lo de los coles sectarios y en lo del dinero que te damos por la cara…, que nunca te va a faltar el maná, vaya. Ya que con la Iglesia hay que contar, pues se cuenta. Ya que son los amos de media España. Y por eso les importa un bledo la patria, les importan los recursos de la patria, sitio que consideran suyo porque llegaron y estuvieron antes de que esto fuera España, patria ni nada y que lo seguirán considerando así cuando se deshaga como azucarillo al paso que vamos…

Y que digan de Cuelgamuros o imaginen otras cosas de la misión, que hoy, la verdad, es que todo es geoestrategia y una guerra puñetera de exterminio, de reseteo de la economía capitalista y de mil putadas más que nos tienen en un puño y aislados como animales para domesticar aún más…

El Papa tiene buenos asesores, uno de ellos principal, español y muy culto y es listo y la última encíclica la firmaría yo en lo que a lo social se refiere. Otra cosa es que siempre dudo de que los que han apoyado las dictaduras, en este caso dicen que apoyó la argentina, como nos ilustró la prensa cuando subió a Roma, cambien así como así por el simple hecho del cargo. Y es que yo no me creo que Saulo se convierta siempre en santo. Milagros, pocos…

Tenía que haber más rendir cuentas de lo que se hace y por qué. Digo, por parte de los políticos. Sin engañar tanto. Cada frase publicitaria, cada comparecencia, cada declaración suena a “trágate otra, ovejo”. O sea, que nos mienten más que hablan. Y va quedando claro que solo servimos ya para obedecer y mendigar trabajo y pan a los señoritos del pan pringao que se creen que no sabemos na solo por el hecho de que las circunstancias nos obliguen a callar… “No se puede decir nada otra vez”, dice el pueblo, sabio…

Lo de la moción de ridícula censura de los que no tendrían ni que hablar de la vergüenza de lo que representan, los fascistas, ¡como para censurar nada! De eso, no hablo. Solo diré que el silencio hubiera sido la mejor respuesta a esos. Ir al Parlamento y callar ante esos ridículos peligrosos a los que se les ha dejado ir demasiado lejos sin pararles los pies con la ley en la mano. O ni siquiera ir, despreciarlos absolutamente, no haber dejado antes ni que fueran compañeros de pupitre-escaño, plantarse si esos entraban en el sagrado lugar donde el pueblo tiene depositada la confianza en una democracia que, por lógica, la intolerancia, el fascismo, el totalitarismo no puede componer, compatibilizar, pasar…

Cuando te arde el país no te deberías dedicar a perder el tiempo, sino a ir a lo principal. Digo, yo, otro, quien quiera que sea que se dedique… Pues aquí, sí. Y te dedicas a la moción y a contribuir desde tus altas responsabilidades a entretener con circo al pueblo (que si qué bien ha estado este o el otro, que compañeros, que hay que arropar esto o lo otro, que si tal que si Pascual), como te dedicas a someterte a sermones sobre patrias, del que solo debería estar a las cosas de Dios y no a política mundana. Vas y callas ante los deslumbramientos de posición y vas y rebates a VOX como si fuera esto sumable a democracia.

Me apena la gente que está sinceramente herida, mientras tanto; la gente que ni se encuentra ya y expulsa sus demonios hiriendo a los demás, cabreándose con el débil o con el igual y cegado ante el poder que aprovecha el idem para salir del paso aunque sigan 200 muertos o más cada día… Pero se puede ir de baretos y en el Metro hasta las doce, podemos hacerlo como cenicientas sin esperanza de encontrar el zapato perdido. Príncipes que nos lo encuentren, no, por favor, que ya estamos hasta la testa de tantos y tantas…

Pues eso, que entre pasear a “miss Daisy” por Cataluña y los funerales (a ese ser bronco y pálido que va con el mazo dando sostenido y jaleado por un séquito y corte de parásitos nostálgicos de franquismo), y elegir el luto para ir a hincar la rodilla en Roma, se nos va el tiempo. Y el cobarde león se apresta en su último aliento, a hundirnos a dentelladas.

Viene una crisis de rechupete y con fascismo, por supuesto, que es como llegan todas las crisis gordas de verdad (ese fascismo que se financia y alimenta cuando hay que frenar el justísimo cabreo de los desheredados de la tierra y las más que probables y muy justas protestas de supervivencia, que van a ser de miedo como todas las protestas de supervivencia). Una crisis tapada con velos miles, que no se la salta ni el más pintao.

Primera fase de la guerra: exterminio de viejos e inútiles para la new economía, que no es nueva normalidad, sino novísima economía. Segunda fase u ola verdadera: los jóvenes en el punto de mira, que quedarán a su suerte. Tercera: para el que sobreviva, excursión extratierra por el firmamento, para confirmar lo poco que somos y que la atmósfera que nos rodea es una ligera capa de celofán que cualquier día jodemos… Y entonces… Sin problema: las cajas de oro de los piratas ya va camino de Marte, que ni Suiza, ni Laos, son ya seguridades…

VOZ DE LUZ
3 de noviembre

Hola, de nuevo, querida amiga.
Realmente, el Parlamento se parece cada día más a un circo y menos al ágora del diálogo, del acuerdo, del entendimiento. Ni en el entorno autonómico, ni en el nacional ni, si me apuras, ni en el internacional. Esta pandemia, que llevamos sufriendo desde hace ya casi nueve meses y que no sabemos cuándo va a tocar fondo, está poniendo “patas arriba” El virus se desboca, la irresponsabilidad llega a niveles esperpénticos, el juego del pinpón sigue marcando el ritmo mientras la pobreza aumenta, con ella el miedo y el desgarro de vidas rotas o a punto de romperse. Porque qué dolor más grande ha de ser no tener que comer y oír crujir las tripas o a los hijos pidiendo comida o cama. Porque los desahucios continúan, querida amiga.

Hace unos días, las calles de Carabanchel fueron testigos de otro desahucio, esta vez el de una madre con varios hijos. Todos a la calle, muebles incluidos. En plena pandemia, con unos niveles de contagio dantescos, una familia entera es puesta de patitas en la calle, a dormir al fresco, a comer de la caridad si es que alguien la tiene porque está visto que ni bancos, ni instituciones, ni la iglesia la tienen. Es inconcebible semejante despropósito, tamaña aberración.

La iglesia, la Santa Madre Iglesia que se nutre de hipocresía y poder, de perversas alianzas con el poder. A la que se sigue temiendo, Enriqueta. La cuestión sería saber algún día por qué. Porque es un temor entre grandes esferas del poder, no entre la ciudadanía de a pie que cada vez damos más la espalda a esa institución cínica y vampírica, ahora que estamos aún en tiempos de Halloween. No en balde siempre poder político y eclesiástico han ido de la mano. Incluso en estos tiempos de gobierno de la izquierda sigue sin hincársele el diente, sin investigar, sin sacarla de las escuelas.

Todo son parches, a modo de migajas para intentar contentar al electorado como si el electorado fuéramos muñecos de feria a quien poder contentar tan fácilmente. No, queremos y exigimos que la Iglesia salga del espacio civil. Que ocupe de una vez por todas el espacio de lo privado, pues de creencias estamos hablando. Y las creencias perteneces exclusivamente al ámbito de lo privado. No quiero una declaración de fe o creencia más en la jura de un cargo, que el juramento es la mayor exhibición de hipocresía y, por tanto, muy poco creíble. No quiero tener que competir por un espacio y un tiempo escolar dedicado a la transmisión de una creencia en detrimento de la cultura o la ciencia que sí son consustanciales a la formación de la ciudadanía. No quiero volver a oír que en vez de rastreadores y contratos dignos al personal sanitario se llenan los hospitales de curas y confesores.

Evidentemente no pedimos su prohibición pero sí que nos dejen en paz. Que la mantenga quien quiera mantenerla, que se las apañen entre ellos. Pero que nos dejen en paz, que el sonido de sus campanas no retumbe en nuestros espacios, nuestros parques, nuestras escuelas. Que devuelvan lo que han robado a lo largo de tantos años, incluidas las propiedades saqueadas mediante esa apropiación indebida, esto es mediante el robo, a pueblos y ciudades. Que nos devuelvan lo que es nuestro patrimonio, que retorne al pueblo español la Mezquita de Córdoba.

Mientras, nos falta Mafalda. Nos falta Forges, nos faltan los grandes pensadores que durante el pasado siglo parecieron la esperanza de un cambio radical del estado de cosas. Fue puro espejismo. Llegamos al siglo XXI con grandes deudas sin resolver, la mayor de todas, posiblemente el medio ambiente porque la enfermedad que padece, y que no es otra que la producida por este virus que somos los propios seres humanos, le ha infligido. Llegamos con grandes guerras sin resolver, con hambrunas crónicas… Y nos faltan también personas como Mugica que hace unos días anunció su despedida de la política. Sus palabras, su pensamiento, su compromiso profundo con los más desesperados, con los más desafortunados, eran un motor que impelía a seguir adelante, con nuestro propio compromiso con la defensa de los derechos humanos. Su ausencia nos deja huérfanas otra vez.

En mi jardín hace tiempo que no cultivo el odio. Son las palabras con las que comienza su hermoso discurso de despedida. Porque la defensa de la dignidad, de los ddhh, de la justicia nos compete a todos y a todas, Enriqueta, y en ellas no cabe el odio. Porque es hablar de Igualdad y de Fraternidad. Porque no puede haber fraternidad ni solidaridad ni sororidad si no hay dignidad y si no convertimos esas palabras en bandera, única bandera por la que guiarnos. Es hablar de Amor. A la vida, a ese campo en el que habitas, que te sostiene, a esa naturaleza próxima y lejana, a esos amigos y amigas cuyo rostro casi no reconoceremos cuando podamos volver a ver y abrazar sin mascarillas y tocando. Que siempre fue el pueblo español muy de tocar, muy de acariciar y besar y abrazar.

Y ampliemos horizontes haciendo del mundo nuestra casa común, porque mientras quede un lugar en el planeta donde exista sufrimiento, hambre, guerra, dolor, no podremos hablar de paz ni de justicia, no podremos vivir tranquilos porque lo que ataña a un ser humano atañe a todos los seres humanos. No somos entes aislados, recordemos el efecto mariposa y apliquémoslo a nuestra cotidianidad, ni podemos vivir ajenos a lo que ocurre en cualquier otro lugar del planeta por muy alejado que esté del domicilio que anotamos en cualquier papel oficial. La realidad es trascendente y nos trasciende, querida Enriqueta.

A mí la Ayuso me desconcierta, francamente. Demuestra tal inconsciencia, tal necedad, tanta incapacidad para gobernar y tomar decisiones, tanta incompetencia e irresponsabilidad que, ciertamente, no sé si es todo eso o es una maniobra muy inteligente, tanto que es capaz de dar esa cara de incapacidad siendo todo lo contrario. Sus afirmaciones, sus entrevistas, sus declaraciones… producen tal perplejidad a todo el mundo que es difícil creer que no sea algo preparado para dar esa imagen de estulticia. ¿Será, como dices, la mano fría de Aznar? No lo sé.

Corre por las redes una entrevista que le hicieron en Telemadrid hace unos días, entre titubeos, tartamudeos, ajuste de unos pinganillos que no paraba de tocar y recolocar como si alguien estuviera “soplándole” lo que tenía que decir. En un momento dado, la entrevistadora debió de hacerle una pregunta comprometedora, a la que contestó que cómo se le ocurría hacerle esa pregunta. La pregunta no era otra sino si sabía con qué personal sanitario contaba para el nuevo hospital. Según ella, eso no es cosa que deba saber la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. Que se lo pregunten a otros.

Un nuevo hospital de pandemias que, sin personal sanitario, lleva gastados más de 97 millones de euros, (su presupuesto inicial fue de casi 52, es decir, casi el doble)y acumula un sobrecoste de más de 46 millones carece de personal sanitario. Preguntada por ello, la señora presidenta dice no saber, que vaya pregunta que se le hace a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que no le corresponde, que a ella saber eso no le toca. Pero ahí no termina la cosa. Resulta que el terreno para su construcción fue adjudicado con carácter de urgencia y extraordinario interés público con la sola participación del Consejo de Gobierno que dio luz verde al proyecto. Un macro hospital, que está previsto que cuente con más de 1000 camas de hospitalización y, agárrate amiga mía, tan sólo habrá espacio para 48 camas en UCI. Sin personal médico, ni de enfermería ni celadores. No está prevista su contratación.

Pero quién sabe si ella es así o es un a modo de artefacto que intenta distraer la atención sobre los problemas más graves que estamos padeciendo. En las mentes de esta derecha española tan arcaica ella, tan casposa, con tanta carga de herencia aún en su costado, todo puede tener cabida. E igual que al dirigente de VOX se le ocurre utilizar el Parlamento en estos momentos tan cruciales como un circo, esta mujer puede estar utilizando una estrategia aprendida de la señora Esperanza Aguirre o la señora Botella.

Porque es difícil comprender que estas niñatas y niñatos, criados entre algodones e hijos o nietos de los que ganaron la guerra puedan ser tan despiadadamente incultos, tan abrumadoramente ignorantes. Cuarenta años de hegemonía y poder absoluto y único tiene que dejar su impronta en las generaciones posteriores, sin duda. Igual que en las generaciones de los que la sufrieron y perdieron aquella despiadada guerra incivil siguen resonando ecos de reparación y de Memoria.

Y hablando de Memoria Histórica, se ha aprobado por fin una nueva ley sobre ella que actualiza la que se aprobó con Zapatero. Pero sigue adoleciendo de muchas incongruencias y graves lagunas. No he podido estudiarla a fondo aún, pero sigo muy atenta el estudio que de ella está realizando Emilio Silva, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria histórica.

Y, en ese sentido, una de las primeras conclusiones que pueden llevar a engaño es la aprobación del presupuesto de 11 millones de euros (durante el mandato de Rajoy, este presumía de haber dejado los presupuestos de esta partida a cero euros, claro que también fue la misma cantidad para cultura y cooperación) para la apertura de las fosas del franquismo, la exhumación de los restos etc. Aún no sabemos que incluye esos 11 millones ni como se repartirán pero, lo que en un principio puede parecer una buena noticia no lo es tanto. Si recuperar a los asesinados por el franquismo, abrir las fosas que aún quedan sin abrir –y que se cuentan aún por miles- enterrar dignamente a las víctimas, es un acto de reparación y justicia, un derecho, no es posible presupuestar una cantidad que, necesariamente, dejará fuera a todos aquellos que queden cuando el presupuesto se termine.

Por otra parte, sigue sin hablarse de un museo dedicado a la Memoria. España es de los pocos países que no cuentan con ese museo tras tantos años como han transcurrido desde la Transición. La guerra incivil fue una operación política de exterminio del adversario. Y es necesario que las generaciones futuras sepan lo que ocurrió aquí. Es imprescindible que se conozcan los lugares donde ocurrieron matanzas masivas e indiscriminadas: la plaza de toros de Badajoz, la tapia del cementerio de la Almudena en la que fueron asesinadas más de 3000 personas, las fosas alrededor de los cementerios, en las cunetas… y no solo durante la guerra, también en la larga, negra, terrible postguerra. Es imprescindible un museo específico en el que se pueda seguir investigando, publicando, mostrando el horror que fue aquello. Nos estaremos haciendo un flaco favor a nosotros y nosotras mismas si borramos, ignoramos y olvidamos nuestra propia historia. Estaremos borrando la memoria común, nuestra propia memoria individual y colectiva.

Entregas anteriores:
Primera correspondencia 14-16 de abril
Segunda correspondencia 14-16 de abril
Tercera correspondencia 28 de abril-1 de mayo
– Cuarta correspondencia 13-19 de mayo
– Quinta correspondencia: 20 de Mayo
– Sexta correspondencia: 22 – 24 de mayo
– Séptima correspondencia: 26 – 30 de mayo
– Octava correspondencia: 31 de mayo – 2 de junio
– Novena correspondencia: 3 – 4 de junio
Décima correspondencia: 7 – 9 de junio
Undécima entrega: 14 – 15 de junio
Duodécima entrega: 17 – 18 de junio
Decimotercera entrega: 23 – 24 de junio
Decimocuarta entrega: 1 – 2 de julio
Decimoquinta entrega: 3 – 4 de julio
Decimosexta entrega: 1 – 4 de octubre
Decimo séptima entrega: 8-12 de octubre
Decimoctava entrega: 15 – 16 de Octubre

* Las autoras de la correspondencia:

Luz Madroño es profesora de Historia en Secundaria, es doctora en Psicología, psicóloga, por tanto, que también que en estos momentos echa una mano al que puede y necesita; es activista social, trabaja por los derechos humanos a pie de obra y recientemente ha llegado de Lesbos, en ese lugar donde los refugiados se debaten entre el vivir o vivir, porque hay que sobrevivir, porque llegaron de un infierno para meterse en otro, pero no se rinden. También Luz está vinculada a la UNESCO desde su presidencia del Centro en Madrid, donde organiza estupendas jornadas. Feminista, mujer de mundo, honesta… Y mucho más.

Enriqueta de la Cruz, es escritora y periodista. Cinco novelas publicadas enraizadas en Memoria Histórica, presente y nuestro futuro. La última: Despertando a Lenin, de reciente aparición y dos libros de conversaciones con el republicano y ex presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, César Navarro, psiquiatra, humanista, políglota y sobre todo, buena y culta persona. La última, Tiempos de plomo y ceniza, acaba de salir de imprenta. Colaboradora en LoQueSomos y otras Web alternativas, enormes grupos de gente imprescindible, a la que admiro por ser luchadora, comprometida.

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