5 octubre: Huelga y movilización en Francia

Por Máximo Paz*. LQSomos

Las consignas que nuclean el reclamo se centran en el aumento de los salarios, el abandono definitivo de las contrarreformas de las pensiones y el seguro de desempleo, un trabajo real con un salario real para todos e igualdad profesional entre mujeres y hombres

Principales sindicatos en Francia harán una huelga general y movilizaciones en todo país el próximo 5 octubre

Las organizaciones sindicales CGT, FO, FSU, Solidaires, FIDL, MNL, UNEF y UNL -las principales centrales obreras y estudiantiles del país- convocaron a la huelga general. La medida será llevada a cabo para el próximo martes 5 de octubre. El llamado se apoya en todos los trabajadores del sector público y privado. La protesta se realizará en contra de la nueva ley que pretende reformar las pensiones y el seguro de desempleo. También se reivindicará el aumento de los salarios en general y la preservación de los empleos de calidad en la industria y en la administración pública ante el deterioro continuado durante los últimos años. Como en ocasiones anteriores, se espera que se produzcan manifestaciones en varias ciudades francesas. Temen que en las concentraciones obreras se produzcan cortes multitudinarios de rutas por parte de las y los manifestantes, suceso que colocará en jaque al transporte de mercancías por tierra.

Mediante una reunión conjunta entre los principales sindicatos franceses fue que se determinó realizar la medida de fuerza que recorrerá en su totalidad –se estima- al país galo. La misma se realizó el 30 de agosto último y funge como respuesta ante el ataque de medidas flexibilizadoras que tiene en mente el gobierno de Macron como reconfiguración de la república francesa post-covid. Así fue que tanto la intersindical (CGT, FO, FSU y Solidaires) como los sindicatos estudiantiles (FIDL, MNL, UNEF, UNL) convocaron a la acción de fuerza para el martes 5 de octubre.


Las consignas que nuclean el reclamo se centran en el aumento de los salarios, el abandono definitivo de las contrarreformas de las pensiones y el seguro de desempleo, un trabajo real con un salario real para todos e igualdad profesional entre mujeres y hombres.

Asimismo, también se pide por la condicionalidad de las ayudas públicas de acuerdo con las normas sociales y medioambientales que permitan preservar y crear puestos de trabajo, el fin de los despidos, de las excepciones al código laboral y de las garantías colectivas.

Las reivindicaciones también abarcan al perjudicado mundo joven del trabajo. Por ello se demanda el cese de la precariedad del empleo de los principiantes en formación, una ambiciosa reforma de las becas y el restablecimiento de todos los derechos de las y los jóvenes trabajadores.

Del mismo modo, el pliego de reivindicaciones también solicita el cese de los cierres de servicios, los recortes de empleo, el desmantelamiento, las privatizaciones de la administración pública y el fortalecimiento de sus recursos.

“El regreso de la reforma de las pensiones que combatimos e impedimos está de nuevo en la agenda. El gobierno y los empleadores quieren imponer más retrocesos a las pensiones”, expresó la histórica CGT francesa cuando anunció la huelga. “Demasiados empleados, especialmente trabajadores que están particularmente expuestos y llamados ‘segunda línea’, mantenidos con salarios bajos hoy no ven perspectivas de mejora”, denunció.

“Los funcionarios públicos llevan años esperando medidas salariales acordes con la pérdida de su poder adquisitivo. Los jóvenes han visto disminuir la inversión en ayuda directa en los últimos años. El último revés ha sido la abolición de la comida de 1 euro para todos, que nuestras organizaciones están pidiendo”, aseguró también la central obrera.

Si bien la medida es tomada como progresiva por la totalidad del grueso del movimiento obrero organizado francés, sectores antiburocráticos -es decir, que no responden a las grandes estructuras sindicales por considerarlas poco democráticas y conciliadoras con el poder estatal- consideran al llamamiento como tardío y que sigue centrándose en el diálogo a puertas cerradas entre dirigentes y los organismos del estado, con la posterior entrega de la lucha.

Lo cierto es que numerosos hechos de conflictividad obrera-patronal detonaron a lo largo y ancho del país galo sobre estos últimos tiempos. Por caso, hacia fines de septiembre, una mayoritaria huelga de las y los trabajadores de limpieza de la empresa Jussieu hizo retroceder categóricamente a su gerente, quien tenía como intención ir de lleno sobre las condiciones laborales básicas de sus empleados y empleadas.

En Transdev, una huelga histórica se puso en marcha en confrontación a la apertura de nuevas compañías en el sector y la consecuente renegociación a la baja de los salarios de las y los conductores transportistas. En Normandía, las refinerías de Total se sirvieron de un paro de actividades contra la política de la empresa, que implicaba graves efectos negativos en los lugares de trabajo y la seguridad de las y los asalariados.

A estas acciones del sector privado, se han complementado los de la función pública. Los llamados “agentes territoriales” tomaron medidas de acción directa y concentraciones en protesta a partir de la aplicación de la reforma de la función pública de Macron. El pasado mes de junio, recolectores sanitarios, barrenderos, niñeras, administrativos y jardineros del Ayuntamiento de París se movilizaron frente la ampliación de su jornada laboral. Asimismo, en estos días, en Marsella, recolectores dieron comienzo a una nueva agrupación frente al deterioro de su situación en el ámbito laboral.

El descontento también cruza el tema salarios. El pasado mes de junio, las y los trabajadores de los Ateliers de Haute-Garonne se declararon en huelga al enterarse que mientras las y los empleados enfrentan su día a día con sueldos insuficientes, la dirección gerencial acordó un escandaloso incremento en los haberes de rango jerárquico. La recomposición salarial emerge ante la constante inflación y atraviesa conflictivamente a empresas como la panificadora industrial Neuhauser y la subcontratista aeronáutica Derichebourg, en el marco de las negociaciones anuales obligatorias.

Por su parte, la reacción oficial y patronal, ante el hecho de la huelga del 5, reposa sobre la colocación en agenda el malestar social que resultará del hecho de los numerosos cortes de ruta previstos para la jornada. Por ello, el gobierno desarrolló para consultar el estado de las carreteras francesas, así como de las fronteras, el enlace www.bison-fute.gouv.fr. Argumento conocido en muchos países, como en Argentina, y que esconde la problemática núcleo por el cual se crean las condiciones de descontento generalizado: la falta de respuestas del capitalismo durante décadas ante la debacle sistemática de las economías de la mayoría de la población mundial.

* Agencia de Noticias RedAcción (ANRed)
– Francia -LoQueSomos

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