Mariano Muniesa*. LQSomos. Enero 2018

Este pasado 15 de enero se han cumplido 50 años, medio siglo de vida, de la edición en 1968 del disco debut de los fabulosos BLUE CHEER, ‘Vincebus Ereptum’, el que se considera -a mi juicio acertadamente- el primer disco de auténtico HEAVY METAL de la historia. En el 67 Cream y Hendrix habían puesto la semilla, y en enero del 68, con este disco y otros que le siguieron en un muy corto periodo de tiempo.

¡La tierra tembló! Al nacimiento del Heavy Metal en 1968

El disco debut de un grupo de San Francisco que si bien no llegó nunca a lograr un éxito multitudinario, se ha convertido en una banda de culto absoluto por cuanto antes incluso que Led Zeppelin y Black Sabbath, poseen el merecido galardón de ser la formación pionera de lo que hoy conocemos como Heavy Metal. Se llamaban Blue Cheer y tanto en este primer trabajo como en su segundo disco, editado este mismo año de 1968, ‘Outside Inside’, dieron forma musical a lo que de una manera aún muy primigenia, muy en potencia, habían hecho en 1967 la Jimi Hendrix Experience y Cream. Ahora, en las primeras semanas de 1968, el mundo del rock tenía ya plasmado en disco un nuevo lenguaje sonoro que se caracterizaba por ir mucho más allá de lo imaginable hasta ese momento en cuanto a dureza y volumen sonoro. La distorsión en las guitarras, las bases de ritmo pétreas, densas, mastodónticas y unas voces que exhalaban auténtico fuego de las gargantas de sus cantantes llevaban al rock a un nivel diferente, en el que esa imponente dureza, era intensidad pura, emoción pura. La máxima expresión de la fuerza del rock.

Sin embargo, no cabe atribuir solo a aquellos Blue Cheer de Leigh Stephens y Dick Peterson el inicio de la gran conmoción que supuso, en un año tan crucial tanto para la historia del rock como para la historia del siglo XX como 1968, la irrupción del Heavy Metal. En aquel enero de 1968 también vio la luz el debut de una sensacional banda de San Diego que provenía de la psicodelia, pero que en ese primer disco su rock psicodélico ya tenía elementos de distorsión propios del sonido más metalero. No en vano, y a modo de premonición ese disco se llamaba ‘Heavy’ y sus mentores no eran otros que Iron Butterfly, que en su segundo trabajo harían una de las obras cumbres de los comienzos del rock progresivo, ‘In-A-Gadda-Da-Vida’.

Para cerrar el círculo, el 30 de enero de 1968 también debutaba discográficamente un grupo proveniente de Canadá, que había tomado su nombre de la novela de Hermann Hesse ‘El Lobo Estepario’ y aún sin hacer un rock tan llevado al extremo en cuanto a volumen y distorsión, incluyeron en ese histórico debut el tema que por definición, es la quinta esencia del espíritu heavy: “Born To Be Wild”, en cuyas estrofas incluye ese término acuñado por William Burroughs en su novela ‘The Soft Machine’ referido en principio a una imaginaria y potentísima droga: Heavy Metal. “Pon tu motor a correr, ve hacia la autopista, buscando aventuras y lo que se cruce en nuestro camino. Sí, cariño, haz que suceda, toma el mundo en un abrazo de amor, dispara todas tus armas a la vez y explota en el espacio. Me gusta fumar y ver las luces de la tormenta, sentir el trueno de metal pesado corriendo con el viento bajo el sentimiento que me impulsa”. Una de las canciones que serían fundamentales en una de las películas más emblemáticas de los años 60, ‘Easy Rider’ y que ha sido fuente de inspiración para centenares de bandas de rock fuerte a lo largo de cinco décadas a la hora de elegir su camino.

Mientras esto sucedía en América, en Inglaterra y siempre bajo el poderoso influjo de los Cream y de la Jimi Hendrix Experience, importantes músicos de la escena blues-rock de mediados de los 60 iniciaban también un camino de evolución que les llevaba igualmente a endurecer mucho más su sonido para dotarle de más expresividad, para llegar más lejos y más dentro de la gente. Así pues y tras haber dejado a los Yardbirds, Jeff Beck forma su propio, el Jeff Beck Group con un cantante llamado Rod Stewart -le conocen ustedes ¿verdad?- y un jovencísimo Ronnie Wood, al que no obstante le encarga que sea el bajista del grupo que debuta discográficamente en el verano de 1968 con otro disco que es clave en los comienzos del rock duro como estilo musical: ‘Truth’, una obra maestra que es el eslabón perdido entre el blues progresivo inglés de finales de los 60 y el Hard Rock de la década de los 70.

En la sombría, lluviosa y gris ciudad de Birmingham en ese mismo año se estaba incubando otro de los monstruos que ya a partir de 1970 van a proporcionar al Heavy Metal esa entidad como estilo propio y con unas características y unas connotaciones muy concretas. El mundo les conocerá como Black Sabbath, pero en 1968 empezaron a funcionar bajo el nombre de Earth, y su música ya estaba anunciando ese nuevo sonido, empiezó a incorporar esas bases de sonido llenas de densidad, y sobre todo, un blues rock hecho desde el desgarro, desde el dramatismo, imbuidos de un espíritu contestatario y desengañado. Su cantante, Ozzy Osbourne, lo explicará muy bien en estas declaraciones. “Nosotros no éramos hippies, ni teníamos que ver nada con los hippies ni nos gustaba nada aquel mundo. En California siempre hacía sol, hacía un clima fantástico todo el año, había chicas preciosas, la gente tenía trabajo y podía cantar al amor, a la paz y toda esa mierda. En Birmingham las chicas eran feas, llovía durante todo el jodido año y el invierno duraba seis meses, y los que no estaban en paro tenían trabajos de mierda de currar diez horas al día y ganar lo justo para malvivir. La vida para nosotros no era como en California ¿sabes? No podíamos hacer música alegre y cálida, no, nuestro rock tenía que ser crudo, duro, visceral, que nos sirviera al menos para desahogarnos y para echar fuera toda la frustración que sentíamos”.

Y si ya queremos poner el broche de oro a este recorrido por los inicios del Heavy Metal hace ahora medio siglo, no olvidemos que justamente en ese verano, The Yardbids se separan, y su guitarrista Jimmy Page, que ya en la última etapa de la banda había introducido esos elementos musicales orientados a endurecer su rock, sube la apuesta; en octubre de 1968 y tras un mágico ensayo en el que la tierra tembló con Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham, en tan solo dos semanas en los Olympic Studios crea otro de los discos que pueden considerarse precursores del Heavy Metal en Inglaterra merced a joyas como “Dazed And Confused”, “Communication Breakdown” y “How Many More Times”. Con toda seguridad no es necesario decirlo, pero por si acaso, es ‘Led Zeppelin I’.

A partir de ese momento, ese sonido, ese lenguaje, esa nueva forma de expresar y comunicar irá creciendo, desarrollándose, evolucionando, viviendo momentos de leyenda absoluta en los años 70 tanto con los ya mencionados como con Free, Grand Funk Railroad, Uriah Heep, Kiss, Nazareth, Aerosmith, AC/DC o Judas Priest y en los 80 con la explosión de la new wave of british heavy metal en la que nombres ya clásicos como Def Leppard, Iron Maiden, Saxon o Motörhead saltaron a la fama desde Inglaterra, mientras que desde Estados Unidos Quiet Riot, Van Halen, Bon Jovi, Mötley Crüe, Metallica, Guns N’Roses o Megadeth hicieron lo propio, siendo hoy ya todos ellos nombres que están plenamente instalados en lo que se llama el mainstream de la industria musical.

En este año de 2018, 50 años después de la eclosión del rock duro, este verano muchos de los más multitudinarios festivales de rock que se celebrarán a lo largo y ancho de la geografía nacional, tendrán como protagonista a muchos de los grupos que nacieron tras ese inmenso big-bang de 1968. Baste señalar por ejemplo el festival madrileño Download del próximo mes de junio, en donde brillarán con luz propia formaciones como Judas Priest o Ozzy Osbourne, el Rock Fest de Barcelona o aquí, en nuestro propio entorno, el Resurrection Fest de Viveiro, que traerá a Kiss al escenario principal de su festival.

Como decía Johnny Winter, “still alive and well”… A sus recién cumplidos 50, el Heavy metal sigue gozando de buena salud.

* Publicado en el diario “La Región”
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