6 – 8 Noviembre: correspondencia de cuarentena

Luz Modroño*- Enriqueta de la Cruz*. LQS. Noviembre 2020

Vigésima primera entrega de este hilo de la correspondencia entre Luz y Enriqueta, un hilo epistolar rojo, republicano, que es de hablar claro. Volcando ahí de forma personal sus observaciones, inquietudes, deseos de colaborar con lo que saben hacer, aquí nos comparten este mundo epistolar creado entre ellas dos

VOZ DE ENRIQUETA
6 de noviembre

No me enrollaré hoy mucho, amiga del alma. Se me olvidó comentar una noticia que creo importante. Mientras la Vivas (“Vivas nos queremos”), con agallas, sigue dando en Público el manual de instrucción a maltratadas, Manual de autodefensa, que me parece estupenda idea, leí que una mujer ha conseguido nulidad del matrimonio y unas perras (pocas son) porque su ex no le había contado que era homosexual (él decía que bi) y por tanto se casó con lo que no pretendía, engañada.

Es importante esto porque este asunto es más frecuente de lo que se cree y ha hecho verdadero daño a muchísimas mujeres. Homosexuales que se escudan cobardemente en un matrimonio porque no se atreven a salir del armario con toda naturalidad ya que la represión por la condición sexual existe ¡y cómo! y no saben enfrentarla. Esto tiene muchas desventajas, como poco… Se escudan entonces y hay hasta cadenas de amistad y tal que te ayudan a liberarte de ese matrimonio cuando es ya demasiado tarde: cuando ya hay dolor acumulado, que han esparcido, cuando hay hijos nacidos, víctimas también, como la mujer. Es una de las muchas maneras de maltrato que por primera vez sale a relucir y pasa por el juzgado.

He sido testigo de una mujer con los pezones mordidos que aún se preguntaba por qué y solo sabía decir que ese hombre con el que estaba a punto de casarse no la quería. Cuando quiso gritar, hablar, ante los amigos, él le tapó literalmente la boca, la amenazó porque llegó a saber más de la cuenta.

He visto como un buen corazón se despertó a tiempo y luego se casó con otro hombre, haciendo lo debido, sin ir más lejos a puertas del altar. Y fue feliz… Y no hizo desgraciada a ella.

Se han referido casos que han llegado incluso a suicidio cuando el homosexual ha sido desvelado y él mismo se ha visto enfrentado al hecho que tan bien ocultaba con su matrimonio hetero.

En mi profesión no ha sido infrecuente ver a políticos emparejados con una guapa periodista o esta u otra política compi de partido haciéndole de pantalla, o al “bien casado” pero con novio fijo de toda la vida, o con chapero oculto a las miradas como en la peli esa de un diputado… Pero si es un trato consentido, allá ellos…

Pero he visto muchas tropelías, abusos y peligros a consecuencia de una sociedad que no acepta lo obvio, que hay homosexuales como heteros y pueden desempeñarse lógicamente perfectamente y tienen todo el derecho a ser felices sin acobardarse, envilecerse con debilidad inyectada por esta sociedad corrupta e hipócrita, echados a perder, y suministradores de dolor a sus mujeres e hijos.

Un amigo homosexual magnífico refería hace mucho que otra vez llegaban tiempos de velos y de cuidados porque habría peligros, como ya los hay. Era el que relataba perfectamente sobre esas sociedades antiguas perfectamente conscientes donde la homosexualidad era lo que es: algo que existe y ya está. Y uno podía vivir perfectamente siendo como se fuera, sin tener que martirizar a nadie ni joderle la vida por extensión de lo jodida que se la tiene…

Estamos en el siglo XXI y tal como el Vaticano es la primera sede de ocultación del dolor y de pederastia y otros demonios, las sociedades modernas van a paso de tortuga con respecto al reconocimiento de realidades reales como un templo. Y esa ocultación es la que lleva al sufrimiento.

Desvelar a un homosexual, simplemente ser testigo de una escena que involuntariamente se ha visto, ha costado vidas, se ha asesinado a gente por ello, me consta. Y también costó muchas veces la pérdida de posición, trabajo, medio de vida. Me consta. Es horrendo.

Me parece de aplaudir la sentencia de la jueza anulando el matrimonio, y la valentía de la demandante. Las mujeres deben salir de sus armarios de dolor y vidas trucadas y truncadas, de esos rechazos sufridos en nombre del disimulo, de esa falta de amor de sus parejas en nombre de la cobarde salvación propia o la falta de coraje para aceptar lo que es natural y obvio. Y no tiene que venir el Papa a bendecir nada ni debe seguir tapando tantas situaciones que se dan también por ser tantos lugares cerrados a la libre relación hombre-mujer, tan natural esto como otras opciones. Absolutamente nada tiene que contarnos hasta que ponga orden en lo que sí está en su ámbito de gestión. Si no sabe barrer su casa, ¿qué demonios va a saber arreglar la de los demás…?

VOZ DE LUZ
8 de noviembre

Cuánta ignominia en nombre del pensamiento único y la intolerancia, o mejor, el no reconocimiento de derechos que debiendo ser universales se transforman en privilegios y, además, hipócritas. Pues no es sino el ansia de poder, de dominación, la necesidad de control para aprovechamiento de unos cuantos sobre el resto de las poblaciones lo que se esconde detrás de todos estos casos que cuentas, Enriqueta.

Porque ni siquiera es una cuestión de tolerancia. Palabra que esconde actitudes un tanto perversas. Me explico: tolerar no es sinónimo de respetar. Quien tolera se coloca en una posición de dominio -y, de nuevo, de poder- y superioridad frente al tolerado. Yo tolero porque tengo la varita que me convierte en poseedor de la capacidad de tolerar. Y tú, ser tolerado, debes sentirte agraciado con mi tolerancia.

No, Enriqueta. No se trata de tolerar sino de reconocer que mi derecho es tu derecho, que los derechos han de ser iguales para todos y todas, pues son la única garantía de libertad y justicia. Y debería se de derecho todo aquello que garantice el ejercicio de una libertad liberadora, justa, que no atente contra la libertad o los derechos o el bienestar de los demás.

La clave está ahí, en el concepto de libertad, justicia e igualdad. Por ello también deberíamos considerar la relatividad de conceptos universales como estos de libertad o tolerancia. Y hablando de estos temas, que deberíamos traer a la palestra periódicamente, me viene a la cabeza una anécdota vivida hace algunos años en Senegal, a donde fui como presidenta del Centro Unesco de Madrid:

Ocurrió en el verano de la mitad de la primera década de este siglo, años en los que la ablación empezaba a escandalizar a medio mundo. Frontera Mali-este de Senegal. Bajo la sombra de un boabab, el anciano jefe de la tribu me habla de los ritos de iniciación de los chicos. En las culturas ancestrales, un ser humano empieza a serlo no en el momento físico de su nacimiento sino en el momento en que la tribu se apropia de él y, adentrado en el bosque y en comunión directa con las fuerzas naturales que en él habitan, se enfrenta a ella y sobrevive. Si vence, domina. Intrigada, pregunto por el rito de iniciación de las niñas. De forma natural y espontánea, responde “la circuncisión, claro”. Es el momento en que la niña pasa a ser humana. Dominada.

Su hijo, a la sazón nuestro guía, le cortó rápidamente pues las leyes senegalesas prohíben expresamente esta abominable práctica que, no obstante, bien sabes que sigue practicándose.

Al poco de abandonar el poblado, un miembro de nuestro grupo me encaró con el tema de la tolerancia. “¿No estaremos, me dijo, invadiendo sus costumbres, no deberíamos ser tolerantes con su cultura?” Una vez más hube de aclarar que no, que no se puede ser tolerante con prácticas que atentan a los derechos de otras personas, en este caso, niñas de corta edad sometidas a sufrimientos de tal calibre que pueden incluso llegar a provocarles la muerte en el momento del parto. Como no se puede ser tolerante con la violencia sea del tipo que sea o provenga de donde provenga.

Existen conceptos, querida amiga, cuya verdad parece incuestionable y es cuestión de escándalo social cualquier tipo de declaración que vaya en sentido contrario. Sin embargo, la racionalidad del pensamiento va unida a su relatividad y un riguroso pensamiento no puede asumir la existencia de verdades universales, generalizables. La pretendida universalidad de un concepto no deja de ser el soporte de un pensamiento esquemático, en el que es fácil meter cualquier idea sin reflexionar demasiado sobre ella.

La palabra tolerancia ha sido aprehendida social e históricamente, como un concepto universal, bueno en sí mismo y por su propia esencia. Sin embargo, una mínima mirada hacia la realidad histórica de nuestro mundo nos exige profundizar en el significado universal de términos asumidos hoy como verdades incuestionables. Se impone la relatividad surgida de la razón y la reflexión. En términos como derecho, relatividad, igualdad, respeto profundo a las diferencias están las claves.Entregas anteriores:
Primera correspondencia 14-16 de abril
Segunda correspondencia 14-16 de abril
Tercera correspondencia 28 de abril-1 de mayo
– Cuarta correspondencia 13-19 de mayo
– Quinta correspondencia: 20 de Mayo
– Sexta correspondencia: 22 – 24 de mayo
– Séptima correspondencia: 26 – 30 de mayo
– Octava correspondencia: 31 de mayo – 2 de junio
– Novena correspondencia: 3 – 4 de junio
Décima correspondencia: 7 – 9 de junio
Undécima entrega: 14 – 15 de junio
Duodécima entrega: 17 – 18 de junio
Decimotercera entrega: 23 – 24 de junio
Decimocuarta entrega: 1 – 2 de julio
Decimoquinta entrega: 3 – 4 de julio
Decimosexta entrega: 1 – 4 de octubre
Decimo séptima entrega: 8-12 de octubre
Decimoctava entrega: 15 – 16 de Octubre
Vigésima entrega: 31 Octubre – 3 noviembre

* Las autoras de la correspondencia:

Luz Madroño es profesora de Historia en Secundaria, es doctora en Psicología, psicóloga, por tanto, que también que en estos momentos echa una mano al que puede y necesita; es activista social, trabaja por los derechos humanos a pie de obra y recientemente ha llegado de Lesbos, en ese lugar donde los refugiados se debaten entre el vivir o vivir, porque hay que sobrevivir, porque llegaron de un infierno para meterse en otro, pero no se rinden. También Luz está vinculada a la UNESCO desde su presidencia del Centro en Madrid, donde organiza estupendas jornadas. Feminista, mujer de mundo, honesta… Y mucho más.

Enriqueta de la Cruz, es escritora y periodista. Cinco novelas publicadas enraizadas en Memoria Histórica, presente y nuestro futuro. La última: Despertando a Lenin, de reciente aparición y dos libros de conversaciones con el republicano y ex presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, César Navarro, psiquiatra, humanista, políglota y sobre todo, buena y culta persona. La última, Tiempos de plomo y ceniza, acaba de salir de imprenta. Colaboradora en LoQueSomos y otras Web alternativas, enormes grupos de gente imprescindible, a la que admiro por ser luchadora, comprometida.

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