instituto-joan-Fuster-Barcelona-lqsomosJosep Lluis y M. Esther del Alcázar*. LQSomos. Mayo 2015

Ante la muerte de Abel Martínez profesor del instituto Joan Fuster. Con el luto no hay bastante

Hace unos días moría Abel Martínez.

Es obvio que nada nos lo puede devolver y que el pésame a sus familiares y amigos/as, y el abrazo a todo el mundo, profesorado del centre alumnos y comunidad educativa, es del todo imprescindible.

En la Plaza de S. Jaume vivíamos un momento muy emotivo con alumnos y profesores/as del centro.

Pero con el silencio y el pésame no hay bastante. Un hecho como este golpea el pensamiento de toda la comunidad educativa. ¿Cómo ha podido pasar? ¿Me podía haber pasado a mí, o a mi hijo/a? Y el escalofrío sólo de pensarlo recorrer todo el cuerpo. El mensaje de la Generalitat está claro: un caso excepcional, imprevisible, nadie es responsable.

¡La Consejera dictamina que el niño tiene un brote psicótico! y anuncia que pondrá todos los medios para su tratamiento psiquiátrico, ¡caso cerrado! Pero esta explicación lejos de tranquilizar a quien se siente cercano a esta realidad, todavía la angustia más. Inevitablemente a cada profesor/a le vienen a la cabeza casos de tensiones con alumnas, cuántas veces un profesor pide la intervención de un especialista y pasan meses sin que llegue y, si llega, hay tanta demanda que a menudo no se puede hacer seguimiento del alumno. Queda trampear cómo se pueda, a menudo acumulando rabia e impotencia para todas las partes. Pero no sólo es esto: se han aumentado ratios y horas lectivas, haciendo mucho más difícil el conocimiento y seguimiento del alumno, la conversación. Por la red corría un escrito en que se pedía tiempo. Y tiempo son recursos.

Efectivamente cada caso es único e irrepetible, como cada caso de suicidio es único, pero hay que preguntarnos por qué el número de suicidios el último año es más del 40% superior al de los años precedentes a la crisis. Hay que ver que el problema no sólo tiene una componente individual, sino que hay componentes sociales que pueden ayudar a agudizar los problemas individuales o a encontrar un lugar para resolverlos. Y por eso hay que reflexionar y reclamar lo necesario para que esta situación no se repita o sea difícilmente repetible.

Escuchamos algunas alertas que nos decían, no se puede mezclar el silencio del luto con la denuncia de los durísimos recortes, porque seremos acusados de aprovecharnos del dolor. Pero callar es entrar en el juego de gobiernos y patronales de los «accidentes laborales»… de los «errores humanos»… no, cada trabajadora muerta es un grito de dolor que tenemos que transformar en exigencia de condiciones mejores para que no hayan más. Así hacen en el sector químico, en la minería, entre los ferroviarios,… y así también en enseñanza. Lo contrario, es aceptar que es una cuestión de suerte, como jugar a la ruleta rusa, porque todo accidente es por definición imprevisible… Y este papel de acompañar el dolor con la lucha por un mejor futuro es el papel de sindicatos y organizaciones políticas… porque lo contrario, se hacerse cómplice del manto «de accidente» que quieren extender quienes tienen responsabilidades porque gobiernan y ponen unas u otras medidas.

Pero no nos callarán.

Por eso, sin hablar de un determinismo absurdo se puede asegurar que no se casualidad que casos como este tengan más posibilidades de pasar hoy que hace 10 años. Y también, ¿nos hemos parado a pensar porque de los dos compañeros que corrieron a parar al menor, quien consiguió calmarlo era un profesor de años en el centro, que conocía al chico, y el muerto un sustituto que llevaba cinco días en el instituto? Porque también para afrontar las situaciones, la precariedad es un factor en contra. Y esta se ha agravado en nuestros centros. Reivindicamos a Abel, como trabajador, como compañero del sector más castigado por los recortes y por su acción solidaria con una situación comprometida de otra compañera y de sus alumnos.

No queremos olvidar que una de los muchos recortes de servicios sanitarios (cómo educativos) en Barcelona fue el de prevención de las enfermedades psicóticas. El 11 de julio de 2011, la Gerencia de Primaria del ICS de Barcelona Ciutat comunicó el cierre del EAPPP (Equipo de Atención Precoz al Paciente en riesgo de Psicosis). A la luz de lo sucedido, el manifiesto que hacía el equipo contra el cierre provoca rabia y dolor. Dice el manifiesto: «Nos parece que es un grave error que en lugar de emprender un camino hacia la prevención y el ahorro del gasto en salud mental a largo plazo, seamos víctimas de la inmediatez» y valoraban su tarea preventiva: «Hemos conseguido demostrar que la prevención y la atención integral a las personas en riesgo de psicosis se puede hacer desde la comunidad, con unos niveles mínimos de medicalización y trabajando con las personas y para las personas desde una perspectiva multidisciplinar y conjuntamente con los servicios sociales y e d u c a t i v o s . » ( h t t p s : / / dempeusperlasalut.wordpress.com/ 2011/07/25/manifest-contra-elt a n c a m e n t – d e – l%@E2%80%99eappp/) Algunos lo decían más suavemente: reivindicar «ahora no toca».

Les diríamos: si ahora no, ¿cuándo? Y si no lo hacemos nosotros, otros se afanan a dar sus respuestas.

Porque también, inmediatamente después del minuto de silencio, Wert anunció la creación de un grupo de trabajo mixto «para unificar protocolos y estrategias para la prevención y la detección de la violencia en las aulas». El mismo que ha recortado drásticamente el presupuesto educativo, ampliado ratios, retrasado nombramiento de sustitutos, ampliado el horario lectivo, y padre de la ley que selecciona alumnado con reválidas para excluir a quienes «no las superen »… ¡¿se pondrá a «prevenir» la violencia?!. Él ya ha marcado un camino: eliminar el conflicto eliminando alumnado…

Massó presidente del ASPEPCSPS también habla abiertamente: «No se castiga bastante. Se tendría que apartar a los alumnos agresivos » y más adelante explicita que rechaza la escuela inclusiva. (http:/ /www.ccma.cat/catradio/alacarta/ la-tribu-de-catalunya-radio/la-tribude- catalunya-radio-primera-hora/ audio/878360/). Es la misma filosofía que ha llevado en EEUU de agrupar alumnos marginales primero y castigar bajo el lema «tolerancia cero», a fortificar los centros con agentes de seguridad e incluso arcos detectores de metales después –y, casualidad o no, el 20 de abril era el aniversario de la matanza de Columbine en 1999-, pero el año pasado hubo 4 muertos y dos heridos graves en dos tiroteos dentro de centros de secundaria en Oregón y Washington, y en 2012, uno con 20 niños muertos y 6 adultos en Connecticut. Y ese camino de ninguna forma lo queremos.

No nos callarán porque mucho más importante de lo que unos u otros quieren que se diga es el día a día en centenares de centros escolares donde maestros, profesorado, alumnos y también madres y padres se encuentran limitados para dar toda la atención necesaria por la falta de recursos.

Tenemos el derecho y la obligación de hacer todo lo posible por qué hechos tan dolorosos como este sean cada vez más difíciles. Por eso hacen falta, pero no basta, con los minutos de silencio. ¿Hay alguna forma más cruda de decirnos que se está llegando muy lejos en las tensiones que viven nuestros niños, nuestros docentes, también las familias en nuestros barrios?. Hay que debatir y reclamar con toda la fuerza para que hechos como éste no se vuelvan a repetir.

Abel, ¡no olvidamos!

* Profesor/a de secundaria y militantes de Lucha Internacionalista

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