Aerosmith – 1971: The Road Starts Hear

Por Mariano Muniesa. LQSomos.

El grupo se convirtió en esos años en auténticas e indiscutidas estrellas de rock en todos los sentidos, incluidos los más escabrosos y menos saludables. Por supuesto, mucho sexo, mucha diversión y mucho desfase empezaron a ser a partir de 1976

De vuelta al útero materno

Exactamente igual que en el caso de otros muchos grupos grandes dentro de la escena rock actual, y ya por tercera vez, la anhelada gira europea que iba a traer de nuevo a nuestro país a Aerosmith dentro de unos meses, se ha cancelado ante la situación de incertidumbre que produjo la explosión y la vertiginosa transmisión de la variante Ómicron de covid-19 el pasado mes de diciembre.

Tal vez para compensar a muchos de sus fans de esta nueva cancelación y con la sempiterna excusa del Record Store Day, los de Boston pondrán en breve–se calcula que quizá para la semana de abril-una de esas grabaciones “bootleg” por las que antaño los coleccionistas de discos piratas pagábamos fortunas en las ferias del disco de Barcelona o Ámsterdam o cuando se terciaba una visita a Londres, en las viejas tiendas del Soho o en los mercadillos de Camden Town. Se trata de un disco que contiene siete temas grabados durante un ensayo de la banda en su local de ensayo en diciembre de 1971 en la rudimentaria grabadora Wollensak del guitarrista del grupo Steve Perry por Mark Lehman. Una grabación realizada algo menos de un año antes de que entrasen a grabar en un estudio profesional su primer disco oficial, que vería la luz en enero de 1973, cuando aún ni siquiera tenían un contrato discográfico.

Su título es “Aerosmith – 1971: The Road Starts Hear”, y en su tracklisting encontramos grabaciones obviamente muy crudas, muy básicas de alguno de sus primeros clásicos, como “Somebody”, “Dream On”, “Walkin’ The Dog” y el favorito de Guns N’ Roses, “Mama Kin”–la banda de Slash y Axel Rose editaron una versión de esta canción en su EP de 1988 ‘Lies’- , los cuales se grabarían más tarde para el álbum debut del quinteto antes mencionado. En cuanto al resto del material, tenemos “Reefer Head Woman”, que luego se regrabaría para su álbum “Night In The Ruts” de 1979 y “Major Barbara”, que más tarde aparecería en el “Classics Live” de 1986.

“Aerosmith – 1971: The Road Starts Hear” estuvo disponible originalmente en formato casette y vinilo de edición limitada para el Record Store Day en 2021. Producido por Steven Tyler, Joe Perry y Steve Berkowitz, el lanzamiento del disco muestra fotos del archivo personal del grupo nunca vistas anteriormente, imágenes de la caja donde se guardó durante años la cinta original de la maqueta y notas escritas por el periodista de la revista Rolling Stone David Fricke, basadas en nuevas entrevistas con la banda realizadas expresamente para este proyecto.

Tampoco pasa desapercibido el hecho de que en este año de 1972 es cuando se cumple el 50 aniversario de la firma del primer contrato del grupo con CBS, y por tanto y ante la decisión de no girar ni de anunciar nada extraordinario para conmemorar ese medio siglo de vida, al menos un regalo como este es muy de agradecer para los “aero-fans” que presumiblemente tendrán que esperar a 2023 para poder volver a ver en directo a este singular grupo.

Merece la pena en este punto poner en valor lo que Aerosmith significaron en el rock de los años 70 y su papel como continuadores de todo un estilo, una estética y una tradición de rock de la cual supieron hacerse válidos y competentes herederos.

Si han leído ustedes la autobiografía de Steven Tyler que se publicó hace algunos años en España por Ediciones Malpaso, recordarán que el cantante de la formación, al que siempre se le ha señalado como una gran imitador de Mick Jagger, reconoce que el cantante de los Stones fue siempre una gran inspiración, de hecho, la gran inspiración para él como vocalista y frontman, e incluso recuerda como se peleó con las chicas enloquecidas por estar en las primeras filas de los shows de los Rolling Stones en Boston durante la actuación de sus satánicas majestades en la ciudad durante su gira del verano de 1966 por Estados Unidos.

Aerosmith, aunque lógicamente con una clara influencia del blues progresivo cuya evolución devendría en el Hard Rock–Cream, Jimi Hendrix, Led Zeppelin-desde sus comienzos, y así se puede apreciar en esta maqueta convertida ahora en disco de edición oficial, iniciaron su carrera ya haciendo rock duro, fuerte, guitarrero, pero con ese marcado acento Stone que formó parte de su ADN desde sus comienzos y que se simbolizaba tan bien en esa pareja Steven Tyler–Joe Perry que tanto recordaba y se mimetizaba con la pareja Jagger–Richards. La aparición de Aerosmith en un momento como el año 1973, en el que no había, si exceptuamos a Grand Funk Railroad, ninguna gran banda de rock fuerte en América y el creciente éxito que lograron, en especial a partir de 1975 con la edición de su legendario álbum ‘Toys In The Attic’ fue un auténtico balón de oxígeno para el Hard Rock en Estados Unidos, que a partir de mediados de los 70 empezaría a ver como los grandes nombres del género iniciaban su progresivo declive.

El grupo se convirtió en esos años en auténticas e indiscutidas estrellas de rock en todos los sentidos, incluidos los más escabrosos y menos saludables. Por supuesto, mucho sexo, mucha diversión y mucho desfase empezaron a ser a partir de 1976 la rutina en los backstages, habitaciones de hotel y aviones privados… pero también la heroína y la cocaína en cantidades que no tardaron en convertir al grupo en una locura autodestructiva que de hecho fracturó la mítica formación original con la marcha de Steve Perry en 1979 y que llevó a Steven Tyler literalmente a la bancarrota, viendo como sus cuentas eran embargadas a comienzos de los 80 y llegando a vivir en condiciones realmente precarias.

Afortunadamente un Ángel de la Guarda llamado David Geffen apareció en sus vidas y además de salvarles de la debacle absoluta, consiguió reconciliar a Perry y Tyler y firmarles un nuevo contrato, con lo cual a partir de allí, Aerosmith volvieron a ser la leyenda que estuvo a punto de autodestruirse, pero que renació con una incontenible fuerza de sus cenizas. Hasta que podamos volver a disfrutar de su magia y su garra en directo, les aseguro que merece la pena escuchar este “Aerosmith – 1971: The Road Starts Hear”.

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