La niñatería escolárida y los castrati, quejándose porque el pueblo se quedó en casa. Ellos no son culpables de nada. Sólo son la izquierda de pelucón blanco, toda siglo XVIII, toda moral, buenos sueldos, grandes expectativas. Pero el pueblo, sí; el pueblo es un cabrón… Jesús Gómez Gutiérrez

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