Ángel Hernández: Amor a la vida

Redacción*. LQS. Noviembre 2020

La necesidad de tener una ley de eutanasia no se contradice, ni con los cuidados paliativos ni con la investigación médica que esté dirigida tanto a la curación de cualquier enfermedad como al descubrimiento de nuevos fármacos que sirvan para aliviar dolores innecesarios

Diálogos con…

El ministerio fiscal hizo público el pasado miércoles 28 de octubre la petición de seis meses de cárcel para el hombre que ha llevado el debate sobre la eutanasia, con todas sus consecuencias, más allá del ambiente político, planteando a la sociedad española una necesaria reflexión.

La despenalización de la eutanasia parece que esta vez si saldrá como ley del congreso de los diputados, la propuesta inscrita observa que «la prestación de ayuda para morir estará incluida en la Cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y será de financiación pública».

Hablamos con Ángel Hernández Pardo, quien ocupó todas las portadas de prensa y abrió los informativos en abril de 2019 cuando ayudó a morir dignamente a su compañera sentimental de toda la vida.

LoQueSomos: Después de año y medio de espera ¿Cómo valoras la petición de la Fiscalía?

Ángel Hernández Pardo: Todo lo relacionado con esa noticia me viene de una nota informativa de la oficina de prensa de la Fiscalía de la Comunidad de Madrid. Estoy a la espera de recibir el escrito de la fiscalía para tener un conocimiento más amplio de esa decisión.

Es necesario aclarar que esa nota de prensa viene con una errata, que mi abogada ha intentado que corrigieran. Tiene que ver con el tipo de enfermedad que padecía mi compañera María José. No era ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) como apunta la nota, sino EM (Esclerosis Múltiple). Aunque las dos tienen elementos comunes la ELA es más letal e invalidarte que la EM. No obstante, aprovecharé esa errata para solidarizarme con todas esas personas que padecen ELA, extensible a sus familiares, y con una petición a las instituciones para que les ayuden e inviertan en investigación sobre esa enfermedad tan mortal.

Centrándome en lo que me preguntas, tengo que reconocer que la interpretación que la fiscalía ha hecho de la ley sobre mi causa demuestra que ha tenido en cuenta todas las pruebas aportadas por mí y por la investigación practicada por el juzgado de instrucción, y eso ha servido para que llegara a esa conclusión. Bien es verdad que cuando un juez, en este caso la fiscalía, interpreta la ley se pone en marcha su capacidad de entender o no una situación de la magnitud de lo que aconteció con mi ayuda al suicido de María José. Eso me demuestra que influye en esas decisiones la empatía y sensibilidad del ponente.
Ahora bien, como el suicidio si lo realiza uno mismo no es punitivo, la ayuda a la persona que no lo puede llevar acabo debería tener el mismo tratamiento, para que no se produjera un agravio comparativo.
Además, si nos atenemos a todas las pruebas aportadas por mí, con las declaraciones de María José solicitando que le ayuden a acabar con su sufrimiento al no poder llevarlo a cabo por sí misma, teniendo en cuenta su derecho a la libertad de decidir cómo y cuando quiere morir, y al no haber incurrido en daños a terceros, no es de recibo que mi ayuda pueda considerarse como un delito.

María José y Ángel en sus primeros años de relación

LQS: Nos suena completamente a manipulación que se haya mezclado maliciosamente este caso con la “violencia de género”.
¿Por qué crees que la jueza que instruía el caso se ha inhibido en favor de un juzgado de violencia contra la mujer?

AHP: En esa decisión tomada por la jueza del juzgado de instrucción de lo penal nº 25 de Madrid no me cabe la menor duda que está influida por una ideología proveniente, diría yo, de una persona que está bastante cerca de los contrarios a la eutanasia. Ella podía haberlo instruido a través de las pruebas aportadas por mí, y en las diligencias que hubiera solicitado en la investigación podía haber descubierto si yo causé o no maltrato contra mi compañera, si el maltrato hubiera sido probado en su investigación entonces sería lógico que se me hubiera juzgado, con todas las consecuencias, en un juzgado de violencia sobre la mujer. Se valió de una sentencia del Tribunal Supremo para retorcer su decisión y enviarme a violencia sobre la mujer.
Pero no es esta jueza la única responsable de que yo haya acabado en los juzgados de violencia sobre la mujer, también lo ratificó el Tribunal Supremo y la Audiencia Provincial de Madrid; por cierto, en esta institución uno de los que decidieron que me mantuvieran en esos juzgados es un magistrado que anteriormente había sido juez del juzgado nº 7 de violencia sobre la mujer, el cual ante una denuncia de una mujer que recibió malos tratos por su pareja, sin apercibirse que había un micrófono abierto, hizo unos comentarios insultantes sobre la mujer denunciante. Pues bien, a este magistrado no solo no se le sancionó sino que se le premió con ese puesto en la Audiencia Provincial de Madrid. En definitiva, creo que había bastante interés en castigarme con esa decisión por mi osadía en poner de nuevo ante la sociedad la necesidad de la ley de eutanasia.

«… Hay que estar en contra es de la práctica médica que pueda provocar un encarnizamiento terapéutico a personas que en su situación de enfermedad irreversible les provoque un estado de mal vivir…»

LQS: ¿Qué guardas en tu memoria de tu vida con tu compañera?

AHP: En mi memoria guardo 38 años de una convivencia maravillosa con María José. Pero el único recuerdo que me aparece aún es el sufrimiento de sus últimos meses.

LQS: En todo el tiempo que estuviste cuidando a tu compañera en su enfermedad degenerativa ¿has tenido algún apoyo de la Administración? ¿Te has sentido acompañado por alguna institución?

AHP: Los Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid nunca le concedieron lo que tenía reconocido por la Ley de Dependencia. Pero lo más sangrante fue cuando a primeros de 2018 solicitamos una residencia temporal para ella, para que a mí me pudieran intervenir de una hernia umbilical que padecía por los esfuerzos realizados en ayudarla, decidieron denegársela. Esto está documentado y lo aporté al juzgado de instrucción. Probablemente si la petición de esa residencia temporal se la hubieran concedido el avance de su dolencia hubiera sido mucho más lento. La situación que nos provocaron por eso fue para ella de un sufrimiento terrible al sentir que no podía operarme al no tener la posibilidad de ingresar ella en una residencia. El que le negaran la residencia temporal le ocasionó el tener que ser tratada en cuidados paliativos al sufrir un deterioro físico considerable a partir de la decisión que tomaron.

LQS: ¿La falta de asistencia para morir, cuando la persona está padeciendo grandes sufrimientos por permanecer viviendo, se podría considerar una forma de tortura?

AHP: Sí, es una tortura sin más. Lo que pasa es que en un país de torturadores como el nuestro donde no se ha castigado esa práctica el que te torture una enfermedad, y los medicamentos que te aplican solo sirvan para mantenerte en un estado que se aleja de lo que se puede considerar como una vida digna para ese paciente pueden considerarlo algunos como una práctica médica correcta.

María José antes del incio de su enfermedad degenerativa

LQS: Parece una contradicción hablar de eutanasia frente a la creciente esperanza de vida en el mundo desarrollado), gracias a las mejores condiciones de vida, los nuevos medicamentes y avances médicos ¿Qué piensas al respecto?

AHP: No es ninguna contradicción que se hable de todo eso a la vez. La necesidad de tener una ley de eutanasia no se contradice, ni con los cuidados paliativos ni con la investigación médica que esté dirigida tanto a la curación de cualquier enfermedad como al descubrimiento de nuevos fármacos que sirvan para aliviar dolores innecesarios. De lo que hay que estar en contra es de la práctica médica que pueda provocar un encarnizamiento terapéutico a personas que en su situación de enfermedad irreversible les provoque un estado de mal vivir, y los medicamentos que se les suministran solo sirvan para alargar una situación ya de por sí bastante penosa, es decir, más dolor y sufrimiento, como le sucedía a María José con la ingesta de morfina y los parches transdérmicos como el Fentanilo, de cuyo tratamiento ya era refractaria.

LQS: Los avances médicos permiten prolongar la vida incluso en casos extremos ¿Cuál es el límite? Deberíamos reflexionar sobre qué entendemos por vida, qué es una vida digna, qué es la calidad de vida. En muchos casos se mantiene con vida artificialmente a personas que sienten tremendos dolores o que han dejado de sentir, solo porque la medicina lo permite, olvidándose del principio fundamental primum non nocere (‘lo primero es no hacer daño’)

AHP: Esta pregunta de alguna manera está sustanciada con la anterior. Si tuviera que añadir algo más sobre esto diría que es necesario que nos hagamos todos el Testamento Vital, para que, en caso de aprobar la eutanasia, nadie decidiera por nosotros de cómo queremos morir ante un estado de sufrimiento irreversible.

LQS: Otra cuestión: ¿quién decide sobre mi vida? ¿A quién pertenece mi vida? Si cada persona es dueña de su propia vida debe tener la facultad de decidir sobre ella. En la actualidad, suicidarse no se considera un delito penal, pero quien no tiene la capacidad de hacerlo, necesita el auxilio de otras personas. Por supuesto que se debe verificar correctamente que la decisión es personal para que nadie pueda aprovecharse de esta posibilidad en contra de otra persona, pero una vez comprobada su voluntad, se debe respetar.

AHP: Sobre tu vida y tu muerte debes decidirlo tú y nadie más. Insisto en la necesidad de tener el Testamento Vital, porque es en él donde vendrá reflejada la voluntad de cada uno por si se diesen las circunstancias en las que ya no quieras seguir soportando más sufrimiento y dolor. Si no tienes ese testamento y eres incapaz de manifestar tu voluntad de manera clara en ese momento lo tendrás muy difícil para que te ayuden a morir, por muy mal que estés.

«… Como la muerte es lo más transversal que una sociedad tiene sería muy raro que en una situación que suponga dolor y sufrimiento irreversible el afectado no quisiera acogerse libremente a la eutanasia para acabar con su sufrimiento…»

LQS: Después de vivir esta experiencia, ¿ha cambiado tu percepción de la muerte?

AHP: En absoluto, siempre he tenido muy claro y muy en cuenta que pertenezco al grupo de todos los seres vivos y mortales de este planeta, con el consiguiente proceso de vida y muerte. Quiénes deberían cambiar son aquellos que creen que nuestra especie tiene un pasaporte de inmortalidad después de fallecer. Si nuestra especie tuviera la cualidad desde nuestro nacimiento de ser inmortal ten por seguro que las religiones no hubieran existido.

LQS: Desde el caso de Ramón Sampedro no se había formado tanto debate sobre la eutanasia ¿Has sentido mucha presión por ser la “cabeza” de este debate?

AHP: Lo asumí desde el momento que lo preparamos y decidimos hacerlo María José y yo. Sabía que iba a ocurrir cuando me inculpara públicamente. En realidad no considero esa presión como algo negativo, sino todo lo contrario. Era necesario dar a conocer de esa manera tan real y descarnada el padecimiento de María José, y eso sólo se podía a hacer a través de los medios de comunicación. Fue un “quid pro quo”, yo les proporcionaba audiencia con nuestro caso y ellos me cedían sus plataformas para reivindicar de nuevo la necesidad de que hubiera una ley de eutanasia.

LQS: Al recordar a Ramón Sampedro, recordamos también al doctor Luis Montes, defenestrado y calumniado por su defensa de la muerte con dignidad ¿Crees que seguimos en una sociedad intransigente con los disidentes del pensamiento único?

AHP: Afortunadamente, en lo que se refiere a la eutanasia, hay una gran mayoría en este país que está a favor a que se regule y apruebe la eutanasia. Como la muerte es lo más transversal que una sociedad tiene sería muy raro que en una situación que suponga dolor y sufrimiento irreversible el afectado no quisiera acogerse libremente a la eutanasia para acabar con su sufrimiento, aunque éste venga de unas creencias contrarias a esa norma. De todos es conocido la falta de escrúpulos de todos aquellos que se han opuesto a los avances en leyes civiles y luego se han aprovechado de esas leyes para sus intereses. El divorcio, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, por ejemplo.

LQS: Eres un veterano luchador, has pasado por juicios, cárcel y exilio por querer mejorar el mundo ¿Qué esperas del juicio?

AHP: Solo concibo la absolución. Es por eso por lo que he comunicado a mi abogada que no voy a dar mi conformidad a la propuesta de petición de la fiscalía, por tanto, iremos a la Vista Oral. Jamás reconoceré que mi ayuda a mi compañera fuera un delito ni que yo sea un delincuente por ese acto.

¡Gracias Ángel, salud y adelante!

– Imagen de portada: Una fotografía que refleja muy bien el estado de María José. Octubre de 2018.
* Un trabajo realizado por Rosa García, Cristina Ridruejo, Alejandro Pacheco e Iñaki Alrui

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