Ante la despedida de LOKARRI

Brian-Currin-lokarri-loquesomosPedro Casas*. LQSomos. Marzo 2015

El pasado 7 de marzo la Red Ciudadana por el Acuerdo y la Consulta, LOKARRI, daba por concluida su actividad, en un acto de despedida celebrado con la participación, no sólo de los actuales portavoces, sino también de antiguos de ELKARRI (asociación a la que relevó), y mediadores internacionales como Brian Currin.

Para hacer un breve balance es necesario remontarse al origen, ELKARRI, Movimiento por la Paz, el Diálogo y el Acuerdo. Esta organización nace en 1992 tras el éxito que significó el desarrollo de una vía de diálogo y negociación en torno al conflicto surgido con el proyecto de construcción de la autovía de Leitzarán, que une la capital Navarra con Gipuzkoa atravesando una zona protegida medioambientalmente.

La aplicación de esta metodología al conflicto político vasco fue el motor que impulsó, a lo largo de los 14 años de su existencia, multitud de iniciativas y documentos, entre los que podríamos destacar algunos:

– Conferencias de paz con una amplia representación del espectro político vasco.
– Documentos de desarrollo de posibles vías legales para superar el conflicto.
– Impulso del diálogo en foros locales y nacionales.

Se desarrollaron decenas de talleres locales, incluso en Madrid, en donde resultó de gran utilidad para abordar un tema tan enquistado, desde una perspectiva mucho más abierta que la que los medios de comunicación transmitían.

A diferencia de otros movimientos que también rechazaban la violencia como método de resolución del conflicto, ELKARRI además denunciaba la violencia generada por los aparatos del Estado, y partía de que el conflicto tenía un origen político y por lo tanto su resolución debería incluir contenidos políticos a través del diálogo y el acuerdo.

Su persistencia en explorar vías de diálogo a lo largo de esos años, convulsos en muchos casos, le granjeó a sus activistas el calificativo de “insistencialistas”.

En 2006 cierra su ciclo ELKARRI y nace LOKARRI, Red Ciudadana por el acuerdo y la Consulta.

Su andadura se vio afectada también por un contexto muy volátil, con treguas y rupturas, que hizo dudar más de una vez de su propia viabilidad. Sin embargo ese “insistencialismo” motivó la exploración de nuevas vías, a contracorriente de la situación, generando escenarios propicios para avanzar en el camino de la paz y el acuerdo.

Su final ahora ha venido precedido de acontecimientos relevantes en la historia del conflicto vasco, como fue la conferencia de Ayete, en octubre de 2011, en la que participaron destacados dirigentes internacionales, que fijó una hoja de ruta que sirvió para que la organización ETA anunciase el final definitivo de su actividad armada.

LOKARRI ha querido practicar con el ejemplo sus propias convicciones de vivir mientras resultase de utilidad al proceso de paz, y por ello no ha querido prolongar su existencia más allá de no necesario. La decisión no fue fácil de adoptar, y de hecho costó varios meses de debate interno. ¿Completó sus objetivos? ¿Podía seguir siendo útil?

La verdad es que desde el fin definitivo y unilateral de la actividad de ETA, no se han dado pasos hacia el acuerdo y menos hacia la consulta.

El Gobierno español no se siente cómodo en este nuevo escenario, y, no sólo no mueve un dedo a favor de la distensión (aplica una política penitenciaria contraria a los Derechos Humanos), sino que está acentuando los juicios políticos, las redadas, la crispación… como provocando la vuelta al escenario anterior. Con esta política retrógrada trata de obtener réditos electorales y, sobre todo, bloquea vías de desarrollo político hacia procesos soberanistas.

Con la apuesta unilateral del fin de la violencia, se levantó la ilegalización de las organizaciones abertzales, lo que ha significado un acceso notable a las instituciones. Pero las perspectivas de acuerdo y consulta en estos momentos ni siquiera se mencionan.

Por ello hay quien piensa que LOKARRI podía seguir jugando un papel esencial en el avance hacia una paz justa y sólida, explorando vías de encuentro y proyectando internacionalmente las soluciones.

Al margen de estas conjeturas, creo que hay que reconocer su contribución objetiva a un proceso que ahora se desarrolla por cauces exclusivamente políticos, por mucho que estén bloqueadas algunas salidas en estos momentos. Tanto ELKARRI como LOKARRI ha tenido que nadar contracorriente en muchas ocasiones, soportando la incomprensión y rechazo de agentes políticos de diverso signo. Algunos medios de comunicación del sistema, por ejemplo, han dedicado más líneas al sencillo acto de despedida que a los 23 años de trabajo desarrollado.

Merece la pena repasar la prolífica elaboración de documentos, desde los desarrollos de la consulta soberanista de Quebec, a trabajos metodológicos de resolución de conflictos válidos para muchos ámbitos sociales, como el educativo, por ejemplo.

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* Líder vecinal y activista social. Colaborador en Madrid de Elkarri y Lokarri. Actualmente es candidato en las primarias de «Ahora Madrid» en la propuesta de “A POR ELLOS!, la Izquierda para cambiar Madrid”

– Imagen: Brian Currin en el acto de despedida del pasado 7 de marzo, en Bilbo.

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