Argentina. El lado oscuro de la fuerza

Argentina-No-Macri-LQSomosRicardo Luis Plaul*. LQSomos. Septiembre 2016

El Ministro de Hacienda, entre las desopilantes frases con las que suele deleitarnos, les dijo en su idioma a los amos del Norte que ya había hecho “el trabajo sucio”. En realidad sólo comenzó a hacerlo.

Para aquellos que votaron a este gobierno y que sin embargo comienzan a reconocer la triste y difícil situación que vive nuestra patria diciendo: “hay que darle más tiempo”, les podemos decir que, en relación con la prometida y diferida felicidad, la espera será en vano. Por el contrario en el futuro, al seguir en la misma dirección la política económica, sólo se profundizará el desastre que, sin necesidad de encuestas, se observa en todas las dimensiones de la vida social.
Prometieron un cambio, tal como astutamente le recomendaron los expertos en vender el “producto electoral” como si fuese una mercancía más en el mercado de las almas confundidas. Ese cambio hoy se expresa, como hizo en el pasado en nuestro país y como se evidencia en otros países del mundo globalizado y colonizado por el capitalismo neoliberal, en una notoria concentración de la riqueza en pocas manos, aumento progresivo del desempleo y precarización laboral, destrucción de la industria nacional y del comercio, aumentos exagerados de las tarifas en los servicios públicos y los alimentos básicos, destrucción de la posibilidad de acceso a la cultura y el esparcimiento para las clases medias y bajas, entrega de los recursos naturales a transnacionales extranjeras, con la consecuencia del aumento en poco tiempo de la pobreza material y socio-cultural.

Con el cambio amarillo, replicado en varios países de la Región, la concepción del mundo y de la vida entra en su zona más oscura: la del individualismo egoísta, xenofobia, clasismo, racismo y violencia material y simbólica en un entorno creciente de anomia.

El discurso oficial (el relato como suele hoy decirse), transcurre con fuerza expandiéndose por todos los medios dominantes. Las medidas “antipáticas” se siguen necesariamente tomando debido a la “pesada herencia”, “la situación de crisis ya se está revirtiendo” y “pronto veremos los frutos de este amargo presente en el que todos debemos sacrificarnos”. Sin embargo, advierten desde el gobierno: hay quienes “ponen palos en la rueda”, “quieren desestabilizar”, “son desquiciados”, son “terroristas”. “No hay que sacar a los militares a la calle pero…”. Estas advertencias, en un contexto de denuncias judiciales permanentes de corrupción de funcionarios y empresarios ligados al gobierno anterior, justifican la represión a la protesta social y desvían la atención de la crisis económica y de la corrupción propia.

El Imperialismo y la oligarquía nativa con la inestimable ayuda de un sector del Poder Judicial, las corporaciones mediáticas y legisladores e intendentes proclives al “entendimiento y el diálogo” con el enemigo del pueblo, preparan con escasa difusión los instrumentos legales, financieros militares y políticos para profundizar un modelo de exclusión, explotación obrera y dependencia como pocas veces se ha visto en gobiernos legitimados por el voto.
Organizaciones de DDHH, algunas centrales gremiales y gremios disidentes de la CGT, cooperativas, agrupaciones y organizaciones sociales, culturales y políticas, multisectoriales, sectores de la pequeña y mediana industria, instituciones de la comunidad, han encabezado la protesta y movilización que comienza a advertirse en todos los rincones del país frente a la ceguera y sordera del gobierno a sus reclamos.

Hay indudables tensiones al interior de la oposición disputándose el liderazgo del campo popular que hasta las elecciones ejercía Cristina Fernández de Kirchner. Los individualismos, sectarismos, traiciones, desviaciones oportunistas, etc. demoran la constitución necesaria e ineludible de un Frente Popular que, tenga el nombre que tenga, deberá enfrentar con objetivos y propuestas claras al enemigo interno y externo a los intereses del pueblo y de la Patria Grande. Mientras más tiempo se demore la construcción colectiva del mismo, más sufrimiento se derramará sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. La presencia del pueblo y de las organizaciones socio-comunitarias en las calles parece enviar un claro mensaje de lucha a los que están perdiendo el tiempo en rencillas y competencias internas por un pedacito de inútil poder.

Argentina – LoQueSomos
* Ricardo Luis Plaul

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