argot-carcelario-loquesomosLuis Puicercús* LQSomos. Febrero 2015

En nuestro país han existido -y existen- colectivos, grupos étnicos y sociales cruelmente marginados y segregados por nuestra sociedad “avanzada” y “civilizada”, que han sido afectados por un fuerte desamparo social, una cruel miseria, un importante vacío cultural y unas míseras condiciones de vida. Esto ha supuesto, sin lugar a dudas, el caldo de cultivo idóneo en el que creció la pequeña y mediana delincuencia. Esta realidad no suponía necesariamente “criminalizar” a los colectivos o grupos de los que provenían aquellos denominados “gitanos”, “negros” o “quinquis”… como se decía habitualmente… pero que todavía hoy sigue “sonando”.

En este contexto, el argot surge como una lengua propia, como una especie de autoafirmación del colectivo al que se pertenece y que confiere un cierto “poder” entre quienes lo ejercen, dejando al margen a quienes no lo entienden o comparten. No es un producto misterioso o esotérico, sino algo necesario para defenderse y sobrevivir -especialmente- en el interior de las cárceles.

A este redactor, forzoso “inquilino” en diversas cárceles del Estado español, a causa de la lucha antifranquista en los años 70, siempre le ha sorprendido aquella especial manera de comunicarse, de hablar de los presos comunes con los que coincidió en su largo periplo carcelario. Aquellas curiosas y en su momento ininteligibles palabras para el resto de la población reclusa, formaban parte de su jerga, lo que se dio en llamar ARGOT CARCELARIO, una especie de lengua secreta o críptica, producto del carácter secreto o marginal del grupo o personas que lo utilizaban.

Curiosamente, algunas de aquellas palabras también formaron parte integrante de nuestras conversaciones en el interior de las cárceles… hasta casi nuestros días, sin ser conscientes muchas veces de que algunas de esas palabras provienen del “talego” (cárcel). Otras, eran específicas y propias de los presos políticos: “caída”, brigada, cacheo, “comuna”, “madre” o “ventana”.

La mayor parte de estas palabras datan de los años 60/70/80 y están recogidas, fundamentalmente, del ambiente carcelario, entregadas o enseñadas por antiguos presos comunes y también por presos organizados en la COPEL. En la actualidad se siguen utilizando algunas, ya que no hay “quinquis” (quinquilleros) y menos gitanos en las cárceles. Habrá otras muchas palabras, eso sí, producto de algunos inmigrantes encarcelados, de Europa o de América Latina.

En cualquier caso, estas palabras han formado parte de nuestras vidas y de nuestra historia más reciente. Podrían servir, llegado el caso, como base para un estudio sociológico en profundidad de esa intracultura de los grupos y colectivos marginados socialmente y que tan profusamente visitaron las cárceles… y no por gusto.

Un buen número de estas palabras ya aparecieron publicadas por este redactor en su libro testimonial de 2009, “Propaganda ilegal. Itinerario de prisiones 1972-1975”. En esta ocasión se amplía ostensiblemente su número, si bien quedan, todavía, un buen número de ellas “en el tintero”.

ABRIRSE. Huir
ABUCHARAO. Abandonado, atemorizado.
AGUA, QUEO. Voces que se utilizan para prevenir de la llegada de alguien no deseado.
AIRE. Echar a alguien molesto.
ALIGERAR. Irse.
ALPISTE. Vino.
APALANCAR. Esconder.
ASTILLAR. Repartir el botín.
ANDOVA. Persona.

BALDEAR. Limpiar.
BARANDA. Jefe. Director de la cárcel.
BARDEO. También “baldeo”, “chaira”, “corte”, “jandró”, “jauró”, “cholí” o “cheira”. Navaja o cuchillo de construcción rudimentaria y artesanal.
BASCA. Gente.
BERREAR. Chivarse.
BOLA. La libertad.
BOQUIS. Los funcionarios de prisiones. También “boqueras” o “bocas”.
BRAVAS, A LAS. A lo bestia, a las malas.
BRIGADA. Celda de grandes dimensiones en los penales, con capacidad para una treintena de presos.
BULLA. Lío, ruido, algarabía.
BURLAR. Jugar.
BUTRÓN. Agujero.

CACHARRA o CHATA. Escopeta de cañones recortados.
CACHEO. Registro y control realizado por los funcionarios sobre el preso, sus pertenencias y su celda. Dependencia de la prisión donde se somete a registro minucioso al recluso que entra o sale de la misma.
CAÍDA. A nivel político, detención de uno o varios compañeros.
CALCOS. Zapatos.
CAMPAÑA. Condena cumplida.
CAMELAR. Convencer.
CANGURO. Furgón policial para los traslados.
CARETO. Cara.
CARROZA. Viejo.
CABO DE VARAS. Preso favorito y chivato de los funcionarios encargado de mantener la galería o módulo en orden. Contaba para ello con varios ayudantes.
CELDAS BAJAS. O de castigo donde se aislaba al recluso sancionado. También chopano.
CHABOLO. También “chabola” o “choza”. Celda de los presos.
CHAPADO. Estar encerrado en la celda con el cerrojo echado.
CHEIRA o CHAIRA. Navaja.
CHINARSE. Rajarse alguna parte del cuerpo con cualquier objeto cortante, ya sea una cuchilla, un bote de refresco afilado, un cristal, etc. en señal de protesta para lograr algún objetivo reivindicativo.
CHIVATO. Orificio reglamentario en la puerta de las celdas, situado a la altura de los ojos, por el que los funcionarios pueden vigilar en todo momento, sin ser vistos, al preso que se encuentra en su interior.
CHORAR. Robar.
CHORI. Navaja.
CHORO. “Chorizo”, delincuente.
CHOTA. También “humedoso”, chivato. Generalmente un preso común de confianza de los funcionarios.
CHUNGO. Malo.
CHUPA. Chaqueta.
CHUPAR. Cargar con algo, sobre todo una condena o castigo.
CIGÜEÑO. Guardia Civil. También jundunar.
CLISOS. Gafas.
COLLEJA. Golpe.
COLOCAR. Detener (por parte de la autoridad). También encalomar.
COLORAO. Oro.
COMPI. Compañero de “chabolo” y de paseo.
COMUNA. Colectivización de los alimentos, dinero y otros bienes recibidos por los presos políticos, donde también se organizan los servicios comunes (comedor, limpieza, cocina, biblioteca…) repartiendo equitativamente las tareas entre sus miembros.
CONSUMAO. Botín.
CON TODO. Expresión que, dicha después del nombre del preso, significa la libertad o el traslado.
CONSORTE. Compañero.
COSTO. Botín, mierda y, habitualmente, droga.
CUNDA. También “ir de conducción”. Traslado del preso de una cárcel a otra.

DEABUTEN. Bien.
DERROTARSE. Sincerarse con alguien o también terminar relatando hechos que uno preferiría no contar.
DESTINO. Ciertos trabajos realizados por internos en las cárceles, unos remunerados y los más, de manera gratuita.
DIÑARLA. Morir.
DIQUELAR. Mirar.
DOBLE. Director de la cárcel (por las dos barras que llevaban en el uniforme).

ESPADA. Llave maestra, ganzúa.
ESTAR AL LORO. Estar pendiente, atento y vigilante.
ESTAR LIMPIO. No tener nada de lo que te puedan acusar.
ESTARIBEL. Cárcel.
ESTIBA. Botín, paliza.

FETÉN. Bueno.
FICHAR. Tomar los datos corporales y personales identificativos a nivel policial.
FUL. Falso.
FUSCO. También “fusca”, “pipa” o “chisme”. Pistola.

GACHÍ, GACHÓ. Muchacha, muchacho.
GARITA. “Pecera” o “Perrera”. Lugar donde permanecen los funcionarios de las galerías o la policía de vigilancia alrededor del recinto carcelario.
GAYOLA. “Paja”, masturbación.
GAVETAS. Grandes ollas o recipientes donde se traslada la comida desde la cocina a los comedores o celdas.
GAYUMBO. Calzoncillo.
GRIS. Miembro de la Policía Armada, cuyo uniforme era gris
GUIRIS. También “guirufos”, extranjeros. Presos que no poseen la nacionalidad española.
GUSA. Hambre.

HIERRO. Palanqueta.
HÚMEDA. Lengua.

INSTANCIA. Impreso escrito por medio del que se formulan todas las solicitudes del tipo que sean ante la Dirección del Centro Penitenciario o instancias superiores.
INTERNO. Preso.
IRSE DE LA MUI. Chivarse, hablar de más.

JAI. Tía. También “ja”.
JAMBO. Tío.
JAMACUCO. Muermo.
JERÓ. Cara.
JULA O JULAI. Novato. También tío malo, chungo.
JULANDRÓN. Maricón.
JUNAR. Ver.
JUNDUNAR. Guardia civil. También funcionario.

LARGAR. Hablar de más, ser imprudente con las palabras.
LECHERA. Coche patrulla de la policía nacional.
LILA. Tonto.
LISTO DEL PARAGUAY. Novato.
LORO. Radio de transistores, prohibida en la cárcel.
LUMI. Puta. También piculina, “lumi” o “lumiasca”.

MACHACA. Criado de un cabecilla, que realiza tareas a cambio de unos cigarrillos, un café o gratis.
MADAM. Policía de paisano, pestañí.
MADRE. Responsable de las Comunas carcelarias de los presos políticos.
MADERO. Policía, pasma.
MAI. Porro.
MAJARA. Loco.
MANGUI. Miserable.
MAQUEAR. Vestir.
MARRÓN. Ruina. Condena excesiva. Entre los piratas del siglo XVII, significaba un castigo mayor, consistente en ser abandonado en una isla desierta con una botella de agua, una pistola y una bala.
MASCA. Jefe.
MENDA. Tipo, individuo.
MERCHERO. Denominación de un personaje similar al quinquillero, que se relaciona con los gitanos, su forma de vida y oficios.
MIERDA. Botín.
MOLAR. Gustar.
MONOS. Los “maderos”, “grises”, policías armados o guardias civiles que vigilan el recinto penitenciario desde sus garitas de hormigón.
MOÑA. Miedoso.
MOSQUEAR. Desconfiar.
MUI. Boca.

NAJA. Huída.
NASTI. Nada.

OLLA. Cabeza.

PAJARRACA. Bronca.
PAPELA. Documentación.
PALOMAR. Última planta de la tercera galería de Carabanchel donde estaban recluidos los homosexuales, transexuales y travestis.
PAÑÍ. Agua.
PAPEAR. Comer, manducar.
PARIPÉ. Simulacro.
PARNÉ o CIFRA. Dinero.
Peseta. “Pela”, “cala”, “púa” o “legaña”.
Cinco pesetas. “Duro”, “baré”, “chulé” o “pelote”.
Veinticinco pesetas. “Cangrí” o “cangrejo”.
Cincuenta pesetas. La mitad de: (cirila”, “libra”, “gamba”, “polaco” o “jara”).
Cien pesetas. “Cirila”, “libra”, “gamba” o “jara”.
Mil pesetas. “Verde”, “talego”, “saco”, “trompo” o “papiro”.
PARTE. Infracción cometida por un Interno dentro de prisión y que se le comunica por escrito. Existen varios tipos de parte dependiendo de la gravedad del incidente y varias sanciones, juicio en ciertos casos.
PECULIO. Registro del dinero de cada preso. La administración de la cárcel guarda en depósito el dinero del recluso, entregándole una cantidad mensual a cuenta. Para disponer del resto o más cantidad hay que justificar el uso de cada petición extraordinaria.
PEDO. Borrachera.
PELUCO. Reloj.
PEPA. Pena de muerte.
PERIODO. “Periodo sanitario” de tres días de duración, incomunicado en una celda especialmente habilitada para ello y que se realiza al ingresar en la prisión o después de un traslado.
PICOLETO. También “pico”, Guardia Civil.
PILTRA. Cama.
PINCHO. Arma corta punzante que se obtiene de cualquier material resistente, especialmente del metal.
PINTA. Vaso de vino al que los presos tienen derecho dos veces al día, previo pago de su importe.
PIÑATA. Dentadura.
PIÑOS. Dientes.
PIRI. Rancho, comida de la cárcel.
PLAJO. Cigarrillo.
PLAS. Hermano.
PRIVA. También “alpiste”. Bebida.

QUEL. Casa, vivienda.
QUINQUI. Quinquillero, de quincallero (los que vendían la quincalla). Sinónimo de delincuente.

RAJAR. Hablar.
RANCHO. Al igual que en el Ejército, la comida del día.
RATA. El que roba a sus compañeros.
RECUENTO. Acto de contar a los presos para comprobar que no falta ninguno. Una trompeta o timbre indica la corrección del recuento realizado.
REDIMIR. Redención de Penas por el Trabajo. Fórmula penitenciaria: cada dos días que se trabaja en la cárcel, se computan tres.
RÉGIMEN. Dependencia de la prisión donde se centraliza toda la actividad burocrática y administrativa.
RILAR. Cagar.
ROMANÓ. Jerga o lenguaje de los quinquis.
RUINA. Petición o condena a un número excesivo de años.

SAÑA. Cartera.
SERVICIO. Información a la Policía.
SOBAR. Dormir.
SOCIAL. Miembro del cuerpo policial Brigada Político Social, especializados en luchar contra las organizaciones antifranquistas.

TABACA. Golpe.
TAPARRO o TABARDO. Abrigo.
TACOS. Los años de condena, también “ruina”.
TALEGO. También “trullo”, “trena”, “estaribel”, “tubo”, “maco” o “mako”. La cárcel.
TANGAR. Timar.
TARRA. Viejo.
TIGRE. La taza del váter. Retrete. Inodoro de la cárcel. Se trata de un hueco con reborde, sin taza, ni tapa y “ruge” cuando se acciona el dispositivo del vertido del agua.
TOCAR EL PIANO. Imprimir las huellas digitales cuando se es detenido para ser “fichado”.
TOLAY. Tonto.
TOQUE DE DIANA. Igual que en el Ejército, es el primero del día, para comenzar la jornada. Se ejecuta con trompeta o timbre.
TRAPICHEAR. Comerciar, negociar, clandestinamente con productos prohibidos.
TRILERO. El que juega con tres cubiletes y un garbanzo.
TRONCO. Compañero, colega.
TRUJA. También “plajo”, cigarrillo.
VENTANA. El censor de la prisión elimina de periódicos y revistas de curso legal en la calle las noticias o artículos que le parecen “peligrosos” o “no convenientes”. Las tijeras del funcionario producen así las llamadas “ventanas” en las hojas de la prensa.

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