Carta abierta a Loquillo

Estimado José María Sanz (Loquillo):

El día 20 de febrero, la ciudadanía será consultada sobre una Constitución Europea, que nuestro presidente ya firmó sin consultarnos y sin pedirnos opinión. Yo entiendo, que la Constitución Europea será la madre de toda legislación futura en el territorio de la Unión Europea y, por lo tanto, me indigna que el referéndum para aceptarla o refutarla, sea únicamente consultivo y no vinculante.

Quiero decirle también, que esta Constitución Europea no fue creada a través de una Asamblea Constituyente, lo que ya de por si, deja "castrado" este proceso. Fue un "grupo de sabios", los que elaboraron un tratado con más de cuatrocientas páginas llenas de complicados artículos, de las cuales, sólo nos entregaron menos de la mitad a través de los periódicos dominicales.

Desde un principio, sabían que poca gente tendría el tiempo y la voluntad de leer, analizar y cuestionar el texto. Esta situación favorecía las opciones del SI, porque en su sano juicio y bien informado/a, ningún/a trabajador/a, agricultor/a, autónomo/a, parado/a, pacifista, ecologista, feminista, etc., votaría por una constitución que apuntala e institucionaliza el neoliberalismo y erosiona numerosos derechos conseguidos a través de muchos años de luchas.

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Aquel 11 de Marzo

En estas horas tan duras, tanto para el pueblo de Madrid como para los hombres y mujeres que componemos la población mundial, cualquiera que sea su lugar de nacimiento, su raza o el color de su bandera, no podemos nadie, esto es, nadie, permanecer en silencio cómplice, sin emitir un juicio o al menos una palabra de condena contra tan brutal atentado como el ocurrido el pasado jueves 11 de marzo en esa ciudad donde nací un lejano día, cuando Madrid se ganaba a pulso el título de Capital de la Gloria y del Dolor en la voz de sus poetas, mientras los bombardeos fascistas trataban de reducirla, no solo como Capital de la República, sino como el faro antifascista que iluminaba a la Europa democrática en peligro, cuando el fanatismo y la barbarie nazi se cernían ya sobre el planeta.

Debo ser, porqué no decirlo, una de las pocas personas de esta ciudad que no se ha sumado a la manifestación del día siguiente, convocada desde TVE y el Gobierno del Sr. Aznar. Y no lo he hecho por indiferencia, no, porque ninguna muerte,  máxime si es violenta, me es indiferente, y aunque el sentimiento de pérdida no será ni se aproximará jamás al de los padres, hijos, esposos y allegados de los fallecidos y de las víctimas, en general, de este brutal atentado, en mi interior detecto, no solo la rabia y la repulsa por la sangre derramada, sino el vacío producido por tan abultada pérdida de todas y cada una de  las vidas llenas de proyectos  que se albergaban  en esos cientos de cuerpos segados, que un fanatismo feroz nos ha arrebatado. Hay también dentro de mí un sentimiento de estupor al comprobar hoy, con la madurez que me han dado los años, que la crueldad humana no tiene límites. La falta de escrúpulos está alcanzando unas cotas que no podíamos ni imaginar cuando, en los libros escolares de nuestra  infancia, contemplábamos a Caín alejarse hosco y con una quijada de bestia en la mano, dejando a su hermano Abel muerto en el suelo.

No, no es la indiferencia lo que me ha impedido salir a la calle  con mis vecinos, mis paisanos, y todo ese colectivo humano de nobles sentimientos que ayer tomaron las calles de nuestras ciudades con el dolor a la espalda por la sinrazón y la sangre de los hermanos vertida. Porque a ese dolor, el de todos, sumo el mío, con su contradicciones y sus dudas, y le pongo encima estas sencillas palabras de solidaridad, sin banderas ni horario, sin fecha de caducidad.

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El observador

El observador, un corto que trata de abarcar los distintos tipos de manipulación que sufrimos todos los días sin que nos preocupe demasiado.El corto, trata de mostrar las relaciones que existen entre las nuevas tecnologías, sus peligros, la manipulación mediática y publicitaria y la obra de G. Orwell «1984»

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