Barcelona. 137 concentració: Fer foc nou i república

Mesa de Catalunya*. LQSomos.
Traducido por Leticia Palacios. LQSomos.

Com cada any us demanem que us aixequeu i poseu, algunes, la vostra primera pedra, altres, ja han perdut el compte de quantes han posat, tant se val si és petitat o gran, totes sumen. Hem de constuir els fonaments de les repúbliques antifeixistes de totes les persones que volen viure amb justícia. Ho fem ja o continuem enyorant-nos del passat cada dia més captius i més desarmats?

Veritat, Justicia, Reparació:
El dissabte 30 d’abril a les 12 hores a la plaça Sant Jaume, BCN.
Fer foc nou i república.

Como cada año por estas fechas conmemoramos el aniversario de la República. Lo hacemos como el triunfo de un pueblo oprimido y como la derrota de dictaduras y monarquías opresoras. El rey parásito marchaba al exilio por su propio pie y con la cabeza sobre los hombros, no como algunos de sus familiares guillotinados en la vecina república. Se imponía un trabajo inmenso de educación y de implementación de derechos en una tierra hasta entonces yerma de justicia social. La semilla de la primera República germinaba en una segunda con un futuro tan ilusionante como breve. Un futuro sin coronas que se teñiría de la sangre que, el 14 de abril de 1931, bullía de alegría en las venas de todas las republicanas y republicanos.

Como cada año rememoramos lo que supuso la República para una sociedad suspendida desde tiempo inmemorial en roles de vasallaje, de sometimiento al señor de turno, al noble, al terrateniente, al cacique, o todo a la vez. Caía un reino colonial, ya realmente sin colonias, que había perdido una guerra tras otra, pero que aún vivía instalado en su pasado de gloria de conquistador y con su repugnante honor de colonizador.

Como cada año recordamos los avances de la República, algunos pioneros en Europa, tan liberadores, sobre todo para las mujeres. Parecía que el sol de abril había inundado la caverna española y su luz bactericida intentaba desinfectar la inmundicia de un sistema decadente y corrupto. Un calor de justicia y derechos capaz de fundir las cadenas del analfabetismo y la opresión impuestas por rango de sangre. Una luz que nos quiso liberar de los amos de la caverna, que durante siglos habían mantenido al pueblo en la oscuridad de la superstición y la obediencia debida a una cruz hecha de miedo e injusticia, todo en su beneficio.

Como cada año enumeramos los grandes logros de la República como el voto de la mujer, la separación de poderes, el reconocimiento de la igualdad, el divorcio, el aborto, la educación, la incipiente reforma agraria y muchos más, algunos de los cuales aún no disfrutamos hoy, como el estado laico. Mientras el pueblo emancipado vivía este maravilloso sueño, las oligarquías, el ejército y la Iglesia vivían la pesadilla de ver en peligro sus heredados privilegios. El poder fáctico en la sombra, después de mucho conspirar se revolvió golpeando a la República hasta la muerte. Un asesinato que aún está impune. Una República que yace en la gran fosa común que es el actual Reino de España, reinstaurado por los golpistas.

Como cada año hablan en abstracto de la República los representantes políticos que, en nombre de la verdad, la justicia y la reparación y de la democracia, tendrían que someter a la voluntad popular una nueva república o repúblicas, dando cumplimiento al mandato de las urnas. Para ellos el 14 de abril es una jornada solo de discursos y fotos porque tienen demasiado miedo a perder lo que no les pertenece, olvidan que sus escaños son nuestros. Tienen miedo de honrar las vidas y las muertes de quienes los precedieron, haciendo realidad aquello por lo que habían luchado. Tienen miedo a verse desbancados por quienes aún hoy día odian tanto el significado de la República, que nosotros amamos, que la volverían a matar.

Como cada año nos damos ánimos diciéndonos que esa República, por la que tantos antifascistas dieron su vida, no puede ser más que la semilla de las repúblicas que vendrán, repúblicas de respeto a los derechos humanos que nos hagan libres.

Como cada año nos decimos que tenemos que reivindicar aquel viento de abril con aroma de libertad y transformarlo en una tormenta perfecta de derechos, que se lleve el hedor a fascismo que nos invade. Una peste tan irrespirable que nos ahoga con su aire mentiroso de pensamiento único y represivo. Tormenta de abril, que descargue los millones de metros cúbicos de lágrimas de dolor y rabia de tantas y tantos antifascistas, aguas que arrastren todo el lodo fascista y hagan germinar panes, flores y libros.

Como cada año gritamos que ya no podemos esperar más para tumbar al franquismo, atrincherado en la monarquía constitucional, parapetado tras sus estamentos podridos de nacionalcatolicismo y corrupción, que ejercen su represión en nombre de un sistema que no sabe lo que es la democracia. Un sistema que vulnera derechos tan básicos como el de la intimidad, el de la no violación de las comunicaciones privadas, sin dar explicaciones amparándose en una ley de secretos oficiales franquista. Círculo cerrado de cinismo e impunidad. Derechos arrebatados, como la libertad de expresión y de manifestación, por leyes como la ley mordaza, que nos quiere atemorizados y encerrados en casa o en sus prisiones.

Como cada año constatamos que vamos a peor. Nos encontramos en abril de 2022 en un vertical escenario general de resignación, entre frases hechas, ramos de colores, banderas que volverán a los armarios, homenajes de inercia y compromiso que no pueden alejar el desánimo del cangrejo. Repúblicas y revoluciones en los labios, el anhelo antifascista en el corazón y un miedo inducido por el sistema represivo en la mente. El miedo a que nos quiten lo que nos irán robando de todas todas, aniversario tras aniversario, si no decimos basta. Un miedo al lobo fascista, que ya está en las instituciones, a veces con piel de cordero. Un temor que los gobiernos de turno disfrazan de sensatez y concordia democrática. Un miedo que vivirá en nosotros hasta que solo tengamos la convicción de que no tenemos nada más que perder.

Como cada año os pedimos que os levantéis y pongáis, algunas, vuestra primera piedra, otras ya han perdido la cuenta de cuántas han puesto, da igual si es pequeña o grande, todas suman. Tenemos que construir los cimientos de las repúblicas antifascistas de todas las personas que quieren vivir con justicia. ¿Lo hacemos ya o continuamos añorando el pasado cada día más cautivos y más desarmados?

Y como cada año y cada mes, rendimos homenaje a aquellas personas que no se lo pensaron ni un segundo y defendieron con valor un mundo sin oligarquías sanguijuelas y sin fascismo asesino. Un mundo con un destino que esas personas luchadoras creían por fin en sus manos. Un mundo de derechos humanos y justicia social que nunca será nuestro si no estamos dispuestos a romper con todo y construir la república.

Veritat, Justicia, Reparació:
El dissabte 30 d’abril a les 12 hores a la plaça Sant Jaume, BCN.
Fer foc nou i república.

– Traducido para LoQueSomos por Leticia Palacios
* Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes
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