Batiburrillo de poemas VI

Doña Yolanda Barcina (Alias La Alicatada)
 
¿Quién en la universidad
del Opus hizo carrera
y haciendo exquisito uso
de puntual habilidad
se abrió camino y vereda,
bulevares y avenidas?
-Doña Yolanda Barcina.
 
¿Quién a fuerza de empujones,
desde las alcantarillas,
fue trepando posiciones,
solapada y encubierta,
pisando reputaciones
y rezando avemarías?
-Doña Yolanda Barcina.

 

¿Quién tan taimada y ladina
fue tejiendo sus amarres
con Miguel Sanz de la mano,
y en el gobierno navarro
presidir del Medio Ambiente
la ambiental Consejería?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién exige sacrificios,
renuncias, padecimientos,
inmolaciones, suicidios,
mientras triplica su sueldo,
trajina el que no declara
y se monta una piscina?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién tuvo la desventura,
y a fe que hace falta ingenio,
de haber sido tan nefasta,
tan triste su desempeño,
que hizo bueno al “Diez por ciento”
de Pamplona en la alcaldía?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién se marchó sin pagar
las tartas que mereciera
como puntual homenaje
al quehacer de su cartera,
y pena que fuera escasa
tan dulce pastelería?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién devino en consultora,
asesora de finanzas,
accionista sin acciones
de la Caja de Navarra,
cobrando por no tocar
ni siquiera la bocina?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién puso tanto la mano
que ya su mano es un cuenco
o, si prefieren, dos cazos,
cuentas en blanco y en negro,
amores a fuego lento
y alguna casa escondida?
-Doña Yolanda Barcina.
¿Quién para estar en el medio
y no llamar la atención,
primero se puso a dieta
y después a comisión,
extras, primas, extipendios,
cesantías diferidas?
-Doña Yolanda Barcina.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Báculo episcopal 
El Vaticano en Cónclave
O sitio que eligen los pastores
De diversiones o regocijos
Se rasgará el ormesí
Cierta tela recia y tupida de seda
Mientras los orobias
Incienso en granos menudos
Seguirá el humo fatuo
De esas llamas fugaces
Que suelen verse en los cementerios
Y en los lugares pantanosos
Poniendo a la artillería cardenalicia
Sentada en orobancas
Ciertas plantas parásitas
Como “poner un papa”
Por la acción de la artillería propia
Estando bien al fuego cabe las estolas
Fuelleando de colores
Las velas erizadas
Ora con llama, ora sin ella
Ahumadas en atalaya.
Habrá un fucilazo
O relámpago de los llamados “de calor”
Que no son seguidos de truenos
Acompañados por lo común
De picazón producida
Por una pasión en el ánimo
Cual fuego de san Telmo
Presentado en los topes
De las vergas de la nave de san Pedro
Mientras el hato creyente
Rebaño o piara mayor o menor
A cualquiera de los dos lados
De la alforja
Adivinará cardenales fruncidos
Hechos con las virutas
Que suelta el azófar, latón de campanas
Al tornearlo en friolera de pamplinas
En fumadero o grieta
“Afumando fumos”
Por donde se escapan vapores o gases
En cardenaladgo
Prelados del sacro colegio
Con capelo y vestido encarnado
En cardenalía
Trayendo unos a otros a la gamella
A modo de huevo entre hojas
Que se pone como adorno
En el capitel dórico.
Hato de cardenales, en Cónclave
Lugar en donde los pastores
Se juntan para elegir Sumo Pontífice
Título copiado, como todo
De los sumos sacerdotes
De la gentilidad romana
En hatajo de cuento insustancial, chisme
Yendo de sesenta alfileres
Sesenta prelados
En estolón feriado, sí.
Se quitarán la dalmática
Y se quedarán con el alba
Recordando los pedazos de bayeta
Con que se abriga
El estómago de los niños profanados
Cual jarcia vieja deshilada
Que se emplea para carenar
El casco de la Nave
Y cantando en gregoriano
“Quien ha las hechas
Ha las sospechas”
Hecho dispuesto formando ondas
Como la fumata
Del “habemus papa”.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Utopìa
Nunca vendrás.
No llamarás a la puerta como llaman
los arrepentidos con el perdón en los labios,
con la mirada ansiosa,
con el dolor que se desea dejar olvidado.
Nunca vendrás como si tal cosa
a repartir el pan con nosotros,
a tatuar ternura en la piel de los abrazos.
Nunca vendrás libremente
a cumplir con tus promesas,
a contar los días de amor que se perdieron
bajo los fracasos,
a desanudar las palabras que fueron ultrajadas
por voces fantasmas que clavan su odio
con excusas falsas.
Nunca vendrás a estar con nosotros,
a limpiarnos el miedo de vivir lejos, extranjeros de nosotros mismos,
a remendar lo poco que va quedando de esta paz en pie de guerra.
Tendremos que ir a buscarte por desiertos, selvas, estepas
hasta encontrar alguna huella,
algún testigo,
algún pájaro o niño que te haya visto,
que haya conversado contigo.
Los hombres y mujeres sencillos
piensan que no existes,
que eres el sueño con el que se nutren los cautivos.
Pero yo sé, Utopía,
que estás en alguna parte
esperando desde hace siglos
que los emputecidos te saquemos del laberinto.

 

.-.-.-.-.-.-.-.-
Poesía inconclusa. I

Qué sería de las calles
sin tu presencia
qué sería de las lluvias
sin que empapen tu piel.
Qué sería del silencio
sin tu respiración.

ii

Nada es ya lo que parece
las flores ya no tienen tu aroma
el sol no dibuja mi sombra
y la luna no me ve por las noches.

II

y yo palideciendo solo
apocalíptico y reumático
en las caderas de tu tiempo
como exorcizando las
cicatrices de un recuerdo.

III

Un cuento fácil cantando
las alegorías rústicas
de una simple caricia.

.-.-.-.-.-.-.-.-
Con lo que tenemos, qué queremos
Pues que amarga la verdad,
pienso echalla por la boca
y tomalla con miel toca
a aquel que en su necedad
y no siendo novedad,
siga metiendo la pata,
pues pienso dalle la lata
y decir cuatro verdades
en un lenguaje chambón
y sin pasalle jabón,
por que sepa que es pirata.
Que el Ministro de Interior
nos tiene medio chiflados
y de palizas inflados,
pues te saca al exterior,
si estás en el interior
de tu casa a puro palo,
pero no es eso lo malo,
es que si eres tú quién sale
libremente a la calle,
te llevas un varapalo.
Que el ministro de Hacienda
se haga a sí mismo fraude
para alcanzar el Cum Laude
y conseguir la Encomienda
del más Tonto de la Tienda
por vendernos falsedades
como si fueran verdades,
unas cosas no contando
y otras tarde descontando,
discurriendo irrealidades.
Que un diputado elegido
no sea por buen parecer,
ni porque haya merecer,
sino por bien parecido
que es de porte agradecido,
mas por su falta de seso
ha convertido en exceso
el no saberse callar,
viniendo en todo en fallar
y ser a diario un suceso.
Que a todos nuestros banqueros
manden ponelles dedales,
por ver si herramientas tales
en unos dedos ligeros,
logran que nuestros dineros
se conviertan en pesados
y no sean elevados
como Cristo a los Cielos,
donde nadie logra vellos
y ni son aprovechados.
Que agora salga Margallo
con que un Papa de habla hispana
bien va a la Marca España,
es que es, para lapidallo
o no perdonalle el fallo,
pues que estando como estamos
de corruptos, que sobramos,
con la fama que tenemos
en el Vaticano entremos,
ya de ahogarnos terminamos.
Que Rajoy un desayuno
a Cospedal le ha pagado
con el dinero robado
por Bárcenas a más de uno
en punto tan oportuno,
que estando todos quemados,
por idiotas acabados
nos tomen, agasajando,
a quién intentó engañando,
dejarnos más embobados.
.-.-.-.-.-.-.-.-
Testamento cautivo
Mirada excavadora del fósil de unos labios
presencia mutilada de un tiempo que ha vencido
terremoto en la piel de epicentro punzante
tormenta de estiletes truncados de sentido.
Estela de aquel sueño, eco mudo de un cauce
semilla secuestrada por un viento marchito
prisión donde las sombras enjaulan viejas lunas
oxidada pregunta, beso ajado en su exilio.
Termita del recuerdo, pretérita polilla
hormiga del silencio, armario carcomido
omitida esperanza, confiscada alegría
estrella ensangrentada, madriguera sin nido.
Almacén de pasiones, ensalada de dudas
caja llena y repleta de rincones que han sido
astilla de un deseo, serrín de una sonrisa
huella ronca y dispersa que apuñala un latido.
Persiana transparente, ventana irrespirable
vela rota y sincera que el amor ha mordido
funeral de cortinas que desnudan pupilas
enterrador de nubes, explorador de abismos.
Baúl de soledades, desván de sinsabores
gotera que fue lluvia, silencio que fue ruido
azulejo que duerme, reloj que cuenta nuncas
pared que ha sido brazo, cimiento malherido.
Escarcha en una playa, delfín bajo la arena
ola muerta que azota contra un frío destino
barco hueco y amargo, marejada de espejos
iceberg de la ausencia, faro ahora fundido.
Raíz de firme otoño, tronco azul de la brisa
flor de angustia infinita, flor de pétalo herido
primavera impaciente, corazón neblinoso
no hallaréis en la tierra ni una gota de olvido.
.-.-.-.-.-.-.-.-

 

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