Bendito tú seas, León Ferrari

Iñaki Alrui. LQS. Febrero 2021

“Castigar al que piensa diferente
es la mayor de las intolerancias”
León Ferrari, MoMA, Nueva York, 2009

La bondadosa crueldad. León Ferrari, 100 años

Acudir al Museo Nacional Centro de Arte RS (MNCARS),  es desde hace años uno de los mejores balones de oxígeno que uno puede recibir en esta irrespirable ciudad. Su programación sigue demostrando una conjunción de arte y libertad que no se encuentra fácilmente en Madrid.

Hace unas semanas se cerraba la exposición de Concha Jerez (1) un paseo entre lo literario, lo visual y lo sonoro en las más variadas instalaciones y performances, y desde hace un mes se exhibe en el museo La bondadosa crueldad. León Ferrari, 100 años (2) un recorrido, muy completo, por toda la obra artística de su creador. ¡Obligada visita!

La exposición es un grato paseo entre decenas de obras suyas en las que plasma conceptos como la guerra, la religión, el poder y el sexo, a través de pinturas y esculturas elaboradas con materiales de lo más diverso. Una recopilación de trabajos que más, allá de la polémica, combinan el arte con la denuncia, una respuesta contra la impotencia de una sociedad que, encorbatada y con una sonrisa en la cara, oprime, explota y mata.

Su obra tiene un fuerte componente anticlerical, fuertes críticas a la Iglesia Católica, la misoginia, la homofobia: vírgenes y santos en licuadoras o ralladores de queso, una instalación con excrementos de las míticas palomas sobre una reproducción del célebre fresco «El juicio final» de Miguel Ángel, un cristo sobre una parrilla, más santos en picadores de carne, la serie Relecturas de la Biblia (un conjunto de collages con imágenes bélicas, sexuales, científicas y de la cultura pagana, para reescribir iconográficamente los textos religiosos del Antiguo y Nuevo Testamento), la serie de “Ideas para los infiernos” (una denuncia al discurso de la Iglesia católica sobre el infierno como una forma de exaltación de la tortura y el castigo al diferente).

«Los mismos pinceles –Fra Angélico, Giotto, Miguel Ángel– pusieron su destreza al servicio de la intimidación religiosa pintando lo que para ellos es la crueldad justa, merecido castigo a paganos e impíos: diluvios, Sodoma, primogénitos egipcios, Jericó, Apocalipsis, Juicios Finales, infiernos… Creyentes e incrédulos coinciden en no cuestionar éticamente esas obras. Los creyentes, porque la tortura forma parte de su ética. Los incrédulos, porque adictos a la estética no miran la ética: si el cuadro está bien pintado no importa que exalte un crimen. Este singular aspecto de nuestra cultura, la crueldad tan íntimamente mezclada con la bondad que la oculta, puede haber sido el origen de los ‘cuadros escritos’ que este libro alberga».
Del libro La bondadosa crueldad, un libro que el artista dedicó a Ariel, su hijo desaparecido durante la dictadura argentina. (3)

Arqueología religiosa de la violencia…

Violencias asimiladas, de la tortura del cristo al bombardero de guerra, para parir “La civilización occidental y cristiana”, 1965, un ensamblaje de avión bombardero de madera pintada y Cristo de Santería, instalada en el Instituto Di Tella de Buenos Aires, censurada, retirada y que fue el inicio de toda una trayectoria de censuras a su arte. Vergüenzas para una sociedad indiferente: que se bombardee, torture o mate no nos importa, que se exhiba, sí.

Dibujos mimetizados con escritura, braille sobre fotografías eróticas, el maravilloso arte de recortar y reorganizar imágenes y palabras de otros: collages sobre la actualidad periodística, ilustraciones para los fascículos del Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que distribuyó masivamente diario Página12… formas, volúmenes que desplazan al visitante para volver a situarlo, perfiles, espacios para perder la mirada y volver a mimetizar puntos: Archivo de la crueldad, Relecturas de la Biblia, Desafío a la impunidad…

¡Única!

La obra «1492-1992. Quinto centenario de la Conquista» se expuso en la retrospectiva del artista en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, donde fue destrozada por un grupo de fanáticos católicos ortodoxos. Una obra que llevaba las marcas de su historia por la naturaleza de sus materiales, que se degradan con el tiempo. Tras una minuciosa investigación llevada a cabo por el Museo Reina Sofía y la FALFAA en el archivo personal del artista, se ha podido completar el proyecto de reconstrucción de la obra, respetando la materialidad de cada elemento, para volver a efectuar la instalación en esta muestra, tal como Ferrari la presentó en 1992.

Artista radical (el que va a la raíz), activista contra la intolerancia, defensor de los Derechos Humanos, militante de la justicia social sin carnet ni bandera, látigo contra la dictadura argentina… León Ferrari, ruega por nosotras.

“Lo único que le pido al arte es que me ayude a decir lo que pienso con la mayor claridad posible, a inventar los signos plásticos y críticos que me permitan con la mayor eficiencia condenar la barbarie de Occidente; es posible que alguien me demuestre que esto no es arte: no tendría ningún problema, no cambiaría de camino, me limitaría a cambiarle de nombre; tacharía arte y la llamaría política, crítica corrosiva, cualquier cosa…”
La respuesta del Artista, 1965, diario La Prensa.

Esbozos

Ferrari nació el 3 de septiembre de 1920 en Buenos Aires, Argentina. Estudió ingeniería en la facultad de ciencias exactas, físicas y naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En los años cincuenta viajó a Italia, allí empezó a experimentar con diferentes materiales recurrentes en sus obras: yeso, cerámica, cemento, madera y alambre.
En 1955 regresó a Buenos Aires y creó el mediometraje La primera fundación de Buenos Aires, inspirado en un cuadro de Oscar Conti. León Ferrari, el artista más polémico de Argentina.
En la década siguiente, Ferrari elaboró obras que cuestionaban el poder político y religioso como el collage de Cristos y manos de Vírgenes o el famoso montaje de un Cristo crucificado en un bombardero americano.

Tuvo que abandonar el país en 1976 debido a la dictadura militar de Videla y se exilió en Brasil. Allí se relacionó con numerosos artistas locales y aprendió varias técnicas nuevas que implementó en sus posteriores obras. Durante esta época se centró solo en el arte, olvidándose de la polémica o reivindicación social en sus obras. En febrero de 1977 desapareció su hijo Ariel, militante montonero, eliminado por las fuerzas represivas del Estado argentino.

En 1983 volvió a retomar lo religioso con ilustraciones y collages que mezclaban la iconografía católica, la erótica oriental e imágenes contemporáneas.

Volvió a Argentina en 1991 y realizó su serie «Braille», poemas de Jorge Luis Borges escritos sobre fotos de desnudos en escritura para invidentes.
En el año 2000 presentó en España la exposición Infiernos e idolatrías, donde reunió reproducciones de infiernos famosos junto con obras propias en las que se apreciaban torturas cristianas aplicadas a vírgenes o santos de yeso.

En 2004 inauguró una polémica muestra en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires como homenaje a sus 50 años de trayectoria. La exposición reunió sus creaciones más controvertidas como el Cristo y el bombardero, sus collages eróticos o las imágenes de torturas cristianas a santos. Esto encolerizó al sector católico conservador, y las fuertes presiones sociales —incluso recibió amenazas de muerte— obligaron a retirar esta muestra.
El arzobispo porteño en 2004, Jorge Bergoglio (el actual papa Francisco) fue uno de los instigadores de la censura de la exposición en el Centro Recoleta y contribuyó a la censura judicial de la exposición.

León Ferrari falleció el 25 de julio de 2013, a los 92 años de edad.

Notas:
Con un clic sobre las imágenes las aumentas
1.- Más que una exposición: Que nos roban la memoria
2.- La bondadosa crueldad. León Ferrari, 100 años
3.- La bondadosa crueldad (poemas & collages)

Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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