Big Media y Ministerios de la Verdad. Resistencias y llamada a la desconfianza

Por Acacio Puig. LQSomos.

Desde el inicio de los tiempos, todas las sociedades basadas en el dominio de mayorías por élites han combinado represión y manipulación de masas: primero garrote, iglesias, familia… después fuerzas armadas, ejecutivo, legislativo y judicial. Telón de fondo: siempre el oro o sus sucedáneos. Pero el desarrollo del sistema capitalista ha supuesto un gran salto adelante y un refinamiento pavoroso y acumulativo de todas esas técnicas de control social. La distopía, vaticinada por Orwell (1984) y Huxley (Un mundo feliz) hace tiempo que configura el paisaje impuesto en el mundo globalizado que habitamos. La moderna combinación de garrote, hipnosis-seducción han sido bien aderezados por la industria de la comunicación y entretenimiento y logra insuperables resultados en la destrucción de la autonomía individual y la soberanía popular forzando el consenso.

La historia de la mentira como herramienta del Poder es larga, muy larga y si bien hubo autores ocupados tempranamente en su esclarecimiento como Swift y Condorcet en el siglo XVIII (El arte de la mentira política1) resulta hoy conveniente la relectura de algunos ensayistas contemporáneos occidentales como Chomsky, Ramonet (2) o Michel Collon (3) por su permanente llamada a la desconfianza ante las estrategias de dominio elaboradas y difundidas a través de los medios de intoxicación de masas: una gigantesca industria de producción ideológica frente a la que nos importa generar más mecanismos de autodefensa y réplica.

Chomsky en El control de los medios de comunicación aborda la que considera primera gran operación de la propaganda moderna en occidente llevada a cabo por un gobierno, la del presidente estadounidense Wilson en el curso de la Primera Guerra Mundial. Mediante la creación de la Comisión Creel, se transformó una población pacifista y ajena a la contienda 1914-1918 en otra belicista “que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán” y el medio fue la construcción de una avalancha de falsas noticias concatenadas como la de los niños belgas con las extremidades arrancadas por los soldados alemanes y otras que evidentemente conmovieron a las gentes y crédulamente las aceptaron “porque las difundía su gobierno”. Gran éxito de aquella cultura del pelotazo fake que se refinó poco después para destruir en el interior de Estados Unidos a sindicatos, prensa crítica y políticas disidentes.

Aquella apuesta por el uso de noticias fake, encontró pronto los mediadores necesarios: intelectuales de diversa procedencia, convencidos de su papel redentor del “rebaño desconcertado” (escribe Chomsky citando a un reputado analista de la época, Walter Lippmann, que acuñó ese calificativo) pueblo-rebaño al que se suponía desconocedor de todo y que necesitaba ser dirigido por quienes eran capaces de planificar los intereses y definir los grandes objetivos comunes del país; aquellos intelectuales de prestigio teorizaron el asunto de “los que mandan porque saben y los destinados a obedecer porque ignoran”… y buena parte del periodismo les acompañó pronto en la tarea.

M. Collon en ¡Ojo con los Media! analizaba las guerras de Yugoslavia, Somalia e Irak (la primera guerra del Golfo) diseccionando el tratamiento engañoso dado por los Media y los destructivos resultados obtenidos. También se ocupa Collon en ese estudio del proceso de concentración internacional multimedia, de agencias, periódicos, radiotelevisiones y la transformación de periodistas en divulgadores de la propaganda útil en cada momento, lo que llama “periodismo patriótico” o en palabras de Ramonet el “periodismo de genuflexión”, o de reverencia. ¿Prensa es cuarto poder? No precisamente. Laminado el periodismo de investigación y con escasos recursos la prensa que puede llamarse independiente (porque las inversiones económicas los acaparan los grandes medios que definen línea a seguir) la prensa veraz quedará muy marginada.

Queda en el mejor de los casos, un espacio reducido para operar -inserto en la gran bola de nieve- de modo que los periódicos se transforman mediadores entre las grandes Agencias y “el rebaño desconcertado”; se pueden encontrar rinconcillos, desde los que ejercer cierta crítica, pero siempre que no se cuestione lo fundamental del andamiaje ideológico de los que auténticamente mandan. Ramonet -que explicitaba también la crítica al monopolio de las autopistas de la información- concluía que no hay cuarto poder a cargo de la prensa sino “poder económico, poder mediático y solo en tercer lugar y como subproducto, de ellos el poder político”.

En el mundo occidental en que estamos embutidos un puñado de grandes Agencias transforman en verdad lo que frecuentemente no lo es, configurando su Ministerio de la Verdad: a la cabeza Reuters, pero también Associated Press, ANSA, France Presse, Deutsche Presse… Los fondos de inversión llegan a ellas como abejas a la miel, como exige la rentabilidad financiera (y el objetivo de disciplinamiento de la opinión pública)… y los periódicos solventes y respetables, replican lo que allí se proclama. En el mundo “oriental”, TASS y XINHUA hacen lo propio y establecen sus “Ministerios”… aunque ahora son casi de imposible acceso por las medidas de censura y boicot: como resultado, no hay siquiera contrapesos y eso es aún peor.

De la guerra contra el Covid a la guerra en Ucrania

A.- La concatenación de ambas -con el trasfondo de crisis global galopante que precedía a las dos contiendas- ha tenido lugar en contexto de cierre del espacio mediático y supresión de cualquier expresión de disidencia, lo que evidencia la estrategia de hundimiento de la razón en los negruzcos territorios del Pensamiento Único.

España ha batido récord en la UE en cuanto a vacunación –incluidos tercer pinchazo e infancia- pero las contestaciones fueron aquí mínimas… como escribía en Lqs nuestro amigo N. Lustre “lo intentaron con la religión y el dinero y no lo consiguieron pero lo han logrado con la salud”. Tampoco aquí se autorizó ningún debate en los grandes medios y las dudas razonables fueron eliminadas con la consigna internacional de “los beneficios son muy superiores a sus riesgos” y la acusación de negacionista y reaccionaria a cualquier expresión de disidencia.

Aun así, bastó que la intervención sobre gestión de las vacunas en la Comisión de Investigación en el Congreso de los Diputados del experto en Farmacovigilancia J. Ramón Laporta -aunque fuera moderadamente crítica- para ser inmediatamente censurada y eliminado el video correspondiente (aunque su transcripción ya había sido publicada por Diario 16, el 8 de febrero de 2022, donde puede consultarse).

A escala internacional encontramos desde inicios de 2020 una defensa cerrada y acrítica de los fármacos presentados como vacunas, sin atender a la opacidad de los contratos con las farmacéuticas, sin evaluar la regresión en la defensa de la sanidad pública que suponía la contratación masiva de investigación y producción con la industria privada, sin registro de efectos secundarios incluída mortalidad (que se filtran con muchas dificultades a día de hoy) calumniando y persiguiendo en Europa las manifestaciones contra -los negacionistas, extrema derecha, etc.- y avalando ciegamente el dictamen de la OMS que, como organización burocrática, pero sin medios propios de investigación y contraste es decir sin laboratorios, se limitó a aceptar lo comunicado por las farmacéuticas, lanzar consignas y sobre todo, a avalar los fármacos made in USA contra otros provenientes de Rusia y China que se descartaron sin evaluaciones científicas y más que probablemente, por imperativos de competencia comercial.

De modo que la OMS operó como una sucursal de los países “veteranos” de la OMC (China se integró en 2001 y Rusia en 2012) y favoreció el inmenso negocio de las farmacéuticas transnacionales de anclaje estadounidense.

Pero quizá lo más destructivo del proceso COVID fue la inoculación del miedo en dosis masivas, la desactivación consiguiente de la acción social y el aplastamiento y descalificación de cualquier posición crítica mediante su exclusión de todo gran medio de comunicación. El Pensamiento Único, implementado por Big Medias y clase política en todas partes, saldó esa guerra contra la pandemia (que no ha acabado) como un primer asalto en el dominio de la razón crítica y el impulso de un inmenso flujo financiero hacia el Big Pharma: una plasmación de la Biopolítica más reaccionaria e invasiva.

B.- Todo ello continúa por otros medios y más brutalmente, en el tablero de la guerra en Ucrania. Pero resulta sorprendente que teniendo memoria tan reciente de estruendosas falsificaciones y nos limitaremos a las fraguadas por USA durante las guerras del Golfo (1990-1991/ acusando a Irak-Sadam de “provoca la marea negra más grande de todos los tiempos” adjuntando la famosa imagen del cormorán bañado en petróleo) y 2ª Guerra contra Irak desde 2003-2006, desarrollando aquello de las “armas de destrucción masiva” (Colin Powell ante la ONU agitando el tubito con líquido amarillo)… Resulta sorprendente que no persista hoy la desconfianza respecto a informaciones y filmaciones referidas a Ucrania… probablemente la destrucción de la razón que ha acompañado a la guerra contra la pandemia ha reforzado un plus de credulidad en la ciudadanía forjando el consenso más ciego con los Big Media y el “Ministerio Occidental de la Verdad”

Sin posibilidad de añadir reflexiones nuevas a las que viene publicando Lo que somos (y que en lo esencial comparto) recomiendo lectura de estos dos artículos que entiendo de gran interés:

Questions abound about Bucha massacre [Warning Graphic Images]
Opiniones disidentes sobre la guerra: Jacques Baud

PInchar sobre la imagen para ampliar

El segundo permite entender el error de eliminar de los análisis de la izquierda la expansión de la OTAN como clave importante en el conflicto. Su expansión hacia las antiguas Democracias Populares llegó de la mano del ascenso de gobiernos de derechas, lógicamente reactivos pero asediados por la crisis económica y la ambición oligárquica de acaparar lo público. Organismos como el FMI, el BM y otros, engrasaron un peligroso deslizamiento transgresor de acuerdos internacionales que resultaron muy costosos para poblaciones necesitadas pero que vieron distraer recursos sociales hacia el rearme otanista.

El primer artículo cuestiona la autoría de la masacre de Bucha y extiende la duda razonable hacia otros atropellos de derechos civiles que se publican ipso facto como verdades irrefutables, pero que no son contrastadas desde perspectivas independientes y que contribuyen a echar gasolina al fuego, generalizar la rusofobia y criminalizar a los soldados rusos adjudicándoles el contagio del mayor sadismo.

En conclusión nos queda un “saldo occidental” muy peligroso y muy regresivo:

La UE se apunta al rearme generalizado (más presupuestos de defensa en todos los países que la integran) pero la UE no explora organismos (ni decide nada sobre su financiación) a los que encomendar solventes negociaciones de paz, pero cultiva la permanente incapacidad de la ONU para que cumpla con los principios de su Carta Fundacional. La apuesta de la UE es tan reaccionaria como peligrosa, al ampliar los envíos de armas a Ucrania, abrir todas las puertas de expresión a Zelensky pero cerrarlas a Rusia -sometida a un BDS que ya hubiéramos deseado siquiera en mínimo porcentaje, para restituir los derechos a la Palestina ocupada- y al blanquear a las milicias fascistas de Azov y otras, por su supuesto rol coyuntural “patriótico” s sitúa en el peor camino.

Para los más la carestía, que se achaca a pandemia y guerra. Para los menos, el gran negocio y la esperanza de sortear la crisis global durante un tiempo… mientras los flujos financieros fluyen veloces de unos sectores a otros y ¡a ver qué pasa!

¿Qué concluyo?… Pues no demasiado

En lo político: prudencia y desconfianza. Mejor denunciar lo que no queremos y defender el No a la guerra y la búsqueda de una solución pacífica y negociada al conflicto, que puede ser “el denominador común” mayoritario. Ni queremos nuevo acelerón del rearme, ni atlantismo generalizado, ni organizaciones internacionales incapaces. Tampoco queremos imperio de Ministerios de la Verdad, ni cierre del espacio de debate plural. No queremos contribuir a echar más gasolina al fuego, ni ocultar las escasas informaciones y contra-informaciones que nos llegan. En definitiva: solución pacífica y negociada y OTAN no- Bases fuera. El resto es hoy por hoy, un peligroso avispero incontrolable.

En lo mediático: desconfianza de los Big Media y levantar acta de la fragilidad y atomización de nuestros canales de contrainformación. Podemos y deberíamos paliar esa situación estableciendo mejoras de coordinación y debate entre nuestros medios; y hacerlo para conocer y para actuar unidos en la pluralidad. El Movimiento Antiglobalización difundió la imagen de que éramos “una nube de mosquitos”… se debe dar un paso más y avanzar en relaciones más cooperativas entre medios alternativos. El activismo no dispone de tiempo para explorar tantas fuentes de información crítica como existen actualmente, pero nuestras redacciones pueden intentar la creación de nuevos espacios de encuentro de las mismas. Se trata de mejorar nuestra relación de fuerzas respecto a la información tóxica y visto el despeñe de las relaciones internacionales no hay tiempo que perder. Se trata de recuperar la iniciativa en la acción en aquellos terrenos en que podemos llegar a acuerdos unitarios y que el resto quede en el debate de ideas y proyectos propios. En definitiva: urge recuperar la autonomía y la soberanía.

Bibliografía:
1.- El arte de la mentira política. Ed. sol90
2.- Como nos venden la moto. Ed. Icaria
3.- ¡Ojo con los Media! Ed. Hiru

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la Asociación «En Medio de Abril». Miembro del Colectivo LoQueSomos

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Un comentario en «Big Media y Ministerios de la Verdad. Resistencias y llamada a la desconfianza»

  • el 12 abril, 2022 a las 18:30
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    De acuerdo con Acacio estamos asistiendo a una manipulación informativa atroz. Un de sus consecuencias, además de la mentira, es la desinformación, no sabemos nada de porque estamos en un 10% de inflación, no sabemos nada de que reservas de energía quedan en Europa, no sabemos nada de la diferencia de los costes actuales del precio del gas que estamos comprando a EEUU y que supone eso para nuestra economía, ni cuanto nos va a subir el gas de Argelia por haber aceptado Sanchez las exigencias de los EE.UU en Marruecos. No sabemos cuanto se han enriquecido los oligarcas de EEUU, los oligarcas rusos y los oligarcas ucranianos en estos 50 días de guerra. En fin si fuera por los grandes medios de comunicación no sabriamos nada de nada, y sin embargo nos pasamos el día recibiendo noticias basura.

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