Billy el Niño, el torturador que sigue sin ser procesado

Billy el Niño, el torturador que sigue sin ser procesado

Agencia Mp3. LQS. Julio 2019

Cinco afectados por las torturas de Antonio González, alías Billy el Niño, y otros miembros de la Brigada Político Social del franquismo han interpuesto en Madrid la primera querella acumulada que se tramita en España por esos delitos contra la humanidad, para acreditar que eran algo sistemático

Querella colectiva contra un torturador

Esta querella que acumula un total de cinco querellantes en una única acción judicial, se suma a las 12 anteriores interpuestas en Madrid contra Antonio González Pacheco, alías Billy el Niño, y otros miembros de la policía política franquista, habiéndose presentado en toda España un total de 36 querellas por delitos de torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad durante el tardo-franquismo cometidos por miembros de la Policía política y la Guardia Civil.

El objetivo del movimiento judicial es acabar con el muro de impunidad que intentan derribar desde hace algo más de nueve años para que las víctimas puedan conseguir verdad, justicia y reparación cuatro décadas después de la muerte del dictador Franco.

Jesús Rodríguez Barrio, Enrique del Olmo García, Francisco Javier Maestro, Esteban Cabal y Roser Rius Camps han interpuesto este pasado jueves 4 de julio, en los juzgados de Plaza de Castilla una querella por delitos de tortura en un contexto de crímenes contra la humanidad dirigida contra Antonio González Pacheco y otros siete expolicías franquistas más. Todos los hechos denunciados ocurrieron entre 1971 y 1976.

Se trata de la primera vez que varios querellantes se unen en una única acción judicial para acreditar “la sistematicidad y generalidad en la utilización de la tortura contra los opositores políticos durante el denominado tardo-franquismo”, según ha explicado la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Francisco (Ceaqua).

Ceaqua, que ha acompañado a los denunciantes, incide en que esos crímenes “formaban parte de un ataque planificado, sistemático contra la población civil organizado desde los aparatos de la dictadura franquista”.

Según ha explicado la abogada Begoña Lalana a la entrada de los Juzgados, se trata de una acción contra miembros de la Brigada de Información Social que actuaba desde la Dirección de Seguridad de Madrid “para destacar que la represión del régimen franquista se dirigió contra toda la población española que pretendía lograr el advenimiento de la democracia”.

Los cinco afectados de la querella conjunta presentada este jueves eran en los años 70 militantes de la Liga Comunista (LCR) o al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y relatan con todo lujo de detalles las palizas hasta la extenuación, amenazas de muerte y tortura psicológica que sufrieron durante sus detenciones en los últimos compases del franquismo.

Roser Rius Camps vivía en Madrid en 1974 y fue arrestada tras el atentado de la calle del Correo, perpetrado junto a la Dirección General de Seguridad y en el que murieron 13 personas. Pertenecía a la Liga Comunista Revolucionaria y fue acusada de asociación ilícita y propaganda ilegal.

“Durante tres días me torturaron, me pegaron sobre todo en los pies y no podía calzarme ni andar”, recuerda hoy tras reconocer que no había denunciado antes porque los mandos policiales del franquismo continuaron luego en puestos altos, pero ahora cree necesario que se condene “que querían que toda la juventud no se moviera” y para que “aquello no vuelva a pasar”.

En la misma línea, Enrique del Olmo, detenido en el 72, asegura que “la querella colectiva es un acto de dignidad de los cientos de miles de personas que lucharon por acabar con un régimen infame, que torturaba y detenía por cosas que en cualquier parte del mudo eran legales, y un acto de reconocimiento para los que lucharon”.

Esteban Cabal era menor cuando en octubre de 1976 le arrestaron y le torturaron durante siete días en la Dirección General de la Policía por pertenecer a una federación de estudiantes clandestina, y además Billy el Niño le amenazó con matarle si le denunciaba por esas agresiones, según ha recordado este jueves.

Por su parte Jesús Rodríguez Barrio sufrió tres detenciones en 1972, 1974 y 1975 acusado de manifestación, reunión y asociación ilegales. En una de ellas llegó a ser encañonado con un arma y ahora, cuando “la sociedad está concienciada”, cree necesario denunciar “como acto de dignidad humana” con todos los que lucharon contra el franquismo.

Javier Maestro también fue detenido y torturado tres veces -en 1971, 1974 y 1976- y cree que aún hay miedo, por lo que anima a denunciar para realmente se cierre un etapa.

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