Brasil: el presidente que sacó de la miseria a 40 millones de personas

Mónica Oporto*. LQS. Abril 2018

Los «populismos» que sacaron de la miseria a millones en Brasil, son los mismos que empoderaron a millones en América Latina. Son los que abrieron escuelas y universidades que hoy cierran los gobiernos de derechas que llegaron al poder con engaños de posverdades

El poder hegemónico (económico mediático y su brazo operativo judicial y político) no le perdona a Lula haber empoderado a tanta posible mano de obra barata, y lo condenaron -mediática y judicialmente- a ir preso.

Lula es el candidato que, a la fecha, tiene una intención de votos que le permitirían volver a la presidencia. Pero son los tiempos del imperio del lawfare (1) con el que han perseguido, y persiguen, a líderes populares para proscribirlos o encarcelarlos.

Han logrado articular el poder mediático-político y judicial sobre la base de la información (que es poder) y la manipulación de las subjetividades. La construcción arranca tomando las expresiones que flotan en la sociedad en ideas simples: el sentido común. «Nel senso comune si puó trovera tutto» dijo Gramsci (con el sentido común se puede probar todo) y continua: “el sentido común es la filosofía de los no filósofos. Una concepción del mundo absorbida acríticamente por el hombre medio (…) es dogmático, ávido de certezas perentorias» (…) El ‘sentido común’ de una sociedad determinada, está hecho de la sedimentación de diversas concepciones del mundo, de tendencias filosóficas y tradiciones que han llegado fragmentadas y dispersas a la conciencia de un pueblo. De ese ‘sentido común’ se tomarán referencias y ordenamientos que justifiquen o reprueben los actos de la vida pública y privada” (2) (…) y culmina, (según entiendo, parafraseando y aggiornado el Fuerbach) “el sentido común dominante es el sentido común de las clases dominantes”. (3)

Así han construido posverdades armadas en base al «sentido común» de ciertos sectores, y en base a los intereses de otros. Han inducido la opinión, la manipulan (mediáticamente) con el respaldo de sectores políticos y la anuencia y broche final de ciertos jueces.

Siempre recuerdo aquella expresión de Umberto Eco, profética (aunque incompleta): «No hace mucho tiempo que para adueñarse del poder político en un país era suficiente controlar el ejército y la policía. Hoy, sólo en los países subdesarrollados los generales fascistas recurren todavía a los carros blindados para dar un golpe de estado. Basta que un país haya alcanzado un alto nivel de industrialización para que cambie por completo el panorama: el día siguiente a la caída de Kruschev fueron sustituidos los directores de Izvestia, de Pravda y de las cadenas de radio y televisión; ningún movimiento en el ejército. Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación…» (4).

Esto mismo ha ocurrido en otros países de América. El neoliberalismo no (se) perdona los «populismos».

Los «populismos» que sacaron de la miseria a millones en Brasil, son los mismos que empoderaron a millones en América Latina. Son los que abrieron escuelas y universidades que hoy cierran los gobiernos de derechas que llegaron al poder con engaños de posverdades.

Los «populismos» que incluyeron, son excluidos de toda posibilidad de participación político en cualquier futuro, por las «buenas» o por la fuerza de las armas. De hecho, generales brasileños amenazaron con golpear al deslegitimó impopular y golpista gobierno de Temer. Recordemos que Temer llegó al gobierno por un viciado proceso de impeachment (5) que sacó del poder a Dilma Rouseff (a quien no se le comprobó corrupción alguna, en tanto que funcionarios de Temer han debido renunciar por corruptos).

El Supremo votó presionado por militares que anunciaron ríos de sangre en caso de que Lula no fuera preso. Asi fue que a Luiz Inácio Lula da Silva el Supremo Tribunal le rechazó el recurso de habeas corpus. Seis jueces votaron contra del pedido (cinco lo aprobaron).

Dijo Lula «Preso soy un héroe, muerto soy un mito, libre soy presidente».
Y el juez Moro, en menos de 24 horas, ordenó la cárcel para el expresidente Lula Da Silva.
Cree que apaga un fueguito, yo creo que encendió una mecha. Brasil ha de ser un caso testigo.

Decía un expresidente argentino: “A los que fueron nuestros adversarios que acepten la soberanía del pueblo, que es la verdadera soberanía. … A los enemigos embozados y encubiertos- o- disimulados, les- aconsejo que cesen en sus intentos porque cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento». (6)

Notas:
1.- Lawfare. La judicialización de la política en América Latina
2.- Gramsci y el Sentido Común
3.- Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época.
4.- Para una guerrilla semiológica
5.- Impeachment
https://es.wikipedia.org/wiki/Impeachment
6.- Juan Domingo Perón.

* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos, desde Buenos Aires, Argentina. Autora de la reciente edición de “Historia popular de Buzarco III”
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2 comentarios sobre “Brasil: el presidente que sacó de la miseria a 40 millones de personas

  • el 8 abril, 2018 a las 18:32
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    Un nuevo plan Cóndor, recorre Latinoamericana, pero esta vez con cara «democrática», para evitar los gobiernos democráticos pueblo. El hermano del Norte no perdona

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  • el 7 abril, 2018 a las 16:33
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    Lula tiene cuatro dedos en su mano izquierda. El que le falta lo perdió a los 17 años. Trabajaba de obrero metalúrgico y un torno mecánico aplastó su dedo meñique. Hace un tiempo contó como fue que se lo sacaron: “Llegué a las tres de la mañana (al hospital) oliendo a mono de trabajo, oliendo a grasa. El médico me miró a la cara y dijo: ‘¿Para qué necesita 10 dedos un peoncito? Voy a quitártelo’. Y me lo quitó».
    El día que contó esto estaba entregando 650 ambulancias de uso público para municipios de Sao Paulo. Sus adversarios políticos distribuyeron calcamonías con una mano con cuatro dedos creyendo que así se burlaban de él. Pero esa mano a la que le falta un dedo se transformó en un símbolo. De todo lo que vivió Lula. Y de quien es él.
    La foto es de Ricardo Stuckert y fue tomada en Mayo de 2017 en Curitiba. Cora Gamarnik

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