Iñaki Alrui*. LQS. Enero 2019

“La oferta televisiva para niños es escasísima. Lo que hay son programas contenedores, en los que, con unas presentaciones triviales, de lenguaje muy pobre y contenidos nulos, se introducen una serie de productos -principalmente telefilmes y dibujos- de baja calidad, comprados en lote. Casi siempre va para los niños lo peor y lo más barato, y no hay una baraja de opciones. El mismo programa contenedor aparece en todas las cadenas. La programación general es hoy tan burda para mayores como para niños, y a los mayores les dan lo que a los niños, solo que elevado al cubo… sexo y violencia”

Lolo rico nos ha dejado en la madrugada del pasado domingo 20 de enero.
Para los que no la conozcan ¡Busquen! y descubran, y si puede ser lean TV, fábrica de mentiras: la manipulación de nuestros hijos.

“Tienes 15 segundos para imaginar algo; si no se te ha ocurrido nada, es que ves demasiado la tele”

Otra televisión fue posible, y ella fue de las que la hizo real, siempre recordada por La bola de cristal, un programa supuestamente dedicado a un público infantil y adolescente, que se hizo con una audiencia de todas las edades, un programa lleno de creatividad e inconformismo que nos llegaba de la mano de los Electroduendes, con personajes como la Bruja Avería, el Hada Truca o el Hada Vídeo, a destacar la parte del ‘Librovisor’, con la que se acercaba a los más pequeños a la lectura.

“La televisión insensibiliza para la violencia real, hace que ésta parezca menos importante que la que se ve en pantalla”

Como guionista y anterior a La bola de cristal trabajo para programas como de La casa del reloj y Un globo, dos globos, tres globos, apuestas innovadoras a principios de los setenta para un TV en blanco y negro tal como lo era todo el estado español.
También en los años 70 escribió y dirigió para RNE el programa infantil Dola, Dola, Tira la bola, en el que creó el personaje de Dola, que le valió un Premio Ondas en 1977.

“Se puede hacer una televisión ética que favorezca el conocimiento, la convivencia, la inteligencia creadora y la curiosidad por el saber”

Lolo Rico publicó una larga lista de libros dedicados, en su mayoría, a jóvenes lectores, como «El libro de la bola de cristal», «Cómo hacer que tus hijos lean: análisis y recetas», «Si tu hijo te pide un libro», «TV, fábrica de mentiras: la manipulación de nuestros hijos», «Nosotros estamos aquí», «El dragón en el bolsillo» y «¿Cómo es posible que el tiempo pase tan deprisa y yo no me dé cuenta?».

Esa forma de hacer televisión no podemos decir que la echaremos de menos, apenas la hemos podido ver, salvo excepciones podemos decir que no ha existido. Lo peor de todo es que programas como La bola de cristal hoy no serian posibles, y levantarían criticas feroces, boicots, dimisiones y denuncias. Al fin y al cabo nos tratan como ha tontos (¿nos dejamos?) y eso se ve según se enciende el televisor.
¡Me importa un vatio!

Gracias Lolo Rico por esa televisión que tú hiciste posible.

“Mi único mérito fue hacer un programa que no creía que los niños son tontos, y rodearme de un equipo estupendo”

Un “breve” más: Nos lo recordaba hoy Joseba Permarch, y es parte de lo que hace más grandes a las personas, como así lo fue Lolo Rico:
“En 1997 acudió como perito al juicio de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y  reivindicó el dialogo y la paz para Eusjal Herria… en plena ilegalización de Herri Batasuna, colaboró en la iniciativa Aukera Guztiak reivindicando los derechos civiles y políticos de los sectores ilegalizados y su derecho a estar presente en la elecciones…”

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