Brian De Palma: “Lo que me gusta de Passion es que es una historia femenina al cien por cien”

Entre los “gigantes” de su generación (Coppola, Cimino, Scorsese), Brian De Palma es probablemente el más “malquerido”. Sus puestas en escena majestuosas, el virtuosismo de sus planos-secuencia, su obsesión por el voyeurismo, el doble y el simulacro le han valido tantos elogios como anatemas. Sus detractores lo acusan de formalista y sus admiradores consideran que es el director de cine usamericano más personal. Se siente orgulloso de haber lanzado a Robert De Niro (“The Wedding Party”) y de haber impulsado la carrera de Al Pacino gracias al éxito de la película de culto “Scarface” (1983).
 
Ha realizado treinta películas: éxitos deslumbrantes (Obsession, Blow Out, Carlito’s Way) o fracasos espectaculares (The Bonfire of the Vanities). Tras varios años de silencio, vuelve con un concentrado de sus manías –las mujeres, las imágenes, la manipulación– en el thriller Passion, un remake sofisticado de Crime d’amour, de Alain Corneau: un alto ejecutivo de una multinacional y su asistente se enfangan en un perverso juego de poder y seducción. Lo que sigue es una entrevista con este director de cine a la vez hollywoodense y europeo que tiene fama de arisco y que, sin embargo, se ha mostrado afable y sonriente, más burlón que antipático.
 
Mujeres
 
“Me gustó la película de Alain Corneau, pero le encontré algunos defectos, revelaba demasiado pronto la identidad del asesino y daba una gran cantidad de pistas que no conducían a ninguna parte. Me encanta la idea de rehacer una película incompleta, de insistir en personajes ya escritos. Por eso me atraían Kristin Scott Thomas y Ludivine Sagniers, las mujeres que interpretaron Crime d’amour, me excitaba su relación de seducción y manipulación; he disfrutado mucho volviendo a orquestar sus juegos de poder y borrando el rastro de las pistas.
 
”Lo que más me gusta de esta historia es que es femenina al cien por cien. Los hombres no tienen prácticamente ningún papel en ella. Ya había bastante pocos en la película original, pero yo los he eliminado casi a todos al añadir a una asistente, lo que hace que la relación sea todavía más sensual.
 
”Siempre me han gustado las mujeres, he pasado la mayor parte de mi vida con ellas, me encanta fotografiarlas, vestirlas para un papel, espiarlas, seguirlas en la calle… lo cual no es muy original: el 90% de la historia del cine se compone de hombres a los que les gusta ver a las mujeres. Para mí, Passion es una película sobre mujeres y para mujeres. Lo curioso es que, desde que se presentó en Venecia, salvo en una o dos ocasiones sólo me han entrevistado hombres.
 
Estilo
 
“Para presentar la película en el Festival de Cine de Toronto dije que me parecía que “la belleza había desertado de las pantallas”. En Passion he hecho todo lo posible para mostrar a las actrices de la manera más suntuosa posible, para cuidar la coreografía, para sacarle el mejor partido a la arquitectura de los decorados.
 
”Estoy cansado del realismo crudo del cine actual y cada vez soporto menos las películas filmadas con una cámara al hombro. Incluso los estilistas más experimentados, como Lars von Trier, terminan por cansarme. No entiendo por qué inicia Melancholia con planos magníficos para continuar luego, en medio de un banquete familiar, con una cámara que se mueve en todas direcciones como en un ejercicio de falso cinema verité.
 
”Mis primeras grandes emociones cinematográficas se remontan a The Red Shoes, de Michael Powell, al suntuoso blanco y negro de Rebecca, de Hitchcock, a la composición de los planes de David Lean, y no me muevo de ahí. Creo que ese sentido del contexto y de la composición están ausentes en el cine contemporáneo. Últimamente me han gustado las bellas imágenes de The Master, de Paul Thomas Anderson, pero, francamente, ¿dónde está la ventaja de utilizar la película de 70 mm para filmar primeros planos con la cámara al hombro? ¿Dónde está el sentido del espacio que hizo inolvidables películas como Lawrence of Arabia?”
 
Dinero
 
“He rodado esta película en Alemania con un productor tunecino, actrices usamericanas, un cámara español que trabaja con Pedro Almodóvar, un editor francés… Para la próxima quizá regrese a Hollywood. Siempre he cambiado de universo de una película a a otra y siempre he estado fuera del sistema.
 
”Al principio de mi carrera fui a Hollywood para conseguir dinero, pero pronto me di cuenta de que había que ser muy pillo si uno quería infiltrarse en el sistema, utilizar su dinero y mantener las distancias. En Hollywood el mal es contagioso e intoxica pronto. Basta con permanecer allí un poco para verse rodando la nueva película de Arnold Schwarzenegger, ¡y sin siquiera saber por qué!
 
”Cuando en los años sesenta empecé a hacer películas en Nueva York tenía ideales, era anticapitalista. Las cosas no han cambiado desde entonces: el capitalismo sigue ahí, inmutable. He filmado sus excesos y perversiones en Passion. Sigo siendo ajeno a sus valores y creo que he evitado sus trampas en mi vida, porque no me gusta poseer, no me interesan los apartamentos, los coches o la ropa.
 
”Los trofeos del éxito me aburren y nunca me ha gustado la competición. Todas esas preguntas que agobian a los cineastas –¿Tengo todas las estrellas para mi disposición? ¿Me cotizo a cinco o seis millones de dólares?– me parecen absurdas. Cuando terminé Mission to Mars me dije: “Acabas de gastarte 100 millones de dólares, los has pulverizado en el espacio. ¿Por qué? Esto no tiene ningún sentido. ¡Véte de aquí!”
 
Cocaína
 
“Me sorprendió mucho el éxito de Scarface, se convirtió en un icono en los ghettos del mundo, en un modelo de éxito a través del capitalismo más salvaje. Nunca creí que atraería a los jóvenes. Lo que me interesaba en aquel tiempo era infiltrarme en la comunidad cubana de Florida y en el mundo de la cocaína.
 
”La cocaína es un motor fascinante para la ficción. En las montañas la cosechan por nada y, cuando llega a la ciudad, vale millones, pero en el camino ha vuelto locos a todos los que la trafican y la consumen. De hecho, siempre he querido hacer un remake de The Treasure of the Sierra Madre, de John Huston, en el los protagonistas encuentran cocaína en vez de oro.
 
Scarface es una historia muy moral en la que el protagonista termina achicharrado, pero las legiones de raperos que se identifican con él únicamente se acuerdan de su ascensión al poder, del vértigo del dinero fácil, incluso si algunos de ellos terminan también por achicharrarse los sesos. El éxito de la película se debió mucho a Al Pacino, con el que probablemente vuelva a trabajar en Happy Valley, que trata sobre el descenso a los infiernos de un entrenador modélico atrapado en una historia de pedofilia. Fue un suceso que preocupó a muchos de mis compatriotas, una historia fascinante, digna de Henrik Ibsen o de Arthur Miller. Baste con decir que vamos a tener que pelear duro para que los productores se interesen en financiarla. Pero Pacino no va a cejar hasta que lo consiga, es el papel soñado para él. Si llegamos a hacerla podría ser una gran película.” 
 
 

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