MOLINO-NAGILA-LQSMónica Oporto*. LQSomos. Enero 2016

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que había en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas…”
Don Quijote de la Mancha. Capítulo VIII

Cerremos por un momento nuestros ojos e imaginemos un paisaje agreste, solitario, relativamente apartado de la vida urbana… con cardales cubriendo grandes zonas, árboles diversos congregados en forma de montes por los cuatro puntos cardinales. Algunos núcleos dispersos de pobladores, escasos, que se hacían notar en medio de una desolada extensión.

En los primeros tiempos fueron chacras en las que mantenían huertas, diversos árboles frutales y otros árboles y plantas florales, amparados en la buena y generosa tierra. Compartimos con la llanura manchega de Cervantes, que nuestra provincia está enclavada en una extensa y perfecta llanura. Y nuestra ciudad participa de esas características y posee la curiosa casualidad de albergar los molinos. Infaltables figuras que se erigieron para extraer agua para sus habitantes.

Con el tiempo las tierras de la provincia fueron divididas y vendidas, el territorio se fue poblando. Las chacras y las quintas fueron características y, en ellas, los molinos nacieron casi como una parte del paisaje. La importancia de los molinos continuó hasta hoy en que muchos siguen en pie, y algunos todavía en perfecto estado y funcionando.

Veamos: con el proyecto de monumento a la bandera de la Plaza Belgrano “…Las obras incluyeron la remoción de la cañería subterránea que llevaba agua desde el molino ubicado en la plaza y que aprovisionaba a la Escuela N° 3 y a la Iglesia. El molino fue trasladado a un predio circundante. En los trabajos tomaron parte Wilfredo Barosio, Carlos Ínclito y Sr. Vázquez. La comisión contó con el apoyo de vecinos de San Vicente de donde era oriundo Saúl Pardo”. También decíamos en el tomo 2, refiriéndonos al Club Independiente: “Se fueron agregando mejoras: el agua, por ejemplo, que se obtenía del molino del vecino José Santos y que llegaba hasta la cancha mediante una cañería. Estas y otras tantas realizaciones fueron obra de la primera Comisión Directiva provisoria”. Era una casa que poseía un molino, sobre calle Carlos Pellegrini 550, justo frente al club.
buzarco1-monica-loquesomos
En esta foto del año 1931, tomada desde la esquina de R. Rojas y 25 de Mayo, se nota que, detrás de la Escuela N° 3, había un molino. (Foto gentileza Vicky Ribón) que hoy ya no aparece (ver la foto tomada en 2015 por mí).

En la actualidad se pueden ver aun molinos, sobrevivientes dignos de otros tiempos. De pie, y si bien alguno funciona todavía, la mayoría ya no extrae agua como lo hicieran en otros días más gloriosos. Hoy descansan y nos cuentan una parte del pasado. Muchos de ellos se conservan íntegros, otros han sido desmontados en alguna de sus partes, y es posible observarlos -aun con dificultad- entre cables del tendido de electricidad y de otros servicios, que utilizan el cableado que va debuzarco2-monica-loquesomos poste a poste.

Enhiestos, dignos, parecen agradecer a los propietarios de los predios en los que están emplazados, que aún los conserven con respeto.

Hemos trabajado -todos y todas- en una especie de “censo” de los molinos de Burzaco. En cuanto expresé mi inquietud por este tema en este perfil de Burzaco su Historia que abrí hace unos años con la finalidad de COMPARTIR lo que pueda acerca de nuestra ciudad… llovieron recuerdos y datos… Se sumaron muchas voces colaborando con información sobre lugares donde hay y hubo molinos:

“Sebastián Antonio Yawien dijo que en su propiedad, en Corimayo, existe uno que “hasta hace poquito” funcionaba. Ali Stekete indicó que en Etchegoyen entre Alcorta y Alem hay otro; Teresa Fernández: uno en Brown y 2 de Abril, en la Quinta los Angelitos; Gabriel Eduardo Negrete: en 25 de Mayo y Ceballos, en la entrada a Ministro Rivadavia; Martín Henderson: “el molino más alto de Burzaco es el de la quinta de Rocca y se lo puede ver desde la calle lateral. Yo tengo uno en mi casa, lo compré a una gente que estaba arreglando la casa ubicada en 25 de Mayo casi pegado a la asociación de jubilados” gracias a esa casualidad genial, el molino quedó en Burzaco. Bety Loló Schulz cuenta que en la casa de sus abuelos paternos existo un molino, es la “Quinta Las Mandarinas”; en Dardo Rocha entre Av. Hipólito Yrigoyen y Jorge de Kay. Susana Dolores Parracía “en la calle Etchegoyen al 400 había, en la quinta de los Fortino, un molino”. Ana Flores señala que sobre calle 25 de Mayo hay más de uno (y lo hemos constatado, es así). Ana Colfer agrega que habría uno en Etchegoyen entre Alcorta y Alem. Por su parte Carlos Ghersi habla de dos molinos, uno en la quinta sita en calle Ameghino y Soler, que aun se ve entre la frondosa arboleda, y otro “en la casa de la esquinta”. Javier Peronchelo avisa que hay uno sobre calle Castagnino. El que se ubica sobre calle Mitre –entre Alem y Alcorta- pertenece a la familia Rodríguez, según señala Leonel Pérez. Guillermo Díaz da la ubicación de otro: Amenedo entre Wilson y Monteverde. Laly Montero señala que tenían uno en Santa María esquina Derqui, la quinta de los Casal, y también en una papelera “que está frente a la lomita… por acá había varios, los recuerdo porque en la base del molino el piso era de madera y se llenaba de murciélagos que, cuando había tormentas de viento, salían en bandadas y siempre alguno se estampillaba en el portón de casa…”. Paola Perazzo Cano agrega que existe uno en la Quinta de los Angelitos, en Brown y Londres y aporta fotos que realmente agradezco. Y en la casaquinta La Porfía, en Alsina y Terrero, en la parte de atrás que da a calle La Querencia, hay uno.
Lila agrega que en el colegio San José existía un molino pero desconoce si aun está allí.
Ramón Bogado nos informó que en la cancha de los Canarios –Monteverde y 2 de abril- hay un molino. Gustavo Rosignol aporta fotos de un molino existente en Viera entre Cafferata y Perón, también mencionado por Francisco Pawlak.
Hay un molino que se puede observar desde Carlos Pellegrini y Humberto I. Hay otro que pude ver en calle San Martín a escasos metros de calle Roca.
El molino existente en la que fuera la Quinta “Las Mandarinas” (familia Schulz) en calle Dardo Rocha casi Av. Hipólito Yrigoyen, está “en perfecto estado y funcionando”.
Hay uno en la propiedad de la familia Ortwein, Amenedo casi llegando al puente de Monteverde. También en el predio del campo de deportes del Club Japonés pudimos observar dos estructuras. Y en la calle Alsina, en una casa a pocos metros de Av. Espora, se erige la estructura hasta el tanque de agua, de lo que fuera un molino.
Seguramente hay más.

Lo cierto es que, recorriendo otras localidades del partido (no todas), no los he visto en la calidad en que los hay en Burzaco. Definitivamente es Burzaco donde más han perdurado estos gigantes, testigos de un pasado de quijotes.

Las quintas

Con la llegada de los conquistadores españoles a estas tierras y el concepto de apropiación de aquello que iban “descubriendo” (aunque ya estaba habitado y había sido descubierto por los habitantes originarios), se produjo un reordenamiento de la propiedad de la tierra.

Desde España el rey -Carlos I, Felipe II, durante los tiempos de la conquista- otorgaban a sus representantes, los Adelantados, la propiedad de la tierra y la posibilidad de que éstos, a su vez, entregaran tierras a españoles. Entre el rey y aquellos que pasaban a América a “adelantar la frontera” (los Adelantados) se firmaba un contrato llamado capitulación en el cual el monarca acordaba por escrito las obligaciones del Adelantado y las concesiones y mercedes a que este se haría acreedor en caso del fiel cumplimiento de su cometido; los objetivos de la expedición, las ventajas económicas que reportarían tanto para el adelantado como para la Corona.

Las tierras otorgadas por la Corona española se irían subdividiendo, así aparecieron suertes de estancias y suertes de chacras, quintas, estancias. Las suertes de estancias eran tierras dedicadas exclusivamente a la ganadería que, con el paso del tiempo, se convirtieron en estancias. La estancia llegó a ser una unidad productiva por excelencia en el ámbito rural, que congregó, posteriormente, actividad ganadera vacuna y ovina, agrícola, y otras actividades (cueros, producción de charque).

Las suertes de chacras nacieron destinadas a ser porciones de terreno destinadas a la agricultura.

Las quintas aluden, en el sentido original, a la fracción en que se dividían los territorios que administraba un Adelantado, y que éste otorgaba a un vecino -español-. Quinta era “la quinta parte de”. Se transformaron en espacios de vivienda y huerta. Más cercano a nuestros días, las quintas fueron parcelas suburbanas que tuvieron algún tipo de producción (frutales por ejemplo), cercanos a un centro urbano, que conjugaban además una construcción de dimensiones importantes, enclavada en una propiedad extensa, caracterizada por ser residencia utilizada por la familia en ocasiones especiales (vacaciones, fines de semana) que era dejada al cuidado de una persona, o de una familia durante los períodos en que no era utilizada por los propietarios.

Más escritos de la autora
* Capitulo del reciente tercer tomo publicado de “Historia popular de Buzarco III” de Mónica Oporto. Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos, desde Buenos Aires, Argentina.
Historia popular de Burzaco I
Historia Popular de Burzaco II
Historia Popular de Burzaco III

http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2015/08/MOLINO-NAGILA-LQS.jpghttp://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2015/08/MOLINO-NAGILA-LQS-300x300.jpgLQSomosArgentinaMónica OportoReflexiónBuzarco,Gran Buenos Aires,Historia popularMónica Oporto*. LQSomos. Enero 2016 “En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que había en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: —La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde...Cultura Libre, Comunicación Libre