Cárcel de Carabanchel: el último motín

Carabanchel-2008-loquesomosIñaki AlRui*. LQSomos. Septiembre 2008

En lo que fue el control de las galerías, toman asiento algunos expresos políticos que vivieron las peores pesadillas de su vida entre estas paredes. No solo están ahí, entre el público que les escucha encontramos muchas caras conocidas, que también tuvieron que pagar con su dolor y libertad el precio que la dictadura les impuso.

Tod@s hemos acudido a la convocatoria de los vecinos del barrio, para seguir reivindicando la utilización de los terrenos de la cárcel para fines sociales y para mantener una parte de esta histórica construcción como Centro para la Memoria. La memoria que sigue faltando en este país tan “democrático” y en este narcotizado Madrid. Los planes especulativos siempre planean en esta ciudad de espaldas a los vecinos que la habitan, hace tiempo que decidieron “los que mandan democráticamente” cual seria el futuro de estos 200.000 metros cuadrados y por supuesto en este futuro no hay sitio ni para el barrio y su gente, ni para la memoria de este país, solo existe espacio para el negocio y sus intereses.

Sábado 27 de septiembre, treinta tres años atrás asesinaban bajo la pena de muerte a cinco ciudadanos de este país, la dictadura volvía a repetir lo que hizo durante cuarenta años ¡asesinar!. Cerca de lo que fue la sexta galería, está Pablo Mayoral, treinta y tres años después asiste a la misma cárcel en la que conoció las celdas de castigo (que nadie ha enseñado, ni visto) y donde pasó un largo tiempo después de que le fuera conmutada la pena de muerte, sin olvidar el juicio de farsa y títeres al que le sometieron y de sufrir las brutales torturas que se le aplicaron en la DGS.

Treinta tres años después ¿qué pensara Pablo desde esta cárcel?, espejo de la represión política, retrato de un estado que no ha juzgado a uno solo de los torturadores y represores de un régimen, que paso de ser dictadura a democracia por el arte del “birlibirloque”. Un estado que ha mantenido todo el aparato represor, nacido de un golpe militar, sin hacer justicia, sin anular las causas sumarísimas, sin reparar a las victimas de la represión fascista…

La cárcel se empezó a construir en 1940, con la idea de albergar la gran cantidad de presos políticos que tenia la dictadura. La construyeran con la mano de obra de 1000 presos políticos sometidos a trabajos forzados, muchos dejaron entre estos ladrillos su vida. En esta cárcel también se ejecutó entre otros a los anarquistas Francisco Granados Gata y Joaquín Delgado Martínez, en 1964, a garrote vil. Aquí pasaron las últimas horas de su vida los militantes del FRAP: Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, antes de partir a Hoyo de Manzanares para ser fusilados, inocentes de unas acusaciones que no se pudieron demostrar con ninguna prueba de cargo. Otros fallecieron por las palizas de los funcionarios de prisiones como Agustín Rueda, otros llegaron muertos como Arregui.

Es sábado 27 de septiembre, entre los cascotes y hierros retorcidos nos hemos instalado, mientras tanto van tomando la palabra viejos inquilinos de estos muros: Gervasio Puertas, Víctor Díaz Cardiel, Marcelino Camacho… es el último motín de una cárcel que huele a derribo, el motín de las palabras, de los recuerdos, de los sufrimientos, de historias no reconocidas, de vidas truncadas. Es un grito en la fría cárcel por la memoria, por el recuerdo de los que ya no están, es un grito por la libertad, por mantener viva la memoria que todos necesitamos para caminar hacia el futuro.

Es un grito de solidaridad de los vecinos, de la gente de este barrio que necesita equipamientos públicos, que no se borre su pasado con una simple demolición.

Las palabras concluyen, se respira polvo en un atardecer en el que amenaza lluvia, la gente sale a la inmensa plaza de la entrada, que conoció filas interminables de familiares que venían a las visitas de los presos, enfrente está el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIES), una nueva cárcel moderna para seguir manteniendo la injusticia en un mundo tan democrático.

Es sábado 27 de septiembre y el último motín de la cárcel de Carabanchel ha concluido, esta vez sin la intervención de las fuerzas de orden público, ni de los funcionarios de prisiones, sin heridos, sin muertos… los ciudadanos se despiden con el canto de la Internacional, pliegan sus banderas rojas y tricolores, marchan a un Madrid narcotizado, dormido… pero que puede despertar.

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