Carmen de Burgos, escritora, periodista y corresponsal de guerra

Por Ana Patricia Santaella Pahlén. LQSomos.

Fue presidenta de la Liga Internacional de Mujeres Españolas, donde puso de relieve las incongruencias legislativas que marcaban una desigualdad patente entre los sexos, que sostenían unos prejuicios mantenedores de una «pretendida inferioridad» mental de las mujeres

Carmen de Burgos, más conocida por «Colombine», continúa incomprensible e insuficientemente reivindicada y conocida. Oportunos son los intentos por restituirla debido fundamentalmente a la niebla silenciosa que la opacó, y al deliberado ocultamiento al que fue sometida al finalizar la contienda civil española.

Su vasta producción literaria abarcará ensayos, novelas, artículos, libros de viajes, cuentos, conferencias y traducciones.
No fue, como podamos pensar, un personaje anodino acoplado a la insípida época en la que se inserta su existencia.

María del Carmen Ramona Loreta Burgos Seguí nace en Almería, en el paraje del valle de Rodalquilar, antaño próspero feudo de minas, el 10 de diciembre de 1867. Es la primogénita de ocho vástagos de Don José Burgos Cañizares, terrateniente y vicecónsul de Portugal, y Doña Nicasia Seguí Nieto.

La escritura será para ella un instrumento insustituible de educación, de denuncia y de vindicación osada de derechos en torno a la emancipación de la mujer, de difusión del republicanismo y del progreso bien entendido.

El escritor Ramón Gómez de la Serna dirá sobre este tema: «…Compromete su pluma y su vida cuantas veces es menester por tomar una actitud generosa y rebelde, tan rebelde y tan generosa a veces que aparentemente parece ir contra la rebeldía».

Obtuvo el título de Maestra elemental en 1895, y algo después el de Maestra superior en la Escuela Normal de Maestras de Madrid, entre los destinos que jalonaron su intensa actividad docente.

En 1900, aparece su primer libro, Ensayos Literarios. Abandona a su marido, con el que contrajo nupcias con tan sólo dieciséis años, para marcarse a Madrid acompañada de su única hija, María.

Tras asentarse en la capital comienza una imparable labor como escritora. Ocupará el cargo de redactora en el Diario Universal, rotativo con el colaboraba con una columna diaria, en la que desplegaba el habitual repertorio de temas recurrentes que la acuciaban y preocupaban, como los progresos paulatinos de la mujer en nuestro entorno, la abolición de la pena de muerte, los avances pedagógicos en materia educativa.

Desplegará un valor inusitado al hacerlo, será cautelosa pero no lo bastante como para evitar campañas difamatorias formuladas maliciosamente contra ella.

Abordar desde su columna en el Diario Universal una encuesta sobre el divorcio en 1903 le procurará una enorme popularidad, a la vez que furibundos ataques por parte de los imperantes sectores clericales y ultraconservadores. Es reubatizada con los despectivos apelativos de la «Dama Roja» o la «Divorciadora». (1) Esta encuesta se convertirá en un libro que obtendrá el reconocimiento de notables figuras de la intelectualidad española, como Blasco Ibáñez, Pérez Galdós, Fernando Giner de los Ríos.

Compaginará su labor docente con la concesión de una licencia para ampliar estudios a cargo de la Junta para Ampliación de Estudios, entidad que promovió el desarrollo de la cultura española. Viajará por Suiza, Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia y Noruega.

Viaje que se vio frustrado al declararse la primera Guerra Mundial. La atracción que despierta en ella el seguimiento y la visita a sociedades tan libres y tolerantes se tornó trágica ante los horrores que se avecinaban de la guerra. En Inglaterra ve de repente suspendida su pensión y se halla sin dinero ni equipaje.

La actividad de Carmen será increíblemente frenética, es la tercera mujer que ingresa en el Ateneo Artístico y Literario de Madrid, tras Emilia Pardo Bazán y Blanca de los Ríos.

Fue presidenta de la Liga Internacional de Mujeres Españolas, donde puso de relieve las incongruencias legislativas que marcaban una desigualdad patente entre los sexos, que sostenían unos prejuicios mantenedores de una «pretendida inferioridad» mental de las mujeres.

Colaborará asiduamente con un fenómeno editorial de marcada trascendencia para incentivar el hábito lector en la sociedad española del momento y que alcanzaba enormes tiradas. Nos referimos al Cuento Semanal, la Novela Corta, la Novela de Hoy.

En el número 25 de la colección del Cuento Semanal, publica nuestra autora El Tesoro del Castillo evocando los paisajes agrestes y singulares de su amado valle almeriense, y que significará la puesta de largo como novelista de «Colombine».

Coexistirán con estas colecciones una diversidad de tendencias y estilos bastante dispares, que comprenderán desde el erotismo, el realismo, la fantasía, el costumbrismo.

No deseo dejar de mencionar a la Tertulia de los miércoles de «Colombine», que ella misma presidió en su casa de la calle San Bernardo de Madrid. Quiso ofrecer un salón ameno donde tuvieran cabida la discusión, el enriquecimiento mutuo de los invitados y conocimiento de primera mano los procesos creativos de escritores y artistas, que destacaron por su fecundidad creadora y su pasión vital.

Sobre este salón dirá ella misma: «Por mi casa de Madrid pasan escritores, periodistas, músicos, escultores, pintores, poetas… y cuantos artistas Americanos y extranjeros nos visitan…No es necesario vestir de etiqueta… Todos somos hermanos, todos hablamos de arte… Todos son soñadores que luchan por un ideal». (2)

A través de su obra pedagógica La protección e higiene de los niños pondrá en tela de juicio a la vigente Ley de protección a la infancia. La rebatirá proponiendo conclusiones que iban desde la investigación de la paternidad a cómo atajar la mendicidad infantil, sugiriendo además asilos para embarazadas e instituciones que amparasen adecuadamente a los menores. (3)

Considerará injusta Carmen de Burgos y restrictiva la propuesta elaborada por Primo de Rivera de conceder únicamente el voto a la mujer casada.
Ser electoras, no sólo elegibles, se convertirá en el eje principal de la lucha emprendida por nuestra escritora, lo que logró su plena consecución en octubre de 1931, un momento histórico que procurará enorme felicidad y satisfacción a esta genial emprendedora.

Algunos de los referidos viajes por Europa los haría con el hombre con el que mantuvo una longeva y fecunda unión sentimental y literaria, Ramón Gómez de la Serna. Tan gratificante relación se inició al tiempo que cubría informativamente para el Diario Heraldo la cruenta contienda que tuvo lugar en Marruecos.

Traduce La conquista del Imperio de Salgari y La historia de mi vida, autobiografía de Hellen Keller, que privada de visión y sordomuda, obtiene el título de doctora con sólo veinticuatro años.

Escribirá a su vez la biografía del poeta italiano Giacomo Leopardi y la de Fígaro.

Según Elisa Martínez Garrido, «la obra literaria de la escritora, en cuanto a su temática y a su adscripción a las distintas escuelas y tendencias literarias, es rica y variada». Ahora bien, la mayoría de sus novelas presentan características de la narrativa popular. Antes de la llegada del cine y la televisión, la narrativa popular constituye un creciente fenómeno sociológico de consumo. Sin querer afirmar con ello un juicio de valor peyorativo, muchos escritores de primera fila dieron sus primeros pasos usando técnicas populares. Le interesó la literatura como vehículo ideológico, como instrumento de educación popular. «No olvidemos que Carmen era educadora, y la misma voluntad pedagógica que tenía como maestra queda reflejada en sus novelas». 4

La Malcasada gira en torno a la indefensión de la mujer dentro de un matrimonio desgraciado y en torno a la legítima aspiración de separarse. Las novelas de «Colombine» reproducen y desarrollan el arquetipo de la virgen perseguida, seducida y abandonada, presente en mitos paganos, cuentos populares, leyendas, elegías de amor.

Para entender el masoquismo implícito en algunas de las novelas, no hay que perder de vista la situación de abnegación, de sometimiento e incultura en que vivían muchas mujeres de la época. Eran esposas y madres, además de practicar el culto religioso. Ella misma expresó: «Señoras, en nombre de la misma moral, seamos tolerantes con los desgraciados, que tal vez faltaron porque la sociedad les desamparó».

Evolucionará desde el regeneracionismo inicial hasta las vanguardias de épocas futuras, quiso atraer al lector hacia actitudes racionalizadoras revisando principios inamovibles y fue escuchada por amplios sectores sociales. Provocó un virulento debate aumentando con ello su popularidad al publicar El divorcio en España.

En 1913 imparte conferencias en Buenos Aires y en la Universidad de la Plata sobre pintura española.

Defenderá la escuela laica frente al círculo opresor y asfixiante e la enseñanza religiosa: «Quiero para ambos sexos idénticos derechos, las mismas leyes e igual educación».

En la conferencia que impartió en el Teatro Bretón de los Herreros de Logroño en 1912, aboga por una relevancia de la mujer fuera del ámbito doméstico, alabando su intervención en la vida pública: «No puede ser igual al hombre (ni lo debemos desear) ante la naturaleza; pero necesita serlo ante las leyes y la justa consideración social».

Esta mujer fuerte y valiente, con inquebrantables ansias de justicia y de progreso, rebelde y soñadora, que dejará una ingente obra literaria, periodística y de viajes, fallecerá el 8 de octubre en 1932 en Madrid y fue enterrada en el cementerio civil madrileño. Dejemos una veta emotiva que nos haga recordarla al evocar ella a su amada Italia: «Algo de mi corazón queda en ella, mi deseo más vehemente es volver a soñar con el augusto silencio de la vetusta Pisa, en las azules orillas del golfo napolitano, en las melancólicas alamedas de Florencia, las lagunas de Venecia, y el incomparable Coliseo de Roma».

Bibliografía:
1- Bravo Cela Blanca, Contra el silencio, Biografía de Carmen de Burgos, Editorial Espasa. Madrid. 2003
2- Nuñez Rey Concepción, Carmen de Burgos, Colombine. En la Edad de Plata de la Literatura Española. Fundación José Manuel Lara, Sevilla. 2005
3- Ibídem
4- Elisa Martínez Garrido, del libro: Carmen de Burgos. Aproximación a la obra de una escritora comprometida. Instituto de Estudios Almerienses. Diputación de Almería, 1996

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