Ana Vargas. LQS. Febrero 2018

Dado el escaso interés que suscita todo lo relativo a la cárcel y a sus forzos@s inquilin@s, es gratificante leer un texto publicado en el diario “Público”: De mazmorra a centro penitenciario (1) de un ex preso y actual miembro de la Comuna.

El autor cuestiona con jugosa mala leche las supuestas mejoras que han experimentado las prisiones de este país. Su lectura me ha animado a dirigiros esta carta. Pretendo con ella llamar vuestra atención sobre lo que califico como insoportables condiciones de vida de un buen número de pres@s, especialmente a l@s que se aplica régimen de aislamiento, aquell@s que se niegan a aceptar la tiranía de este régimen democrático y social de derecho, no tan distinto al que os tocó sufrir.

Las cifras no engañan: 152 personas murieron el año pasado en la cárcel, de ellas 23 se suicidaron. Cuando un/una pres@ muere en extrañas circunstancias sistemáticamente se pone en marcha la maquinaria que impide realizar una segunda autopsia. Toda investigación es archivada.
Incontables son los casos de malos tratos físicos y psíquicos que sufre la población reclusa. Las vejaciones son el pan nuestro de cada día, la manera habitual de tratarlos. Y digo que son incontables porque rara vez el/la médico de prisión reconoce y acredita que esas lesiones sean provocadas por palizas de carceler@s. Por supuesto estamos en lo que llaman democracia y esta gente siempre actúa con “proporcionalidad y profesionalidad”. Como ya se sabe son siempre lxs pres@s l@s que agreden a sus cuidadores, colectivo sufrido donde los haya.

Los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria, lejos de velar por los derechos de l@s pres@s, son meros ejecutores de las órdenes provenientes de la dirección de las cárceles. Solo así se explica que ni una sola denuncia por malos tratos haya sido investigada hasta el final y ni un/una sol@ carceler@ haya sido condenad@ por ello.
Los traslados, uno de los castigos más usados que provocan el aislamiento y desarraigo de las personas que lo sufren, son categóricamente denunciados por l@s pres@s que exigen cumplir condena cerca de familiares y amig@s. Pues bien, ni aun muriéndose la institución carcelaria cede a esta pretensión. A la vista está el listado de personas gravemente enfermas que debieran haber sido excarceladas conforme a los propios artículos recogidos en el Reglamento Penitenciario.

Ni las denuncias de l@s abogad@s ni las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales ni los constantes llamamientos al Congreso, Senado, SGIP…, hacen mella en la política de exterminio de este gobierno, representante de la peor versión de este sistema.
Algunxs pres@s se han cansado de que l@s maten, de que l@s machaquen, de ser zombis dependientes de la farmacopea carcelaria. Ponen su pellejo en juego y exigen que se esclarezcan todas las muertes ocurridas en prisión, cesen las torturas, los abusos y vejaciones, se excarcele a las personas gravemente enfermas, se dé un trato sanitario adecuado y se cumpla condena en las cárceles cercanas a su entorno familiar o donde tengan arraigo.
Desde diciembre del año pasado hasta el día de hoy se mantienen en huelga de hambre en Albocásser, Mansilla de las Mulas, Puerto 1, Puerto 3, Texeiro y Ponent y hay gente haciendo ayunos los 1 y 15 de cada mes en muchas cárceles del país. Algun@s llevan más de dos meses en huelga. Es el caso de Carmen Badía Lachos, recluída en Ponent, enferma de cáncer (y de cárcel), que lanza un llamamiento desesperado para que la trasladen de prisión, a ser posible a Zuera pero en cualquier caso fuera de las cárceles catalanas donde la niegan los permisos si no paga.

Creo que va siendo hora de hacer pública tanta ignominia. Es preciso sacar a la luz estas reivindicaciones y las causas que las motivan. Es vergonzoso que guardemos silencio ante tamaño atropello que sucede aquí al lado. Es sorprendente, cuanto menos, que exijamos cumplir críticamente con la Ley de Memoria Histórica y acabar con los agravios del pasado, desenterrando de una vez por todas a l@s que aún se encuentran en las cunetas y exigiendo verdad, justicia y reparación y miremos para otro lado cuando se trata de l@s muertxs y torturad@s del presente.

¿Tendrán que transcurrir otros treinta años para pedir responsabilidades políticas por los muertos de la democracia?
Gracias por vuestro tiempo. Cualquier propuesta, idea y sugerencia es de agradecer. Espero vuestra respuesta.

Notas:
1.- De mazmorra a centro penitenciario
*.- Para más información sobre este asunto os remito a boletintokata@yahoo.es, familiasfrentealacrueldadcarcelaria.noblogs.org y lavozdelxspresxs@riseup.net

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