Caso Blanquerna ¡Tiempo récord!

Por Cecilia Remis. LQSomos.

No, no voy a revindicar desde esta breve nota el castigo, el cumplimiento integro de sentencias… No, soy antipunitivista y tengo muy claro que la cárcel, y en España más aún, no sirven para nada. Y dicho lo anterior, rauda y veloz digo que si creo en la aplicación de la justicia y en castigar las violaciones hacia la convivencia comunitaria. Claro que, sin parar de mover los dedos en el teclado, tendríamos que hablar de ¿Qué justicia?, ¿Qué prisiones? Pero eso seria para algo largo y tendido, y yo lo que quería volver a denunciar es la singular vara de medida de la justicia española.

Sí, el titular de esta nota lo dice todo, aunque más bien parece de un acontecimiento deportivo, y es que siete de los ocho condenados por el asalto a Blanquerna, están ya en tercer grado, habiendo estado cuatro meses en prisión, llamativo y mucho, por eso que dicen de que la justicia es igual para todos.

Repito, siete de los ocho ultraderechistas que fueron encarcelados por el asalto a la librería Blanquerna de Madrid en setiembre de 2013 están ya en tercer grado, cuando apenas han cumplido cuatro meses de su ingreso en prisión para cumplir condenas de poco menos de tres años, según ha informado la televisión pública catalana.

Recordamos

El atentado contra la Libertad fue hace nueve años, 2013, cuando catorce fascistas irrumpieron con violencia en la sede de la Generalitat, situada en el Centre Cultural Blanquerna, en la céntrica calle de Alcalá de Madrid, durante el acto de celebración de la Diada entre gritos de “No nos engañan Cataluña se España” y con banderas fascistas y de grupos neonazis. El asalto dejó cinco heridos leves. Pocas semanas después la Fiscalía abrió diligencias y tres años después la Audiencia de Madrid les condenó a penas de entre seis y ocho meses de cárcel, muy por debajo de la petición de Fiscalía que pedía entre dos y cinco años y medio.

En 2017, el Supremo elevó la pena a entre tres y cuatro años, aplicando el agravante de discriminación ideológica. Sin embargo, el Tribunal Constitucional instó al Supremo a dictar una nueva sentencia al considerar que la anterior, en la que aplicó la agravante de “motivos de discriminación ideológica… vulneró sus derechos a un proceso con todas las garantías… y a la presunción de inocencia”.

El Supremo revisó la decisión y condenó a los ultras a poco más de dos años y medio de cárcel.

Fue en noviembre del pasado años cuando, por fin, la Audiencia Provincial de Madrid decretaba el ingreso en prisión para diez de los doce fascistas que asaltaron el Centre Cultural Blanquerna de Madrid, durante la Diada del año 2013. Los condenados habían ido aplazando la cárcel a base de recursos y decisiones judiciales, pero finalmente después de agotar todas las vías ordinarias para evitar cumplir la pena, el juez ordenó que tendrán que entrar en prisión, con su respectivo margen de un mes para ingresar tranquilamente en el centro penitenciario, en el que tendrían que cumplir una pena de dos años y medio de prisión por desórdenes públicos.

En las siguientes semanas, algunos de ellos ingresaron en prisión mientras que otros pidieron un aplazamiento y un tercer grupo tiene todavía recursos por resolver. Casi todos los encarcelados han accedido ya a la semilibertad y solo tienen que acudir a la prisión a dormir de domingo a jueves.

Los últimos…

Pedro Chaparro, quien ingresó en prisión hace apenas unos días, 14 de marzo, ha sido el último en obtener el tercer grado. El líder del partido neonazi Democracia Nacional consiguió aplazar el ingreso a prisión alegando que tenía que ser padre, recordar que además ya tenia una condena a un año de prisión, por amenazar al fotoperiodista Jordi Borràs durante el 12 de octubre de 2015 en Montjuïc. Un caso similar al de Manuel Andrino, jefe nacional de La Falange, que ingresó 27 de diciembre de 2021 y en enero de 2022 ya disfrutaba del tercer grado.

De esta manera sólo uno de los ocho condenados que habían ingresado en prisión sigue encarcelado, se trata de Íñigo Pérez de Herrasti, de la neonazi Alianza Nacional, y con mucho abolengo: cuñado del exministro popular Íñigo Méndez de Vigo y primo segundo del exministro Pedro Morenés y del presidente de ENDESA, Borja Prado. En el año 2000, Íñigo Pérez de Herrasti fue condenado a catorce años de prisión por planificar un atentado, con armas y explosivos, contra familiares de presos vascos.

Justicia en blanco y negro

Aunque oímos de manera constante, mucha verborrea sobre la justicia, ya sabemos desde hace mucho tiempo que la justicia en el estado español no es igual para todos, todo lo contrario, es infinitamente desigual.

Este litigio judicial de unos graves sucesos, con violencia física, ocurridos hace nueve años, demuestran que la ultraderecha juega en el campo judicial con las cartas marcadas, nada nuevo en la historia de este país, en el que a pesar de los años de democracia, hay cosas que no cambian. A mi me preocupa ¿A usted?

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