Catalunya. El odio en las urnas

Mesa Catalunya*. LQS. Febrero 2021

124 Concentración Verdad, Justicia y Reparación

Febrero es el mes del exilio, una amarga y triste huida de la represión, un camino penoso, que para muchas personas lo fue hacia la vejación, la enfermedad y la muerte. Familias enteras, combatientes antifascistas, personas comprometidas con la legalidad republicana, de ideas tan diferentes como proyectos políticos defendían con una ilusión que quedó rota en mil pedazos por los verdugos rebeldes. Todas estas personas, que fueron empujadas hacia un futuro incierto teñido de tragedia, tenían un nexo común: el antifascismo.

Recientemente el Memorial Democràtic ha publicado los nombres de 1685 antifascistas de todo el estado (1) que querían vivir en libertad y que se consumieron entre los alambres de los campos de concentración franceses, entre hambre, suciedad, parásitos, frío, insultos y voces. Dignidad humana versus miseria de una humanidad que todavía no ha aprendido la lección. Acoger es un deber siempre.

El 14 de febrero mediante unas urnas, defendidas y reivindicadas a un precio muy alto por tantas vidas truncadas, las del interior y las del exterior, se perpetró un crimen democrático. Mediante las herramientas de la democracia un partido heredero directo del franquismo, del fascismo español, entra en el Parlamento de Catalunya por la puerta grande sin que esto sea la primera y terrible noticia del día siguiente a la jornada electoral. Signo evidente del déficit democrático que permite normalizar y blanquear el fascismo, otorgando un escaño a gente que sin ningún complejo hace apología del nacionalcatolicismo, del racismo, de la xenofobia, del machismo, de la discriminación LGTBIQ, de la abolición de la lengua y la cultura catalana, de la opresión de las libertades personales y colectivas y de los derechos humanos, del derecho a la autodeterminación y a favor de las clases opresoras engañando a los oprimidos con un patriotismo que solo los necesita como carne de cañón. La banalización del mal. Sin complejos y con sus credenciales de diputado continuarán inoculando su veneno desde los escaños del Parlamento de Catalunya. ¡Vergüenza!

Los abuelos y padres sanguíneos y políticos de esta materialización del odio, de esta deriva más que peligrosa hacia la destrucción de los Derechos Humanos y de las libertades, cerraron el Parlamento de Catalunya. La primera vez fue el 1934 convirtiendo el edificio donde tenía que residir la soberanía del pueblo de Catalunya en un cuartel, propio de los amantes del ruido de sables. Más tarde los golpistas lo clausuraron después de su victoria a fuego y sangre, victoria de represión y muerte, humillando la institución colgando de la fachada de este edificio grandes esvásticas. Y ahora bajo el nombre de vox escupirán sobre la tumba de tantas y tantos luchadores antifascistas que defendieron el que tenía que ser el templo de la democracia de Catalunya, dejándose para hacerlo una vida de firme compromiso y de grandes sacrificios y sufrimientos.

Todas sabemos que bajo otros nombres y otras siglas los votantes de Vox ya estaban representados en el Parlamento de Catalunya y era muy grave, pero todavía lo es más que ahora estén sus diputados sentados en sus escaños sin ninguna careta, mostrando su verdadero rostro ultraderechista y fascista, bendecidos por el juego de la democracia, un juego muy sucio lleno de trampas. Su presencia deslegitima el sistema y nos tendría que golpear profundamente a todas y todos los defensores y reivindicadores de los derechos de las víctimas del franquismo y de la transición.

11 escaños ocupados por gente que bajo su camisa nueva lleva tatuado el yugo y las flechas. 11 escaños que son un insulto para nuestras víctimas, para todas nosotras. 11 escaños para un partido que dice sentirse orgulloso heredero del franquismo y que por lo tanto no lo condena, que reivindica el bienio negro, que justifica el golpe de estado de 1936, que quiere derogar la Ley de la Memoria, que nos denomina buscadores de huesos. La hemeroteca está llena de ejemplos de desprecio a las víctimas del franquismo, a nuestra historia y a nuestra digna lucha. Una democracia que permite que un partido así entre en sus instituciones no se merece este nombre.

Si Vox se ufana de su vínculo con el franquismo, también lo hace implícitamente de sus actos y por tanto son cómplices solidarios a posteriori de los crímenes que en nombre de dios, de la patria y de la unidad de España se cometieron incluso más allá del 1978. Solo hay que ver quién los ha acompañado en esta campaña, esvásticas y brazos levantados, y como han despedido al General de la Guardia Civil Rodríguez Galindo, condenado a 71 años por torturas y asesinato de los cuales solo cumplió cuatro en la prisión. Agravios comparativos inaceptables. Y Pablo Hasél en la prisión.

Las muertes del franquismo, las muertes al exilio, toda la represión sufrida por nuestras víctimas a manos del fascismo español e internacional, que permanecen sin Verdad, Justicia y Reparación, todas son víctimas del odio de partidos como vox. Y su ascensión no acontece como reacción a nada, cínica justificación, pasa porque el Régimen del 78 y sus altavoces lo tolera, lo fomenta y lo permite. Estamos ante el fascismo sin ninguna excusa y al fascismo se lo combate con UNIDAD antifascista.

Nota:
1.- Llista sobre les victimes mortals al exili

* Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes
mesacatalunya@gmail.com

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