50 años de salsa de El Gran Combo

Pocas agrupaciones musicales han perdurado medio siglo manteniendo inalterable su identidad rítmica, superando los empujes de la industria discográfica y resistiendo los avatares de la cultura de consumo como lo ha hecho El Gran Combo de Puerto Rico.

Distinto a otras orquestas salseras, en particular las surgidas en Nueva York desde finales de la década de 1960, nuestros denominados “Mulatos del Sabor” siempre han protegido su timbre musical de innovaciones y experimentos complejos, salvaguardando el sonido propio, sencillo y cadencioso que le ha caracterizado desde su fundación, el 26 de mayo de 1962.

No quiere decir que a lo largo de 50 años de historia hayan evadido la significación de las nuevas técnicas y tendencias armónicas arribadas por nuevos tiempos y nuevas generaciones. Por el contrario, las estudian y disfrutan pero, por lo general, las mantienen en cautelosa distancia para evitar contagiar los rasgos identitarios de su sonoridad.

Gracias a esa circunspección creativa, el grupo, comandado por Rafael Ithier Nadal, ha logrado establecer una rúbrica como muy pocas otras agrupaciones afroantillanas. La muestra está en su catálogo musical, por lo que basta escuchar, por ejemplo, la armonización de “Acángana”, tema producido en su tercer trabajo discográfico, a finales de 1963, y continuar un viaje por su historia a través de melodías como “Ojos chinos”, “A ti te pasa algo”, “Las hojas blancas” o “Sin salsa no hay paraíso” para confirmar la tesis.

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Jamaica, la nación reggae

Expresión del arraigo de la música en Jamaica, el exprimer ministro Percival Patterson fue el encargado de recibir el premio otorgado en 2012 por la Asociación de la Industria del Reggae a The Skatalites, una banda mítica de la que fue manager.

El grupo, creado en 1964, es considerado artífice del ska, precursor del reggae y otras vertientes de la música jamaicana actual, referencia cultural del país caribeño en todo el mundo.

Entre los 22 galardonados fue incluido póstumamente Peter Tosh -un pionero del reggae-, cuyo hijo Andrew Tosh actuó en el homenaje durante el cual fue presentado como artista del año Romain Virgo y como canción del año One By One de Laza Morgan.

La premiación se integra a un abultado calendario de festejos realizados cada febrero desde 2008 con respaldo oficial en el que se ha denominado Mes del reggae, como parte de las acciones para la defensa de la música jamaicana y preservación de sus raíces.

El vínculo entre Patterson y The Skatalites en un mes dedicado a la preservación del género trae a la memoria un hecho demostrativo de la influencia del reggae en la isla, el concierto One Love del 22 de abril de 1978, que tuvo entre sus protagonistas a Peter Tosh y BobMarley.

La iniciativa de Marley, ícono del reggae, llevó a trascender los términos musicales para convertir la presentación en el National Stadium de Kingston en un acontecimiento político, de la mano de la filosofía del músico centrada en la tolerancia, la comprensión y la paz.

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Que vuelva La Polla Records

Soy músico, o al menos lo intento. Sé que las cosas cuando se rompen entre los músicos suelen ser para toda la vida. Pero también es verdad que donde hubo amistad,  todavía queda un resquicio inevitable de admiración y un sentimiento feliz por haber compartido parte de tu vida e ideales con multitud personas, y de haber aprendido muchas cosas de ellas cuando todo acaba. 

Causas por las que ocurre esto hay muchas, y no va ser aquí donde las contemos… y muchas tampoco las contaré nunca seguramente, sobre todo por miedo a equivocarme, o que un mal recuerdo me juegue una mala pasada.

Tampoco he hecho un riguroso seguimiento especial de este particular grupo del rock radical vasco, anarkopunk o como quieran llamarles, más allá de unas búsquedas en Internet. También hay algún grupo en facebook que pide el regreso del grupo (cuentan con 102 seguidores).

Mi intención es pedir la vuelta al machito de esta particular banda, por una perentoria necesidad social de tener referentes ideológicos que lideren los cambios necesarios, que abanderen de nuevo esos mensajes enviados como advertencias desde los primeros años 80 hasta hoy.

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El laberinto de los Makis

La frescura, el ingenio y la apuesta por la autenticidad son las características del grupo Makis del Duende, uno de los más singulares de la escena artística local.

Ya es la hora. Ángel hecha desde dentro la persiana del bar y esas mismas sillas en las que antes se han tomado su café o su tostada, su medio de fino, sus patatas fritas, su coca-cola los funcionarios del centro de salud, los que entran y salen en la cola del INEM, las peluqueras del local contiguo, cualquiera que pase por la plaza de Colón, se llenan ahora de guitarras y fundas de guitarra, de cables, micrófonos y altavoces. Va a comenzar el ensayo semanal de Makis del Duende, el grupo cordobés de flamenco fusión que comenzó su andadura en 2005.

"Makis por los maquis que se escondieron en la sierra; nos gusta la sierra y nos gustan los guerrilleros. Del duende por el arte, por el flamenco", dice Lolo Carmona, que con el propio Ángel Patachula, Rosa Villalón, Carlos Pérez, Maribel Rosa y Pedro Palacios integra la singular banda. "Nos conocimos en el Juan XXIII", sigue, "en el aula de flamenco, de ahí la afinidad. Tocábamos esporádicamente, pero entonces alguien nos retó a que actuásemos de verdad, y para eso hacía falta el nombre".

Aparece de la nada una caja y una cortina de barras doradas y ya se oye un compás. Esta noche empieza el ensayo por Rumores de Corredera, la primera canción de los Makis, y la más conocida, una copla que muestra el torrente de imaginación de Carlos, el escritor del grupo. Todas las canciones las escribe él y después Rosa Villalón les pone la música. "Él me pasa las canciones y a veces tengo que recortar mucho porque la imaginación de Carlos se desborda y no cabe dentro de la canción", dice Rosa, compositora, profesora y guitarrista, más conocida en la ciudad por su pertenencia al trío Jaramago.

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El filólogo del jazz latino: David Sánchez

Cuando, en 2004, se publica Coral , el último CD del saxofonista puertorriqueño, Coral , se cumplía exactamente una década de haber publicado, en 1994, su primera grabación. En esos diez primeros años, Sánchez publicó un total de siete CD: The Departure (1994), Sketches of Dreams (1995), Street Scenes (1996), Obsesión (1998), Melaza (2000), Travesía (2001) y Coral (2004)

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El Cabrero, El Canto de la Sierra

Emitida en 43 países y rechazada por todas las cadenas españolas. Esta película (documental) Fue rodada en el año 1988 por una productora francesa con colaboración de una cadena de TV. Obtuvo el Premio Especial de la Crítica en el prestigioso Festival de la Rose d'Or de Montreux, fue emitido por cadenas de 43 países de 5 continentes. Canal Plus Francia.

Porque las reglas están para saltárselas, cuando es preciso, hoy quiero romper el riguroso orden cronológico de este blog e invitaros a un acontecimiento del año 1988 que, gracias a una internauta francesa, que no conozco, he recordado.

En 1988 el hecho más importante de la carrera de José fue, sin duda alguna, su encuentro con Paco del Gastor y de eso hablaremos cuando llegue el momento. Pero ese año se realizó también una película que tuvo éxito por esos mundos y que le permitió darse a conocer más allá de los Pirineos. No se pudo ver aquí pero se corrió la voz y desde entonces nos venís reclamando esa cinta con insistencia. Ayer la encontré y tengo ansia de compartirla con vosotros.

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¿Qué es eso del duende?

Hace unos días cantó aquí, en Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Poveda, y lo hizo acompañado a la guitarra de Chicuelo, además de un pianista cuyo nombre no recuerdo

No soy un entendido en cante flamenco, simplemente, hay cantes que me conmueven, me hacen vibrar, tanto da si son originarios de la Mongolia Inferior o del Bajo Llobregat, y el flamenco tiene la propiedad de hacerme sentir en casa.

Nadie espere, pues, que le explique en qué consiste eso del duende en el flamenco.

Para mí en especial, el flamenco es un lamento, pero también un grito de rebeldía ante la injusticia: la injusticia de la explotación del amo y la del sentirse rechazado por la mujer a la que se ama.

Pero también me alcanzan los ecos de los disparos de la madrugada de julio de hace setentaiseis años, con gentes obreras intentando parar el golpe fascista en el popular barrio de Triana. Me traen el silbar de las balas en la madrugada de un día de agosto en el que el poeta amado de estos pueblos es asesinado en el barranco de Víznar; me trae la imagen de la madre de luto, zurciendo una prenda bajo la radio de cretona, que traía, envuelta entre ruidos extraños de ondas remotas, coplas de don Antonio Mairena, el Ojos verdes de doña Concha Piquer, las grandes voces de los seriales radiofónicos, el reiterado El sitio de Zaragoza y otras piezas de corte nacionalista de los cuarenta. Me devuelven el sonido de la roldana en el acto de bajar mi padre el porrón de vidrio a las aguas de aquel pozo de la casa del barrio de Usera, en Madrid, donde se mantenía fresco; el  día en que la radio anunció a todo el Mundo la muerte del matador de toros Manolete por el toro Isleño, en la plaza de Linares, un remoto 29 de agosto de 1947, un día como otro cualquiera en el que los chicos, en vacaciones escolares, jugábamos a las chapas, en calles sin coches: al peón, a dola, con el aro o a la toña, mientras en la radio sonaban los nombres de los “héroes” del tour de Francia y los de los grandes equipos de fúbol españoles.

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De la bossa al mediterráneo: María Creuza

María Creuza nació en Esplanada, Bahía, Brasil. Cuando tenía dos años su familia se mudó a Salvador (capital del Estado de Bahía). Siendo adolescente se destacó como cantante jazzista del grupo ‘Es Girls’. La invitaron a presentarse en programas de radio. Grabó canciones en inglés, contratada por una compañía discográfica local y -durante cuatro años- dirigió el programa de televisión Encontro con Maria Creuza.

En 1966 interpretó “Se não houvesse María” (Antonio Carlos Pinto) en el festival O Brasil Canta. En 1967, defendió “Festa no Terreiro de Alaketu” (Antonio Carlos) en el III Festival de Música Popular Brasilera. Ese año ella grabó la canción en un disco simple, donde registró también “Abolição” (Antonio Carlos). En 1969, por “Mirante” ganó el premio a la mejor intérprete y el tercer lugar en el IV Festival Universitario de la Canción Popular, en Río de Janeiro. El mismo año, Creuza interpretó “Catendê” (Antonio Carlos y Jocafi) en el V Festival de Música Popular Brasileña.

En 1970, María Creuza fue invitada por el poeta y cantante Vinícius de Moraes para participar de una gira por Uruguay (en Punta del Este, con Dorival Caymmi) y Argentina (en Mar del Plata, con Toquinho). En la Argentina, la bahiana grabó con Vinícius y Toquinho el álbum Vinícius en La Fusa con María Creuza y Toquinho. Ella interpretó, entre otras canciones de Vinícius, “A felicidade”, “Garota de Ipanema”, “Eu sei que vou te amar” (canción que contó con el recitado -del poeta- del “Soneto da fidelidade”), “Se todos fossem iguais a você” y “Lamento no morro” (todas de Tom Jobim y Vinícius), “Canto de ossanha” y “Samba em preludio” (ambas de Vinícius y Baden Powell), “Minha namorada” (Vinícius y Carlos Lyra), y la bella interpretación de “Catendê”.

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¿Bailamos?

Explicación (no pedida) sobre ciertas conductas de los pies, las caderas y los hombros.

Hay algo en la danza deliciosamente subversivo. Algo que trepa centrífugo y se adueña del cuerpo. Especie de coartada mágica con vocación de rito. Memoria dinámica de ciertas pulsiones que hierven en el perol de las caderas, los pies… los hombros. Quien baila hace sacerdocio del espacio. La danza no es otra cosa que la sensibilidad del tiempo. Emanación de placeres terrenos que es imagen de la fertilidad tarde o temprano. La vida misma.

Bailamos siempre para el cultivo de algo. Para ordenar nuestra intimidad entre certezas o incertidumbres. Solos o acompañados, algunos más inhibidos que otros. Sofisticados, cursis o desgarbados. Místicos, mediáticos, guapachosos, cascabeleros o cosquilleantes. Lo que bailamos habla por nosotros, nos desnuda, corporiza la totalidad de nuestras ideas y nos interroga. Querámoslo o no. Bailamos desde siempre para cultivar la tierra, la vanidad, la seducción… la comunidad. Técnica y espíritu. Un poco de primitivo, otro tanto de civilizado. Mezcla peligrosa (dijeron algunos).

Hay una lucha de clases encarnada en la historia del bailongo. "Los ricos también bailan". Lucha ideológica, económica y política. Lucha de estilos, ritmos y movimientos de clase pautados, por un lado por la "moral" del patrón, las "buenas costumbres" y el "buen gusto". Encarnado, desde otra parte como lenguaje movilizado no exento de prisiones alienantes. Y es que cuando se trata de que el cuerpo exprese, sobrevienen los sobresaltos. Buena parte de las "reglas" de baile inventadas a lo largo de la historia, son ocurrencias con moraleja estética para dominar a la bestia sensual y hedonista que nos mueve al baile. Y eso involucra muchísimas intenciones de todo orden.

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