El Cabrero, El Canto de la Sierra

Emitida en 43 países y rechazada por todas las cadenas españolas. Esta película (documental) Fue rodada en el año 1988 por una productora francesa con colaboración de una cadena de TV. Obtuvo el Premio Especial de la Crítica en el prestigioso Festival de la Rose d'Or de Montreux, fue emitido por cadenas de 43 países de 5 continentes. Canal Plus Francia.

Porque las reglas están para saltárselas, cuando es preciso, hoy quiero romper el riguroso orden cronológico de este blog e invitaros a un acontecimiento del año 1988 que, gracias a una internauta francesa, que no conozco, he recordado.

En 1988 el hecho más importante de la carrera de José fue, sin duda alguna, su encuentro con Paco del Gastor y de eso hablaremos cuando llegue el momento. Pero ese año se realizó también una película que tuvo éxito por esos mundos y que le permitió darse a conocer más allá de los Pirineos. No se pudo ver aquí pero se corrió la voz y desde entonces nos venís reclamando esa cinta con insistencia. Ayer la encontré y tengo ansia de compartirla con vosotros.

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¿Qué es eso del duende?

Hace unos días cantó aquí, en Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Poveda, y lo hizo acompañado a la guitarra de Chicuelo, además de un pianista cuyo nombre no recuerdo

No soy un entendido en cante flamenco, simplemente, hay cantes que me conmueven, me hacen vibrar, tanto da si son originarios de la Mongolia Inferior o del Bajo Llobregat, y el flamenco tiene la propiedad de hacerme sentir en casa.

Nadie espere, pues, que le explique en qué consiste eso del duende en el flamenco.

Para mí en especial, el flamenco es un lamento, pero también un grito de rebeldía ante la injusticia: la injusticia de la explotación del amo y la del sentirse rechazado por la mujer a la que se ama.

Pero también me alcanzan los ecos de los disparos de la madrugada de julio de hace setentaiseis años, con gentes obreras intentando parar el golpe fascista en el popular barrio de Triana. Me traen el silbar de las balas en la madrugada de un día de agosto en el que el poeta amado de estos pueblos es asesinado en el barranco de Víznar; me trae la imagen de la madre de luto, zurciendo una prenda bajo la radio de cretona, que traía, envuelta entre ruidos extraños de ondas remotas, coplas de don Antonio Mairena, el Ojos verdes de doña Concha Piquer, las grandes voces de los seriales radiofónicos, el reiterado El sitio de Zaragoza y otras piezas de corte nacionalista de los cuarenta. Me devuelven el sonido de la roldana en el acto de bajar mi padre el porrón de vidrio a las aguas de aquel pozo de la casa del barrio de Usera, en Madrid, donde se mantenía fresco; el  día en que la radio anunció a todo el Mundo la muerte del matador de toros Manolete por el toro Isleño, en la plaza de Linares, un remoto 29 de agosto de 1947, un día como otro cualquiera en el que los chicos, en vacaciones escolares, jugábamos a las chapas, en calles sin coches: al peón, a dola, con el aro o a la toña, mientras en la radio sonaban los nombres de los “héroes” del tour de Francia y los de los grandes equipos de fúbol españoles.

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De la bossa al mediterráneo: María Creuza

María Creuza nació en Esplanada, Bahía, Brasil. Cuando tenía dos años su familia se mudó a Salvador (capital del Estado de Bahía). Siendo adolescente se destacó como cantante jazzista del grupo ‘Es Girls’. La invitaron a presentarse en programas de radio. Grabó canciones en inglés, contratada por una compañía discográfica local y -durante cuatro años- dirigió el programa de televisión Encontro con Maria Creuza.

En 1966 interpretó “Se não houvesse María” (Antonio Carlos Pinto) en el festival O Brasil Canta. En 1967, defendió “Festa no Terreiro de Alaketu” (Antonio Carlos) en el III Festival de Música Popular Brasilera. Ese año ella grabó la canción en un disco simple, donde registró también “Abolição” (Antonio Carlos). En 1969, por “Mirante” ganó el premio a la mejor intérprete y el tercer lugar en el IV Festival Universitario de la Canción Popular, en Río de Janeiro. El mismo año, Creuza interpretó “Catendê” (Antonio Carlos y Jocafi) en el V Festival de Música Popular Brasileña.

En 1970, María Creuza fue invitada por el poeta y cantante Vinícius de Moraes para participar de una gira por Uruguay (en Punta del Este, con Dorival Caymmi) y Argentina (en Mar del Plata, con Toquinho). En la Argentina, la bahiana grabó con Vinícius y Toquinho el álbum Vinícius en La Fusa con María Creuza y Toquinho. Ella interpretó, entre otras canciones de Vinícius, “A felicidade”, “Garota de Ipanema”, “Eu sei que vou te amar” (canción que contó con el recitado -del poeta- del “Soneto da fidelidade”), “Se todos fossem iguais a você” y “Lamento no morro” (todas de Tom Jobim y Vinícius), “Canto de ossanha” y “Samba em preludio” (ambas de Vinícius y Baden Powell), “Minha namorada” (Vinícius y Carlos Lyra), y la bella interpretación de “Catendê”.

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¿Bailamos?

Explicación (no pedida) sobre ciertas conductas de los pies, las caderas y los hombros.

Hay algo en la danza deliciosamente subversivo. Algo que trepa centrífugo y se adueña del cuerpo. Especie de coartada mágica con vocación de rito. Memoria dinámica de ciertas pulsiones que hierven en el perol de las caderas, los pies… los hombros. Quien baila hace sacerdocio del espacio. La danza no es otra cosa que la sensibilidad del tiempo. Emanación de placeres terrenos que es imagen de la fertilidad tarde o temprano. La vida misma.

Bailamos siempre para el cultivo de algo. Para ordenar nuestra intimidad entre certezas o incertidumbres. Solos o acompañados, algunos más inhibidos que otros. Sofisticados, cursis o desgarbados. Místicos, mediáticos, guapachosos, cascabeleros o cosquilleantes. Lo que bailamos habla por nosotros, nos desnuda, corporiza la totalidad de nuestras ideas y nos interroga. Querámoslo o no. Bailamos desde siempre para cultivar la tierra, la vanidad, la seducción… la comunidad. Técnica y espíritu. Un poco de primitivo, otro tanto de civilizado. Mezcla peligrosa (dijeron algunos).

Hay una lucha de clases encarnada en la historia del bailongo. "Los ricos también bailan". Lucha ideológica, económica y política. Lucha de estilos, ritmos y movimientos de clase pautados, por un lado por la "moral" del patrón, las "buenas costumbres" y el "buen gusto". Encarnado, desde otra parte como lenguaje movilizado no exento de prisiones alienantes. Y es que cuando se trata de que el cuerpo exprese, sobrevienen los sobresaltos. Buena parte de las "reglas" de baile inventadas a lo largo de la historia, son ocurrencias con moraleja estética para dominar a la bestia sensual y hedonista que nos mueve al baile. Y eso involucra muchísimas intenciones de todo orden.

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Sonando a Norberto “Pappo” Napolitano

Norberto Aníbal Napolitano nació en su casa de la calle Artigas casi esquina Camarones, en el barrio de La Paternal de la ciudad de Buenos Aires el 10 de marzo de 1950; más conocido como Pappo, también apodado “El Carpo”.

Eximio guitarrista, cantante y compositor de Blues, Rythm& blues, Rock and roll y Heavy metal; fundador, de todos los géneros que se nombraron en la Argentina a fines de los ‘60.

Integró Los Abuelos de la Nada, Engranaje, Los Gatos, Conexión Nº 5 y La Pesada del Rock and Roll. Fundó Pappo's Blues en los '70 y Riff en los '80, bandas con las que tocaba simultáneamente.

En 1967, Miguel Abuelo formó Los Abuelos de la Nada. Un año después editaron el simple Diana Divaga, Claudio Gabis toca este tema y Pappo lo hace en Tema en flu. Existe un tema, “La Estación” que, junto con el nombrado, conforman los únicos registros del paso de Pappo en el grupo. Pronto renunciaría a Los Abuelos por no poder imprimirle un estilo decisivamente “blusero” como él quería.

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bANDiSTA

“Bandista” grupo de música Turco de claro carácter combativo rítmico.

Este colectivo musical  se formo en 2006 en  Estambul, y  tiene sus raíces en la diversidad cultural de Anatolia; aunque la presencia y el directo del grupo demuestra claramente su filosofía internacionalista.

Su sonido varía desde Django a Reggae, Bratsch a Ska, Dub y Afro-Beat. La formula básica del grupo es deconstruir cualquier sonido, texto e imagen posible a favor de un mundo sin clases ni fronteras.

Cada actuación es un experimento situacionista de rabia y éxtasis. Han tocado en muchos festivales, protestas y salas… su música invita a participar haciendo coros, con palmas, a combatir con el ritmo.

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Scarborough fair (La Feria de Scarborough)

Scarborough Fair es una canción tradicional inglesa (Nota: probablemente es más antigua de lo que se cree y tiene su origen en Escocia) de autor desconocido. Ha sido versionada en multitud de ocasiones y quizá la más conocida sea la del dúo Simon y Garfunkel, desde que apareció en la película “El Graduado”.

La forma como la conocemos data del siglo XII.

El nombre Scarborough Fair, hace referencia a la Feria de Scarborough, que en tiempos medievales representaba uno de los mayores puntos de referencia comercial de toda Inglaterra, con un enorme mercado que se prolongaba durante 45 días a partir del 15 de agosto.

Parsley, sage, rosemary and thyme… La canción trata de un joven que ha sido abandonado por su novia. El texto invita al oyente, dado el caso que fuera a la feria de Scarborough, a pedirle a su antigua amada, que si quiere que él vuelva a creer en su amor haga cosas del todo imposibles como hacerle una camisa de batista sin costuras, conseguir un terreno entre la playa y el agua, arar allí con un cuerno de cordero (los corderos no tienen cuernos) y hacer una plantación con un sólo grano de pimienta.

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Habib Koité, entre las canciones y la defensa de los derechos de los niños

Debieron pasar seis años desde la edición del anterior disco “Baro”, de Habib Koité, un largo período durante el cual este magnífico músico ha recorrido el mundo con su banda “Bamada” ofreciendo conciertos, impregnándose de otras culturas, y también reservando momentos para componer los once temas del siguiente disco que publicó, que aunque se grabó en tres continentes, tiene la huella musical indiscutible de Mali, su país de origen.

Es dudoso que los malienses tengan algo que agradecer a los gobiernos corruptos y golpistas que en los primeros años de la independencia controlaban el país, pero la voluntad del entonces presidente Moussa Traoré de instaurar las Bienales culturales, dio como fruto un puñado de orquestas nutridas por los mejores artistas locales que aportaban al conjunto, los peculiares estilos de sus regiones de origen. Nombres como Ali Farka Toure, Oumou Sangaré, Salif Keita, o Toumani Diabaté, por hacer referencia a algunos de los que más suenan por nuestras latitudes, aparecen ligados a estos grupos, que sin duda, contribuyeron a popularizar por todo el mundo las músicas de Mali, y a prestigiar en el propio país una profesión que sólo se consideraba digna de la casta de los djeli (los griots). Y fue en ese ambiente donde Habib Koité pasó su juventud, y comenzó a forjarse su carrera como músico, iniciándola en el Instituto Nacional de las Artes de Bamako, hasta que a finales de los años 80 se dedicó por completo a su grupo Bamada.

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Sara: canto y llanto de la tierra

Estamos hoy despidiendo a la más cubana de la trova nuestra, un icono de la canción revolucionaria, un ser que ha sido la nación en persona, su gracia, “su desparpajo”, su sencillez hasta el colmo, su pasión desbordada, por Martí, por la Revolución, por el pueblo por el que vibró con su canto y llanto de la tierra.

La primera vez que hablé con Sara, fue a inicios de los 80. Yo era un muchacho que empezaba a meter cabeza en la radio, fanático a la trova, y fui con una grabadorita a los jardines de la UNEAC donde Sara González y Pablo Milanés daban un concierto tras una gira por España. Cuando terminaron, entre el gentío, le hice un par de preguntas a Pablo Milanés, recuerdo que una era acerca de la guitarra que Silvio le había regalado, su primera guitarra, llena de dibujos… y Pablo me habló de le amistad y de lo que significaba especialmente el gesto de su amigo de desprenderse de lo que no se desprende un trovador, de su guitarra, y por la obra que había nacido entre esas cuerdas.

A Sara ni sé qué le pregunté, pues me sorprendió su cubaneo, hasta me tiró el brazo por encima y disparó una jerga, con malas palabras incluidas, que me dejó paralizado. Me dijo algo así como que cogió un viaje de “chiripa”, pues había ido de “bateadora emergente”, quien iba era Silvio y se complicó. Llegué con el casete a la emisora, Radio Cadena Habana, lo guardé en la gaveta de Marta, la jefa de redacción y alguien llegó al otro día, le hizo falta un casete, abrió la gaveta, y se fue a bolina aquella primera proeza de haber entrevistado a quienes ya eran para mí dos leyendas del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. Pero bueno, me conformo pensando que me quedó un Pablito cadencioso, amable, tierno, y una Sara explosiva, apasionada, manoteadora, la socita del barrio.

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