Frantz Fanon, memoria de asilo

Sobre el documental "Frantz Fanon, memoria de asilo" de Abdenour Zahzah y Bachir Ridouh.

En la segunda mitad de los años cincuenta del siglo pasado, después de Dien Bien Phu, pareció que la hora de la liberación de las colonias había sonado. Los pueblos del Tercer Mundo empezaron a clamar por su liberación. Uno de sus mejores propagandistas –y también de la revolución argelina—, fue un psiquiatra: Frantz Fanon.

Frantz Fanon nació el 20 de julio de 1925, en Fort-de-France (en la Martinica), en el seno de una familia con antepasados negros, tamiles y blancos. Su padre era agente de aduanas y vivían relativamente bien. En 1943, cuando tenía 17 años, decidió alistarse en las Fuerzas Francesas Libres para combatir contra el fascismo. Hizo toda la campaña de Tolón hasta Alsacia. En 1944, recibió el grado de cabo y la Cruz de Guerra por méritos de combate. Cuando la derrota alemana se hizo evidente, el regimiento de Fanon fue «blanqueado»: él y todos los soldados no blancos fueron concentrados en Toulouse (Tolosa de Languedoc).

En 1945 regresó a las Antillas, para terminar los estudios preuniversitarios y para trabajar en la campaña comunista –no siéndolo— de su amigo, el poeta y profesor de filosofía del liceo Schoelcher, Aimé Cesaire, uno de los primeros teóricos de la negritud.

Leer más

Sutiles diferencias

José Mercé bajó la testuz ante Israel; Roger Waters (Pink Floyd) canta contra el bloqueo a Gaza.

Hay artistas de gran calidad, como José Mercé o Pablo Milanés, que hacen las delicias de sus públicos, pero esconden la poca dignidad que deberían tener como ciudadanos ante las amenazas del terrorismo contra los pueblos.

Pusilanimidad, egocentrismo, insolidaridad, pueden ser sus únicas virtudes como personas, al lado de sus innegables dotes escénicas.

Leer más

Arte y política

Salvador Dalí fue una de las voces que defendió a la dictadura fascista con mayor insistencia en los círculos artísticos internacionales.

En los últimos meses ha habido conmemoraciones de tres figuras relacionadas con el arte pictórico que merecen especial atención por su significado político, oculto e ignorado en dos de ellas. La primera es Gertrude Stein, figura prominente en la vida artística europea, mecenas del mundo cosmopolita artístico parisino.

 En estos días su nombre ha aparecido en la prensa internacional a raíz de la exposición de las pinturas que acumuló a lo largo de sus años en París (La aventura de los Stein en el Grand Palais de París). Tal exposición se mostrará posteriormente en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, y no cabe duda de que pasará en algún momento por algún museo español. Como es costumbre, la exposición va acompañada de libros y artículos sobre Gertrude Stein.

Lo que el lector no leerá en ninguno de estos documentos y artículos es quién era Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París. El silencio sobre ello se debe a que Gertrude Stein (procedente de una de las familias judías más adineradas de EEUU) tenía claras simpatías fascistas. Gran admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler (en 1944, a sólo 30 millas de donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz: todos ellos fueron asesinados). En su admiración por el general Pétain, llegó a definirlo como el “general Washington de Francia que restauraría en Francia los valores occidentales”. Apoyó el golpe militar de Franco y defendió la dictadura fascista que este estableció. Profundamente anticomunista, justificó el rechazo al judaísmo europeo por lo que ella consideraba simpatías comunistas. Detestaba al presidente Roosevelt y el New Deal, el programa de intervención pública que expandió notablemente los derechos sociales y laborales del pueblo estadounidense.

Leer más

No darse por vencido

Recuperemos la memoria de otra vida “traspapelada”. Presentación de la cintaNo darse por vencido, de Henri Belin y Susana Arbizu (Francia, 2011, 1h40).

Exiliado republicano en Bobigny, Daniel Serrano, de 91 años de edad, lucha desde las afueras de París para rehabilitar la memoria de su hermano Eudaldo, fusilado después de la Guerra Civil española. A pesar de sus trámites repetidos, la figura de ese hermano, teniente alcalde del Frente Popular, sigue sin ser reconocida en su pueblo natal donde la alcaldía socialista se ha negado también a desbautizar las calles y edificios públicos que siguen ostentando una toponimia franquista. Harto de soportar rechazos, exasperado por la pasividad de las autoridades españolas, Daniel decide, al fin y al cabo, actuar solo.

Leer más

El Roto, viñetas para una crisis

“El Roto”, Andrés Rábago (Madrid, 1947), de formación autodidacta, comenzó a trabajar como humorista gráfico en la revista Hermano Lobo con el seudónimo de OPS, para luego continuar en otras varias como La Codorniz, Triunfo y Ajoblanco. Más tarde lo hizo en otras como Tótem, El Jueves oMadríz, además de colaborar en numerosos periódicos de tirada nacional, últimamente en El País

Leer más

Piedra de locura, de Alejandra Pizarnik

Sobre la obra y su representación, de que va…

Vosotros que entráis en este universo habréis de abandonar los lugares comunes que acompañan el nombre de esta escritora. Son los mismos, por cierto, que lastran la recepción de otras escritoras: locura y suicidio. Graves son las consecuencias de la patología que consiste en “ligar” de esta manera vida y obra. La melancolía, la soledad y el aislamiento, cuando se ponen de manifiesto en la escritura de una mujer, son rasgos que admiten ser interpretados como prueba de un desequilibrio psíquico de tal naturaleza, que puede conducir a su autora al suicidio o a la locura. En cambio, si el escritor es varón, su obra y vida o ambas manifiestan parecida contextura, ésta suele recibirse como una confirmación del talante visionario de su hacedor. La muerte de Pizarnik, háyase suicidado o no, es tan relevante para la comprensión de su obra como el gas y el horno en un gélido apartamento londinense para la de Sylvia Plath.

Leer más

Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

El primer Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana tuvo lugar del 3 al 10 de diciembre de 1979… y ya esta en marcha la 33 edición.

El Festival se propone reconocer y difundir las obras cinematográficas que contribuyan, a partir de su significación y de sus valores artísticos, al enriquecimiento y reafirmación de la identidad cultural latinoamericana y caribeña.

El filme argentino “Un cuento chino”, protagonizado por Ricardo Darín, inaugurará el 33 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, al que concurren 562 obras de 46 países.

La  película Siete días en La Habana, codirigida por Benicio del Toro y otros seis realizadores, que será estrenada en el festival. El filme, que se exhibirá fuera de competencia, fue rodado este año en la capital cubana y cuenta siete historias de su realidad cotidiana, bajo la guía del puertorriqueño Del Toro, Laurent Cantet (Francia), Gaspar Noe (Argentina-Francia), Elia Suleiman (Palestina), Pablo Trapero (Argentina), Julio Medem (España) y Juan Carlos Tabio (Cuba).

Leer más

La maleta mejicana

Hay maletas que jamás llegarán a destino. Otras quizás nunca debieron embalarse o se hicieron con el corazón eclipsado. Algunas aguardan bajo la cama toda una vida el momento de abandonar a algún machista. También existen las maletas que sólo prestan servicio al viajero y donde no caben representaciones simbólicas capaces de trastocar el simple hecho de llevar una. Cada maleta es un pedazo de uno, del viaje y sus contextos, de la alegría o pena que en ese momento inunda a quién la lleve. A través de su contenido es posible perfilar al portador y, hasta incluso, arriesgarse a intuir, que más de uno la hizo como no queriendo viajar y otros con demasiado esmero para no perder las costumbres que acentúan la (in)seguridad.

Y existen otras que sencillamente se hicieron al calor de la historia. Con el fascismo pisando los talones y sin tiempo para imaginar que aquella maleta que se cerraba en el estudio parisino del fotoperiodista Robert Capa, allá por 1940, sólo se abriría casi 70 años después en el DF mejicano. Su contenido, más de 126 rollos de película fotográfica de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour (Chim), tomadas entre mayo de 1936 y la primavera de 1939 que pondría fin a la guerra civil española y el inició a gran escala, de la II guerra mundial.

Leer más