¡Demolición!

portada CarabanchelÁngel Hernández Pardo. LQSomos. Enero 2016

Amo el arte en todas sus manifestaciones. Me producen la misma sensación que cuando estoy enamorado. Consiguen que pase de la nada al éxtasis con solo estar cerca de ella. En esta ocasión la observación de una obra de arte expresionista me ha arrebatado los sentidos. La he podido contemplar en unas fotografías. En ese formato la han inmortalizado. Pero ya no existe, y me apena. No fue posible mantenerla ni siquiera como se refleja en las fotografías. Unos terroristas contra la Memoria Histórica -del PP y PSOE- la demolieron. Era una obra de arte demasiado atrevida y rebelde para permitirle su existencia.

Cuando aún reflejaba ignominia porque de su tronco partían los brazos que asesinaron, torturaron y represaliaron a miles de combatientes contra la dictadura franquista, los perseguidos acordaron crear con su cuerpo y tentáculos un museo para recordar a los que padecieron la voracidad de ese molusco cefalópodo que engullía a todo a aquél que cuestionara al verdugo del país.

Llegó la ocasión de recuperar el verdadero significado de ese organismo que trituró tantas vidas. Se trataba de mostrar para qué sirvió ese recinto carcelario y de los años que restó a todos los presos políticos que pasaron por sus tripas. Pero no, no lo permitirían de ninguna de las maneras. Tenían que destruirlo. Era necesario para mantener el espíritu de la Transición, seguir la pauta Lampedusiana e ir arrancando del libro de la historia de los vencidos todas sus hojas, que ya lo rellenarían con la historia de los vencedores y renegados que son los que escriben la historia de los vencidos. Se pusieron manos a la obra dejando pasar el tiempo para que el deterioro de la Memoria fuera irreversible. En su deterioro, la cárcel de Carabanchel fue transformándose en algo realmente sorprendente, en una obra de arte.

Pedro Casas junto al autor, en el día de la presentación. Taberna El Alambique
Pedro Casas junto al autor, en el día de la presentación, Taberna El Alambique

Si se sumergen en el libro de Jesús Rodríguez, CARABANCHEL. EL DERRIBO DE LA VERGÜENZA, de la editorial GARAJE, verán en sus fotografías arte callejero, con maravillosos grafitis de esos pintores considerados ilegales plasmando su obra en un recinto donde se encerraba a ciudadanos ilegalmente. Les sorprenderá ver un edificio luchando por mantenerse en pie al que le han arrancado a trozos su memoria arrojándola por el suelo. Verán sus venas en carne viva por donde circularon sufrimientos e ilusiones de juventud. A través de sus imágenes oirán los sonidos que dejaron sus moradores, y que es la banda sonara de la historia que cuentan las imágenes de lo que pasó allí dentro. Por lo menos así tenía que haberse mantenido para que todas las generaciones venideras hubieran contemplado ese pedazo de historia doliente, que con sus colores y ruina transmiten con tanta violencia su sufrimiento.

Es necesario visitar virtualmente el recinto a través de la representación que nos ofrece el libro. No estarán solos, allí se quedaron los espectros de los que conocieron sus entrañas. Ellos les guiarán y contarán lo que más temen los manipuladores de la realidad: la Memoria.

Carabanchel. El derribo de la vergüenza. Rodríguez Pérez, Jesús. El Garaje Ediciones. ISBN: 978-84-942311-9-3. Colección TIM

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Historia Popular de Burzaco III

Tapa-libro-BuzarcoIII-Monic-lqsMónica Oporto*. LQSomos. Enero 2016

¿Por qué una “Historia Popular”?

“La historia la escenifican los pueblos, las gentes de a pie, los que con su trabajo y sacrificio, incluso a costa de sus vidas, luchan por conseguir una sociedad libre mejor y más justa. Gentes anónimas que consiguen que la Historia avance y sea conocida por las actuales y futuras generaciones” (1)

Pensamos que era necesaria una historia que nos acercara a lo cotidiano desde lugares distintos a los de la “historia tradicional” que sólo muestra “la punta del iceberg”. Nuestra intención se centró en mostrar la “parte oculta del iceberg”, esa que sostiene la parte que emerge y que es, proporcionalmente, mucho mayor de lo que queda a la vista. Es decir, nos interesaba contar la historia de los sectores que, como en el ejemplo del iceberg, existieron -y existen- aunque no tan visibilizados.

Es común encontrar registro en libros, cartas, documentos o fotografías correspondientes a familias que tuvieron la posibilidad de guardar registro o de estampar la imagen ya en un cuadro, en un daguerrotipo, en una foto, etc. Pero para una gran mayoría quedó el relato familiar transmitido de forma oral de generación en generación, alguna que otra foto -de esas pequeñas fotitos donde las caras resultan familiares pero difíciles de reconocer por las dimensiones de las fotos-, alguna memoria genealógica a veces acompañada de datos imprecisos que, a la hora de la reconstrucción, hace perder rigor histórico.

Por eso dedicamos mucho de nuestro tiempo a reconstruir las postales del pasado para contar la historia de estas últimas personas, las que, condicionadas por la necesidad de cubrir el sustento diario -sin pretender caer en generalizaciones-, muchas veces se vieron limitados en el acceso a tecnologías que registraran la memoria de sus ancestros y su descendencia, la mayoría recién accederá al recurso a partir de que se constituyan en actores sociales con voz.

Por eso es que disponemos de información para contar la historia de los “fundadores”, pero resulta difícil -cuando no imposible- lograr material que permita reconstruir la historia de los que “pusieron el cuerpo”, esos a los que alude Bertolt Brecht en su famoso poema (2) :

“¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?…”

Nos referimos a esos miles de anónimos, esos que no figuran en daguerrotipos, retratos, fotos e incluso sin datos ciertos de filiación de muchos y muchas que dejaron la vida en los campos de batalla luchando, por ejemplo, por nuestra Independencia. En cambio sí tenemos esa información de políticos, generales o coroneles, etc., -ya fueran patriotas o realistas-.

Con respecto a nuestra historia local, la cuestión se da de forma similar: no es habitual contar con datos de los trabajadores y trabajadoras que hicieron el barrio, que caminaron la calle en busca de su sustento, que la adoquinaron o construyeron sus humildes casas o trabajaron para erigir las mansiones, los edificios para instituciones.

Esta historia pretende recoger la mayor cantidad posible de información -verbal o imágenes- que nos acerque al barrio, a los hombres y mujeres que, como en la poesía de Brecht constituyeron las manos que laboraron, aunque sin negar importancia a quienes fueron pioneros en estas tierras.

Volviendo a los miles de anónimos que escriben nuestra historia desde la base, leía a un historiador (3) quien refería que, para la historiografía “oficial” una dama de la sociedad porteña es la denominada “Madre de la Patria” por el sólo hecho de haber sido su casa el lugar donde se entonara por vez primera nuestro Himno Nacional. ¿Quién no ha visto imágenes de Mariquita Sánchez? ¿En qué diccionario, enciclopedia o libro de historia Argentina no hay referencia o datos biográficos completos, tanto de ella como de su familia? Acto seguido Serqueiros declaraba que él adscribía a la corriente que reivindica a la Madre de la Patria en la persona de María Remedios del Valle. Y he aquí un claro ejemplo de aquellos y aquellas que provienen del subsuelo de la historia, de los anónimos o de los ninguneados, los olvidados, los que dieron motivo a la poesía de Brecht. María Remedios fue capitana, enfermera, coronela de la independencia. Pero sumaba a su condición humilde el hecho de ser negra… y mujer, en unos tiempos en que, al decir de Mafalda, éstas sólo jugaban “un trapo” en la historia! María era una parda, pobre y analfabeta, pero puso el cuerpo en la construcción de la Patria!

Ese fin nos guía: reivindicar a quienes pusieron el cuerpo en la patriada de formar esta patria chica, esta gran aldea.

Y de esta aldea que con el trabajo de todos y todas se transformó en ciudad, el motor para escribir estos libros recuperando la historia de Burzaco se basa en mis raíces: El primer Oporto en llegar al Río de la Plata fue Alonso Oporto, nacido en España en 1719.

En 1757 se casó con María Josefa Relux (nacida en 1730). Ahí «arranca» la rama de mi familia en esta región. De este matrimonio nacieron Juan Agustín, Ramón, Gregorio, Bartola, María, Felipa, José Lino, Francisca Javiera, José Bernardo, Juliana y Basilio, nacidos ellos entre 1760 y 1780.

Por entonces no todos los hijos nacidos vivos llegaban a la edad adulta: o bien morían al nacer o con pocos años de vida. Lo cierto es que no tengo datos más que del primero y del último de los nombrados.

Juan Agustín se casó en 1792 con Martina Fresco y tuvo 5 hijos de los cuales, el primogénito (José) casó con Dolores Barceló. De ese matrimonio nació Gregoria quien, en 1856 se casó con Emilio Barceló (era comunes los matrimonios endogámicos, este habría de ser primo de la mencionada Gregoria). De ese matrimonio nacieron 6 hijos, de los cuales uno fue Alberto Barceló, el «patrón» de Avellaneda.
Basilio, se casó en 1801 con otra Fresco (María Inés) . De este matrimonio nacieron: Pablo, Pedro, Ambrosio y Socorro.
De los hijos de Basilio:
Pablo Oporto se casó en 1866 con Petrona Arellano, fueron sus hijos Paula (casada con Domingo Oporto); Felisa, casada con Gerónimo Gómez; Estanislada, casada con José Guadalupe Flores, y Evarista, casada con José Loray.
Pedro Oporto se casó con Severa Arellano. Tuvieron a Manuel Natividad y Gregoria Basilia (1854) casada ésta última con Juan Antonio Loray, (1854-1901).
Manuel casó con Baldomera Pierri y de allí nacieron 15 hijos: Manuel Jacinto (1873) casado con María Buisonades; Pedro Marcos (1875); Baldomera (1876), Regina Senona Amelia (1878) casada con Gregorio Pulido; Gerardo Justiniano (1881); Severa Sabina (1882), Isidro de la Paz (1884), José Policarpo (1887), Romás del Carmen (1887), Julio Sifredo Laurentino (1889), Eliberto (1891), Adalgisa maría (1893), Aurora Angélica (1896) casada con Eduardo Teodoro Guiralde, Elvira Celia (1896) casada con Roque Fernando Callegari y América Palmira casada con Carlos Alberto Callegari.
Posteriormente Pedro enviudó y casó con Narcisa Odonell de donde nacieron dos hijas: Baldomera y Regina.
De los 15 habidos con Severa Arellano, Regina Oporto (Regina fue una de las primeras parteras de Burzaco) se casó con Gregorio Pulido. Estos son mis bisabuelos paternos, de quienes nació mi abuela -Regina Pulido- que se casó con Raúl Oporto-. Se da esta combinación: madre Regina Oporto de Pulido, hija Regina Pulido de Oporto.
Ambrosio Oporto (nacido en 1818) casado con Teodora Medina. Este matrimonio tuvo a Domingo (1843) casado con Paula Oporto (1845) que tuvieron una hija: Paula (1870) casada con Agustín José Lugano (de Lomas de Zamora); Demetria (1845), Crespina (1848), Prudencio (mi bisabuelo, ver en el párrafo que sigue) y Pablo (1857).
Prudencio Oporto casó con Gregoria Trujillo. Los Trujillo estaban afincados en Monte Chingolo y fueron de los fundadores de lo que es hoy Ministro Rivadavia. En Fumiere (4), se cita que “para el tratamiento de la creación del partido (de lo que sería Almirante Brown) en la Legislatura, el Dr. Leandro N. Alem hizo defensa de la propuesta en la sesión del 30 de julio de 1873, diciendo entre otras cosas que el pedido estaba realizado por los que “indudablemente no forman toda la población, sino que son de los más influyentes». Bueno es decir, a fin de entender las instancias políticas de la época, que tanto el Dr. Alem como su compañero de comisión, el Dr. Mariano Demaría -juntos habían integrado la fórmula presidencial revolucionaria de 1890- acompañaban con su amistad y compartían la ideología política de Esteban Adrogué. Del mismo modo el Dr. Andrés Somellera, “gran amigo y pariente» de Adrogué, y que, al momento de gestionarse la creación del pueblo y partido, ocupaba la presidencia del Senado.

“Por esos días, a legua y media más hacia el sur de Almirante Brown, y a unos dos km hacia el este de la parada de Burzaco, existía un poblado con el nombre de monte Chingolo. Desde allí, un grupo de vecinos a cuyo frente se hallaba Florentino Frías, y que integraron una comisión compuesta por: Francisco Páez, Indefonso Zorrilla, pedro Berazain, Alejo Jaureguiberry, Jorge Echverría, pedro Etchegoyen, Gregorio Jaureguiber, Bernardo Iturralde, Asil Chanderri, Asensio Esoin, Pedro de Yrigoyen, Francisco Loperti, Francisco Trujillo (5), Pedro de Michelis, José Morales, Eliseo Leali y Juan B. Chaves, presentaron al Gobierno de la provincia –setiembre de 1872- el pedido de la aprobación de la traza de un pueblo en su lugar de residencia, al que dieron el nombre que llevaría: Rivadavia” (6).

Siguiendo a Fumière, podemos saber que en el mismo mes en que los vecinos de Monte Chingolo se presentan formulando este pedido, Adrogué comienza la subasta de sus tierras “sin esperar a que la traza del nuevo pueblo fuera aprobada por el Gobierno”. Se dispuso la aprobación de la traza del nuevo pueblo de Rivadavia por mensaje redactado por el ministerio de Gobierno el 24 de febrero de 1873, pero fue enviado a la Legislatura recién cuatro meses después.

No podemos dejar de encuadrar estos hechos en el contexto político de esos años. Se hallaba nuestro país inmerso en la campaña para la próxima a la renovación presidencial, los dos grandes partidos políticos que se presentaban eran: el partido Nacional a cuyo frente se hallaba el gral. Bartolomé Mitre, y el partido Autonomista, que llevaba como candidato al Dr. Adolfo Alsina. Los vecinos de Rivadavia se alinearon con Alsina, en tanto que los de Alte. Brown lo hacían con Mitre.

El 30 de setiembre de 1873 quedaba sancionada la ley de creación del partido con cabecera en Almirante Brown, tanto el gobernador Dr. Acosta, como el Ministro de Gobierno Amancio Alcorta, dieron importancia especial a la proximidad a la vía férrea y estación. El primer Juez de paz para Almirante Brown fue Ramón Hunt.

Continuamos con la rama familiar que desemboca en quien realiza este trabajo de investigación sobre Burzaco. Mis bisabuelos paternos Prudencio Oporto y Gregoria Trujillo tuvieron 14 hijos: Antonia, Antonia Paula Teodora, Martín, Ambrosio, Prudencio Rafael, Oscar Nicolás, Antonio Raúl (mi abuelo), Simón Agustín, Simón Julio, María Leonor, Ebodia y Hermelinda (mellizas), Zunilda y Francisco Antonio. (las dos primeras de mismo nombre, nacidas entre 1882 y 1884 probablemente murieron al nacer o a poco de nacer, lo mismo que Simón Julio nacido el 21 de abril de 1894, falleció el 24 de abril de ese año).

De todos estos, fue Raúl Oporto quien casó con Regina Pulido. De este matrimonio nacieron tres hijos varones: Carlos Raúl, Julio César y Alfredo Omar (este último es mi papá). Raúl Oporto fue el primer cartero de Burzaco. Esa tarea la compartió con otro cartero de apellido Luna).
Carlos Raúl se casó con Ana Di Somma y tuvo dos hijos: Ana María y Nicolás Raúl (Tuchi).
Julio César se casó con Lidia Palín y tuvo dos varones: Mario César y Jorge.
Alfredo Omar se casó con Myldre Liliam Gennaro y de allí nacimos mi hermano (menor que yo) Claudio Alfredo, y quien estas líneas escribe. Nací en Burzaco, en la casa en la que vivieron mis abuelos. En tiempos en que los bebés llegaban al mundo en las casas, nací en esta misma casa. Mas raíz en Burzaco…. imposible!!!

Todos tenemos historias que contar

No somos neutrales, tenemos una visión del mundo –parecida o diferente a la de muchos, pero no antagónica-. Todo historiador adscribe a una corriente historiográfica en la que se encuadra de acuerdo a su visión del mundo. Por eso, quien se diga “objetivo” falta a la verdad. Imposible ser objetivo, siempre se mira desde donde los pies pisan, como en la frase citada de Leonardo Boff.

Por eso, en el capítulo anterior intentamos en qué lugar nos ubicamos cuando iniciamos este proyecto de historia local, nacional y popular que nació con la investigación del profesor Daniel Alberto Chiarenza en lo que denominamos “tomo 1”, y que he querido continuar en el segundo y en este tercer libro. El desafío siempre signa una vida, saberlo aceptar es parte de nuestra construcción personal y cotidiana. Por eso, después de emprender la realización y editar el primer tomo de esta historia, notamos que quedaban aun muchas cosas para transmitir, para plasmar en el papel para que pudieran ser conservadas y transmitidas a nuestros hijos y nietos.

Fue durante unas vacaciones en el año 2011 que empezamos a conversar sobre la posibilidad de continuar el libro agregando y ampliando material. Así surgió el segundo que contó con una profusa búsqueda de archivo, entrevistas, materiales de archivo familiar, todo lo que permitió presentar una parte del perfil de Burzaco de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Pero la historia es una construcción colectiva, tal como nos decía el compañero Luis Puicercús Vázquez al que citamos al inicio de este libro, y todos tenemos una parte de la historia que contar, la que registraron nuestros ancestros y se transmitió intrafamiliarmente, además de la que vivimos, la que escuchamos, la que nos contaron en casa.

Tenemos que destacar, además de a tantos vecinos y tantas vecinas que colaboraron espontánea y generosamente, a quienes nos antecedieron en la tarea. En primer lugar Roberto Gorriti, vecino de Burzaco, quien sentó las bases de lo que luego proseguimos muchos y muchas. También la obra de Jorge P. Fumiere que, de manera más abarcativa se dedica a la historia de Almirante Brown, pero en definitiva son ambas obras de necesaria consulta. A varios vecinos y vecinas de la localidad que escribieron sus memorias, como Coviella, Pedro Zaleski, Flora Cohen de Dranovsky.

Existía una deuda (y seguramente seguiremos en deuda porque siempre habrá algo más que nos faltó contar!), y tratamos de saldarla aunque sea en Contratapa-buzarco-monic-lqsparte. En uno de esos conocidos recitados de Luis Landriscina se hace referencia que, en todo pueblo que, como bien sabemos logró progreso con la llegada del ferrocarril, pero a su vez el tren, a la vez divide (sin querer). Queda el pueblo de uno y otro lado de las vías. Puede que una “parte” progrese más rápido que la otra, tal vez porque el núcleo poblacional eligió asentarse de ese lado, y progresivamente se irá poblando el otro sector. Quedaba, por tanto, contar la historia de tantas instituciones, vecinos, que como en aquél cuento de Luis Landriscina (“los de este lado de la vía” y “los del otro lado de la vía”) habían quedado injustamente sin referir.

Tropezamos con un problema que debimos solucionar: la escasez de bibliografía específica, además de la parcialidad y los errores de algunos textos revisados. Entonces acudimos a hemerotecas, archivos, pero por suerte contamos con los aportes de tantos y tantas que aman a esta querida ciudad. Debimos volver más de una vez sobre un comentario para solicitar precisiones, más datos, ubicación geográfica o temporal, un nombre… para luego compararlo con otros testimonios y hacer los ajustes pertinentes, y, en el caso de no haber acuerdo, transcribir los testimonios haciendo la correspondiente aclaración.

Sin embargo, se presentó otro problema a superar: sabido es que en el ámbito de las representaciones sociales se construyen historias basadas en idealizaciones -las que fueran- que sortean el paso del tiempo, quitando o agregando; distorsionando un hecho u otro. Dado que se transmitieron de forma oral dentro de las familias y trascendieron a otras familias y a la comunidad, los agregados, amputaciones, omisiones, verdades, errores fueron extendidos. Para recrear el pasado se han acercado voces que, con humildad, aportaron su historia que se fue hilvanando con otras historias, y permitieron completar más de un hecho. Somos concientes del ocultamiento que, desde ciertos sectores, se produjo en relación a la memoria colectiva. El desprecio por la cultura y su conservación (desde la destrucción de material de bibliotecas y hemerotecas, a bibliotecas y hemerotecas con poco material de consulta, o con material en mal estado de conservación, hasta archivos de los que no quedó registro o de los que nadie da cuenta o se ignora su existencia). Pero, como suele decirse: “si tiene solución no es problema”, y efectivamente, es así. En gran parte logramos solucionarlo acudiendo a la memoria colectiva, tal como expresamos líneas más arriba.

Ha sido de suma importancia contar con testimonios orales, pero nos obligó a que la investigación fuera orientada a buscar la verdad para exponer los hechos lo más cercano posible a la verdad, descargando los mitos, desbrozando la leyenda de la realidad, confrontando la información con otra información, consultando fuentes documentales (las que existieran) para lograr la mayor aproximación a la verdadera historia.

Reconstruir el pasado es casi un “trabajo de hormigas”. Es un trabajo complejo de búsqueda de información en libros, en diarios, en la memoria. De concertar entrevistas llamando una, dos, tres veces, hasta consensuar un día para la charla. De encontrar que muchos se ofrecen y luego “no pueden”. Es un trabajo tenaz de construcción solidaria, colaborativa, pero que en un punto se torna solitaria: en el momento en que lo que se ha corroborado debe ser plasmado en el papel, pero es sólo para rearmar las piezas, ensamblarlas y devolverlas a la comunidad en forma de libro.

Sólo una cosa más: este libro no conformará a todos. Habrá muchos que aun faltan nombrar, habrá hechos que, tal vez, hemos descrito de una forma y puede que haya quien los haya escuchado de manera diferente. Siempre estarán los que, una vez leído el libro, dirán “aquí hay un error” pero no darán opinión sobre todo lo demás sobre lo que hemos trabajado.

Por sobre todas las cosas hemos trabajado para plasmar la memoria, para que no se pierdan nuestros recuerdos. De buena fe, con nuestro esfuerzo y a nuestro costo, para evitar que los “espónsores” condicionen nuestras letras.

Las hormiguitas de Daniel Viglietti

Las hormiguitas blancas y azules
con su carguita cruzan la tierra,
cruzan los mares, cruzan los cielos
dejando atrás el temporal,
la casa rota, el pie asesino,
la vida herida por ese mal,
el temporal.

Pero los sueños y los caminos
las hormiguitas no dejarán;
los van cargando con la ilusión
de un circo en viaje hacia la función.
Si les preguntan dónde trabajan
contestan siempre ”en la construcción”,
la construcción.

Las hormiguitas carpintereando,
albañileando, pintarrajeando,
imaginando, desolvidando,
enamorando y hasta cantando
van caminando y acumulando
verde energía, mucha esperanza,
mucha esperanza.

Siguen andando sobre la tierra,
sobre los cielos, sobre los mares,
multiplicando hojas y flores,
acumulando verde energía,
mucha esperanza, mucho buen día,
para su viaje que es circular,
es circular, va a terminarse
para empezar.

Las hormiguitas son muy tenaces,
las cicatrices van a cerrar,
con sus hojitas de yerba mate
las hormiguitas se sanarán.
Pocos comprenden su largo viaje,
¿por qué salieron si han de volver?
Han de volver.

Todas chuequitas las hormiguitas,
son solidarias como un panal.
Todas chuequitas las hormiguitas,
son solidarias como un panal,
pero si encuentran el pie asesino,
pica que pica, lo atacarán.
¡Lo atacarán!

Las hormiguitas que yo les canto
son tan chiquitas que ni se ven,
pero los sueños que van cargando
tienen la altura que tiene el bien,
el bien de toda naturaleza
que en esta tierra pide un lugar.

Las hormiguitas nunca se pierden
porque su viaje es circular,
es tan redondo como los ojos
de un ser humano al despertar,
es tan redondo como el planeta
que vamos juntos a liberar.
¡A liberar!

Y esperamos que, quienes vengan después de nosotros, y después de después… sigan ampliando, contando, recuperando la memoria, con afecto, con amplitud, como resguardo cultural para las generaciones siguientes.

Notas:
1.- Luis Puicercús Vázquez, Brigadistas en Cuba.
2.- Bertolt Brecht: Preguntas de un Obrero Ante un Libro. Citado completo en la página 11 del tomo 2 de la Historia Popular de Burzaco.
3.- Juan Carlos Serqueiros
4.- Jorge Fumiere. Origen y Formación del Partido y Pueblo de Almirante Brown (Adrogué) 1750-1882, La Plata: Publicaciones del archivo histórico «Dr. Ricardo Levene», La Plata 1969
5.- Posteriormente se trasladó a Burzaco, dedicado al comercio, estuvo al frente de un almacén de ramos generales ubicado en la intersección de calle Alsina y Carlos Pellegrini.
6.- Fumiere, op. Cit.

Más artículos de la autora
* Introducción al reciente tercer tomo publicado de “Historia popular de Buzarco III” de Mónica Oporto. Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos, desde Buenos Aires, Argentina.

Historia popular de Burzaco I
Historia Popular de Burzaco II
Historia Popular de Burzaco III

La Dictadura del Videoclip

La+Dictadura+del+Videoclip+de+Jon+E.+Illescas+LQSomosRedacción. LQSomos. Diciembre 2015

Después de siete años de investigación y casi uno de escritura, el autor Jon E. Illescas, manifiesta estar muy feliz de anunciar que ya está a la venta su nuevo libro: «La Dictadura del Videoclip. Industria musical y sueños prefabricados» (El Viejo Topo, diciembre de 2015). Además de un pliego central con imágenes a todo color, el título cuenta con estupendas ilustraciones del artista plástico Miguel Brieva. Esta es la sinopsis que aparece en la contraportada:

¿Cómo acabó Shakira trabajando para el presidente de los Estados Unidos y Katy Perry para el Pentágono? ¿Por qué hay tan pocos artistas comprometidos en plena crisis? ¿Cómo se ponen “de moda” las canciones que todos conocemos? ¿Qué relación hay entre los videoclips y la falta de conciencia crítica de gran parte de la juventud? En esta obra multidisciplinar se exponen las conexiones ocultas entre las estrellas del pop, la industria cultural, el narcotráfico, la alta política y el capitalismo global. Analizando la propiedad y el funcionamiento de las grandes empresas que crean la música de masas, se desvela cómo la élite de la clase dominante reproduce en los jóvenes valores e ideologías funcionales para renovar su poder.

Con la difusión de Internet, el videoclip se ha transformado en el producto cultural más consumido por la juventud internacional, por encima de libros, películas, videojuegos o programas de TV. En base al análisis de los 500 vídeos más vistos en YouTube, se exponen las constantes y las ausencias más notables del contenido de este flujo audiovisual que condiciona la vida de millones de adolescentes. Además, el libro narra las biografías críticas de las 20 estrellas más importantes del pop señalando controvertidos aspectos de su camino hacia el poder. También analiza la música que nada a contracorriente, exponiendo la censura que enfrenta y esbozando sus posibilidades futuras.

Un libro explosivo que de un modo sumamente entretenido y con sentido del humor aúna claridad expositiva, profundidad teórica y rigor científico. Una obra original que no se parece a nada de lo que haya leído y que resultará imprescindible, no sólo para quien busque entender críticamente la producción del pop actual, sino también para aquellos activistas o educadores interesados en construir un mundo mejor.

La dictadura del videoclip. Industria musical y sueños prefabricados, de Jon E. Illescas. ISBN 9788416288557. El Viejo Topo

* Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas.
Doctor en Sociología y Comunicación y Licenciado en Bellas Artes.

Jazz en español, derivas hispanoamericanas

Jazz-en-Español-loquesomosRedacción. LQSomos. Diciembre 2015

Se pregunta Paul Gilroy, en su libro Atlántico Negro. Modernidad y doble conciencia, ¿Cómo debemos pensar críticamente productos artísticos que, aunque tengan una genealogía que es posible rastrear hasta una ubicación específica, han cambiado bien con el paso del tiempo, bien a raíz de su difusión a través de redes de comunicación e intercambio cultural?

“Jazz en español” responde a esta pregunta en lo que al jazz respecta y en la zona cultural castellanohablante. Este libro que presentan es un detallado mapa del jazz que se hace en España y los países americanos de habla española. Pone en valor la presencia de los músicos hispanos en su nacimiento y desarrollo del jazz y a la vez cuenta como llegó y creció en cada país. Cada capítulo se ocupa del jazz de un país, y está escrito por un especialista de ese país, mostrando como músicos y audiencias han hecho del jazz lo que es en la actualidad en cada lugar.

Como escribe Sergio Pujol, en uno de los capítulos del libro, “la imagen arborescente con la que siempre se explicó la historia del jazz y su desarrollo –de Nueva Orleans al jazz-rock– hoy resulta insuficiente para entender los últimos treinta años de su historia. La narrativa historicista que nos permite entender la evolución del jazz hasta los años 80 del siglo pasado resulta insuficiente para trazar una morfología de estos últimos tiempos. El jazz se expandió horizontalmente y su dispersión geográfica, a modo de paradoja estética de la globalización, produjo algo más que réplicas de un modelo dominante.”

“Jazz en español” muestra como la música de jazz forma parte de la cultura contemporánea de los diferentes países hispanoamericanos. El jazz es una música global llena de miradas, acentos y entendimientos locales que lejos de significar una supuesta homogenización cultural conforma un espacio creativo que permite a los músicos justo lo contrario: tomar y mostrar lo que realmente les parece relevante, y les interesa, de las culturas musicales y desarrollarlo en su música.

Esta historia de la formación, difusión y relocalización del jazz sirve también para entender el funcionamiento de la cultura globalizada por los medios en el mundo contemporáneo. El jazz se ha desarrollado en paralelo a los medios de comunicación. Su periodo formativo coincide con la invención del gramófono y fonógrafo, y su cristalización como género es indisoluble del desarrollo de los medios de grabación y reproducción del sonido y las industrias del entretenimiento, de la cultura de masas, desde la segunda década del siglo XX. El registro fonográfico ha sido fundamental en la cristalización y fijación como género de las músicas populares.

Vivimos una época marcada por intensos contactos culturales en la que los procesos de apropiación y adaptación no son algo marginal sino centrales en la dinámica cultural. A medida que el entorno mediático global se ha ido desarrollando —acelerando y multiplicando el contacto y comunicación entre personas de todo el mundo— es lógico que haya aumentado el interés por los encuentros y los intercambios culturales. El jazz y su desarrollo en nuestros países es un ejemplo y este libro nos lo cuenta con amenidad y detalle.

“Jazz en español, derivas hispanoamericanas” Coordina: Julián Ruesga Bono. Textos de: Julián Ruesga Bono, Sergio Pujol, Sergio Calero, Darío Tejada, Luis Monge, Álvaro Menanteau, Juan Carlos Franco, Joaquín Borges-Triana, Juan Mullo Sandoval, Iván Iglesias, Alain Derbez, Germán Lema, José Ignacio López Ramírez-Gastón, Luis Ferreira, Berenice Cortí y Dimitar Correa Voutchkova. ISBN: 978-84-482-6015-6

El precio de la transición, nuevo libro de Gregorio Morán

escritor-revistarambla-04Javier Coria*. LQSomos. Noviembre 2015

“La única persona que nunca dejó de hacer negocios, tras la muerte de Franco, fue el rey Juan Carlos”

La dictadura franquista ya no servía a la base social y económica que la sustentaba. El aislamiento internacional propio de un régimen autárquico, el peso del Nacionalcatolicismo, la Falange y las caducas estructuras del Movimiento Nacional, no beneficiaban las necesitarias reformas para modernizar el país, como exigían los sectores económicos, nacionales y extranjeros, que fueron los verdaderos “motores del cambio”. Estas modernizaciones democráticas eran necesarias para aumentar el radio de acción del capitalismo y entrar en la Comunidad Económica Europea y la OTAN. Adolfo Suárez, en contra de lo que se dice, no fue el “estratega” de la Transición, sino su director táctico.

Los gobiernos presididos por Felipe González, desde las elecciones de 1982 donde su partido, el PSOE, obtuvo la mayoría absoluta con el 48,11% de los votos y 202 diputados, hasta su última legislatura de 1996, contribuyeron a realizar esas reformas, empezando por reformar al propio partido, que se despojó de todo vestigio obrerista y republicano. Desde el Congreso de Suresnes (1974), donde el histórico dirigente Rodolfo Llopis dio paso en la Secretaría General a Felipe González (Isidoro), y con él a toda una nueva generación ajena al exilio y la Guerra Civil. El PSOE era casi inexistente como partido a la muerte de Franco. Fue el Partido Social-Demócrata alemán (SPD) quien financió su implantación en España a partir de 1976. A los “cien años de honradez” de su eslogan, contestaban maliciosamente los comunistas con: “Y cuarenta de vacaciones”. En el 28ª Congreso se aceptó la economía de mercado, desprendiéndose de todo vestigio marxista. Por cierto, el primer punto de las “Resoluciones sobre Nacionalidades y Regiones que componen el Estado español”, en el congreso de Suresnes, reconocía el derecho a la autodeterminación de dichas nacionalidades, cosa que hoy niegan.

Sólo desde la izquierda oficial podían llevarse a cabo las medidas traumáticas que los mercados exigían a España para entrar en el concierto internacional y, sobre todo, para garantizar la “paz social” que redujera la alta “conflictividad laboral”, como se decía en la época. Esto se materializó en los llamados Pactos de la Moncloa (1977), que firmaron las centrales sindicales UGT y CCOO, el gobierno de Adolfo Suárez y los partidos del arco parlamentario, desde el PSOE, PCE, PNV y CiU, hasta la Alianza Popular de Manuel Fraga, entre otros. Aunque se nos presentó como la mayor conquista obrera del siglo XX, entre otras cosas se reconoció el despido libre, la congelación salarial y los aumentos acelerados de productividad. La reestructuración del tejido industrial español, que supuso tres millones de parados, sólo la podía hacer un partido como el PSOE; como los billones de pesetas que fueron a parar a la banca para su necesaria modernización. Claro que para hacer comulgar con ruedas de molino a la sociedad española, ansiosa del una transformación democrática, se tuvieron que conceder a cambio las libertades de reunión, asociación y organización. Se despenalizó el adulterio y el amancebamiento (!), y se suprimió la censura previa. Contesta Gregorio Morán.

¿Qué precio tuvimos que pagar por la Transición?

Ahora, en los últimos meses, he empezado a pensar que quizá hubiera sido una buena idea titular al libro: “El precio y la leyenda de la Transición”. La conversión de la Transición en una especie de curiosa leyenda…

Heroica,seráfica ¿no?

Sí, sí, donde todo el mundo queda bien… desde el rey como “el motor del cambio”, Carrillo, demócrata eterno, Fraga, no digamos, Suárez…, todos, y Felipe González, un chico que empezaba pero que prometía mucho. Los medios de comunicación se comportaron maravillosamente bien, entendiendo su papel, así nos fue… Cuando yo saqué este libro en 1991, las reacciones fueron brutales. Salvo algunas personas, sobre todo en Barcelona, las reacciones, como digo, fueron brutales, especialmente en Madrid. Hasta hubo un personaje que dijo que gente como yo debería vivir fuera de España, que ahora es de los que más critica los pactos de la Transición. Trabaja en tertulias, un tal Antonio que escribía con seudónimo, uno de éstos…, entonces había menos tertulianos y más columnistas, se ganaba más dinero.

(La edición de 1991 fue publicada por Planeta y, como reconoce el autor, hubo censura, suprimiéndose los párrafos referentes al rey Juan Carlos, que hoy se recuperan en la edición de Akal de 2015. El “tal Antonio” al que se refiere Morán no es otro que Antonio Papell, que firmaba sus columnas con el seudónimo de “Pedro Villalar”. En 1991, Papell era miembro del consejo editorial y articulista del grupo Vocento. Durante la Transición fue director general en el Ministerio de Cultura con Pío Cabanillas, y asesor de Joaquín Garrigues Walker, Josep Melià y Adolfo Suárez.)escritor-revistarambla-03

El precio que pagamos por la Transición es sobre todo el creernos una mentira, y eso tiene siempre un precio. Y luego que esto nos desarmó. Hay un ejemplo que cito siempre cuando se dice que todos estábamos contentos con la Transición y dispuestos a defenderla cómo fuera…, pues no señor, ahí tenemos el intento de golpe de estado del 23 F, para demostrar justamente lo contrario. Nadie salió a la calle, y estábamos todos en nuestras casas esperando que el rey hablara y la cosa se alargaba, se alargaba, ponían películas, música… Esto es una prueba incontestable que la Transición no tomó arraigo entre la gente. Fue mucha más activa la protesta y la indignación respecto a determinados atentados terroristas, que sí movieron a la población, que la respuesta al 23 F, en el que indudable nos jugábamos la democracia.

¿Hasta qué punto el miedo condicionó la Transición?

Absolutamente. El miedo es un elemento clave en la Transición. Los hijos del franquismo estábamos acojonados.

¿Y sigue ese miedo, por eso es tan incómodo para algunos hablar de esa época?

Sigue el miedo con otras características. Los cuarenta años de franquismo, y de represión, fueron un peso tan enorme que lo que todo el mundo quería, sobre todo, era salir de aquella situación. No volver atrás.

¿De la forma que fuera?

De la forma que fuera. Bien, cuanto más bien nos saliera, mejor, pero sin demasiadas exigencias. El miedo fue un condicionante decisivo. Cuando se desmantela la posibilidad de la ruptura, para la que no había condiciones y debatirlo ahora sería como hablar del sexo de los ángeles, se plantea quién puede hacer política desde la izquierda que no fuera el PCE, pues el PSOE, que además se convirtió en una oficina de reclutamiento, todo el mundo entraba en el PSOE. Hasta los partidos a la izquierda del PCE, sobre todo después de la intentona golpista del 23 F, entraron en el PSOE a la velocidad del rayo; como el PT, la ORT, etc. En las lecciones de octubre de 1982, consigue la mayoría absoluta con diez millones de votos. Era la primera vez que había un ansia popular de cambio absoluto. Había que vivirlo, yo lo hice, aunque voté en blanco, mi confianza en el PSOE y nada, era todo uno. No analizo lo que pasó después, pero la imagen de ruptura, de cambio de octubre del 82, fue impresionante. Además se daba la paradoja que, por ejemplo, el PSUC que era el partido más joven que se presentaba a las elecciones, tenía los candidatos más viejos, y el partido que aparentemente tenía que ser más viejo, que era el PSOE, pues tenía los candidatos más jóvenes. Pero duró, lo que duró, luego vino el desmantelamiento de las asociaciones de vecinos y movimientos sociales…

Cuando se estaba tratando el asunto de la autonomías en la Constitución… ¿Es verdad qué los militares estaban al otro lado de la puerta, sea ésta real o metafórica?

Esto forma parte de le leyenda. Al principio, cuando empezaron las primeras negociaciones sobre los estatutos de Euskadi y Catalunya, decir que con Catalunya no había ningún problema. Los problemas empezaron a surgir a partir de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977. Esta es la historia de verdad, y no la otra. En el Estatuto de Euskadi, sí había unas disposiciones que si hicieron…, claro, Franco siguiendo la tradición del carlismo había concedido los fueros, que se negociaron con algunos problemas pero se negociaron (los restos forales de las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya fueron suprimidos durante el franquismo por considerar el régimen que estas provincias no “auxiliaron el alzamiento”, manteniéndose los derechos forales en Álava y la comunidad autónoma de Navarra). El caso de Catalunya era un problema más, esto sí que era gravísimo por la implantación de las izquierdas. Pero entre la izquierda, nadie, nadie, nadie pensaba en la Generalitat para nada. La gran manifestación de febrero de 1976, en Barcelona, se hace al grito de: «Llibertat, Amnistía i Estatut d’Autonomia».

El redescubrimiento de la Generalitat lo hacen una serie de empresarios catalanes, porque en los panfletos del PSUC, Bandera Roja, etc., ni siquiera del grupo de Jordi Pujol tenían especial interés en la Generalitat. Y Madrid, que también vio que la Generalitat era una mina. Mandó al famoso militar * de los servicios secretos a entrevistarse con Tarradellas en Saint Martin-le-Beau (Francia) y luego el militar hizo un informe para Suárez donde se ensalzaba la humildad en la que vivía Tarradellas y su patriotismo. El primer viaje que hace Tarradellas a España no lo hace a Barcelona, lo hace a Madrid, que es donde están los que le dieron el poder. Todavía hay algún bobo por aquí que dice que no le perdonan que su primer viaje fuera a Madrid. Es una idiotez, el poder se lo han dado ellos, y no tú, les digo. Y le dieron el poder en función de que la izquierda había barrido en Catalunya. Eso era para el ejército un problema. Catalunya era roja (al contrario que en la mayoría de España, en Catalunya, la fuerza más votada fue el PSC-PSOE con 15 diputados, el PSUC con ocho y ERC con uno. El Pacte Democràtic de Jordi Pujol tuvo once diputados. La UCD de Suárez obtuvo nueve diputados y la Alianza Popular de Fraga sacó un sólo diputado).

Cuando Tarradellas se entrevistó con Suárez, éste le dijo que: “en otra estancia de la Moncloa hay unos representantes del Estado Mayor que han venido a preguntar qué hace usted en Madrid”. ¿Qué les preocupaba a los militares?

A los militares les inquietaba, por supuesto la cuestión del separatismo, y que los elementos que había dejado el franquismo como símbolos se mantuvieran. Bandera, himno y todo. Y luego que no hubiera represalias, y era una cosa muy curiosa, porque unos salían de las cárceles, y los otros no habían entrado nunca. A este juego se suman todos. Por ejemplo, Jordi Pujol, antes de esta traca final que está viviendo ahora, decía que él había pedido para Catalunya un estatuto como el que hay en Euskadi. Esto es absolutamente mentira, porque conozco el asunto y lo hablé hasta con él. Pujol se negó activamente a que Miquel Roca defendiera esa opción, al contrario, parecía peligrosa y mala para Catalunya, y lo había ofrecido Suárez. Por otro lado, en Catalunya la derecha nunca tuvo partido, manejó a la izquierda y a los nacionalistas. Muchos de aquellos que estaban en la izquierda durante la Transición, terminaron en CiU.escritor-revistarambla-05

Y muchos de aquellos periodistas “progres”, hoy están en las tertulias más carcas de la radio y televisión de los obispos. Usted ha declarado que los padres de la Transición eran absolutamente impresentables. ¿Póngame unos ejemplos?

Los personajes de la Transición parece que no tuvieran pasado. Pero sí, lo ratifico, eran unos impresentables, aunque hubo alguno que hizo jugadas maravillosas, Miquel Roca, por ejemplo. ¿Eran unos impresentables?, pues sí. Yo siempre comparo esto como si fuera una partida de póquer, primero porque son muy pocas manos las que juegaron a esto. En la Transición los jugadores fueron máximo diez, y la clave estaba en seis, los principales que todos conocemos. Yo hace mucho que no juego al póquer, pero se trata de poner dinero y cambiarlo por fichas, y en función de las fichas que tienes vas juagando, pues algo parecido fue la Transición. El dinero era el pasado, y se proponía cambiar el pasado por fichas, y así se jugaba. Claro que las fichas no eran las mismas para todos, las que cambió Suárez, Carrillo o Fraga, no eran iguales, cada uno tenía un número de fichas más importante que otros. Pero cada uno de ellos, de los jugadores y esto es muy importante, renunciaba a su pasado. Que Suárez fuera, ni más ni menos, miembro de la Secretaría del Movimiento, gobernador civil en Ávila en 1968, etc., pues nada, una casualidad (ironiza Morán)… Manuel Fraga siempre fue un demócrata (sigue la ironía) que nunca pudo exponer sus teorías… ¿Santiago Carrillo comunista?, hombre no, vivió una época muy difícil, la guerra fría…, y así con todos. Lo terrible, y ahí está la cruz de la Transición, es que cuando tú eres capaz de hacer esto… ¿A qué carajo no eres capaz de renunciar? La Transición es un modelo de la inconsecuencia, donde cada uno está en la mesa de juego en función de que ya no defiende lo que defendía. Si usted es el secretario general del PCE, y tiene una base militante enorme, y renuncia a ello. O incluso se llega a aquel pacto divertidísimo, digámoslo hoy, con Suárez, donde Carrillo de le dice: tú no te preocupes, si hay cualquier conflicto laboral, tú me avisas y lo frenamos. Primero que Santiago Carrillo se estaba echando el farol histórico de su vida, porque él no era capaz de frenar movimientos al margen o en paralelo con el PCE, e incluso dentro del propio partido. El engrandecimiento de la figura de Suárez por parte de la derecha, que fue la que lo liquidó, porque no fue la izquierda quien liquidó políticamente a Suárez como se ha dicho, se basa en algo que no tenía la derecha y que Suárez sí, era su valor físico, que está fuera de toda sospecha. Lo demostró en el 23 F. Pero además la legalización del PCE fue un acto de Adolfo Suárez, y no participó nadie más. Luego se sumaron otros, cada uno con su propio plan. La idea de que para las elecciones del 15 de junio de 1977 el PCE estuviera legalizado, no es obra ni del rey, ni de Fraga, es de Adolfo. Y esa fue la razón por la que lo echaron. Con el pasado que tenía, le obligaba a ir más lejos, como le pasa ahora a Artur Mas en Catalunya. O cuando Lluís Companys declaró la República Catalana y, dirigiéndose al de al lado, le dijo: “ahora no dirán que no soy un catalanista de pro”.

¿Por qué no se habla de la corrupción en aquella época?

En la primera etapa de la Transición la corrupción fue muy leve, salvo casos muy contados. ¿Por qué?, porque no había estructuras, no había tradición, no había partidos. Para que exista la corrupción hay un descubrimiento previo, es descubrir que los partidos políticos son carísimos, y no viven de la cuota de sus militantes. Acordaros que el caso más sonado de corrupción en el PSOE fue Filesa.

Estaba el caso Flick, que era la trama española de financiación ilegal de partidos de la Fundación Friedrich Ebert (del alemán SPD), caso Roldán y Paesa, caso Juan Guerra, caso SEAT, que pagó 175 millones de pesetas al PSOE, fondos reservados, el GAL, etc. ¿Y en la época de Suárez?

Él no lo necesitaba, ganó bastante dinero, y lo que no, se lo regalaban. Como anécdota recuerdo los cinco mil corderos que había vendido un cuñado de Suárez a Egipto. Después del caso Bárcenas, con el “Luis resiste” de Rajoy, o lo de Rodrigo Rato, o lo del Palau de aquí, Pujol, etc., pues lo de los corderos es ridículo.

¿Y el rey emérito?

La única persona que nunca dejó de hacer negocios, tras la muerte de Franco, fue el rey Juan Carlos. El rey tenía dos condiciones constitucionales, que era impune y era inmune, cuando necesitaba algo, lo pedía. Por ejemplo, cuando su barco Bribón se quedó anticuado, tiene gracia el nombre, pues lo comentaba, y el mensaje era recibido; sabían que tenían que comprar otro. Porque tenía la tradición del franquismo. La primera etapa del franquismo, en cuanto a estos asuntos, está magníficamente recogida en el trabajo de Ángel Viñas (La otra cara del Caudillo, ed. Crítica, Grupo Planeta). Pero Franco, en general, no necesitaba robar, sólo tenía que pedir las cosas…

Claro, es como si robáramos en nuestra casa. Que necesitaba un pazo para veranear como el de Meirás, pues allí estaban las autoridades franquistas coruñesas para regalárselo, previa recaudación intimidatoria entre los vecinos de Sada.

Claro, el rey pensaba que si el otro lo hizo, por qué no lo iba a hacer él. Luego está el envanecimiento del rey durante la Transición. Como todos lo consideraban, como dijo aquel hispanista, que era el motor del cambio… no recuerdo el nombre, lo conozco y es una buena persona, pero me temo que cuando escribió aquellos libros no tenía mucha idea, hoy no lo haría… (Morán se refiere a la biografía del rey Juan Carlos, mejor hagiografía, que escribió el historiador hispanoinglés -nació en Madrid, 1960- Charles T. Powell, y que se titula El piloto del cambio). Y claro, el rey pensó que si le consideraban así, había que cobrarlo.

Se hace trampa cuando se nos dice que al votar la Constitución los españoles aceptaron la monarquía. Pero la carta magna se encontró con un hecho consumado y de obligada aceptación. El país fue declarado monarquía con la ley franquista de sucesión de 1947, y la monarquía se restauró en 1975, a la muerte de Franco, que dejó como su sucesor al Borbón.

La discusión sobre república o monarquía en vísperas de las primeras elecciones democráticas o del referéndum de la Constitución de 1978, no tenía mucho sentido. Era como discutir entre ruptura o reforma, eso ya pertenecía al pasado.

Pero ahora se está poniendo en cuestión el llamado régimen de 1978.

Ahora es otra cosa. Todos los movimientos que están surgiendo, para bien o para mal, nacen y se desarrollan a partir de los nietos. Los hijos del franquismo estábamos acojonados, salvo un pequeño grupo de militantes aguerridos. Ahora parece que todo el mundo militó, pero los que estábamos en aquella pelea estábamos numerados. Yo recuerdo que en una reunión del PCE en París, y lo recordaré mientras viva, se levantó un tipo y dijo que venía por Soria. Todos nos levantamos emocionados y aplaudimos. ¡Joder!, había un comunista en Soria. Ahora en Soria todos eran luchadores por la democracia durante el franquismo. Pero a lo que iba, son los nietos, los de las cunetas, son los nietos. Franco consiguió castrar nuestra generación, y la de nuestros padres, durante cuarenta años. Por eso hay interés en reducir el periodo franquista y ampliar el de la Transición. Los padres engañaban a los hijos o los nietos y justificaban el franquismo, diciendo, bueno, empezamos a comer, a vivir…, España salía de una situación de miseria, desde 1936. Las elecciones democráticas de 1977, fueron un salto tan bestia como la victoria del PSOE. Lo del GAL fue un hecho puntual y te diría que poco importante, si te lo explico con detalle.

El caso Lasa y Zabala y la guerra sucia del Estado aún está por aclarar y penalizar en su totalidad.

Sí, pero a la ETA misma le afectó poquísimo, al contrario, la reforzó.Pero el gran ideólogo de aquella época fue Carlos Solchaga, cuando dijo que España era “el país donde uno se puede hacer rico más rápidamente”. Claro, que un ministro de economía te diga esto, es una garantía. Las dos frases de la historia son esta y la del inefable Eduardo Zaplana del PP valenciano, cuando llamó a un “amigo del alma”, como dicen ellos, y le dijo aquello de “estoy en la política para forrarme”. Estas frases deberían estar grabadas en bronce.

Seguimos hablando con Gregorio Morán sobre la violencia en el tardofranquismo, y los archivos del Movimiento Nacional quemados en Madrid y Barcelona, como metáfora de lo que fue la Transición… olvido, cadáveres en los armarios, y en las cunetas. Más de dos mil fosas comunes, 140.000 desaparecidos, torturadores sin juzgar, crímenes de lesa humanidad sin responsables. ¿Este es el precio de la Transición?

Nota:
(Al militar al que se refiere Morán era al entonces teniente coronel Andrés Cassinello, que dirigía los servicios secretos durante la Transición. Abundando en lo que dice Morán, la Assamblea de Catalunya, que agrupaba a diversos grupos de la oposición moderada antifranquista, asumió el lema «Llibertat, Amnistía i Estatut d’Autonomia», y no se hablaba de la restauración de la Generalitat, aunque se puede pensar que una cosa llevaba a la otra. El plan para traer a Tarradellas y restaurar la Generalitat se empezó a urdir en el verano de 1976, nueve meses después de la muerte del dictador. La idea se le ocurrió al abogado y empresario catalán Manuel Ortínez i Mur, miembro de una familia de empresarios textiles de Igualada (Barcelona). Ortínez, que colaboró en la administración del régimen franquista, fue director del Banco de Bilbao, Banco Industrial de Catalunya, etc. Desde 1955, mantuvo una estrecha relación con el President Tarradellas, que llegó a nombrarlo su secretario personal. Ortínez consiguió ayudas económicas de los industriales algodoneros para sufragar los primeros gastos de la Generalitat restaurada. En un artículo de Enric Juliana en La Vanguardia, de noviembre de 2013, titulado “La verdad Tarradellas”, el periodista recoge una cita del libro de memorias de Ortínez: “La Monarquía no estaba consolidada. Conservaba la imagen de heredera del franquismo. Establecer un vínculo entre una monarquía no asentada y una institución no reconocida era el encaje para la transición democrática en Catalunya (…) Que la Monarquía reconozca a la Generalitat y la Generalitat reconocerá a la Monarquía”. Tarradellas aceptó el planteamiento y el mensaje fue enviado al recién elegido presidente de gobierno Adolfo Suárez y al rey Juan Carlos I.)

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea, desde Adolfo Suárez: historia de una ambición (1979), pasando por Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985 (1986), El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo (1998), Los españoles que dejaron de serlo (2003), Adolfo Suárez: Ambición y destino (2009), hasta El cura y los mandarines, su pluma mordaz e incisiva constituye una referencia y un ejemplo de la labor crítica del periodismo. Militó en la oposición antifranquista como miembro del Partido Comunista de España, exiliándose en París en 1968. En 1977 abandona el Partido Comunista de España, poco antes de su legalización. Como periodista ha colaborado con diversos medios, entre los que cabe mencionar Opinión, Arreu, Diario 16 y La Gaceta del Norte, rotativa de la que fue director. En la actualidad colabora en La Vanguardia, diario en el que escribe una columna desde hace veinticinco años, titulada Sabatinas Intempestivas.

Imágenes de Francesc Sans
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* LQSomos en Red

Presentación de “Brigadistas en Cuba”… en Cuba

Brigadistas-en-Cuba-Cuba-LQSLuis Puicercús “Putxi”. LQSomos. Junio 2015

En el Campamento Internacional “Julio Antonio Mella”

Desde que en 2013 empecé a recopilar mis recuerdos y experiencias como brigadista en Cuba a principio de los años 80 para recogerlos en un libro, el ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos), organismo cubano dedicado a la solidaridad se implicó activamente facilitándome datos, actividades y fotos de aquellos años en la Brigada… además de apoyar y animar mi iniciativa.

Esa implicación del ICAP con el libro se ha materializado en apoyar cada una de las presentaciones que han tenido lugar en Madrid en meses anteriores (una de ellas en la Embajada cubana)… y ha conseguido que el pasado 30 de abril se presentase en el mismo corazón de la isla, ante los integrantes de la Brigada Primero de Mayo, una Brigada compuesta por brasileños, venezolanos, argentinos, chilenos, peruanos, ingleses, turcos, escoceses y coreanos del Norte, entre otros. Y esta presentación tuvo lugar en la sede logística de la Brigada, en el Campamento Internacional “Julio Antonio Mella” (CIJAM), cerca del poblado de Guayabal, municipio de Caimito, a 40 kilómetros de La Habana.
Ese día, a las 17 horas (23, hora peninsular), tuvo lugar la presentación del libro ante 120 brigadistas y 20 trabajadores cubanos del Campamento. La introducción del acto corrió a cargo de Raúl Abreu, director del Campamento en los últimos 21 años:

– Como director del Campamento es muy difícil presentar el libro, porque es como hablar de mí mismo, como ya dijo José Martí. De alguna manera me siento como si lo hubiese escrito yo, porque comparto cuanto en él se dice y son cosas que, sin duda alguna, las hubiese escrito yo.
“Brigadistas en Cuba” es el libro de un brigadista que formó parte de tres contingentes de la Brigada “José Martí” en los años 1980, 1981 y 1982. En sus páginas recoge con rigurosidad y precisión las vivencias, enseñanzas y experiencias vividas en el seno de la Brigada. Este aspecto del libro es muy importante para nosotros, ya que siempre ha sido una incógnita saber cómo piensa un brigadista después de estar en el Campamento.
Los valores intrínsecos que tiene el libro sobre internacionalismo, solidaridad y amistad son algo que ningún país debería perder y Luis los realza en su obra, ejerciendo de portavoz de las mejores personas del mundo que son ustedes, los brigadistas.
Tengo que destacar una coincidencia histórica. Mientras el Campamento cumplía 40 años de historia, en otro continente, en España, una de aquellas buenas personas estaba elaborando las memorias de un brigadista.
Para finalizar mi intervención, me vais a permitir que reproduzca las palabras de nuestra presidenta Kenia Serrano, que forman parte de la introducción al libro de Luis:
“Brigadistas en Cuba” es, sin duda, la historia de un hombre sencillo marcado por una experiencia que le aportó un ángulo diferente del mundo. Le doy las gracias a Luis por dejar estas páginas donde nuestro colectivo del ICAP y del Campamento Internacional sienten que cada día de nuestras vidas ha sido tan útil.
Sólo me queda decir: Luis, gracias por el libro y por seguir estando junto a nosotros. Usted tiene la palabra.

– Compañeras y compañeros: Agradezco a Raúl sus cariñosas y solidarias palabras, que son sin duda un reconocimiento a mi labor como brigadista en Cuba. Es un privilegio y un honor estar entre vosotros para presentar el libro “Brigadistas en Cuba” el único publicado sobre las Brigadas Internacionales de Trabajo Voluntario. Y esta presentación adquiere más importancia al hacerla en la isla y en concreto en este Campamento, la cara de Cuba ante el mundo. Os puedo asegurar que me encuentro en casa. (aplausos).
El libro es el testimonio de las vivencias personales que me supuso participar en la Brigada Europea “José Martí” en tres ocasiones, en los años 80. En sus páginas comparto las experiencias de mis años como brigadista y sobre todo cómo se vive la construcción del socialismo desde dentro. Es una historia, en definitiva, de brigadistas, de internacionalismo y de amistad y solidaridad entre los pueblos, sin duda una referencia valiosa para cualquier persona que desee visitar Cuba desde una perspectiva solidaria.
Dejo constancia de que para mí ser brigadista fue un honor y un privilegio (aplausos). Desde mi primera participación en la Brigada en 1980 siempre he dicho que existió un antes y un después en mi vida: Cuba me dio un plus de dignidad que me hizo mejor persona y mejor militante. Hoy vosotros formáis parte de la Brigada Primero de Mayo… Os felicito y envidio. Desde que formé parte de las Brigadas, hace 35 años, estoy trabajando en mi país en el terreno de la solidaridad, potenciando el internacionalismo y la amistad entre los pueblos.
Cuando me preguntan si cuando se levante el bloqueo van a seguir existiendo las Brigadas de Trabajo en Cuba, respondo rotundamente que sí, porque las Brigadas contribuyen a la formación de las nuevas generaciones, para concienciar de lo que significa luchar por los demás… Porque eso es lo que hace Cuba… cambia y mejora a las personas que participan en las Brigadas y en el Campamento (aplausos).Brigadistas-en-Cuba-sala-lqs
Una prueba de la importancia que da Cuba a la solidaridad se resume en una frase del Comandante Fidel Castro y que no he olvidado en todos estos años: “No hay independencia ni Revolución sin la práctica de la solidaridad internacional… de recibirla y de darla”. Para finalizar esta presentación me vais a permitir que lo haga con dos consignas de combate del pueblo cubano que hemos hecho nuestras los amigos de Cuba y su Revolución:

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE…

PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS.

Apoteósico… En ese momento, el salón de actos se vino abajo. Todos los asistentes, de pie y con el puño en alto, corearon el VENCEREMOS… sin duda el broche final a la más importante y emotiva presentación que he llevado a cabo en mis años como escritor. ¿He dicho que presentar allá el libro supuso un privilegio y un honor? Y más todavía… me he sentido como un hijo de Cuba, si no por nacimiento, sí por mis convicciones y por haber hecho míos su Revolución, su historia y sus ideales. Como suelo decir con frecuencia, aquella tarde del 30 de abril en Cuba fue una tarde para recordar para siempre.

* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos. Recientemente ha publicado el libro “BRIGADISTAS EN CUBA” (clic aquí), testimonio de la enriquecedora experiencia que supuso su estancia en Cuba durante tres años en el marco de las Brigadas de Trabajo Voluntario.
Cuba-LQSomos

De la ilusión a la decadencia

ilusión-decadencia-loquesomosLos 80, el extermino de una generación

Iñaki Alrui*. LQSomos. Marzo 2015

Libros, ensayos, relatos, novelas, ficciones y ¿éste?

Relatos en primera persona, novela directa, crónica de una época… definir este relato tal vez es lo de menos, pues es todo junto a la vez lo que nos regala “Anchy” en estos bellos relatos. Una mezcla que aúna dosis de emociones y sensibilidades haciendo en el lector una placentera carrera por continuar la lectura sin fin.

“No olvidar” bajo ese lema se construye esta historia real, que es la de much@s, es la historia de unas generaciones marcadas por la marginalidad impuesta en las periferias, vivir y sobrevivir… el “Cuéntame” real de unas décadas.

Historia de una superviviente, que lo puede contar y así lo hace, regalándonos esta edición llena de sabor de barrio, de aquellos lugares, calles, rincones que marcaron nuestra infancia y juventud antes de que nos abriéramos al mundo, a ese mundo que estaba fuera de las fronteras de nuestra pandillas, de los amigos, del entorno escolar, del instituto… Sabores de barrio.

Recuerdos, siempre, por siempre, de familia, de hogares mejores o peores, núcleos de partida para juegos y convivencias, centros de operaciones para increíbles descubrimientos. Calor de hogar alrededor de una mesa, padres trabajadores, madres personalizadas para cada uno… Abrígate bien, no vayas a coger frío.

Banderas rojas y tricolores que iluminaron años de utopías y nos llenaron de posibilidades de alcanzar los sueños, gritos de emancipación, calles que hicimos nuestras, sentimientos comunicativos, solidaridades activas, células de barrio… ¡Amnistía, libertad!

Años de cambios externos e internos, en los que descubrimos eso que se llama “amor”, sexo autómata, sexualidad compartida, follar, joder, imágenes propias, vislumbrar querer y compartir con otr@, días eternos que no llegaban al fin, terminar, comenzar… No ha estado mal, nos vemos.

Sonidos, olores, sobresaltos, decepciones, alegrías, probar, aprender, vivir, dulces épocas de cuerpos que explotaban llenos de hormonas. Músicas, cientos de canciones y resonancias que acompañan los espacios vividos… Ahora quiero volar.

Basura, cloaca, mugre y bazofia que se extiende a tu alrededor ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? pero llegó, se quedó, se instaló, una prueba y adentro, inmenso globo de alivios confusos… Porque volar no es solo para pájaros.

Necesidad, obligación, ansiedad, esperando otra vez un “pico”, «potro», «jaco», «chiva», «reina», «dama blanca», «chuto», mezclas traficadas en explosivos cocteles mezcladas con polvos de talco, de ladrillo, yeso, estricnina, azúcar glas, Cola Cao, aspirinas… Heroína por favor.

Cristales blindados en la farmacia del barrio, rejas en las ventanas de mi vecina, chorar, choro, tangar, trapis, buscarse la vida, tiendas pijas al asalto, grandes almacenes sin fronteras, barrios borrosos, confundidos, parné necesario para el día y si sobra invito, talego-calle-trullo-barrio-trena-casa-mako… Mañana lo dejo.

Domicilio violado, padres y madres que se les abren las carnes de ver lo que no entienden, rotos a días, a horas, punzante viaje de agujas y venas, luchas contra la sinrazón, Quijotes heroicos enfrentándose a gigantes desde la soledad del miedo, agarrados al dolor… Gloriosos abismos desoladores

Intentarlo, luchar, enfermo de tu propia medicación, necesidad de cruzar y hacerlo, sin medios, sin apoyos, a pelo, granjas, patriarcas, terapias, sufrir en silencio, ser sordo de uno mismo, “mono”, síndrome de abstinencia… Volver a volar, tocar el cielo.

Salir, empezar, reiniciamos todo, luchar, vivir, sobrevivir… y así en párrafos cronológicamente narrados recorremos los parajes de una vida, metáfora, fabula, palabras desde la mano de Esperanza Monjas Sierra “Anchy”, un viaje de realidades perfectamente trazado, un relato que no te deja(rá) indiferente.

Gracias Anchy!!!

De la ilusión a la decadencia. Los 80, el extermino de una generación.
Esperanza Monjas Sierra “Anchy”.
Editorial Imperdible. ISBN M-35219-2014

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En Twitter: @IkaiAlo

“Maquis” en Madrid

Iñaki Alrui*. LQS. Junio 2008

Crónica breve de la presentación de «Los guerrilleros de Levante y Aragón» en la librería Muga de Vallecas

Es viernes, preludio del fin de semana tan deseado por tant@s para escapar de la esclavitud semanal de lo que llamamos trabajo. Vallecas bulle con el ir y venir de sus vecinos en una tarde en la que el “Lorenzo” aprieta, anunciándonos que el verano se avecina y que a pesar del cambio climático, de momento, el calor reflejado en el asfalto puede ser insoportable.

Son las 19:15, de lejos avanzan por la avenida dos personas mayores, de esos que hoy llamamos de “la Tercera edad”. Pedro se ha vuelto a confundir y han aparcado 500 metros antes de la librería y tienen que venir andando.
Estamos a las puertas de MUGA, Salvador F. Cava viene a Madrid (¡por fin!) ha presentar su ultimo libro «Los guerrilleros de Levante y Aragón», Ediciones Tomebamba. Le acompañan Eulalio Barroso “Carrete” y Pedro Alcorisa “Matías” dos Maquis que vivieron su juventud en las sierras y los campos de la Ibérica.
Cogemos sitio en la librería y empieza la presentación, abre Pedro Peinado de la Gavilla Verde, nos introduce en un tema en el que está bien peritado, lleva un largo camino recorrido en la reivindicación de “los del monte” y no empezó ayer, como ninguno de los que están en la mesa, a reata de todos hay militancias y luchas que vienen de lejos, es breve y concreto, sabe que detrás vendrán muchas palabras.

A continuación interviene José María Pedreño de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, Pedreño nos habla de la Ley de la Memoria Histórica, de la necesidad de seguir avanzando en esta legislatura, de presionar, de acelerar y nos pone ejemplos, algunos tremendamente curiosos y reales a la vez, desde su voz grave sale la contundencia de la defensa de la utopías que queremos hacer realidad, es un buen corredor de fondo que sabe seguir en el camino, a pesar de las zancadillas.

El siguiente en hablar es el autor Salvador F. Cava, al que ya han mencionado los anteriores, y nos habla de su ¿libro?… Dos tomos, que pueden considerarse como la enciclopedia de la guerrilla: investigación, trabajo, documentación y mucha seriedad para no frivolizar con la historia. Los guerrilleros del AGLA, la guerrilla de carácter más político que piso nuestras sierras. Una obra sensata y juiciosa, que nos acerca a conocer y entender una parte de nuestra historia, tan ninguneada y falseada en la actualidad.

Pedro Alcorisa “Matías” toma la palabra, nos cuenta sus recuerdos, su juventud, retazos de historia llenos de lucha frente a la represión y la injusticia en el mundo rural, tiempos de hambre y palizas, tiempos de esperanza en la dura vida en el monte en los años cuarenta. Pedro cuenta lo que puede, es difícil resumir en un momento tantos años, tantos sentimientos, sufrimientos… tanto olvido, tanta indiferencia.

El siguiente es “Carrete” Eulalio Barroso, incombustible, hablador, su voz da forma a la historia donde dejó los mejores años de su vida, luchó por una causa legal y justa, en la que él y muchos otros creían, sacrificó los mejores años de su vida en el monte, viviendo la represión en su familia y en todo su entorno, nos narró algunos de sus avatares de resistencia armada en el monte, la caída, el castigo… La humillación, la larga noche

Después vinieron las preguntas, las opiniones, todos teníamos algo que decir, son las 22:00, y ya termina, “Carrete” cree que ha quedado una pregunta sin responder completamente, se pone de pie y la contesta cantando el himno guerrillero, nos llena a todos de orgullo y emoción oírle, tan frágil y tan lleno de vida a la vez, nos cuenta que ahí está todo por lo que lucharon y que hoy siguen en ello con lo único que les queda, su voz, su palabra y sus recuerdos.

Fueron los últimos en abandonar la defensa de la II República (legal, constitucional) oyéndoles se mantienen las fuerzas para levantar la Tercera.

Gracias ¡Maquis en Madrid!
Salud

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