La obscenidad de la Gran Banca

Germán Gorraiz López*. LQS. Febrero 2018

La Gran Banca española se habría convertido en un parásito hematófago (chinche doméstico), organismos chupópteros que no viven permanentemente sobre su hospedador o víctima sino que sólo se acercan a él para alimentarse y tras succionar hasta la última gota de sangre los abandonan exangües y desahuciados. Así, a pesar de los bajos tipos de interés, del varapalo de las cláusulas suelo, del descenso del crédito de más de 500.00 millones desde el 2008, de la disminución de las tasas de rentabilidad del 20% del 2008 al 6´5% actual y de una reducción drástica de los presupuestos para obras sociales, (un 60% menos desde el 2008), según la agencia EFE, la gran Banca española (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell) habría obtenido en el ejercicio del 2017 un beneficio neto de 4.684 milones € ( aumento del 30,4 % respecto al mismo período del 2016), gracias al oneroso aumento de las comisiones del 9% y al incesante goteo de cierre de sucursales.

Mientras según el FROB, cerca de 167.000 afectados por la venta irregular de preferentes de Bankia, NCG Banco o Catalunya Banc no podrán recuperar ni tan siquiera un pequeño porcentaje de su inversión al tiempo que se producirían 100 desahucios diarios ( aumento del 2,1 %) y del parque de viviendas viviendas vacías que podrían destinarse al alquiler social, un mínimo de 600.000 serían propiedad de entidades financieras o del Banco malo según un informe de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca).

La mutación de la Banca

Tradicionalmente, la finalidad de la banca era canalizar el ahorro privado hacia la inversión, pero dada la ausencia de cultura de ahorro doméstico y público, ha originado que el proveedor de recursos para dinamizar la economía en forma de inversiones se haya trasmutado en un parásito hematófago que succiona todas las ubres del Estado para saciar el apetito insaciable de sus accionistas y altos cargos directivos. La casta dirigente bancaria se habría transmutado así en una camarilla de poder (equivalente a un miniestado dentro del Estado), que utilizaría el nepotismo para perpetuarse en el poder con carácter vitalicio, recurriendo a los llamados “contratos blindados” para asegurarse un retiro dorado.

Así, los casos más sangrantes serían el del ex vicepresidente y consejero delegado del banco Santander Central Hispano (SCH), Ángel Corcóstegui quien cobró en 2002 la indemnización récord de 106 millones de euros, seguido en el ranking de la ignominia por José María Amusátegui, que recibió como “compensación a su pensión” la friolera de 43,8 millones de € . Recordar que la indemnización media de un trabajador por cuenta ajena por despido en España no alcanzaría los 8.000 €, por lo que el Gobierno de Rajoy se ha visto obligado a aplicar medidas cosméticas para penalizar los contratos blindados de los altos directivos que superen los 700.000 euros. Por último, no dudarán en asentar sus reales en paraísos fiscales (centros offshore) para escapar a los tentáculos de la Hacienda española. Así, según el informe elaborado por el Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa, 33 de las 35 empresas que componen el Ibex tenían presencia en dichos paraísos fiscales (lo que representa el 94 % de las compañías que operan en el selectivo español y un repunte del 8% con respecto al 2010), no siendo casualidad que el Banco Santander lidere el ranking de sociedades en dichos paraísos fiscales, seguido de BBVA.

La obsesión paranoica de la Banca

La obsesión paranoica de la Banca española por maximizar los beneficios debido al apetito insaciable de sus accionistas al exigir incrementos constantes en los dividendos, provocó que muchas de ellas se transformaran en corporaciones transnacionales y no dudaran en endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo, conjugando las OPAS hostiles en la compra de Bancos extranjeros como plataforma de entrada en dichos países con el miope aldeanismo de apertura desbocada de sucursales en otras Comunidades Autónomas.

De ello serían paradigma Caja Madrid (adquisición del 100% del del City National Bank of Florida (CNB) por un monto cercano a los 750 millones de Euros en el 2008) y Caja Navarra (CAN) (apertura de una oficina de “banca cívica” en Washington en el 2008), proyectos de miope ingeniería financiera que les llevó a ambas entidades a su desaparición como marca autónoma (intervención estatal en el caso de Caja Madrid tras convertirse en Bankia y absorción por Caixabank de la CAN, otrora buque insignia de la marca NAVARRA), quedando como restos del naufragio los máximos responsables de ambas entidades en aquellas fechas (Miguel Blesa y Enrique Goñi respectivamente). Estaríamos pues asistiendo a una auténtica plaga de chinches domésticos ante la que las Autoridades Sanitarias habrían recomendado a la población la adopción de medidas profilácticas como la fumigación periódica de los nichos donde se alojan dichos parásitos hematófagos en un vano intento de acabar con ellos.

* Analista

Pánico: el inicio del momento previo

Immanuel Wallerstein*. LQSomos. Enero 2018

New York Times ha estado sugiriendo que los principales poseedores de bonos –tanto de bancos privados como nacionales– están reduciendo discretamente sus posesiones, a causa del miedo a una inflación nominal. ¿Qué tan discreto puede ser si se discute en The New York Times?

Todo mundo está esperando que nadie entre en pánico y venda demasiado rápido. Y que si alguien lo hace, lo haga en el megainstante posterior a mis discretos retiros. Por supuesto, nadie quiere hacer retiros demasiado pronto –ni demasiado tarde. Entonces, cuando arribamos al momento previo al pánico, nadie puede estar seguro qué tanto más o menos garantiza el colapso repentino del mercado de bonos.

Sabemos que estamos en el momento previo al pánico puesto que lo estamos discutiendo. Pero ¿por qué ahora y no antes? Porque en los mercados de premuras se ha obtenido mucho billete en ganancias que no se basan en un incremento real de la plusvalía alcanzada con el mercado de bonos, por lo que uno se retira discretamente de dicho mercado. Además, los trabajadores asalariados buscan sueldos más altos en todas partes. Entonces, se expulsan tantos trabajadores del mercado laboral que existe ahora una escasez de mano de obra disponible. Y esto hace que los bonos sigan siendo refugios seguros. ¡Confusión, confusión!

Todo mundo se vuelve más protector –de sí mismo, del país. Y esto es autorreforzante. Sin embargo, todavía en aquellos países que utilizan una fuerte retórica antiproteccionista como Canadá, si no practican esto sufren una pérdida política interna.

Todo esto es lo que ocurre en una crisis estructural del sistema-mundo, donde la realidad son los alocados vaivenes de todo. El momento previo al pánico es uno de esos alocados vaivenes.

* Traducción para el diario “La Jornada” de Ramón Vera-Herrera

ISDS* en números

Transnational Institute. LQSomos. Enero 2018

Impactos de las demandas de arbitraje de inversores contra Estados de América Latina y el Caribe

Los países de América Latina y el Caribe (ALC) se encuentran entre los más afectados por el sistema de arbitraje de inversiones, al ser blanco del 28,6% de todas las controversias inversor-Estado conocidas a escala global. Argentina, Venezuela, México, el Ecuador, Bolivia y Perú, en concreto, representan el 77,3% del total de las demandas presentadas contra países de ALC. Los inversores han ganado en el 70% de los casos presentados contra países de ALC. Como consecuencia, los países de ALC ya han sido condenados a pagar a compañías extranjeras 20.600 millones de dólares estadounidenses, una suma que podría cubrir el presupuesto de salud y educación de Bolivia durante cuatro años completos.

* Solución de controversias inversor-Estado. Un mecanismo de arbitraje presente en los tratados bilaterales de inversión (TBI) y en muchos tratados de libre comercio (TLC)

Descargar:
ISDS en números: Impactos de las demandas de arbitraje de inversores contra Estados de América Latina y el Caribe (pdf, 965.16 KB)

ISDS en números ALC Infográfico (pdf, 163.15 KB)

Transnational Institute (TNI)

España: insoportable desigualdad

Redacción*. LQSomos. Enero 2018

El Colectivo Loé es un equipo de investigación social que lleva desde 2008 desarrollando y actualizando el Barómetro social de España, un sistema de evaluación continua de la situación social de España basado en unos 200 indicadores.

“El crecimiento económico de España se reparte cada vez con más desigualdad, lo que fractura la convivencia y aumenta la pobreza y el endeudamiento de un sector creciente de población”.

Acaban de hacer publico su informe: Renta y patrimonio en España: insoportable desigualdad. Índice sintético del BSE (1994-2016).

El índice sintético de Renta y patrimonio es uno de los once que elabora el Barómetro Social de España. Se nutre de 27 indicadores que se agrupan en cuatro dimensiones: el crecimiento agregado de la renta y la riqueza (1ª dimensión); el reparto de los bienes económicos (2ª dimensión); el papel redistribuidor del Estado a través del sistema fiscal (3ª dimensión); y el alcance de la pobreza y la exclusión social (4ª dimensión).

«La desigualdad entre el capital y el trabajo, y entre los diversos segmentos de la clase trabajadora, da lugar a una creciente polarización entre los patrimonios de los hogares hasta el punto de que, según el Banco de España, la distancia entre la mitad más rica del país y la mitad más pobre se ha doblado en poco más de una década».

Un resumen de las tendencias de los últimos 23 años, en el que de forma concreta y tangible se pueden observar los datos, una respuesta a ¿de dónde venimos? y ¿dónde estamos? y seguramente si no cambiamos las tendencias ¿Hacia dónde vamos?… Evidencias que dejan al descubierto a dónde nos lleva la modificación en 2011 del art. 135 de la Constitución, o hasta dónde nos perjudican tratados comerciales internacionales.

Pasen y lean, nadie se sentirá indiferente ante esta fractura social que nos afecta a todas: Renta y patrimonio en España: insoportable desigualdad. Índice sintético del BSE (1994-2016)

Claves sobre el Petro

Oscar Javier Forero*. LQSomos. Diciembre 2017

La moneda virtual que espera poner en funcionamiento el Gobierno venezolano

El Presidente de la República Nicolás Maduro Moros, sin dar mayores detalles, ha anunciado la puesta en circulación de la primera moneda virtual del Gobierno venezolano que tendrá como nombre «Petro» por estar respaldada por las riquezas minerales presentes en el subsuelo nacional, es decir petróleo, diamantes, gas y oro.

Tomando en cuenta la importancia de este anuncio, te damos las claves para comprender un poco mejor la medida:

1.- Las monedas virtuales nacieron a partir de 2009.
2.- Éstas monedas representan una nueva forma de comercio mundial, que escapan de agentes especuladores como Bancos Internacionales o Calificadoras de Riesgo.
3.- De igual forma las criptomonedas son una estrategia útil para comerciar por fuera de los sistemas tradicionales de la banca nacional e internacional. Para el caso venezolano son una herramienta que podrá romper con el bloqueo financiero que pretende llevar a cabo los Estados Unidos, la Unión Europea y la banca internacional que actúa como intermediaria para la cancelación de compromisos.
4.- A nivel mundial existe mucho interés sobre estas monedas, a su vez que existe mucho temor por parte de gobiernos y grandes corporaciones financieras.
5.- A la fecha existen entre 600 y 700 criptomonedas o «altcoins».
6.- Las monedas virtuales más reconocidas y valoradas a la fecha son Bitcoin, Ethereum, Ripple, Dash, Litecoin, Omisego y Monero.
7.- El Bitcoin posee un costo actual de 11.311 dólares, en 2010 su valor era de 0,39 centavos de dólar.
8.- China, gran aliado económico de Venezuela, prohíbe e incluso pena, la comercialización con moneda virtual a sus ciudadanos.
9.- El grueso de estos «altcoins» no poseen respaldo, es decir, su valor es estrictamente especulativo.
10.- A la fecha, por lo menos 11 naciones del mundo poseen su propia moneda virtual: Islandia, España, Estados Unidos, Argentina, Perú, Francia, Escocia, Rusia, Irlanda, Estonia y Japón. No obstante, los únicos gobiernos que oficialmente han decidido lanzar su propia moneda son Estonia y Japón, las demás monedas pertenecen a fundaciones o personas particulares.
11.- Japón corre el gran riesgo de emitir una moneda virtual oficial aún cuando no posee grandes reservas minerales y es el país porcentualmente más endeudado el mundo, su deuda alcanza el 400% del PIB.
12.- Si bien el Petro será una moneda virtual, sí poseerá respaldo.
13.- El Petro será, sin duda alguna, la moneda virtual con mayor respaldo del mundo.
14.- Las reservas probadas de petróleo de Venezuela son de 297.500 millones de BDP, las de oro son de 367,6 toneladas extraídas en bóvedas, las de diamantes rondan los 11.800 millones de quilates y las reservas probadas de gas son de 4,1 billones de pies cúbicos.
15.- Tamaña cantidad de reservas le otorgan al naciente Petro un respaldo de más de 58 billones de dólares americanos a precios actuales.
16.- Este monto representa 3 veces el PIB de los Estados Unidos o China y 4/5 partes del PIB mundial.
17.- El hecho de que el Petro tenga un respaldo tan alto garantizará que cuente con gran aceptación y valoración a nivel internacional.
18.- Si bien las monedas virtuales se caracterizan por la no intervención de ningún agente de la economía, en el caso de las monedas virtuales emitidas por Estonia, Japón y ahora Venezuela, si cuentan con regulación por parte de los Estados.
19.- El lanzamiento del Petro y su muy posible éxito (tomando en cuenta el inmenso respaldo con que cuenta) será una fuente permanente de divisas para el país.
20.- El Jefe de Estado venezolano aprobó la creación del Observatorio Blockchainbase como elemento jurídico, político e institucional para crear la moneda.
21.- El Observatorio en cuestión basará su funcionamiento y seguridad en las llamadas Cadenas de Bloque o Blockchain, la misma cadena con la que funciona Bitcoin y la gran mayoría de los altcoins.
22.- Las Cadenas de Bloque o Blockchain es, en palabras de Marc Andreessen, creador de Netscape y socio de uno de los fondos de Capital de Riesgo más importantes de Silicon Valley «Esencialmente solo un registro, un libro mayor de acontecimientos digitales que está `distribuido` o es compartido entre muchas partes diferentes», lo que garantiza su confiabilidad.
23.- No todo es positivo en el caso de las monedas virtuales, su funcionamiento descentralizado puede originar grandes alteraciones del mercado, tal como ha ocurrido en reiteradas ocasiones con el Bitcoin.
24.- A ello debemos sumarle que el mercado virtual se presta para que se laven de manera simple grandes cantidades de dinero proveniente de actividades ilícitas.
25.- Otro factor a tomar en cuenta proviene de las distorsiones que podría generar en nuestra economía el ingreso de divisas provenientes del Petro, puesto que su naturaleza es esencialmente especulativa.

* Economista e Investigador. Blog Economía y Rebelión
@Oscar_forero83

Bitcoin: entre mineros y ballenas

Alejandro Nadal*. LQSomos. Diciembre 2017

El lunes 11 se iniciaron las ventas de bitcoin en el mercado de futuros por la empresa especializada en derivados Cboe Global Markets con sede en Chicago. Este acontecimiento muestra cómo las grandes entidades del mundo financiero han decidido introducir esta criptomoneda al carril de alta velocidad de la actividad especulativa.

La incorporación de bitcoin al sistema financiero formal es la culminación de la breve historia de esta criptomoneda y el comienzo de una nueva carrera que se anuncia vertiginosa. El estreno en el mercado de futuros es sólo el preludio, pues pronto vendrá la creación de derivados denominados en bitcoin. La opacidad en el casino de la especulación acaba de aumentar en varios grados de magnitud.

Bitcoin se acompaña de una nueva tecnología de transacciones basada en una red incorruptible. Esa tecnología fue diseñada por un colectivo que usa el seudónimo de Satoshi Nakamoto. Su principal aportación es la solución al problema de la falta de confianza que afecta todo sistema de pagos. Esta complicación es especialmente aguda en el caso de transacciones con medios de pago digitales. A diferencia de un instrumento como un billete que sólo puede existir en un solo lugar a la vez, una moneda digital no ocupa un espacio físico y, por lo tanto, su utilización en una transacción no la retira de su poseedor. Evitar que sea utilizada más de una vez se convierte en un problema difícil de resolver.

Tradicionalmente las soluciones para evitar la doble utilización de un medio de pago digital han recurrido a un intermediario capaz de verificar cuándo una unidad de moneda ya ha sido utilizada. Pero como el riesgo no se elimina por completo y subsiste la incertidumbre, se ha recurrido a distintos métodos de rúbricas digitales para proteger los códigos de las transacciones. Sin embargo ese recurso todavía necesita un agente verificador.

En 2008 Nakamoto creó una solución descentralizada que elimina los intermediarios (su artículo original está disponible en bitcoin.org). Se trata de un innovador sistema de cadena de bloques (blockchain) que permite identificar cada transacción encriptada y añadirla a la secuencia de intercambios de tal forma que todos y cada uno de los nodos de la cadena actualiza su contabilidad instantáneamente. La cadena es como una contabilidad global en la que se inscriben todas las transacciones encriptadas y está abierta a todos los usuarios, eliminando así el problema de la desconfianza. El registro histórico no puede ser alterado y entre más crece la cadena más se aleja la posibilidad de un ataque para perturbarla. Sólo un hacker con un poder computacional superior al de todos los nodos podría aspirar a perturbar la cadena.

Al proceso de verificación de las transacciones y su inscripción en la cadena global se le conoce como minería y es también el mecanismo a través del cual se crean los bitcoin. Los mineros aglutinan las transacciones recientes en bloques pero para ello deben resolver un complejo rompecabezas. La dificultad para armar el rompecabezas varía y es ajustada cada dos semanas. El primero que logra resolverlo puede entonces colocar el nuevo bloque en la cadena y es recompensado con las cuotas de transacción (de todas las operaciones en el bloque) y con bitcoin.

Pero subsisten problemas que esta ingeniosa tecnología no puede resolver. El más grave es el de la especulación. Bitcoin es, al igual que cualquier medio de pago, un activo con reserva de valor. Desde ese punto de vista, es un objeto codiciado por los especuladores que aspiran a adquirirlo cuando su precio está aumentando para venderlo más caro el día de mañana.

Otro problema asociado al de la especulación es el del apalancamiento y la concentración de bitcoin en pocas manos. Los poseedores de grandes cantidades de bitcoin son conocidos como ballenas y hoy tienen gran poder sobre la determinación del precio de esta criptomoneda. Alrededor de 50 por ciento de los bitcoin en circulación está detentado por unas mil personas.

En los pasados 30 días el valor de bitcoin pasó de 5.822 a 17.298 dólares. A los precios que corren no es difícil que muchas ballenas quieran vender una parte significativa de su acervo. Estos grandes cetáceos del océano financiero también pueden comunicarse a grandes distancias para coludirse y afectar los precios. Todo esto es una pesadilla para los reguladores de los mercados financieros. Bitcoin es una criptomoneda, pero formalmente todavía no es un título financiero. Por el momento todavía escapa al radar de las agencias reguladoras, pero las operaciones seguirán siendo difíciles de detectar cuando surjan los derivados como opciones y swaps exóticos de bitcoin en los mercados de futuros.

Se afirma que la tecnología de la cadena de bloques tiene muchas otras aplicaciones al aniquilar el problema de la desconfianza. Pero en sus laberintos nos recuerda aquéllas palabras de T. S. Eliot en sus Coros desde la roca al evocar a aquellos hombres que tratan de escapar de la oscuridad interior soñando con sistemas tan perfectos que nadie necesitará ser bueno.

* La Jornada
@anadaloficial

Una reflexión sobre valores y precios

Antoni Puig Solé*. LQSomos. Diciembre 2017

El capitalismo se basa en la producción de mercancías, es decir, de objetos útiles destinados a la venta. El valor de estas mercancías no se desprende de la cantidad de trabajo concreto consumido al producirlas. Va asociado al trabajo abstracto socialmente necesarios. Con este concepto, Marx se refiere al tiempo medio de trabajo requerido, usando la tecnología predominante en cada momento, para producir una mercancía.

La tecnología tiene que ver con los medios de producción (maquinaria, edificios, materiales, etc.). A la cantidad monetaria destinada a adquirirlos, Marx le llama capital constantes. Estos medios funcionan gracias a la fuerza de trabajo, una fuerza que debe ser suficiente y bien formada para usar cada una de las tecnologías. La cuantía monetaria destinada a la adquisición de esta fuerza de trabajo, Marx le llama capital variable.

Cada proceso productivo tiene sus particularidades. Esto da lugar a diferentes proporciones de capital constante y variable. La relación entre estas dos formas del capital, se denomina composición orgánica y difiere entre unas empresas y otras y entre sectores productivos.
El valor de la mercancía sólo se expresa en el momento del cambio, poniéndose al lado de las otras mercancías (o sea en el mercado) que también tienen su valor. Lo hace a través de un precio. En otras palabras: el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario es la esencia y el precio la apariencia.

La diferencia entre la esencia y la forma de aparecer es importante. En realidad, los productos individuales casi nunca, salvo extrañas coincidencias, tienen un precio que equivalga a la magnitud del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlos. Por eso es importante distinguir entre valor y «precio de producción» y entre éste y «precio de mercado». Marx no desarrolla estas distinciones hasta llegar al libro 3º de El Capital.

El precio de mercado es el que realmente paga el cliente al pasar por la caja registradora. De hecho, es el precio que emerge y que finalmente expresa el valor. El precio de mercado, por lo tanto, es la apariencia del valor que, como ya hemos dicho, es la esencia. Este precio no es otra cosa que la cuantía obtenida a cambio, de la mercancía que actúa como el equivalente universal, es decir, el dinero obtenido con la venta. Inicialmente, esta mercancía (dinero) que representa universalmente el valor de todas las mercancías, fue el oro o la plata, que a su vez dio lugar a su presentación en forma de moneda. Después se originó el dinero simbólico.

El precio de producción, en cambio, es la cantidad de dinero por la que una mercancía se debería cambiar para garantizar que la tasa de beneficio fuese igual en todas las ramas y empresas capitalistas. Es un precio teórico. Por eso Marx habla de tendencia a la igualación de la tasa de beneficio. Pero es una tendencia importante que permite acercarnos a la superficie de la vida económica. La tasa media de beneficios existe en la mente de los capitalistas que están interesado en sobrepasar todos los obstáculos para alcanzarla y superarla si es posible. Cualquier plan de inversión, por ejemplo, parte de una estimación informada del precio que supuestamente respetará el mercado y que lo hará (o no) viable. Este precio, podríamos decir, de una manera burda, que es el precio de producción.

Ahora bien, a pesar de la diferencia entre valor mercantil, precio de producción y precio de mercado, todo se relaciona. La falta de correspondencia entre precio de producción y precio de mercado, por ejemplo, no puede escindirse del tiempo de trabajo socialmente necesario. Cuando bajan los precios a causa de exceso de oferta, se pone de manifiesto que se ha destinado un tiempo de trabajo a producir tal o cual mercancía, superior al socialmente necesario, es decir, se ha empleado más trabajo del que puede absorber el mercado.

Pero, si bien la oferta y la demanda nos pueden explicar por qué el precio de mercado difiere del precio de producción, ¿qué diantres explica que los precios de producción no concuerden con los valores?

El modo de producción capitalista, no responde a la actuación de uno, sino de un grupo de capitales que compiten entre ellos y cooperan a la vez, unos con otros. Estos capitales se desplazan en busca de la situación más rentable, lo que produce una equiparación de las tasas de beneficio en el mercado, e incentiva, como veremos, una desviación entre valores y precios.

El capital es una cantidad de dinero que se valoriza, a través del circuito D-M-D’. El incremento de valor que expresa D’, proviene de la creación de un excedente. Marx demostró que este excedente (plusvalía) existe gracias a la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo (salarios) y el valor creado con la utilización de esta fuerza. La explotación del trabajo es lo que permite, pues, la valorización del capital. Cuanto mayor sea el número de trabajadores explotados, mayor será la masa de plusvalía generada.

El capital, al apropiarse de los medios de producción (incluidas las redes de distribución) fundamentales, deja al obrero despojado sin más opción que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. El capitalista se apropia finalmente de la mercancía producida y del dinero obtenido con la venta de esta mercancía. El excedente (plusvalía) puede aumentar prolongando la jornada de trabajo. También puede hacerse reduciendo el tiempo de trabajo necesario para producir las mercancías que el obrero necesita para asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo. Esta reducción de tiempo se obtiene gracias a un cambio tecnológico que aumenta la productividad del trabajo. La competencia, impulsa a los capitalistas a aumentar la productividad.

Como Marx ya explica en el 1er volumen de El Capital, el capitalista que se anticipa en la introducción de una mejora tecnológica puede producir por debajo del tiempo de trabajo socialmente necesario (reduce costes, según su jerga) y por tanto obtiene una plusvalía extraordinaria si vende sus mercancías respetando el precio que determina la productividad media. Al aumentar la productividad, aumenta el número de mercancías producidas y amplía la oferta. Esto puede reducir los precios, pero el descenso no evita que el capitalista innovador siga en una situación privilegiada. Por el contrario, amenazará las ganancias de otros capitalistas. Algunos se arruinarán y el innovador ganará mercado. Puede, incluso, vender por debajo del valor derivado del nuevo tiempo de trabajo socialmente necesario (dado que su tiempo de trabajo necesario es menor que la media), obteniendo su correspondiente tasa de plusvalía y garantizándose aún una cierta plusvalía extraordinaria. Pero no hay mal (ni ventaja) que mil años dure.

Otros capitalistas adoptarán las mismas o similares innovaciones, aumentando su productividad. Entonces, la mayoría de los capitalistas producirá en condiciones del trabajo socialmente necesario, obteniendo así sólo la «plusvalía ordinaria», que al fin y al cabo, no está nada mal. Este estadio comportará la desaparición de la plusvalía extraordinaria y animará la búsqueda de una nueva innovación, que dará lugar a otra tanda de cambio tecnológico. No es necesario aclarar que una táctica habitual de los capitalistas llamados innovadores es dedicar una fracción de la plusvalía extraordinaria (y de la ordinaria) a promocionar la innovación. Este proceso de innovación permanente del capital, agiganta su composición orgánica, es decir, crece más la cantidad de capital constante (máquinas, materias primas) que la de capital variable (salarios). El aumento de la composición orgánica del capital pone presión sobre la tasa de beneficio.

Los capitalistas sólo producen si al hacerlo obtienen un lucro y quieren que este lucro sea el más alto posible. Difícilmente aceptan que su beneficio sea menor que el del resto. Sólo lo hacen aquellos capitales que están mal posicionados y han de comulgar con ruedas de molino. Los capitalistas no producen pensando en lo que la gente necesita sino con lo que la gente puede comprar por un precio suficientemente alto que permita que su beneficio iguale, o si es posible supere, el obtenido por otros capitalistas. Esto es lo que llevó a Marx a hablar de precios de producción como suma entre los gastos de producción y la tasa media de beneficio vigente en cada momento.

De hecho, el mercado establece una tasa media de beneficio para los capitales agregados que circulan. Las empresas con composiciones orgánicas más bajas, si producen respetando el tiempo de trabajo socialmente necesario, generarán más plusvalía que las que tienen una composición orgánica más alta, ya que tienen, en consecuencia, una mayor proporción de capital variable, pero no por ello han de obtener mayores tasas de beneficio. Si fuera así, los capitales no se dirigían a aquellas empresas que necesitan más tecnología que el resto a excepción de cuando y donde esto les puede generar una plusvalía extraordinaria. Entonces, el sistema perdería parte de su dinamismo. Para compensar esta «anomalía», las empresas con baja composición orgánica, no pueden apropiarse de la plusvalía total producida.

Venden por debajo de su valor, pero garantizando, no obstante, la misma tasa de beneficio que las otras, ya que su patrón de conducta no es el valor mercantil sino los precios de producción. De este modo, se transferirá (de nuevo a través de una realidad fantasmagórica) parte de la plusvalía a las empresas con mayor composición orgánica, que también venderán según el patrón de los precios de producción. En otras palabras, las empresas o ramas con más capital constante, utilizan menos tiempo de trabajo social, pero se apropian de una mayor parte de la plusvalía social. Este proceso toma la apariencia de los precios, pero lo que realmente contiene es valores y lo que hay detrás de esta redistribución de beneficios, es plusvalía. Los precios y los valores no son iguales, pero se relacionan entre sí. Al final, los precios oscilan en torno a los valores y difieren dentro de unos límites. Los beneficios, por su parte, están asociados con la plusvalía global. Este proceso se produce continuamente y da lugar a una mayor centralización y concentración de capital. Periódicamente también crea sobreproducción y el colapso de muchos de los capitales menos productivos. Todo ello incentiva un flujo de capital hacia aquellos sectores con mayores tasas de beneficio, lo que obliga a invertir una cuantía superior de capital constante, elevando, a la vez, la composición orgánica en los sectores menos productivos si quieren subsistir, para poder atrapar a los más productivos. El resultado es una equiparación de la tasa de beneficio entre unas empresas y otras, lo que no quiere decir que esta tasa de beneficio sea igual en todas partes, ya que hay capitales mejor posicionados que otros y que, gracias a ello, pueden beneficiarse de los intercambios desiguales.

Ahora mismo, vemos que la producción industrial se desplaza a países donde el valor de la fuerza de trabajo es menor que en los países del centro imperialista y, por tanto, la tasa de plusvalía es superior. El número de asalariados en estos países ha crecido de una manera nunca vista. Mientras la población asalariada crece a nivel mundial, las industrias que permanecen en los países del centro imperialista tienen composiciones orgánicas extremadamente altas de capitales y utilizan muy pocos trabajadores. Por lo tanto, se produce cada vez menos plusvalía en los países imperialistas y cada vez se produce más en los países de la periferia. Esto, junto a la cuestión de los precios del monopolio, la extracción de plusvalía extraordinaria y el intercambio desigual, nos ayuda a analizar de dónde vienen los grandes beneficios que obtienen las gigantescas corporaciones del centro capitalista. Algo similar hay detrás de los procesos de descentralización productiva que prospera en los países del centro imperialista.

Estos procesos de movimiento de capitales, continúan día tras día, a través de los ciclos de acumulación pero también afrontan, como ya hemos dicho, momentos de crisis. Paradójicamente, en la crisis, a medida que las empresas van a la quiebra, el capital global se va devaluando y entonces la composición orgánica del capital cae (en términos de valor). Cuando la rentabilidad se restaura y el PIB crece otra vez, se inicia un nuevo ciclo de acumulación.

Más artículos del autor
* LQSomos en Red

Los prostíbulos del capitalismo

Emir Sader*. LQSomos. Noviembre 2017

Los mal llamados paraísos fiscales funcionan como prostíbulos del capitalismo. Se hacen allí los negocios turbios, que no pueden ser confesados públicamente, pero que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Como los prostíbulos en la sociedad tradicional.

A medida que se acumulan las denuncias y las listas de los personajes y empresas que tienen cuentas en esos lugares, nos damos cuenta del papel central y no solo marginal que ellos tienen en la economía mundial. “No se trata de ‘islas’ en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que escapan a las jurisdicciones nacionales, permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales rehúya de sus obligaciones fiscales, escondiendo los orígenes de los recursos o enmascarando su destino.” (A era do capital improdutivo, Ladislau Dowbor, Ed. Autonomía Literaria, Sao Paulo, 2017, pág. 83).

Todos los grandes grupos financieros mundiales y los más grandes grupos económicos en general tienen hoy filiales o incluso matrices en paraísos fiscales. Esa extraterritorialidad (offshore) cubre prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, constituyendo una amplia cámara mundial de compensaciones, donde los distintos flujos financieros ingresan a la zona del secreto, del impuesto cero o algo equivalente, y de libertad relativamente a cualquier control efectivo.

En los paraísos fiscales, los recursos son reconvertidos en usos diversos, repasados a empresas con nombres y nacionalidades distintas, lavadas y formalmente limpias. No es que todo se vuelva secreto, sino que con la fragmentación del flujo financiero el conjunto del sistema lo vuelve opaco.

Hay iniciativas para controlar relativamente a ese flujo monstruoso de recursos, pero el sistema financiero es global, mientras las leyes son nacionales y no hay un sistema de gobierno mundial. Asimismo, se puede ganar más aplicando en productos financieros y, encima, sin pagar impuestos, es un negocio redondo.

“El sistema offshore creció con metástasis en todo el globo, y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para hacer funcionar el sistema… En realidad, el sistema raramente agrega algún valor. Al contrario, está redistribuyendo la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo y generando una nueva estufa global para el crimen.” (Treasured Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens, Shaxon, Nicholas. St. Martin’s Press, Nova York, 2011).

«El tema de los impuestos es central. Las ganancias son offshore para escapar de los tributos donde aquellas son generadas, pero los costos, el pago de intereses y los tributos aplicados a ello son offshore de los paraísos fiscales».

La mayor parte de las actividades es legal. No es ilegal tener una cuenta en las Islas Caimán. “La gran corrupción genera sus propia legalidad, que pasa por la apropiación de la política, proceso que Shaxson llama de ‘captura del Estado’” (Dowbor, pág. 86).

Se trata de una corrupción sistémica. La corrupción involucra a especialistas que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público, en secreto y con impunidad, y minando nuestra confianza en las reglas y sistemas existentes, intensificando la pobreza y la desigualdad.

“La base de la ley de las corporaciones y de las sociedades anónimas, es que el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independiente del lugar efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la trasparencia de las cuentas” (Dowbor, pág. 86) Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales corrompen al sistema financiero global. Se ha creado un sistema que vuelve inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Las corporaciones constituyen un sistema judicial paralelo que les permite incluso procesar a los Estados, a partir de su propio aparato jurídico.

The Economist calcula que en los paraísos fiscales se encuentran 20 trillones de dólares, ubicando a las principales plazas financieras que dirigen estos recursos en el estado norteamericano de Delaware y en Londres. Las islas sirven así como localización legal y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión es realizada por los grandes bancos. Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros queden resguardados de las informaciones.

– Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).
* Agencia Latinoamericana de Información -ALAI-

La riqueza en España

Santiago Niño Becerra*. LQSomos. Noviembre 2017

Observen el cuadro que viene a continuación. Muestra la distribución de la riqueza en España. (Fuente: Elaboración propia a partir de: «Una economía para el 99%, construyendo un modelo económico al servicio de las personas», Oxfam. Enero 2017. Lo que dice este cuadro es que, en España, el 10% de la población que controla más riqueza controla el 56,1% de la misma y el 10% que menos controla, controla el -0,3%, es decir, que sus deudas superan el valor de su patrimonio. El resto de dieces por cientos de la población, ya ven.

También dice que la llamada ‘Clase Alta’ ostenta la propiedad del 69% de la riqueza y que la ‘Clase Baja’ controla el 0,1%.

Y que la ‘Clase Media’ controla el 30,5% de la riqueza: el 16% la clase-media-alta, el 9,7% la clase-media-media, y el 4,8% la clase-media-baja.

Es decir, y resumiendo, si España fuese un país con diez habitantes, más de 2/3 de la riqueza serían propiedad de un habitante, casi 1/3 de seis, y uno no tendría prácticamente nada.

Lo automático es pensar que el 10% superior ostenta la propiedad de una cantidad exagerada de riqueza; no entro en eso. Lo que si sé es que el 40% inferior tiene muy, pero que muy poco. Es decir, pienso que el problema no estriba en lo que tienen los ricos, sino en lo que no tienen los pobres y en las prácticamente nulas posibilidades de que tengan más de eso que tienen.

Ya, la pregunta: lo que tienen los ricos, ¿lo han obtenido a costa de los pobres? Eso sería objeto de otra investigación.

Echen un vistazo al informe de Oxfam, (clic aquí)
* Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. @sninobecerra
La Carta de la Bolsa

Cómo me afectan a mí los paraísos fiscales

Oxfam*. LQSomos. Octubre 2017

Las palabras ‘paraíso fiscal’ no nos suenan desconocidas, pero sí lejanas. Creemos que no es algo que tenga que ver con nosotros o nosotras, ciudadanos y ciudadanas de a pie, pero la verdad es que el dinero invertido en paraísos fiscales es dinero que nos corresponde como sociedad. Es dinero que el Estado deja de recibir y que se podría invertir en políticas sociales, tan maltrechas y recortadas.

Te explicamos qué es un paraíso fiscal, cuáles son los más habituales y cómo nos afectan las malas prácticas de las grandes empresas.

Un paraíso sin playas ni palmeras

Uno de los primeros problemas que nos encontramos a la hora de hablar de los paraísos fiscales es que es difícil definirlos. Una de sus características principales es que son territorios en los que las empresas apenas pagan impuestos o pagan unos impuestos mucho menores que los que pagarían en otros países donde comercializan sus productos. Además, son muy opacos y tienen leyes que permiten que ni las entidades registradas ni sus titulares se identifiquen. Por eso, es un bombazo informativo cada vez que desvelan los nombres de inversores en paraísos fiscales, como ha ocurrido recientemente con la lista Falciani. Por ejemplo, a raíz de la publicación de esta lista el Banco Santander tuvo que pagar más de 200 millones de euros a Hacienda.

¿Cómo acaba ese dinero allí? Aunque parezca mentira en la mayoría de los casos de manera legal. Existen vericuetos y vacíos legales de los que los gobiernos son cómplices. Es lo que conocemos como elusión fiscal. Si no fuera legal, entonces hablaríamos de evasión fiscal. El hecho de que muchas sean prácticas legales no quiere decir que sean responsables ni éticas. Hay una gran diferencia entre contribuir de forma justa al pago de impuestos o tratar por todos los medios de pagar los mínimos impuestos.

Sería muy difícil explicar de forma sencilla cómo las grandes empresas consiguen no pagar los impuestos que les corresponden sin salirse de la legalidad. En resumen lo que hacen es jugar con los vacíos legales de diferentes países y crear entramados empresariales sin actividad real detrás, sin trabajadores, sin instalaciones productivas. Son empresas pantalla, cuyo único fin es el de conseguir pagar pocos impuestos.

Los paraísos que más nos suenan

Algunos de los paraísos fiscales más conocidos son Delaware en Estado Unidos, Irlanda, Holanda, Luxemburgo, Suiza o las famosas Islas Caimán, entre muchos otros. Algunas de sus características entre muchas son, por ejemplo:

• Delaware: posee una exención total de impuestos para empresas que no realicen ninguna actividad en Estados Unidos.
• Holanda: permite la existencia de empresas de buzón o de apartado de correos, que muchas veces no tienen ni empleados. Simplemente se registran y tienen una sede. No necesitan nada más.
• Luxemburgo: no cumple con los estándares mínimos de transparencia financiera, como un registro de propietarios reales de rentas, cuentas y empresas, o la existencia de un mecanismo de intercambio de información fiscal con otros países.
• Islas Caimán: posee normativa mercantil con gran flexibilidad y con ventajas fiscales.

Un pequeño apunte, nuestro país también puede ser considerado paraíso fiscal gracias a las ETVE o Empresas de Tenencia de Valores Extranjeros. Diseñadas para atraer el capital extranjero, permiten que las empresas extranjeras no paguen impuestos por los beneficios que obtienen en nuestro país, a lo que se añade la posibilidad de recibir ayudas y rebajas fiscales en España por las pérdidas declaradas. En resumen, nuestro país no sólo no recibe dinero por los beneficios de las empresas, sino que acaba pagando a estas cuando declaran supuestas pérdidas. España pierde así enormes cantidades de recursos que, sin embargo, no generan valor real, ni en España ni en terceros países.

Y llegamos a nuestro país

El fraude fiscal cuesta cada año a España unos 59.000 millones de euros. Esta cantidad supera el presupuesto público que se dedicó en 2014 en sanidad. Las empresas españolas del IBEX 35, las empresas que podemos considerar las más grandes y relevantes de nuestro país, tenían 810 empresas registradas en territorios considerados paraísos fiscales en 2013. Y como la crisis no afecta a todos por igual, según el informe ‘La ilusión fiscal’ de Oxfam Intermón las empresas del IBEX35 han aumentado exponencialmente su presencia en paraísos fiscales durante la crisis, especialmente en Delaware (Estados Unidos), Holanda y Luxemburgo.

Como indicábamos al principio, la recaudación de impuestos es la forma que tiene el Estado de obtener dinero para garantizar las políticas sociales. Sin embargo, en España, la mayor parte de lo que recauda (el 90%) sale de los bolsillos de los ciudadanos de a pie, mientras que las grandes empresas encuentran la forma de no pagar lo que les corresponde, como hemos explicado. Y esto genera el incremento de la pobreza y la desigualdad. De hecho, ahora mismo somos el segundo país más desigual de Europa, por detrás de Letonia.

Llegados a este punto, debemos decir que no sólo las empresas son responsables de la evasión y elusión fiscal, los gobiernos también son responsables porque no se han preocupado de que haya leyes que obliguen a las grandes empresas a pagar lo que les corresponde y cerrar los resquicios del sistema fiscal internacional de los que se aprovechan las grandes empresas.

* http://blog.oxfamintermon.org/