ISIS ¿El Estado Islámico de Iraq y Siria?

Cría cuervos, y te sacarán los ojos…

El llamado“Estado Islámico de Iraq y Siria” (ISIS) ha acaparado la atención a nivel mundial tras hacerse con el control este martes de la ciudad de Mosul, la segunda de Irak, y ocupar igualmente otras localidades del norte del país.

El miércoles, ha continuado su ofensiva y se encuentra a las puertas de hacerse con la mayor refinería de crudo del país en Baiji, donde sus milicianos entraron a bordo de vehículos armados y prendieron fuego al tribunal y la comisaría tras liberar a los detenidos, según informa la agencia Reuters.

Este grupo también se ha hecho fuerte en la vecina Siria, gracias al apoyo de Europa y EE.UU., donde controla algunas localidades y donde en el último año ha mantenido intensos combates con otros grupos insurgentes como el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en el país.

¿Quién es el Estado Islámico de Iraq y Siria?

Este grupo yihadista suní se creó en 2013 como una escisión de Al Qaeda en Iraq y, de hecho, desde entonces ha sido desacreditado por la propia organización terrorista que fundó Usamabin Laden.

Pero su origen se remonta durante los primeros años de la Guerra de Iraq, y juró alianza a al-Qaeda en 2004, siendo conocido como al-Qaeda en Irak. El 15 de octubre de 2006, la organización se estableció como una coalición de grupos que englobaba a varios grupos insurgentes iraquíes, bajo el nombre de Estado Islámico de Iraq.

Desde entonces, se ha convertido en uno de los principales grupos armados tanto en Irak, donde controla buena parte de la provincia predominantemente suní de Anbar, como ahora Mosul y otras zonas de la provincia de Nínive, al igual que en Siria, donde también controla algunas zonas.

¿Quién es su líder?

Abu Bakr al Baghdadi, de quien se sabe poco más allá de que nació en la ciudad de Samarra, al norte de Bagdad, en 1971. Al Baghdadi entró joven en las filas de los grupos yihadistas tras la invasión de Iraq por parte de Estados Unidos en 2003.

Cobró notoriedad por primera vez al convertirse en 2010 en el líder de Al Qaeda en Iraq y, en abril de 2013, anunció que su grupo también operaba en Siria y cambió su nombre a Estado Islámico de Irak y Siria. Entonces, aseguró que Al Qadea había creado el Frente al Nusra en Siria y que ambos se fusionaban, pero estos últimos lo desmintieron y prestaron obediencia a Ayman al Zawahiri, el líder de Al Qaeda, quien ha desacreditado al ISIS.

¿Cuántos milicianos lo componen?

Aunque no existe una cifra exacta, se estima que el ISIS contaría con entre 3.000 y 5.000 combatientes. Según ha indicado el profesor Peter Neumann del King’sCollege de Londres a la BBC, se estima que el 80 por ciento de los yihadistas occidentales que combaten en Siria se han sumado a sus filas.

El ISIS asegura contar con combatientes de Estados Unidos, Reino Unido o Francia, así como de países árabes y de las regiones del Cáucaso. En Iraq, ha aprovechado el desencanto de la minoría suní del país hacia el Gobierno del chií Nuri al Maliki para reclutar a jóvenes.

¿Cuáles han sido sus logros hasta ahora?

En el caso de Siria, el ISIS se hizo con el control de la ciudad de Raqqa en marzo de 2013, siendo ésta la primera capital provincial que caía en manos de los insurgentes que luchan contra el régimen de Bashar al Assad.

El pasado enero, los rebeldes sirios apoyados por Occidente y otros grupos islamistas, decidieron lanzar una operación conjunta ante la creciente presencia en la provincia de Alepo, lo que desencadenó combates que dejaron cientos de muertos, incluidos civiles. Actualmente, está habiendo combates en la provincia de Deir el Zor, donde esta semana se ha informado de cerca de 650 muertos en los últimos 40 días, entre ellos 39 civiles.

En Iraq, el ISIS consiguió hacerse con el control de Faluya, una ciudad predominantemente suní, en la provincia occidental de Anbar, y consiguió apoderarse de buena parte de la capital provincial, Ramadi. Asimismo, está presente en otras localidades próximas a la frontera con Siria y Turquía, y desde este miércoles controla Mosul.

En los últimos meses, también han ampliado su presencia en Líbano, reclamando los ataques de enero de 2014 en Beirut contra bastiones de Hizbulá.

 

India reconoce a l@s transexuales como un “tercer genero”

El alto tribunal del país pide al Gobierno que reserve trabajo público y plazas en centros educativos para ellos por considerarlos desfavorecidos.

El Tribunal Supremo de la India dictaminó hoy que l@s transexuales son un «tercer género» y ordenó al Gobierno que los trate como tal en los documentos oficiales, de acuerdo con fuentes judiciales citadas por los medios locales. «Los transexuales son también ciudadanos de este país. Es el derecho de cada ser humano elegir su género», dijeron los jueces K. S. Radhakrishnan y A. K. Sikri en la sentencia.

El máximo organismo judicial indio también pidió al Ejecutivo que considere a los transexuales como un grupo «social y económicamente subdesarrollado» y que reserve trabajo público y plazas en centros educativos para ellos. «El espíritu de la Constitución es proporcionar oportunidades iguales a cada ciudadano para que crezca y alcance su potencial sin importar su casta, religión o género», se explica en la sentencia.

Hasta ahora los transexuales debían marcar la casilla «hombre» o «mujer» en los documentos oficiales, pero tras la sentencia del Supremo el Gobierno deberá emitir pasaportes y licencias de conducir que incluyan el nuevo género.

Además, a partir de ahora se incorporan al sistema de «discriminación positiva» indio que desde 1950 reserva puestos de trabajo público y en universidades para los miembros de castas bajas.

En la India, los transexuales se enfrentan a una gran discriminación y muchas veces no tienen más remedio que dedicarse a la prostitución, tras ser rechazadas por sus familias y la sociedad.

Ello a pesar de que en el país existe la tradición de las «hijras», transexuales o travestidos que forman parte de una comunidad con un gurú y bendicen recién nacidos y matrimonios, en ocasiones con amenazas.

La sentencia llega después de que el Supremo declaró ilegales las relaciones homosexuales el pasado 11 de diciembre, cuatro años después de que el Tribunal Superior de Nueva Delhi las legalizase.

Orgullo Crítico – LoQueSomos

Crece el apoyo a la Resistencia en el Líbano

El apoyo sin ambages del pueblo y de los responsables libaneses ha quedado demostrado a través de las manifestaciones organizadas en el país.

En Sidón, en el Sur, los habitantes de la ciudad se manifestaron el domingo para expresar su apoyo a la Resistencia y pedir a las autoridades que muestren una total determinación en la lucha contra las agresiones del régimen sionista y de los terroristas takfiris.

Entre los manifestantes se encontraba el secretario general de la Organización Popular Nasserista, Osama Saad, que condenó los crímenes de los terroristas takfiris y de algunos países de la región, que envían armas y dinero a los grupos terroristas.

Saad dijo lamentar el silencio de algunos grupos y movimientos políticos libaneses frente a los terroristas takfiris y advirtió que la destrucción de los países árabes e islámicos y el proyecto de sembrar discordias interconfesionales en ellos buscan servir a los intereses del régimen sionista.

El secretario general de la Organización Popular Nasserista pidió al gobierno libanés que refuerce su cooperación con la Resistencia con el fin de proteger al país de los crímenes sionistas y takfiris.

Por su parte, el ministro libanés de Exteriores, Yibran Bassil, ha defendido la continuación de la resistencia antisionista y la liberación de los territorios ocupados.

“Nadie puede poner fin a la resistencia porque ella está contra Israel y, en este sentido, busca la liberación de las tierras ocupadas. La resistencia se ha colocado frente a la agresión israelí para defender al Líbano”, subrayó el jefe de la diplomacia libanesa.

Yibran criticó también las declaraciones del presidente libanés, Michel Suleiman, del que se esperaba una mayor imparcialidad debido a su cargo.

“Él se ha situado en el otro campo en relación a la resistencia anti-israelí y ha pedido dejar fuera a esta opción, que ha sido durante muchos años la salvadora del Líbano”, deploró Bassil.

Él dijo que la actitud de seguidismo de la corriente pro-occidental del 14 de Marzo con respecto a los grupos takfiris, apoyados por el régimen saudí, constituye una amenaza seria para la seguridad del Líbano.

A  tres meses del fin de su mandato, Michel Suleiman trató en su discurso del viernes de reemplazar la declaración ministerial, “ejército, pueblo y resistencia” por una nueva y falsa ecuación de “tierra, pueblo y principios comunes”. Él dijo que la primera expresión era una fórmula “de madera” frente a la suya propuesta, de la que dijo que era “de oro”.

Las declaraciones de Suleiman han provocado las reacciones de los medios y responsables políticos y religiosos del Líbano. Entre otras, la del presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, que mostró su adhesión a los “los valores de la Resistencia y la abnegación de sus mártires, que son más preciosos que el oro”, según sus propios términos.

“No es posible renunciar a la resistencia puesto que sin la resistencia no habrá ni el Líbano ni el Sur del Líbano”, señaló Berri.

 

Papúa Occidental: la guerra olvidada

El 31 de agosto de 2013 la granja Court Lodge en East Sussex, Reino Unido, auspició por tercera vez la recaudación de fondos para la campaña por una Papúa Occidental libre en el marco de un evento que incluyó la construcción de un horno de tierra y música en directo. Esto ha sido posible fundamentalmente gracias a la actitud comprometida de Clare Harding, quien creció en la granja. Sus padres administran una granja certificada de lácteos orgánicos y producen deliciosos yogures líquidos. Hace algunos años Clare recorrió Papúa Nueva Guinea y visitó la región de Papúa Occidental bajo ocupación indonesia, y corrió el riesgo de establecer contacto con algunos combatientes por la libertad. Desde entonces está comprometida con esta campaña, cuyo telón de fondo es el deseo de los papúes occidentales de ser libres y tener una vida pautada por la autodeterminación, es decir, liberarse de Indonesia.

Papúa Occidental

Nueva Guinea fue una isla unificada hasta principios del siglo XIX. A la fecha, muchos de sus habitantes viven de la cacería y la recolección, o de la agricultura de subsistencia. Son sumamente inteligentes, tienen conocimientos enciclopédicos de la flora y fauna de su entorno, son ingeniosos y poseen un increíble don para la música. Su unidad fue violentada por los colonizadores británicos y neerlandeses que tomaron posesión de la isla: la mitad occidental, Papúa Occidental, fue tomada por los neerlandeses y la mitad oriental, Papúa Oriental, quedó en manos británicas. Papúa Occidental consiguió la independencia en 1961, pero unos cuantos meses después Indonesia invadió el territorio y lo reclamó para sí. En 1969 se llevó a cabo una supuesta consulta con los auspicios de la ONU, el mal denominado “Acto de libre elección” que no fue sino una farsa: alrededor de 1.000 líderes tribales fueron obligados, a punta de pistola, a votar por la integración con Indonesia. Hasta ahora las fuerzas indonesias han masacrado a aproximadamente 400.000 papúes occidentales. La violación de los derechos humanos, la violencia, la tortura, el asesinato y los desplazamientos conforman la cotidianidad de este pueblo, al tiempo que miles de indonesios de otras regiones, mediante un programa de transmigración, se han mudado a Papúa Occidental, donde ocupan los mejores empleos. La situación puede con toda justicia describirse como un genocidio silencioso, olvidado por el resto del mundo.

¿Qué hay detrás de estos hechos? Papúa Occidental posee las mayores reservas de oro, petróleo y cobre de la zona, y su extracción es sumamente lucrativa. Sin embargo, el factor decisivo que explica la absoluta indolencia de Estados Unidos y sus compinches ante la guerra olvidada que sufre Papúa Occidental es que Indonesia ya está perfectamente integrada al orden mundial capitalista y hoy es un adalid del neoliberalismo, paraíso de inversionistas e infierno para las masas. De manera que una “intervención humanitaria” sale sobrando. Los servicios secretos estadounidenses se encargaron de ello en 1965 al propiciar el derrocamiento del gobierno democráticamente elegido del presidente Sukarno, e instalar en el poder a uno de sus títeres, el dictador Suharto. El posterior baño de sangre acabó con la vida de al menos medio millón o tal vez incluso más de un millón de indonesios.

El horno de tierra

Cuando llegué a la granja los papúes occidentales ya habían cavado un foso de gran extensión para el horno de tierra y las piedras empezaban a calentarse en una enorme fogata. Para entonces Benny Wenda, líder tribal y fundador de la campaña por una Papúa Occidental libre, acompañado de sus familiares y amigos, ya había dedicado varios días a la preparación del evento: juntos recolectaron hojas y yerbas, transformaron gruesas ramas de árbol en tenazas para llevar las piedras calientes de la fogata al horno de tierra, y trajeron especialmente hojas de plátano. Primero, recubrieron el foso con una fila de piedras calientes, colocaron encima una capa de hojas y después raíces y tubérculos como nabos, papas, chirivías, camotes, calabazas y mazorcas de maíz, seguidas de más capas de hojas, col rizada, col, calabacines, betabel y finalmente grandes trozos de cerdo (engordado en la granja y sacrificado esa mañana), dos conejos y, en medio de todo, capas de yerbas, hojas y piedras calientes. Una vez que la pila de carne y verduras ha formado un bonito montículo todo se cubre con un costal (en Papúa Occidental usan hojas de plátano) y comprimido con trozos de madera. Después de unas dos o tres horas la cena está lista. La comida está deliciosa y la disfrutamos hasta hartarnos. No tenía sal, pero no la echamos de menos: todo estaba rico y sabroso.

Benny Wenda y la campaña por una Papúa Occidental libre

Después de comer Benny Wenda habló sobre los planes de la Campaña por una Papúa Occidental libre de comprar un terreno en Papúa Nueva Guinea, donde viven muchos refugiados papúes occidentales. Papúa Nueva Guinea no los reconoce como tales debido a la presión del gobierno indonesio, sino como personas que han cruzado la frontera y, por ende, carecen de todo apoyo. La idea es desarrollar la infraestructura y las oportunidades para que los papúes occidentales cultiven huertos, vayan a la escuela y se capaciten o estudien, y puedan tener una perspectiva de futuro. El terreno cuesta 80.000 libras esterlinas.

Benny también nos contó parte de su vida. Cuando tenía dos años su aldea fue bombardeada por el ejército indonesio y muchos miembros de su familia murieron. Él no pudo más que huir hacia la selva, donde pasó cinco años. En sus años de juventud los ancianos de su tribu advirtieron su temperamento y lo nombraron líder. Su creciente influencia en Papúa Occidental llamó la atención de las autoridades indonesias y fue arrestado y llevado a juicio con la intención de imputarle una larga condena. Durante el juicio pasó varias semanas aislado y con grilletes en las muñecas y tobillo, y sobrevivió más de un atentado contra su vida. Tras una serie extraordinaria de azarosos acontecimientos logró escapar y ser llevado clandestinamente por la jungla hasta Papúa Nueva Guinea para reunirse con su esposa Maria y su hija Koteka en un campamento de refugiados. Sus compañeros lo ayudaron a huir hacia Inglaterra, donde solicitó asilo político. Ya radicado en Oxford fundó la campaña por una Papúa Occidental libre, iniciativa que hoy cuenta con oficinas en Holanda y Australia. Me impresionó enormemente la objetividad de Benny al compartir su historia, su temple carente de toda amargura. Sin embargo, en algún momento dijo “Aun cuando parezcamos alegres, por dentro siempre lloramos”. Después entonó algunas canciones dedicadas a la libertad con los Lani Singers. Koteka, una joven de 12 años, interpretó una canción de su propia autoría que nos conmovió profundamente, y Liz Ikamba y Beccy Elder también cantaron hermosas composiciones.

Papua Merdeka!

* Traducción para Tlaxcala  por Atenea Acevedo

Internacional-LQSomos

¿Cómo ayudar?

– Campaña por la libertad de Papúa Occidental

Campaña por la libertad de Papúa, Costa Rica solidaria

– Survival International: los pueblos de Papúa

Los Lani Singers

Escribe una carta por los indígenas de Papúa

Dona fondos a la campaña

La península de Corea: el futuro de un nexo geopolítico

Corea ha retornado al escenario mundial como un crucial nexo geopolítico en la década venidera. Esto afectará de formas importantes el futuro de China, Japón, Estados Unidos y tal vez Rusia. No obstante, lo paradójico es que su futuro depende primordialmente de sí misma.

Corea es uno de esos raros especímenes; un país con una muy larga historia como entidad política y cultural, con grados variables de unidad como un solo reino. En los tiempos modernos, fue un Estado independiente hasta que Japón la tornó protectorado en 1905 y luego la anexó en 1910. La derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial terminó su dominación de Corea. En los últimos días de la guerra, las tropas estadunidenses y soviéticas entraron en Corea y se reunieron en el Paralelo 38. Comenzaron a existir dos estados: la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Corea del Norte) y la República de Corea (Corea del Sur).

En 1950, las dos Coreas se enfrentaron en una guerra. Cómo empezó la guerra sigue siendo hasta hoy motivo de fiera controversia. Estados Unidos, aprovechando la ausencia de la Unión Soviética en el Consejo de Seguridad, pudo movilizar a Naciones Unidas para que ayudara militarmente a Corea del Sur. Llegaron tropas de 16 países cobijados bajo el paraguas de Naciones Unidas, aunque 80 por ciento del total lo constituyeron tropas estadunidenses. Poco después, las tropas chinas entraron en Corea del Norte en respaldo de ésta contra las tropas de Estados Unidos/Naciones Unidas. Así, la Guerra de Corea se convirtió, además, y eso es lo más importante, en una guerra chino-estadunidense.

Para 1953, la guerra estaba en un estado de estancamiento y los bandos opuestos firmaron un armisticio en un punto casi igual al Paralelo 38. En resumen, la guerra terminó en empate. Técnicamente, la guerra nunca ha terminado. No hay tratado de paz, pero tampoco hay guerra, aunque se mantiene una gran hostilidad y hay escaramuzas de tiempo en tiempo.

En 1957, Estados Unidos renunció a una cláusula del acuerdo de armisticio e introdujo armas nucleares en Corea de Sur, pasando por encima de las protestas de Corea del Norte.

En 2003, en la ola del colapso de la Unión Soviética, Corea del Norte se retiró del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y emprendió pláticas bilaterales con Estados Unidos buscando un tratado de no agresión. Estados Unidos se negó al diálogo bilateral, pero propuso pláticas de seis parte que incluirían a Corea del Sur, Japón, China y Rusia. En 2006, Corea del Norte anunció una prueba nuclear, y en 2009 reportó que había producido un arma nuclear. En los días que corren algunos intelectuales sudcoreanos designan la situación con un término inventado: peacelessness. Dicen que la Península de Corea está en una situación sin-paz.

El objetivo estadunidense de lograr que Corea del Norte repudie las armas nucleares no se ha conseguido. Por otra parte, la RPDC ha sufrido por mucho tiempo una aguda escasez de alimentos, que en parte es posible explicar por la insistencia del régimen en darle primacía a sus gastos militares.

El nacionalismo coreano es fuerte en extremo, y tanto el Norte como el Sur alegan buscar la reunificación. Pero, ¿en qué términos? El nivel de sospechas mutuas es alto. Y la actitud de Corea del Sur hacia esta perspectiva divide profundamente a los sudcoreanos.

En 1961, Park Chung-hee encabezó un golpe de Estado y gobernó como dictador hasta 1979, año en que fue asesinado. Park creía que la reunificación era posible y deseable, sólo si implicaba el derrocamiento del régimen de Corea del Norte. En 1980, los estudiantes encabezaron un levantamiento crítico a Estados Unidos y que llamaba a la democratización del régimen. Fue brutalmente suprimido.

Después, las fuerzas conservadoras dominaron la política sudcoreana hasta que un partido de centro-izquierda, encabezado por el disidente de mucho tiempo Kim Dae-jung, ganó las elecciones en 1997. Inauguró la llamada Sunshine Policy [políticas soleadas]. El nombre se refiere a una fábula de Esopo, que ilustra que es más fácil que alguien se quite el saco si brilla el sol que si el viento sopla. Las políticas se centraban en buscar formas concretas de cooperación con Corea del Norte y repudiar todo intento de absorberla. Ganó el Premio Nobel de la Paz en 2000 por esta política, que fue continuada por su sucesor, Roh Moo-hyun, presidente en el periodo 2003-2008.

En 2008, los conservadores ganaron de nuevo la presidencia, en parte debido a que la apertura hacia la RPDC no resultó ser demasiado exitosa y en parte por los escándalos que afectaron al gobierno de Roh. De manera vociferante, el nuevo presidente, Lee Myung-bak, repudió las políticas soleadas y afirmó una política hostil más fuerte que aquella de Estados Unidos.

Parece claro que hoy ni China ni Estados Unidos o Japón o aun Rusia favorecen realmente la reunificación coreana. Todos ellos prefieren el status quo. Sin embargo, en este preciso momento, las fuerzas que favorecen la reunificación en la próxima década parecen repentinamente más fuertes.

Hay dos factores en esta nueva situación. Una son las elecciones que se avecinan en Corea del Sur. Los conservadores han puesto al frente a la hija de Park Chung-hee, Park Geun-hye, que insiste en la justificación total del régimen de su padre.

En la actualidad, las fuerzas de centro-izquierda están divididas entre dos candidatos. Moon Jae-in es el del partido de centro-izquierda y está en favor de renovar la apertura hacia la RPDC. Hay también un candidato independiente, Ahn Cheol-soo, que se presenta a sí mismo como antipolítico, y apela a quienes están descontentos con ambos partidos. Sin embargo, su programa real es virtualmente idéntico al de Moon Jae-in.

Las encuestas muestran que si los dos candidatos de centro-izquierda se mantienen en la carrera, ganará con toda seguridad el aspirante conservador. Las encuestas muestran también que si uno de los dos se retira en favor del otro, probablemente ganarán las fuerzas de centro-izquierda. La probabilidad de que alguno se retire es alta. La cuestión es quién lo hará en favor de quién.

Si las fuerzas de centro-izquierda ganan, ¿cuál será la respuesta en Corea del Norte? Nadie lo sabe. Pero todos han notado que los movimientos iniciales del nuevo líder, Kim Jom-un, parecen ser bastante diferentes de la política de su padre, Kim Jong-il. Él parece más preocupado por proporcionar un ingreso más real para el norcoreano ordinario y estar más abierto a los cambios. Podría dar la bienvenida a un poco de sol que proviniera del Sur.

Si entonces gana la centro-izquierda en el Sur, y el nuevo líder del Norte está de hecho más abierto a los rayos de sol, el mundo podría ver en la próxima década una suerte de confederación del Norte y el Sur, ignorando los reales temores de China y Estados Unidos.

Una Corea reunificada tendrá un impacto importante en la geopolítica del noreste asiático, y de hecho en la geopolítica mundial. Posiblemente mediará entre Japón y China y posibilitará la existencia de una estructura de tres estados. Puede tener por resultado que Corea del Sur, Japón y Taiwán, los tres, se vuelvan potencias nucleares.

Más aún, una Corea unificada se vinculará con el reposicionamiento de Egipto y con la posición geopolítica de Brasil –que es más fuerte que nunca– para establecer la redistribución del poder geopolítico a escala mundial. Y déjenme repetirlo, esto yace en manos de los coreanos mismos.

* Traducción para "La Jornada" de Ramón Vera Herrera

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Pakistán: dos caras de una moneda mortal

Pakistán es un país sumido en turbulentos enfrentamientos, con un día a día plagado de conflictos y muerte. Las relaciones entre Islamabad y Washington están actualmente rozando las cotas mínimas de “cordialidad”, son una guerra no declarada oficialmente, pero real. A ello se une el debate encarnizado que desde hace un tiempo tiene como eje central la reapertura, interesada y tendenciosa, de las rutas de suministro militar utilizadas por la OTAN y los EEUUAA, que atraviesan el territorio pakistaní. Hace apenas dos meses y medio, Panetta hubo de reconocer que Estados Unidos estaba librando una guerra en toda regla con Pakistán, centrada en la región noroccidental. Argumentaba, al más puro estilo prepotente y engreído americano, que no tenían otra opción. Ya se sabe, las guerras que emprende el tío Sam no son conflictos que él desee, sino guerras que “los enemigos” les obligan a emprender.

El secretario de defensa explicaba que Islamabad estaba agotando la paciencia de los Estados Unidos y, para utilizar de nuevo la estrategia de “crear y mantener el miedo al invisible enemigo”, recordaba que los americanos esperaban más (siempre lo hacen, ese “más” es insaciable, lo sabemos) de las autoridades pakistaníes en relación con el “inaceptable” terrorismo y las organizaciones terroristas que, según los americanos, Pakistán acoge, como la red Haqqani. Respecto a esta red, una terrorista, pero con cargo y sueldo oficial, como es Hillary Clinton, afirmó el pasado 7 de septiembre: “El día de hoy envié un informe al Congreso en el que señalo que la red Haqqani reúne los criterios legales de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés) para su designación como Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés).Tomando como base esa evaluación notifiqué al Congreso sobre mi intención de designar a la red Haqqani como una FTO de conformidad con la ley INA. También tengo la intención de designar a la organización como entidad Terrorista Global Especialmente Designada de conformidad con la Orden Ejecutiva 13224”

Desde hace años preparan el aparato justificativo para, cuando llegue el momento, declarar una guerra más, bien alejada de Wall Street y los parques con familias practicando jogging, a un país que no se pliega a las exigencias americanas y que, por si esto fuera poco, ha pasado de no mantener muy buenas relaciones con Rusia, ni periodos largos de cordialidad, a acoger la visita,que se iniciaba el día 3 de este mes, del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, a pesar de que la cumbre de los jefes de estado de Rusia, Pakistán, Afganistán y Tayikistán, que debía llevarse a cabo a principios de octubre en la capital de Pakistán Islamabad fuera suspendida debido a la noticia de que Putin no asistiría.

Los Estados Unidos comienzan a impacientarse y presionar a Pakistán, junto a sus aliados, para que apoye públicamente la política de Washington en la región. No se conforman. Tampoco aceptan el creciente sentimiento antiamericano que envuelve la vida en esa zona. Temen que Rusia apoye, más o menos veladamente, a Pakistán. El tío Sam, por el contrario, pretende que Pakistán se quede solo; le acusa de cometer actuaciones de apoyo al terrorismo, de las que no dan suficientes pruebas; intenta que su política de guerra en Afganistán tenga en Pakistán repercusiones negativas y quiere evitar, a toda costa, que China y Rusia apoyen a Islamabad y a Afganistán, hasta el punto de que, extraoficialmente, está poniendo impedimentos demostrables al proceso de búsqueda de paz en este último conflicto.

Pakistán busca desesperadamente, para no verse obligado a aceptar, la política imperialista de los americanos, como mero y obediente espectador, el apoyo de Rusia y China y estrategias para superar los problemas energéticos del país, junto con la ampliación del comercio regional y la cooperación.

Parece que lo hayamos olvidado, pero Estados Unidos tuvo que reconocer a principios de este año que estaban llevando a cabo ataques con aviones no tripulados en Pakistán. De acuerdo con la Oficina de Periodismo de Investigación más de 2.570 personas han muerto desde 2004 en 346 ataques aéreos estadounidenses. Altos funcionarios paquistaníes han calificado reiteradamente los ataques de “ilegales”. El alto Comisionado de Pakistán en el Reino Unido. Recientemente, denunció. en una entrevista para  The Guardian que los ataques con aviones no tripulados americanos, los drones, ordenados y autorizados extraoficialmente por la CIA eran “una violación de la Carta de la ONU”. A su vez, el 24 de septiembre, el presidente Asif Ali habló en la Asamblea General de la ONU para explicar que los ataques con aviones no tripulados no estaban facilitando la tarea de la búsqueda de la paz ni la convivencia.

Washington actúa, una vez más, como alentador de la inestabilidad y la guerra, como el soberano que tiene derecho a resquebrajar, y abatir, la soberanía de otros países y territorios.

Mientras, y esta es la otra cara de la moneda, niños y niñas sufren las consecuencias del estado de guerra en Pakistán, que ha dado una excusa perfecta al talibanismo más extremo de algunos sectores políticos. Han sido destruidas por los militares, obsesionados en imponer la interpretación más austera de la sharia, más de 150 escuelas en lo que va de año. Una de las chicas afectadas por la prohibición de los talibanes, por la que se impide el acceso a la educación de las chicas, ha redactado un diario que ha visto la luz pública tras su publicación en la versión digital de la BBC NEWS. De él, extraigo y traduzco unas líneas que contagian el miedo y la emoción de una pequeña que vive entre una guerra y los tiroteos: una pequeña que ve cómo uno de sus refugios mentales y vitales, su escuela, le cierra las puertas, a ella y a las demás chicas, con el único argumento de su género femenino:

Sábado 3 de enero: tengo miedo

Ayer tuve un sueño horrible, soñé con helicópteros militares y con los talibanes. He tenido sueños parecidos desde que empezó la operación militar en Swat.

Mi madre hizo el desayuno y me fui a la escuela. Tenía miedo de ir a la escuela porque la autoridad talibán ha emitido un edicto prohibiendo a las niñas asistir al colegio. Solo 11 estudiantes, de los 27, fueron a clase. Mis tres amigas se han trasladado a Peshawar, Lahore y Rawalpindi con sus familias por la prohibición. En el camino de regreso a casa, escuché a un hombre decirme “te voy a matar”. Apresuré el paso y después de un rato me atreví a mirar hacia tras. Tenía miedo de que él se acercara por la espalda.

Domingo 4 de enero: tengo que ir a la escuela

Hoy es un día de fiesta y me he despertado tarde, sobre las 10. Escuché a mi padre hablar de otros tres cadáveres tendidos en el cruce de Green Chowk. Me sentí muy mal al escuchar esta noticia. Antes del lanzamiento de la operación militar, solíamos ir a Marghazar y Ghat Fiza Kanju para celebrar comidas en el campo los domingos. Ahora, la situación es tal que ni siquiera podemos salir de picnic desde hace más de un año. Hoy hice algunas tareas de la casa, he acabado los deberes y he jugado con mi hermano, pero mi corazón latía rápido: tengo que ir a la escuela mañana.

* La Mosca Roja

 

Líbano: diputados y religiosos boicotean la ley contra la violencia de género

Cuando el esposo de Nur regresó a Líbano tras dos años de trabajar en el extranjero, era otra persona. El hombre que ella había amado estaba distante, frío y poco comunicativo. Dos semanas después, la agredió mientras dormía y la violó con tanta saña que le causó una fisura.

“Cuando terminó sentí que algo salía de mi cuerpo”, relató. Mientras se retorcía de dolor en el suelo su esposo la miraba en silencio.

“Una hora después, me llevó al médico, quien se negó a revisarme porque era amigo de él. Me recetó un medicamento para la hemorragia, que demoró tres días en parar”, añadió.

Nur –un nombre ficticio a su pedido– tardó una semana en recuperarse de la herida, pero el dolor psicológico permanece. “Me mató el espíritu, mi cuerpo y mi feminidad”, señaló con calma.

Para proteger a las mujeres de la agresión de sus parejas, una coalición de organizaciones de la sociedad civil trabajó cinco años en la redacción de una ley contra su abuso mental, físico y sexual.

Su aprobación en el Parlamento está prevista para los próximos días, tras el visto bueno de un Consejo de Ministros en abril de 2010. Pero las impulsoras de la iniciativa alertan de que el comité encargado de revisar el proyecto le hizo tantos cambios que la volvió inútil.

El texto original preveía designar a un fiscal para investigar episodios de violencia sexista, crear una unidad especial dentro de la policía libanesa para responder a casos de violencia familiar, obligar al personal médico a denunciar casos de mujeres con signos de abuso, e incentivar a las víctimas y a sus hijos a solicitar el alejamiento de sus agresores.

Retroceso legal

Por primera vez en la legislación libanesa se detallaban distintos tipos de abusos contra las mujeres y se preveían penas para los responsables.

Pero un comité de ocho legisladores, con una sola mujer, reformó radicalmente el texto y eliminó la violación dentro de la pareja y la violencia económica y psicológica. Además agregó un artículo que prioriza el papel de órganos religiosos sobre la justicia civil para supervisar la protección de las víctimas.

Documentos filtrados muestran que el artículo que creaba una fuerza policial especializada para tratar casos de violencia de género fue eliminado, y que ahora el proyecto no se concentra en las mujeres y abarca a adultos mayores, hombres, niños y niñas.

Imad al-Hout, uno de los miembros del comité, dejó entrever al diario Daily Star las razones para excluir el delito de violación dentro de la pareja. “No existe nada que se pueda llamar violación entre un esposo y su esposa. Se llama obligar a alguien a mantener relaciones sexuales con violencia”, señaló.

Los cambios “vaciaron” la norma y su aprobación significará una enorme derrota para las mujeres, indicó Maya al-Ammar, de KAFA: suficiente violencia y explotación, organización que impulsó la redacción original del proyecto de ley.

“La eliminación de la violación dentro de la pareja, en particular, indica la falta de comprensión del comité sobre los tipos de violencia que sufren las mujeres”

“Si no entienden que una violación es una violación, no sé cómo pueden estudiar con seriedad una ley sobre violencia de género”, dijo. La coalición de organizaciones de la sociedad civil mantuvo intercambios con el comité, pero sus miembros, al parecer, desean evitar todo debate hasta que se apruebe el proyecto.

Una de cada 3 mujeres es agredida

Es difícil tener estadísticas en Líbano, y en especial sobre un tema tan estigmatizado como la violencia doméstica, pero las cifras de fallecidos sugieren que una mujer al mes en promedio pierde la vida a manos de su pareja, según KAFA. Líbano tiene cuatro millones de habitantes.

Por lo menos una de cada tres mujeres en Líbano sufrieron violencia de género, indicó Jinan Usta, médica de familia de la Universidad Americana del Hospital de Beirut, e investigadora en violencia sexista.

Al entenderse como un asunto privado y doméstico de la familia, esa violencia queda envuelta en un manto de secreto, y las mujeres se ven obligadas a superar barreras considerables para salir de una relación abusiva. A las que buscan ayuda policial o judicial les dicen que regresen a su casa y pocos se molestan en registrar la denuncia.

Las reformas hechas por el comité parecen tratar de aplacar a las principales autoridades religiosas, que se opusieron de forma rotunda al proyecto. Como con otros asuntos sobre el estatus personal, los 15 tribunales religiosos de Líbano tienen jurisdicción sobre violencia familiar y desean mantener el poder.

Los más altos órganos sunita y chiita rechazaron en junio de 2011 el proyecto con el argumento de que era un complot occidental para socavar a la familia árabe. Pero las defensoras de la iniciativa consideraron ofensivo el argumento. “La violencia no es una tradición árabe”, indicó Usta.

Zeina Zaatari, directora del Fondo Global de la Mujer para Medio Oriente y África del Norte, coincidió, y señaló que se recurre a la religión para tapar actitudes patriarcales fuertemente arraigadas contra las mujeres.

“El proyecto de ley sobre violencia doméstica presenta una forma de protección legal para mujeres, niños y niñas que viven en un hogar particular”, indicó Zaatari.

“No veo que eso esté en contradicción con los valores musulmanes, a menos que digamos que los valores islámicos sustentan la violencia contra las mujeres, o que pensemos que las mujeres son tan simples y despiadadas que recurrirán a la justicia solo para molestar a sus maridos”, arguyó. “Si valoramos a las mujeres, lo que todas las confesiones hacen, entonces apoyaremos una ley que las proteja”, añadió.

Intromisión religiosa

La necesidad de contar con una norma civil es de suma importancia pues los tribunales religiosos demostraron que no están dispuestos a ayudar a las mujeres que sufren violencia familiar, indicó Nadine Muawad, de la organización Nasawiya, que presionó activamente para lograr la aprobación del proyecto de ley.

“En todas las confesiones, la prioridad de los tribunales religiosos es abogar por la reconciliación, que suele significar borrar la experiencia de violencia de las mujeres. No han sido adecuados para ofrecerles refugio, derecho de separación, apoyo económico y otros elementos de protección”, explicó.

La enmienda para derivar los casos de violencia sexista y familiar a la justicia religiosa “derrota el objetivo de la nueva ley”, lamentó.

A pesar de la perspectiva negativa, las defensoras de la norma prometieron mantener la presión en las próximas semanas mediante campañas mediáticas, protestas y publicidad. De aprobarse el proyecto enmendado se habrá “logrado silenciar la voz de las mujeres”.

Mientras, Nur tiene un mensaje para el comité parlamentario: “¿Dónde está la familia que debe ser preservada? Si liquida a la madre, se acaba con toda la familia y ustedes serán simplemente los que contribuyeron a la destrucción”.

*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS

¿Cómo evaluaría Al Qaeda sus logros?

Me imagino una conversación el 11 de septiembre de 2011, en la cual los líderes máximos de Al Qaeda evalúan sus logros diez años después de sus ataques sobre suelo estadunidense. Pienso que estarían muy optimistas por todo lo que han logrado.

Para entender esto, debemos considerar lo que pensaban que debían lograr los ataques del 11 de septiembre. En ese momento, Osama Bin Laden expresó con claridad lo que eran sus objetivos de largo plazo. Dijo que deseaba borrar ochenta años de humillaciones para el mundo islámico. ¿Ochenta años? Bin Laden se refería a la abolición del califato en 1924 (no son exactamente ochenta años) por Mustafá Kemal Ataturk. El objetivo jurado de Bin Laden era la recreación de un califato que abarcara todo el mundo musulmán –suponemos que a cargo de un directo descendiente de Mahoma, que gobernara obedeciendo la sharia.

¿Qué fue lo que se interpuso en su objetivo? Tres obstáculos principales. El primero fue Estados Unidos, que utilizó su poder para sojuzgar el mundo islámico. El segundo y el tercero fueron los gobiernos de Arabia Saudita y Pakistán, a los cuales Bin Laden consideraba pilares del respaldo de Estados Unidos dentro del mundo islámico, y cuyos gobiernos él denunciaba como no-islámicos.

¿Y cómo impulsaría su objetivo el ataque del 11 de septiembre? Sigamos su razonamiento. El directo y espectacular ataque sobre Estados Unidos, en su propio suelo, intentaba exponer el hecho de que Estados Unidos era un tigre de papel e instalar entre los estadunidenses temores profundos acerca de su seguridad física y su futuro colectivo. Apenas la semana pasada, Al Qaeda criticó públicamente al presidente Ahmadinejad, de Irán, por sugerir que el 11 de septiembre había sido la obra de estadunidenses, y no de Al Qaeda.

Bin Laden confiaba en que los estadunidenses quedarían inmersos en una guerra interminable –una que no podrían ganar, aun si no perdían, en el sentido militar, en algún corto plazo. Bin Laden esperaba que el desgaste continuado de esta guerra interminable acabaría por extenuar a Estados Unidos, al costarle cara (material y geopolíticamente). Si ésta era la intención de Bin Laden, es difícil argumentar en 2011 que los últimos diez años probaron que estaba equivocado.

Pero, ¿por qué entonces el intento de acabar con los gobiernos paquistaní y saudita? Y, ¿cómo? El análisis de Bin Laden era que, en virtud de la ambigüedad del discurso de ambos gobiernos –que él consideraba corruptos además de no-islámicos– éstos podían sobrevivir y aun florecer. Ambos gobiernos buscaron mantener el respaldo tanto de las élites materialistas y occidentalizantes, como de las fuerzas populares, fuertemente islámicas, mediante el uso de dos lenguajes –uno para el mundo occidental y otro hacia el interior.

Es claro que la estrategia de Bin Laden fue exponer la duplicidad de estos gobiernos forzándolos a optar entre sus dos retóricas. Para lograr lo que quería, contó con que Estados Unidos –como resultado del 11 de septiembre los presionaría. Es decir, Estados Unidos se volvería un agente que forzaría a los regímenes saudita y paquistaní a ponerle fin a su ambigüedad.

Para 2011, es claro que esto es exactamente lo que ha ocurrido en Pakistán. Y conforme la situación militar se torna más y más difícil para Estados Unidos en Afganistán, Washington se vuelve más y más impaciente con el hecho de que el régimen paquistaní –o por lo menos esa parte poderosa de éste que es la agencia de inteligencia, conocida como ISI– respalda con claridad a varios grupos que combaten activamente a Estados Unidos en ese país: los talibanes, la red Haqqani, y aun la misma Al Qaeda.

El congreso estadunidense se ha vuelto muy impaciente, y quiere cortarle la ayuda a Pakistán. El nuevo secretario de Defensa, Leon E. Panetta, está pujando para que haya acciones militares directas de Estados Unidos dentro de Pakistán. Y aun el almirante Michael Mullen, jefe saliente del Estado Mayor Conjunto estadunidense, que todavía había insistido en actuar con gran prudencia vis-à-vis los paquistaníes (lo que reflejaba la renuencia al interior de las fuerzas armadas estadunidenses de involucrarse militarmente en otra área geográfica más), parece que terminó por perder la paciencia y ahora critica abiertamente al gobierno paquistaní.

¿La respuesta paquistaní? El ministro del Interior, Rehman Malik, también criticó abiertamente los ataques unilaterales de Estados Unidos a los militantes islamistas en Pakistán. Exigió que Estados Unidos respete nuestra soberanía. Los paquistaníes han llamado a sus aliados cercanos a que los respalden. Obtuvieron un apoyo abierto a la defensa de su soberanía del viceprimer ministro chino. Y el jefe de la agencia ISI voló a Arabia Saudita para afirmar la resistencia conjunta paquistaní-saudita contra la presión estadunidense.

Al Qaeda puede estar satisfecha por el hecho de que fue el asesinato cumplido de su líder a manos del grupo Navy Seals estadunidense lo que precipitó esta confrontación abierta de los líderes paquistaníes y estadunidenses, porque exhibió ante la opinión pública la división interna en el gobierno paquistaní entre quienes se coludieron para esconder a Bin Laden (y que como tal no fueron informados por Estados Unidos del ataque que iba a ocurrir) y quienes estaban coludidos con Estados Unidos y señalaron el paradero de éste. Tras ocurrir el operativo estadunidense, la opinión pública ha sido casi unánime en su condena al ataque.

Hoy todo mundo concuerda en que la alianza paquistaní-estadunidense es frágil en extremo. Sin duda Al Qaeda se congratula. ¿Ha logrado también socavar Al Qaeda al régimen saudita? No lo ha logrado tanto. El gobierno saudita ha logrado continuar con la ambigüedad hasta cierto punto, pero sólo porque ha tomado mayor distancia de Estados Unidos en sus múltiples acciones dentro del mundo árabe. Es claro que el régimen saudita ha estado preocupado de que se pueda replicar el tipo de quiebre en las relaciones que ha ocurrido en Pakistán.

Los sauditas están manejando esto con una combinación de gran firmeza en el interior del país, algunas concesiones adicionales a las elites (tan sólo hay que ver el nuevo anuncio de que se permitirá que las mujeres voten), la intervención directa cuando es necesario sostener a los gobiernos de los vecinos estados del Golfo (vean el reciente envío de tropas para ayudar al gobierno de Bahrein), y una ayuda diplomática y económica a los palestinos. ¿Será esto suficiente? El problema particular más grande para el régimen es la minoría chiíta, oprimida y contenciosa, que fortuitamente se localiza donde se asientan los más grandes depósitos de petróleo. Además, Al Qaeda no va a ayudar al régimen saudita a lidiar inteligentemente con las quejas chiítas.

¿Cuál es el balance de todo esto? Es cierto que las fuerzas especiales estadunidenses asesinan con frecuencia a líderes de Al Qaeda. De hecho, perdieron al mismo Bin Laden. Pero eso no parece haberlos frenado. Al Qaeda se ha vuelto una franquicia islámica y parece haber todo el tiempo nuevos grupos que desean asumir el nombre, aun si actúan en la práctica de forma autónoma. Geopolíticamente, es claro que Estados Unidos está más débil hoy que en 2001. El régimen paquistaní está luchando por su vida. Y los sauditas están muy preocupados.

No hay califato todavía, pero los líderes de Al Qaeda son pacientes de un modo impaciente. En lo operacional son impacientes. En lo estratégico son muy pacientes.

* Traducción para el diario “La Jornada” de: Ramón Vera Herrera

Tibet: el paraíso feudal (II)

La pasada semana hablábamos de que Tibet fue un paraíso feudal con su “Señor” a la cabeza, “Señor” que ahora vive un exilio de “paraíso” rodeado de todo lo que cualquier “Señor feudal” envidiaría, más que nada por los tiempos actuales, donde el feudalismo, se dice, fue abolido.

Si comparamos las condiciones de vida del pueblo tibetano de a pie (no de la casta de los monjes) antes de 1949, fecha del triunfo de la Revolución China, y en la actualidad, nos damos cuenta del cinismo interesado con el que algunos medios de comunicación tratan este asunto.
Solo hablan de la represión que Tibet está sufriendo (obviando quien atiza esas algaradas) pero nadie dice, a excepción del sociólogo Jose Antonio Egido en su análisis “Por el pueblo de Tibet y contra el feudalismo lamaísta”, cual era la verdadera situación de los tibetanos cuando eran gobernados por el Dalai del momento.

Es posible que el pueblo tibetano sea un poco masoquista y estén luchando por volver a un pasado de esclavitud y oprobio.
Siempre de la mano de Jose A. Egido, vamos a enumerar algunas de las condiciones de “vida” que “gozaban”:

  • Los siervos trabajaban de 16 a 18 horas diarias con la obligación de dar a los amos el 70% de la cosecha. Evidentemente… los amos no trabajaban. Recibían latigazos si tocaban alguna pertenencia del amo pero, eso sí, podían casarse o salir de la finca si el amo lo permitía. Eran los siervos y las mujeres considerados como animales parlantes que no podían mirar a la cara del amo.
  • Las mujeres eran consideradas seres inferiores. No podían levantar la vista más allá de las rodillas de los hombres. Si las cogían practicando otra religión diferente eran quemadas por “brujas” (bueno, eso nos suena familiar…). Dar a luz gemelos probaba que había copulado con un espíritu malo y, a veces, eran quemadas con los gemelos recién nacidos.
  • Antes del año 1949 no había en Tibet ni electricidad ni carreteras ni hospitales ni escuelas. Los siervos estaban desnutridos mientras en los monasterios se quemaban grandes cantidades de alimentos como ofrendas. La mortalidad infantil estaba en un 43% y la esperanza de vida en 35 años.
  • El sistema feudal impedía la utilización de arados de hierro, extraer carbón, pescar, cazar; no había comunicaciones ni comercio ni industria.
  • Mil años atrás, cuando se introdujo el budismo, se calcula que en Tibet vivían 10 millones de personas. En 1950 tan sólo había unos 2 o 3 millones.

A este panorama desolador que nos pinta Jose A. Egido, se contrapone el que comenzó a partir del año 1959. Los tibetanos comenzaron a trabajar por un sueldo; los jóvenes comenzaron a estudiar en Institutos para Minorías Nacionales en ciudades chinas; comenzaron a CONOCER elementos básicos que a nosotros nos produce risa como son el té o los fósforos; se abrieron los primeros telégrafos, emisoras e imprentas, etc.

Pero eso era demasiada modernidad para un pueblo que estaba acostumbrado a bajar la cabeza ante sus amos. Las cosas no podían seguir para el “divino Dalai” y sus “señores feudales”. Se hacía necesario poner remedio a tanto libertinaje. Organizan rebeliones armadas (menos mal que practican la no violencia) en 1956 y en 1959, con el apoyo ciego de la CIA, se enfrentan al Ejército Popular de Liberación y son derrotados. (En esas luchas no iban armados de palos como ahora nos hacen ver por TV. Llevaban moderno armamento suministrado desde aviones C-130 de los EE.UU).

El Dalai Lama tiene marchar al exilio dorado siendo acompañado por un séquito de, según nos cuenta Egido, 13.000 personajes del alto clero y la nobleza, siervos, guardias armados (¿para qué querrá las armas un Premio Nóbel de la Paz?) y una gran caravana de mulas cargadas de riquezas. Vaya, vaya… con el Dalai Lama que no está “interesado en lo material…”

Pues en estas circunstancias huye este “personaje divino” que enseguida entra a formar parte de los “trabajadores” de la CIA (1964) con el modesto sueldo de 1,7 millones de dólares al año para su Gobierno y otros 180.000 dólares para que él pudiera llevar las túnicas al tinte. Eso si, le dan Premio Nóbel de la Paz, como a HenryKissinger; apoya con vehemencia la guerra de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 y, en ese mismo año, como otra muestra más de su “no violencia”, se opone públicamente al procesamiento de Augusto Pinochet.

Es muy interesante la lectura completa del análisis que sobre Tibet, realiza José Antonio Egido. Al menos tenemos otra visión de una realidad que nos duele a todos. Pero que no nos vengan los manipuladores de siempre contándonos eso de comunista malo y Dalai Lama, bueno. Tibet era en tiempos del Lama, tal y como hemos contado brevemente. Egido, tuvo la paciencia de documentarse muy bien y nos ofrece todas sus fuentes. Aquí les dejo el enlace: http://www.nodo50.org/ceprid/territorios/asia/asia26.htm

Tibet: el paraíso feudal (I)

Hace ya unas semanas que estamos siendo víctimas bobaliconas de las informaciones que nos llegan sobre el problema de Tibet, con sus “angelicales monjes” perseguidos y acosados, con un pueblo “reprimido y oprimido” y con una sociedad bajo las botas de un “feroz” sistema comunista. Los medios de “comunicación sorda” se encargan de destacarlo machaconamente toda vez que los Juegos Olímpicos, a celebrar en Pekín, están muy cercanos pero lo hacen desde una óptica parcializada e interesada que sólo está beneficiando a una minoría del pueblo tibetano y a una mayoría de los países capitalistas, EE.UU, a la cabeza.

El sesgo interesado en las informaciones que estamos recibiendo es evidente ya que intentan convencernos de lo malos que son los chinos, así en plural, y lo buenos y sacrificados que son los seguidores del Dalai Lama; un Dalai Lama que amenaza con dimitir de su cargo como jefe del Gobierno en el exilio (cargo que nunca fue votado en las urnas). Sucesión divina y vitalicia… vamos, como los ayatolás en Irán, la familia saudí, los Hassan de Marruecos o los borbones españoles. “Democracia” pura y dura…

Los medios de comunicación que nos mal informan no dicen toda la verdad; la manipulan y, muchas veces, simplemente la ignoran en pos de no se sabe (sí lo sabemos) qué intereses interesados.

Yo, como dijo aquél capitán francés, Beltrán de Du Guesclín, en el año 1369 y al servicio de don Enrique II de Trastámara cuando éste pugnaba en lucha a muerte con su hermanastro Don Pedro I “el cruel” o “el justiciero” por el reino de Castilla: “Ni quito ni pongo rey… pero ayudo a mi señor”; cuando Don Pedro, puñal en mano, se encontraba sobre Don Enrique, el mercenario francés intervino dándole la vuelta facilitando el asesinato del Rey de Castilla, Don Pedro. Evidentemente, Beltrán de Du Guesclín ayudó a quien le pagaba por ejercer de sicario. Esto sucedió en mi pueblo, Montiel, en ese año de 1369. Parece que no ha pasado el tiempo viendo las prácticas que vemos a diario, tanto en política nacional como internacional.

Y yo, en este artículo, tampoco quito ni pongo rey con respecto a lo que sucede en Tibet. Creo que hay que contextualizar las cosas y ponerlas en el lugar que corresponde.
¿Y cual es o ha sido el lugar o la realidad de Tibet? ¿Alguien la conoce y se ha preocupado de explicarla en su contexto histórico? Pienso que no (o tal vez yo esté mal informado) y esta quiere ser mi aportación en el presente artículo.

Se nos ha presentado Tibet como una región independiente bajo la opresión china. Una región con cultura y tradiciones propias que nadie niega; yo tampoco. Pero Tibet pudiera ser para China lo que el País Vasco, Catalunya o Canarias pudieran ser para España con la diferencia tremenda de que Tibet, desde hace más de 700 años, era parte de ese país asiático y España no existía como tal.
Las ocupaciones territoriales siempre las imponen los vecinos más poderosos, caso de España con esa falsa unidad inventada por los Reyes Católicos, caso de Israel con Palestina o caso de Marruecos con respecto al Sahara Occidental, entre otros muchos más.

Vamos a ir, de forma breve por cuestión de espacio y para no agotarles, a la historia de Tibet; y lo hacemos de la mano del sociólogo español José Antonio Egido, experto en el tema.

Tibet, según Egido, está instalado en el corazón de Asia y ha pertenecido a China desde hace más de 700 años (como antes apuntábamos) pero quedó marginado por la precariedad de las comunicaciones con la “gran nación”. El budismo entra en esa zona profunda del Himalaya allá por el siglo VII y lo hace como fórmula religiosa de “unos señores feudales” mientras los tibetanos de a pie practican ritos chamanistas.
El budismo se impone  por la fuerza en el siglo XI y durante este siglo y el XII se construyen innumerables monasterios con sus monjes al frente, llamados “lamas”.

Ya metidos en el siglo XII, siempre según Egido, y hasta el año 1644, la dinastía china de los Ming protege de manera oficial al budismo hasta que surge otra corriente reformadora que impone otra disciplina con la obligación de, por ejemplo, llevar gorros y ropa de color amarillo (ahora creo que son de color naranja…). Vamos… que se va al traste toda la espiritualidad budista, si es que existió, y se imponen como máximas jerarquías de Tibet los emperadores chinos que nombran a sus capataces de confianza con el apelativo por el que se les conoce ahora: “Dalai Lama”.

El Dalai Lama de la época gobierna y tiraniza Tibet a favor del emperador chino (de nuevo, Beltrán de Du Guesclín) y establece un régimen feudal en la región donde los monjes son los que llevan la vara y dominan a la clase campesina, evidentemente privada de derechos políticos o sociales a los que únicamente tenían acceso los jerarcas budistas.

En estos siglos de los que hablamos, XI y XII, y para no perdernos por carecer de la brújula de Jose Antonio Egido, parece ser que la clase “alta” en Tibet estaba compuesta por un 2% de la población; el 80% eran SIERVOS, el 8% ESCLAVOS y el 10% monjes que trabajaban como autómatas para sus superiores “divinos”.

Nos dice Egido, “Hoy, el actual Dalai Lama se presenta ante el mundo como un hombre sagrado a quien no le interesan las cosas materiales. La realidad es que fue el primer dueño de SIERVOS de Tibet. Según la ley, era dueño de todo el país y de SUS HABITANTES. En la práctica, su familia disponía de 27 fincas, 36 prados, 6.170 siervos y 102 ESCLAVOS domésticos…” Y llegó el inoportuno Mao y le fastidió la fiesta; jooeerrr con el comunista.

Seguimos la semana próxima con este culebrón sobre los Dalais y la miseria de sus esclavos. Queda mucho por contar, pero si este tema, tan de actualidad ahora, no les interesa… no pasa nada. Seguiremos contando igualmente porque toda moneda tiene dos caras.

Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: ¿Por qué le dan el Premio Nóbel de la Paz a este Dalai Lama, con sus esclavos y todo, y no se lo dan a ustedes que están soportando este artículo?