Febrero es algo más que…

Febrero es algo más que…

Es una pena que ya no vivan aquellos viejos y justamente coléricos poetas antifascistas: Pablo Neruda, Miguel Hernández, Alberti, León Felipe, Garfias, Hikmet… que en el pasado escribían hermosos y demoledores poemas pidiendo castigo para los tiranos, para los déspotas, para los que traicionaban y asesinaban a la patria.

Castigo para los que arrancaron la vida al anciano y a la anciana que, aterrorizados y deslumbrados por las explosiones, cuando se asomaron a la puerta de su humilde  “jaíma”, allí mismo se encontraron cara a cara con la mismísima muerte.
Castigo para la soldadesca marroquí que violó reiteradamente a la joven embarazada.
Castigo para los que firmaron los Acuerdos de Madrid y más tarde se lavaron las manos.
Para el monarca alauita de Rabat que dio la orden de invasión, allí donde se encuentre, pido castigo.
Para los generales que  obedecieron las órdenes, pido castigo.
Para los Kissinger de Washington y los Giscard d’Estaing de París que bendijeron a los camiones y a las multitudes de la Marcha Verde, pido castigo.

Leer más

Los senderos de la desvergüenza

El acuerdo hispano-marroquí de los 520 millones

El pasado domingo RTVE emitió el documental “Los senderos de la nostalgia” del programa Crónicas, dedicado a los moriscos que viven en Marruecos. Rastreando en la memoria de los descendientes de los musulmanes granadinos, se rememoran y reconstruyen los cuatrocientos años desde la dramática salida de esta población hasta la actualidad. Intelectuales y asociaciones españolas y marroquíes reclaman al gobierno español y al Jefe del Estado, el rey Juan Carlos de Borbón, una reparación moral por las vejaciones y los agravios sufridos. Piden el derecho a la nacionalidad preferente, en el mismo plano de igualdad y disfrute de los descendientes de sefardíes o los ciudadanos guineanos.

“Los senderos de la nostalgia” recoge las costumbres alpujarreñas paseando por las calles de Tetuán y Chauen, la música andalusí, el olor de la hierbabuena y la estrecha luz blanquecina de las callejuelas. Acostumbrados al tratamiento dado por los medios de comunicación de masas a las culturas “otras” no occidentales en el marco ideológico-racista del “choque de civilizaciones”, máxime si se refieren al mundo árabe,  este documental resulta una producción digna y reveladora de lo evidente cuando hablamos de culturas: sus múltiples influencias en la construcción de referentes identitarios en espacios y tiempos compartidos.

Pero como viene siendo habitual en la reconstrucción mediática de nuestra historia, los aspectos más escabrosos se ocultan, interponiéndose el velo de la desmemoria entre nuestros ojos y la pantalla de la televisión.  Sobre las consecuencias de nuestra acción colonial en el norte de África no se dice nunca apenas nada. La historia oficial sigue negando que hiciéramos mercenarios de algunas cabilas rifeñas vilmente usadas para aplastar la Revolución de Asturias en 1934, que los “moros” que trajo Franco en 1936 fueron groseramente engañados con la promesa de negociar la independencia del Rif; ¿combatimos en Ifni? ¿Qué pasó con la Guinea Española? Y el Sahara Occidental, ¿no llegó a ser provincia española representada en las Cortes franquistas? ¿Por qué está en manos de Marruecos? ¿Qué nacionalidad tienen los saharauis?

Leer más

El verbo saharaui conjugado en el presente

El largo y complejo problema de la descolonización

Dicen que el contencioso sobre el Sahara occidental ha durado 33 años. ¿Es acaso que ya no hay refugiados saharauis en Argelia? ¿Han parado, ¡por fin! las sistemáticas violaciones de los derechos humanos en el territorio del Sahara occidental ocupado por Marruecos? Ni aunque fuéramos iletrados todos los habitantes del planeta, estaríamos en condiciones de responder que sí.

Quienes desde la legitimidad atribuida a los actos de poder de las élites hegemónicas sitúan en tiempo pasado hechos violentos que conforman nuestro presente, corren un triple riesgo. A corto y medio plazo, por un lado, perder la credibilidad pública de sus relatos, que gracias al pábulo y la aureola con que los medios de información y comunicación envuelven sus palabras acabamos desconfiando de lo que nos cuentan y finalmente los clasificamos como un producto más de ficción. Por otro, al ocultar la voz de los protagonistas directos de la realidad de la que se habla se está exonerando a los concausantes de la violencia que sobre ellos se ejerce. Finalmente, tratan de imponer su verdad a toda costa, pero no quedan libres de que los subalternos, en justa defensa, estampen en el rostro de sus legítimos dueños la violencia que ellos mismos han generado. A largo plazo nadie sabe a ciencia cierta qué puede ocurrir. La correlación de fuerzas en el tablero de juego del poder no siempre es la misma.

Cuando los funcionarios de los organismos internacionales encargados de contribuir a la paz mundial comparten los intereses de los violentos, nos encontramos una vez más, frente a otra ya cansina e insultante sentencia reductora de algún pueblo a la nada. La condena que se impone, en el caso del Sahara occidental, es la de los colaboradores de los cuatreros, gratuitamente hecha fuera de la ley (Resolución 1514 de la A. G. de las NN.UU., resoluciones 658, 690 y 1495 del Consejo de Seguridad) sin juicio previo, que condena a los saharauis a ser un grano en la arena en la hamada de la globalización.

Leer más

Basta

Dejar que sea el tiempo de permanencia en la Hamada el encargado de transformar la resistencia en un tiempo para la apatía y la no participación en los asuntos públicos, para que poco a poco el buen corazón que guía la ayuda solidaria ofrecida en los campamentos sea el ariete por donde sustentar la subordinación

Leer más

Estrategia colonial española en el Sahara Occidental

"Sabemos que para defender determinados intereses se hace necesario repetir con insistencia algunas ideas clave para sostenerlos -los intereses- hasta convertirlas en verdad aparentemente objetiva, aun a sabiendas de que pueda darse la posibilidad de demostrar que son una falacia -las ideas-, así como los argumentos que las sustentan"(1)

Comprobamos con estupor como determinados medios de información están dando pábulo y sostén a toda una sarta de tergiversaciones, acusaciones y mentiras sobre el Sahara occidental y el pueblo saharaui que hace sentir vergüenza ajena por la catadura ética de quienes escriben bajo el dictado del crisol donde se siguen fraguando los intereses económicos de la más rancia política colonial española, esta vez con el mismo tóxico barniz ideológico usado para justificar, por ejemplo, lo que está pasando en Guantánamo.

Nos parece de extrema gravedad que el Estado español entre al trapo tan torpemente en una serie de acciones sobre política exterior que, por los datos y las informaciones de que disponemos en estos momentos, pueda situarnos frente a un futuro de tensiones y conflictos en África como protagonistas directos.

Con todo lujo de detalles el seis de febrero pasado el periódico El País nos informaba de la venta al reino de Marruecos de 1200 blindados, -que pueden equiparse con ametralladoras, misiles anticarro o lanzagranadas- 800 camiones militares y 10 embarcaciones patrulleras. Es decir, recibiremos 200 millones de euros para que el ejército y la policía marroquí pueda defender a su estado de los enemigos. Pero, ¿Quiénes son esos enemigos? Parece ser que el pueblo saharaui como vemos que intentan burdamente demostrar; porque además Rabat siempre ha sido un buen cliente y no debemos quedar mal con la monarquía vecina, no estaría comercialmente bien visto negarles la venta, digamos, de ‘material militar', sería política e internacionalmente incorrecto.

Leer más

Las argucias del colonialismo español en el Sahara Occidental

Sabemos que para defender determinados intereses se hace necesario repetir con insistencia algunas ideas clave para sostenerlos –los intereses- hasta convertirlas en verdad aparentemente objetiva, aun a sabiendas de que pueda darse la posibilidad de demostrar que son una falacia –las ideas-, así como los argumentos que las sustentan.

Para materializar una verdad se necesitan sujetos que la difundan y una cobertura de medios y foros a través de los cuales hacerla circular, con la intención evidente de convencer al mayor número posible de personas de lo legítimo y correcto de ciertas afirmaciones que por provenir de ‘expertos' en la materia damos por supuesto que no han sido objeto de tergiversación: son La Verdad.

Esta argucia utilizada a la hora de elaborar ciertas tesis políticas, con las cuales se argumenta pero sobre las cuales no se argumenta, posee tal poder de convicción que como mancha de aceite se extiende por todo tipo de círculos, eventos universitarios, libros de éxito, publicaciones en revistas especializadas, artículos de prensa, páginas electrónicas… en suma, informes de los ‘expertos' que auto-investidos de una autoridad supuestamente neutra, científica, tienen la eficiente virtud de neutralizar el proceso social del que se habla y la eficaz prontitud de hacernos olvidar las condiciones históricas de origen que de una u otra manera conforman la realidad de personas concretas a las cuales no se tiene en cuenta, pero sobre las cuales se impone una verdad contraria a sus intereses.

Leer más