A vueltas con el despoblamiento

Acacio Puig. LQS. Marzo 2019

En el numero de enero de digital “Afinidades Anticapitalistas” se publicó una extensa entrevista a Jerónimo Aguado, viejo amigo ganadero, radicado en Tierra de Campos y vinculado a Vía Campesina. Creíamos que sus declaraciones a The Ecologist (1) iban a suscitar alguna polémica y comentarios de algún lector@, sin embargo… ¡ni modo!
Así que nosotros, que concebimos la publicción como una herramienta de comunicación-de-ida-y-vuelta, entramos al trapo y nos ponemos a ello

La agricultura campesina y la OMC

El despoblamiento de la España campesina se remonta muy atrás, a los procesos de emigración creciente que se iniciaron en el siglo XIX. Las urbes en que se hacinó la nueva mano de obra que requería la tardía industrialización propia del raquítico capitalismo hispano, crecieron al tiempo que se despoblaba el medio rural.

Las emigraciones de la década de los 50-60 del pasado siglo solo constituían el epílogo (“la puntilla”) de un proceso de urbanización masiva y éxodo entonces en gran medida a Europa, que no fue contestado por luchas campesinas organizadas y generalizadas. De aquellos polvos…estos lodos, aunque cierto es que no era fácil en España enfrentar el modelo corrupto-represivo de desarrollo impuesto por la dictadura de los vencedores de 1936-1939 que hacía casi imposible relanzar una Reforma Agraria abortada por la pusilanimidad política de la Segunda República, el golpe militar y la Guerra.

Frente a la actual despoblación del mundo rural, Jeromo aboga en su entrevista por una vindicación compleja que aborde simultáneamente cuatro ejes:

-La restauración de servicios públicos (transporte, sanidad…)
-El aligerar los actuales procesos burocráticos que torpedean el impulso de iniciativas agroecológicas locales.
-La creación de bancos locales de tierras que incorporen las tierras del común y las que van siendo abandonadas por bancarrota o jubilación y se pongan a disposición de nuevos pobladores.
-La transformación de la Política Agraria Común (PAC) que actualmente constituye el ariete del agronegocio y cuyas ayudas son acaparadas fundamentalmente por los ricos (el 80% del presupuesto va a manos del 20% de propietarios).

Como soporte social, Jeromo propone la recuperación de la unidad productiva campesina familiar en contexto de regreso a la tierra (lo que en foros y jornadas que conocimos en Amayuelas se caracterizaban como “recampenizar”) junto a una defensa de la “buena vida” basada en la opción militante por el trabajo agrícola y la austeridad.
Además, su propuesta sale al paso –con realismo- de la quimérica propaganda sobre instalación de profesionales en el medio rural por medio del trabajo deslocalizado y el recurso a las nuevas tecnologías informáticas (ese cuento de hadas que viene siendo útil solo en “ruedas de prensa” de los gestores del sistema).
El contexto vindicativo internacional que bien enfatiza nuestro querido compañero, subraya la necesaria exclusión de la Organización Mundial de Comercio de la agricultura (¡OMC fuera de la agricultura!).

Desde la solidaridad incondicional con todos los islotes de resistencia que aún existen en nuestro país contra el agronegocio y a favor de la agricultura campesina (ecoaldeas, iniciativas similares a la de Jeromo protagonizadas por pequeños agricultores y ganaderos ecológicos, cooperativas de producción y de consumo…) y también con las explotaciones medias extensivas que representan distintas asociaciones sindicales agrarias progresistas, nos parece importante participar en el debate que propone y apuntar algunas cuestiones vividas durante los últimos 14 años en calidad de lo que los grupos de desarrollo local llaman sector de “nuevos pobladores” y de ese modo, apuntar cuestiones que acompañen y maticen –si acaso- las reflexiones avanzadas en su entrevista.

En primer lugar nos parece imprescindible diferenciar lo que está ocurriendo en los países del llamado tercer mundo y lo ocurrido ya en el que habitamos. Porque en los primeros, las condiciones sociales se encarnan en masa poblacional resistente a la depredación capitalista del medio agrario.
Millones de mujeres y hombres siguen sobreviviendo y resistiendo gracias a la agricultura tradicional y combatiendo la deforestación masiva (desde el Brasil del MST, la defensa de la selva Amazónica, hasta los muchos pueblos indígenas…las comunidades zapatistas y tantas otras desde América Latina, al subcontinente indio…) esos millones constituyen el soporte humano fundamental de organizaciones internacionales como Vía Campesina.

Aquí tenemos quizá heroicos islotes de resistencia, con frecuencia transitorios aunque pervivan durante decenas de años de vida activa (otros son solo, desafortunadamente, experiencias coyunturales de “saneamiento personal” que preceden la vuelta a la urbe). Junto a ellos, explotaciones medias convencionales de agricultores y ganaderos que desarrollan prácticas extensivas. Profesionales del cultivo de la tierra y la ganadería con diversos niveles de afinidad (indiferencia o rechazo) respecto a la estrategia de Soberanía Alimentaria defendida por Vía Campesina. Sus posiciones sobre la PAC y la OMC determinan el mapa político agrario y las posibilidades reivindicativas.
Cierto que queda también en el haber de nuestros logros campañas como la que paralizó –al menos temporalmente- la macrogranja soriana de Noviercas, quizá solo logramos una ralentización de semejante proyecto depredador, pero en cierto modo constituye un ejemplo de contraofensiva sociopolítica bastante unitaria, con resonancia mediático-alternativa y que merece subrayarse como aviso de saludable estado de alerta.

Pero en general, creemos que las convocatorias centrales internacionales de Vía Campesina en países como España, adolecen de falta de continuidad y desconexión práctica con el conjunto de asociaciones agrarias progresistas y también con el sindicalismo obrero solo atento (y a medias) a las batallas de empresa. En definitiva, entiendo que el nuevo internacionalismo campesino requiere constatar las diferencias continentales y afinar más sus programas de acción y propuestas de movilización. Caso contrario la brecha entre “los orientes y los occidentes” se profundizará y será el agronegocio quien siga ganando espacios.

Y dos apuntes más:
La libre opción por una “buena vida” austera, tenemos que circunscribirla en un país en que hemos pasado de aquellos ocho millones de pobres reseñados hace un par de décadas a los 10,1 millones (3,2 en situación de pobreza severa) de hace dos años según el informe 2018 EAPN. Entre austeridad por libre opción y obligada pobreza, hay un abismo.

Junto a ello, considerar en este siglo XXI la estructura familiar como unidad productiva campesina (a recuperar) nos parece que choca con el acceso a la enseñanza precisamente de l@s hij@s de familias de agricultores y ganaderos -que hace décadas han dejado de estar forzados por la necesidad de abrazar la actividad de sus progenitores.
Y eso constituye un nuevo horizonte vital incuestionable que excluye cualquier añoranza en cierto modo, anacrónica.

Porque con esas específicas situaciones y carencias, el resultado en nuestro occidente tiende a acabar reducido a acciones de carácter simbólico y propagandista, no siempre eficaces y limitadas por no estar insertas en una agenda de lucha permanente ni en alianzas amplias.

Respecto a la recuperación de servicios públicos que el desarrollo capitalista elimina aceleradamente ¿como no estar de acuerdo? Sin embargo hay que saber que recuperarlos será tan duro como infligir una derrota de envergadura al sistema capitalista

Las privatizaciones del transporte forman parte de una estrategia neoliberal denunciada en Francia también por el movimiento de “chalecos amarillos” y los grupos políticos que apoyan su lucha. La destrucción de líneas férreas y su sustitución por precarios servicios de autobuses sometidos a la ley de la rentabilidad, viene siendo una constante en nuestro país.
Como muestra, la permanencia de Plataformas en defensa del ferrocarril por ejemplo en Castilla y León, los agujeros económicos de las línea AVE que se revelan como inversiones fraudulentas de escasa cobertura territorial (¡Madrid-Segovia!… Solo al servicio del turismo y l@s trabajador@s que diariamente se desplazan a Madrid, mientras los recorridos interpueblos se abandonan al coche… ¡ó la bicicleta!).
Si la movilidad interprovincial está privatizada y sometida a políticas de acoso y derribo ¿Qué decir de los recorridos interpueblos? Simplemente ya no existen..

La crisis del sistema sanitario completa este asunto. A partir de cierta edad la gente emigra a los grandes centros urbanos, buscando la asistencia médica especializada. Vuelven a las ciudades, los mayores que pueden permitírselo. El sistema público de salud tiene un déficit de 4000 médicos (EL PAÍS 25-01-2018); la última convocatoria de oposiciones médicas en CyL fue aprobada por 700 personas pero dicen que solo “pueden asumirse” 200 plazas. Médicos y enfermer@s encuentran su lugar en el exilio laboral en Europa o el paso a la medicina privada. La OMC, apoyada por toda suerte de poderes (FMI, Gobiernos de la UE…) diseña estrategias a medio y largo plazo y avanza.
Así lo confirman datos de Ana Falces en su artículo La sanidad privada sale ganando en el que apoyándose en fuentes como el Ministerio de Sanidad, ICEA y Fundación Idis, registra un desplazamiento de más de un millón de clientes en los últimos cinco años, pacientes desplazados a la medicina privada como consecuencia de la degradación derivada de la política de recortes en la sanidad pública.

La coordinación activa entre habitantes del medio rural, profesionales de la sanidad y pacientes -por medio de sus organizaciones…a vitalizar y/o construir- es la única vía, junto a la presión ya en marcha, que puede permitir pasar de las denuncias a las conquistas. Y así está ocurriendo mediante diversas movilizaciones que salvan servicios de urgencia médica en el medio rural o reivindican nuevos hospitales y más especialistas (2).

¿Qué decir de las escuelas e institutos cuando el “clientelismo localista” genera batallas competitivas por vestir santos desvistiendo a otros? Además de la falta de criaturas en edad escolar propia del despoblamiento, la feroz pelea por instalar centros allí donde la clase política cuenta con mayor base electoral, contribuye a alimentar inversiones especulativas mediante la construcción de nuevos centros, pero destruyendo cualquier atisbo de planificaciones comarcales que repartan racionalmente el alumnado entre los centros existentes. Y Todo en beneficio de propagandísticos logros espurios (“¡no podíamos estar sin nuestro instituto, somos un pueblo grande y…!”)

Podemos hablar también de los mercados locales, las cooperativas de consumo y los “ultramarinos” rurales pero me temo que también en eso cambió el ciclo.
Los ultramarinos de pueblo se nutren hace mucho tiempo de las grandes superficies de modo que su trabajo es de reventa, los mercados locales han derivado en meros mercadillos que están lejos de los apoyos institucionales con que cuentan los homólogos existentes en Europa, mercados que al menos semanalmente ofrecen excelentes productos regionales. En cuanto a las cooperativas de consumo, creo que estando nutridas por gente solidaria pero no tan abundante como nos gustaría, funcionan… porque son muy pocas.
Si hubiera más por comarca (modificándose la ratio actual entre productores/consumidores afines) asistiríamos al disparo de su competencia por conquistar la reducida clientela -insisto en que solidaria, pero que adquiere sus alimentos esencialmente “en lo que hay”, es decir en las “grandes superficies”.
Quedaron atrás los encomiables economatos-populares de tradición libertaria muy comunes en la Barcelona de fines de siglo XIX e inicios del XX, economatos que insertos en algunos Ateneos, vendían a precio de coste y paliaban la miseria salarial y la consiguiente hambruna de miles de familias.
Por el contrario, a día de hoy, el buen producto alimentario (eco, bio…) pretendidamente a precio “de coste” resulta elitista, porque es caro… (con frecuencia inasequible Incluso cuando se opta por comer menos para comer mejor).

De la resistible ofensiva de la PAC mejor hablar en otra ocasión porque es tema de suficiente envergadura y efectivamente como Jeromo subraya, encubre una estrategia canalla que desvela “un modelo” en el que el 80% de recursos se lo apropia un 20%… además de los colaterales pequeños negocios (o grandes) que suponen “las desvinculaciones” y algún que otro chanchullo relacionado con el sembrar para no segar.

Denunciar las políticas dictatoriales de la OMC es ya algo que viene de muy atrás y Vía Campesina lo retoma anualmente cada mes de abril en la Jornada Internacional de Lucha Campesina. Recordemos que más allá de los avatares del campo en España, el 50% de la población mundial sigue siendo población campesina, de modo que ese primero de mayo rural, está lleno de sentido, como lo está la lucha contra cultivos transgénicos.
Cuando Jeromo reitera ¡fuera la OMC de la agricultura! (y lo hace permanentemente, año tras año) defiende la agricultura y la alimentación como un derecho, porque ninguna de las dos debe considerarse una mercancía.
La apertura de fronteras, el modelo de “liberalización” que exige la OMC al conjunto de países del tercer y cuarto mundo, les impone un proyecto neocolonial que mediante el dumping busca la globalización de los beneficios y arrasando la solidaridad entre las gentes, genera hambrunas o no palia las estructurales al mercado desigual. Es el modelo del agronegocio y no del campesinado mundial. Es además un modelo alimentario productor de enfermedad (la proliferación de cánceres no es un castigo del cielo).
La OMC favorece la inundación de mercados de países “en desarrollo” por las exportaciones -muy subvencionadas- procedentes de países ricos, o las “colonias productivas” que la agroindustria instala en esos mismos países en desarrollo, acaparando tierras con la colaboración de oligarquías corruptas.

En otros asuntos y desde hace décadas, esa política depredadora se complementa con los dictados sobre Patentes, que limitan las producciones nacionales de productos farmacéuticos genéricos y constituyen la herramienta jurídica de dominio que niega el derecho a la salud como derecho social. En tanto que la política sobre Servicios, presiona internacionalmente para la liberalización de todos los “nichos de negocio” (salud, educación…) allí donde sectores de nuevas cases medias con cierto poder adquisitivo, emergen, como señalábamos más arriba.

Y antes de concluir, dos apuntes más, compañero Jeromo –porque contamos con tu fraternal réplica a este artículo:
El mundo rural de hoy y que además nos resulta geográficamente nuestro a quienes habitamos Castilla y León, encara la Transición ecológica. Los cierres progresivos de la minería del carbón en regiones como León y Palencia afectan a nuestras poblaciones y aunque “se negocia” con el gobierno también es cierto que los viejos planes del gobierno regional (la Junta) definieron presupuestos que no se han ejecutado –porque no llegan a los ayuntamientos afectados. Portavoces de la izquierda abogan por el desarrollo de la industria transformadora agro alimentaria y la silvicultura como alternativas ¿como encajan esas propuestas en las posiciones defensoras de una agricultura campesina?
El segundo apunte se refiere a la central nuclear de Garoña. Garoña, una vez cerrada chapotea en la ambigüedad peligrosa porque se ha transformado en un cementerio de residuos sin que haya vistas de solución. Al tiempo que constatamos que el monocultivo nuclear no creó tejido productivo alternativo. Fue eso lo que motivó el carácter “pro-nuclear” de los trabajadores de la central y el asunto que hoy, les mantiene tan expectantes como agobiados.
Reflexionar y proponer sobre todo ello, es también responsabilidad de quienes habitamos (y militamos) en una de las regiones más despobladas de Europa.

¿Cómo avanzar? ¿Con qué alianzas? ¿Con qué trabajo social e institucional? Desde luego que el conjunto de esas tareas constituye un fuerte eje de acción anticapitalista pero en el que casi todo queda por hacer.

Notas:
1.- Capitalismo contra campesinado
2.- Castilla: La Marea Blanca hace tambalear el feudo del PP

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Histórico militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista. Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Exterminadores en el campo

Grupo ETC*/Heinrich Böll Stiftung*. LQS. Marzo 2019

Impulsores genéticos: cómo favorecen la agricultura industrial y amenazan a la soberanía alimentaria

El término “impulsor genético” se refiere a una técnica dirigida a alterar la estructura genética de poblaciones o especies enteras de seres vivos, mediante la liberación de “genes egoístas de diseño”.
El término “egoísta” se refiere al modo como uno o más rasgos genéticos se propaga automáticamente en una población en cada generación sucesiva. Uno de los pioneros de los impulsores genéticos, Austin Burt del Imperial College de Londres, reportó en 2003 que la tecnología elevaba la posibilidad de “manipular las poblaciones naturales” y, potencialmente, de “erradicar o modificar genéticamente especies particulares”.

El primer intento por emplear tecnologías de ingeniería genética en la agricultura implicó la alteración de cultivos comunes para hacerlos resistentes a pesticidas o herbicidas

Normalmente, la descendencia de los organismos de reproducción sexuada tiene 50% de probabilidad de heredar un gen de sus padres. Los impulsores genéticos son diseñados para ser una tecnología invasiva, asegurando que, en unas cuantas generaciones, la descendencia completa de un organismo portará el gen de diseño deseado.

El interés en el uso de impulsores genéticos aumentó con el advenimiento de la edición genética por medio de CRISPR-Cas9, técnica que puede ser usada para copiar una mutación de un cromosoma a otro, creando impulsores genéticos sintéticos o de diseño.

Este informe se publica como una alerta a los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales en todo el mundo. Señala cómo al tiempo que se promueven para la medicina y la conservación, los OIG encontrarán su uso real en la producción de alimentos y la agricultura industrial. Este informe llama a poner pausa a la investigación aplicada en impulsores genéticos y a detener sus liberaciones al medio ambiente, hasta que se haya realizado un proceso público, exhaustivo y amplio de diálogo y se establezcan reglas para asegurar un consentimiento claro y la defensa de la soberanía alimentaria.
[googlepdf url=»http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2019/02/Exterminadores-en-el-campo-forcin-the-farm-ETC-LQsomos.pdf» width=»400″ height=»600″]
* El Grupo ETC aborda las cuestiones socioeconómicas y ecológicas relacionadas con las nuevas tecnologías que impactan a las personas marginadas del mundo. Operamos a nivel global y regional, trabajando en estrecha colaboración con organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, especialmente en África, Asia y América Latina.

* Los objetivos que impulsan las ideas y las acciones de la Fundación Heinrich Böll están relacionados con la promoción de la democracia y el respeto a los derechos humanos, la realización de acciones que prevengan la destrucción de los ecosistemas globales, el avance de la equidad entre hombres y mujeres, la garantía de la paz, mediante la prevención de conflictos en zonas de crisis y la defensa de la libertad de los individuos frente al excesivo poder económico y político.

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Fraguas: Diez porqués para ir a Madrid

Cronistas de la España Rural Vaciada*. LQS. Febrero 2019

Diez porqués para ir todos y todas a Madrid el día 23. (Tirso de molina a las 12h:00) por Fraguas revive

Ni cárcel Ni demolición

1) Porque con la Constitución, la Ley de Régimen Local de 1985 y el Reglamento de 1986 que la desarrolla en la mano, los sancionados de Fraguas no han cometido ningún delito contra la Ordenación del Territorio, sino que, por el contrario, están restableciendo la Ordenación que la propia Administración había desmantelado.

Comprender la cuestión legal es imprescindible para asistir con pleno conocimiento de causa. No obstante, no lo explicamos aquí, porque uno de nosotros, Jerónimo Lorente, ha hecho un estudio muy sencillo de entender sobre las leyes y artículos concretos que aluden a dicha Ordenación, expuesto en el artículo cabecera de su blog (1), ábranlo y léanlo, por favor.

2) Porque el Gobierno de la Junta de Comunidades de CLM, presidido por la Sra. Cospedal, recurrió a la fiscalía y se declaró la Junta parte acusadora en la causa. Esa actitud represora y sin apoyatura legal, es opuesta a la postura que la JCCM debió tomar tras conocer la solicitud de los repobladores de Fraguas de recuperar un pueblo que la propia Administración había destruido, con lo cual, de existir la comisión de un posible delito contra la Ordenación del Territorio, sería la Junta la que lo habría cometido, jamás los sancionados que sólo pretenden ordenar lo (des)Ordenado con anterioridad. En el blog se explica
Lo lógico hubiera sido que el Gobierno de la JCCM, cuando recibió la solicitud de recuperar Fragas, se hubiera congratulado y prestarles toda su ayuda para que cundiera el ejemplo, ante la despoblación extrema que existe en toda la España Rural Vaciada del Interior y en el 70% de la provincia de Guadalajara, más aún.

3) Porque los 6 sancionados, no sólo son un ejemplo encomiable y altruista por este proyecto colectivo costeado con su propio dinero y su esfuerzo, sino que junto con varias personas más, estaban y están también llevando a cabo proyectos colectivos en otros cuatro o cinco pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara, asentándose a vivir en ellos e incrementando su población, con el agrado de los nativos y en perfecta convivencia con ellos, que es también, el caso de los anteriores vecinos de Fraguas. En definitiva, se trata de una iniciativa concreta, práctica y excepcional de esta buena gente, que cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad y conciencia del drama de la despoblación solo puede aplaudir con las dos manos y con cuatro si las tuviéramos.

Comparativa ortofotos vuelo Americano B (1956-57), con las casas de Fraguas en pie, en blanco y negro/ Derecha imagen SIGPAC (2009) con la repoblación de pino

4) Porque la Administración del Estado -ilícita propietaria de la pedanía de Fraguas- una vez disuelto el ICONA, traspasó a las CCAA no sólo la gestión, sino también la propiedad de todos los montes públicos que hasta entonces eran propiedad del Estado. En este caso a la CA de Castilla-La Mancha, cuya Junta, en la práctica, y al margen de la palabrería, viene dando innumerables muestras de estar a favor de que prosiga la despoblación y cuanto más de prisa mejor.

El drama de la despoblación del 70% de la superficie de la provincia, lo han ido solapando y ocultando desde la JCCM con un cinismo vergonzante. Desde los
medios Oficiales y, espacialmente desde la revista Oficial de la Junta. Lo hacían presentando siempre los datos demográficos Oficiales de la provincia como un todo; resaltando, que crecíamos más que nadie, pero ese crecimiento provenía sólo del 30% de la provincia (la capital y el Corredor del Henares favorecidos por la expansión de Madrid), mientras que la mayoría de su superficie nos estábamos quedando a pasos agigantados con el paisaje, pero sin el paisanaje. No es de extrañar que, tras su cínico intento de presentar la provincia como un todo para ocultar la despoblación, se pillaran un rebote impresionante los popes políticos cuando se creó La Otra Guadalajara en la parte despoblada, cuyo nombre por sí mismo ponía al descubierto lo que tanto habían estado ocultando, que en esta provincia hay dos Guadalajaras diametralmente opuestas: La que crece y la que perece.

5) Porque si alguien pudiera tener todavía alguna duda del rechazo y la urticaria que le produce al Gobierno de Castilla-La Mancha de un signo y del otro, hacer algo contra la despoblación, (“no son rentables electoralmente y si desaparecen mejor”, dijo alguien), suponemos que tras el trato que los Gobiernos de CLM han dado al caso de Fraguas, se le habrán disipado todas sus dudas. Veamos:

La Sra. Cospedal desoye la solicitud de repoblar Fraguas que le hicieron y en vez de reaccionar entusiasmada por la propuesta de recuperar el pueblo a coste cero y siendo que, además, se la propusieran unas buenas gentes que estaban incrementando la población en cuatro o cinco pueblos más, reaccionó como más arriba hemos dicho. Y no sólo eso, sino que, cual lobita, enseña la patita por debajo de la puerta y muestra hasta dónde está dispuesta a llegar en su enfurecida lucha a favor de la despoblación. Deja claro que su objetivo final es que según vaya desapareciendo la vida en los pueblos y se los vaya apropiando la JCCM, después los venderá a magnates privados. Ver en la hemeroteca de El País de 10-2-2013 el artículo titulado “La Desamortización de Cospedal”.

6) El Gobierno sucesor, del PSOE, con un vicepresidente de Podemos, sigue al pie de la letra la línea Cospedal y, además, la persona representante de la Junta en el juicio con muchos oídos atentos y con la mayor desvergüenza que quepa suponer, propone al juez que se les ponga a los seis repobladores de Fraguas el mayor castigo posible para que sirva de escarmiento y evitar así el efecto llamada. Y casualidad o no, el juez coincidió con la parte acusadora y les puso una fuerte multa económica, 18 meses de cárcel a cada uno de ellos y lo más cruel de todo para los nuevos pobladores: resolver que se metan las máquinas y derriben la parte del proyecto que con tanta
ilusión, esfuerzo y dinero de su bolsillo habían construido ¿Cabe mayor injusticia de la Justicia? ¿Cabe más crueldad?

7) Porque, aparte de que el atentado a la Ordenación del Territorio, lo ha cometido la Administración y no los nuevos pobladores, se utilizan en el juicio una serie de falacias que hay que tener muy poco sentido del rubor y muy anchas las espaldas para sustentarlas. “No se puede repoblar Fraguas por el alto riesgo de incendios” dice la Junta: ¿Acaso no hay gente viviendo en una treintena de pueblos dentro de ese mismo polvorín al aire libre? ¿Y Fraguas, por qué no? “No se puede repoblar, porque toda el área ha sido declarada Parque Natural, junto al Hayedo y la Tejera Negra”, prosigue el Gobierno de la Junta. Nos preguntamos: ¿Se puede llamar Parque Natural a una superficie de varios miles de Has, donde se ha arrancado e eliminado a matarrasa todos sus bosques autóctonos con sus recios robledales y toda su flora sin dejar una brizna de lo autóctono y sustituyéndolo por un polvorín uniforme y al aire libre de pinos resineros?

Por llamarse, se puede llamar, si se carece de vergüenza y del mínimo respeto a la naturaleza. Pero si eso es un Parque Natural, los autores de este escrito somos la Santísima Trinidad. Claro que podía ser un Parque Natural digno de tal nombre, por sus hermosas cumbres, sus oteros y miradores, sus empinadas laderas, sus famosos robledales y toda la variada flora autóctona de sus campos. Pero declarar Parque Natural miles de Has, junto a las singulares joyas de la Tejera Negra y el Hayedo, es un insulto a estos últimos, que deben sentirse vejados al juntarlos con el anti parque natural del polvorín uniforme y artificial de pinos resineros.

8) Porque desde una Comarca como la de Molina, ¿Cómo no vamos a asistir a una convocatoria que tiene los lemas: Solidaridad con los sancionados de Fraguas y por un mundo rural vivo? ¿Cómo no vamos a asistir si su causa es ya, también, nuestra causa? ¿Cómo no vamos a asistir si la población real de los 121 poblados de nuestra Comarca de ámbito Leader, excluyendo Molina para no crear una falsa imagen estadística de los 121 pueblos, es de 0,24 habitantes por km2. Pareciera que estuviéramos exagerando, pero desgraciadamente no es así. Aparte de separar Molina para no crear una imagen falsa de todos los pueblos, hemos de decir, que las estadísticas, asimismo, también reflejan una realidad muy falsa con respecto a la gente que vive realmente en los pueblos. Hemos hecho un sondeo con una muestra representativa de 22 pueblos tomados al azar, pero abarcando los diferentes puntos del ámbito comarcal y el porcentaje de habitantes que nos da sobre los que realmente viven en nuestros pueblos es el
reseñado en el párrafo anterior, que aunque estuviera algo errado y fuera de 0,30 o 0,40 no cambiaría nada. En ambo casos, el habitante por km2, que nos diera por pueblo, no pasaría de la rodilla.

9) Porque, el hecho de que la gran acción se celebre en MADRID, también es importante y no sólo por razones de centralidad para facilitar la asistencia, sino también, y sobre todo, porque el mundo urbanita real y mediático aparece cada día como la única realidad existente que tapa la de la España Rural Vaciada del Interior. Creemos, pues, que es una necesidad vital, pedir la solidaridad lde la ciudadanía urbanita. Somos todos del mismo país, con un gran porcentaje de urbanitas originarios del medio rural que languidece, con unos montes a cuidar por el interés de todos, aunque sólo sea porque sin sus bosques no se podría eliminar el dióxido de carbono que entre todos generamos y devolvernos oxígeno para seguir respirando. Por todo lo cual, os pedimos que acudáis también los urbanitas, a la gran Acción del 23 en Madrid.

10) Porque como ya hemos dicho antes, estos proyectos colectivos auto gestionados están funcionando en la Sierra Norte de Guadalajara y contribuyendo a su repoblación. Obras son amores y no buenas razones. Y lo que ya está probado que funciona debemos potenciarlo todo cuanto dé de sí. Por supuesto que no todos los proyectos susceptibles de poner en marcha en nuestros pueblos serán colectivos; habrá muchos que, por su propia naturaleza, sólo pueden ser individuales, como ya hay varios casos en la Comarca de Molina y en otras. Lo importante es tener la mente muy abierta, apoyarnos en todas las experiencias positivas que vayan surgiendo, no cerrarnos a priori a ningún tipo de proyecto u opción y tener claro: Que si no nos tiramos todos y todas al barro desde nuestras propias comarcas, desde plataformas unitarias en cada una de ellas, desde la coordinación de las mismas y desde la lucha urgente y decidida en la calle y donde sea, reclamando la ayuda necesaria al Gobierno, a las CCAA y a Europa y aplicando la discriminación positiva con medidas finalistas a nuestros pequeños pueblos; su final, la noche eterna sin amaneceres, está esperando a la vuelta de la esquina y nos dejará a oscuras para siempre, la historia de nuestros pueblos, la historia que crearon nuestros antepasados, la historia de los pueblos que nos vieron nacer y crecer. NO LO PODEMOS CONSENTIR. TODOS Y TODAS A MADRID EL DÍA 23.

Notas:
*.- Cronistas: Jerónimo Lorente, Marta Chordá y Miguel del Yukón.
1.- Blog de Jerónimo Lorente

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Sentencias judiciales que no hacen JUSTICIA
Fraguas: Jornadas de Resistencia
Cartas a Nicolás: recuperar un pueblo no es delito
Caso Fraguas: Prisión, multas…
Fraguas ¿Abandono o reconstrucción?
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La Vía Campesina relanza la Campaña global sobre las semillas

Redacción.LQS. Octubre 2018

Monsanto-Bayer, Syngenta-ChemChina y Dupont-Dow, controlan más del 50 % de las semillas comerciales del mundo; semillas que, cada vez más, se modifican genéticamente con el fin de que resistan a los herbicidas y de producir insecticidas. Bajo el liderazgo de la OMC, el Banco Mundial y el FMI…

La Via Campesina intensifica «Campaña Global por las semillas campesinas, patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad», con ocasión del día internacional de lucha en defensa de la Soberanía Alimentaria de los pueblos y contra las multinacionales.

Comunicado de prensa:
Las semillas campesinas son un patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Constituyen la base de la producción alimentaria mundial y permiten que las campesinas y los campesinos produzcan y que los consumidores y ciudadanos encuentren una alimentación saludable y variada. Nos permiten resistir, conservar nuestras culturas ancestrales y defender nuestra identidad campesina.

Pues bien, estas semillas de vida se ven amenazadas por las políticas sobre simientes de los países ricos, los acuerdos de libre comercio y la agroindustria. Con el pretexto «de mejorar» la productividad de las simientes, la agroindustria ha creado un sistema de semillas neoliberal que ha homogeneizado, empobrecido y monopolizado las semillas, provocando la pérdida de tres cuartos de la diversidad de estas y aniquilando una diversidad que los pueblos, gracias al trabajo de las campesinas y los campesinos, habían tardado 10 000 años en generar.

Tres empresas, Monsanto-Bayer, Syngenta-ChemChina y Dupont-Dow, controlan más del 50 % de las semillas comerciales del mundo; semillas que, cada vez más, se modifican genéticamente con el fin de que resistan a los herbicidas y de producir insecticidas. Bajo el liderazgo de la OMC, el Banco Mundial y el FMI, y a través de los acuerdos de libre comercio, así como de las leyes que patentan las semillas y protegen los derechos de los obtentores, y de las normas de la UPOV, este sistema de semillas solo autoriza la circulación de sus propias semillas, criminalizando la salvaguarda, el intercambio, la donación y la venta de semillas campesinas locales.

La situación es tal que los campesinos y las campesinas han perdido numerosas de sus semillas locales, se les envía a prisión por defender e intercambiar su patrimonio de semillas y se arriesgan a redadas y a la incautación de las mismas. El uso de fertilizantes químicos, semillas híbridas y organismos modificados genéticamente que desarrollan las empresas multinacionales destruyen la biodiversidad. Las ciudadanas y los ciudadanos tienen un acceso limitado a una alimentación saludable, variada y buena para su salud.

La Vía Campesina y sus aliados luchan por cambiar la situación. En todo el mundo, La Vía Campesina y sus organizaciones miembros multiplican los esfuerzos de formación, educación, apoyo mutuo e intercambio de semillas. Luchamos para que las leyes nacionales y los tratados internacionales garanticen los derechos de los campesinos a conservar, utilizar, intercambiar, vender y proteger sus semillas de la biopiratería y las contaminaciones genéticas, redactamos libros sobre la historia de las semillas, realizamos estudios y trazamos mapas. Asimismo, fundamos escuelas de agroecología y organizamos ferias de intercambio de semillas campesinas. Ejercemos nuestro derecho a la autodeterminación para seleccionar las variedades de semillas que queremos plantar y rechazar aquellas que resultan peligrosas en términos económicos, ecológicos y culturales. Se trata de derechos consagrados en el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos, que acaba de ser adoptada por el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Se trata, además, de la única forma de garantizar a los ciudadanos una alimentación saludable, la conservación de la biodiversidad y el logro de la soberanía alimentaria.

Con este objetivo, en 2001 lanzamos en Roma la Campaña Internacional de las Semillas Campesinas, patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad, con la finalidad de promover la recuperación de los sistemas tradicionales de conservación, mantenimiento e intercambio de las semillas locales y los derechos colectivos inalienables de los campesinos sobre sus semillas. El próximo 16 de octubre de 2018, con ocasión del día mundial de Acción en defensa de la soberanía alimentaria de los pueblos y contra las multinacionales, relanzaremos esta campaña y la acción «Adopta una semilla».

Invitamos a cada agricultor, familia campesina o comunidad a comprometerse a adoptar una variedad de semilla vegetal o animal, a convertirse en el guardián de la misma, garantizando su propagación, su reproducción y su distribución, así como a comprometerse con la defensa colectiva de sus derechos a utilizarlas, intercambiarlas, venderlas y protegerlas. De este modo, tejeremos una gran red de semillas campesinas que permitirá salvar aquellas que ahora escasean y extender la producción hacia la soberanía alimentaria de los pueblos.

Al adoptar una semilla, las familias campesinas preservan su identidad y su territorio y reafirman su modo de vida campesino. Reivindican la memoria histórica y la cultura ancestral sobre la gestión de las semillas, promoviendo una agricultura ecológica urbana y rural que reproduce el milagro de las semillas y de los alimentos más numerosos y de mejor calidad, sabor y valor nutricional.

Ninguna medida gubernamental debe limitar los derechos colectivos de los campesinos a utilizar, intercambiar y vender sus semillas. El consentimiento libre entre campesinas y campesinos debería aplicarse sin restricciones.

Sin semillas no hay agricultura, sin agricultura no hay alimentos y sin alimentos no hay pueblos.
¡Alimentamos a nuestros pueblos y construimos el movimiento para cambiar el mundo!

* Via Campesina

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Kéfir de agua, un revitalizante refresco

Ernesto Rodrigo*. LQS. Agosto 2017

Bien fermentado, el Kéfir de Agua, es una deliciosa bebida gasificada de manera natural, con un rico sabor, que bien fresquito, puede poner en jaque a cualquier buena cerveza artesana

Un fermentado que podemos preparar en casa

El Kéfir de agua es hermano del de leche, solo que se desarrolla en otro medio, el agua, en vez de leche. Al igual que en la Levadura Madre que usamos para hacer nuestro Pan, en el Kéfir de agua dominan los lactobacilos que no son más que bacterias y levaduras lácticas (como las del yogur) que si las hacemos llegar a nuestro organismo -a través del estómago- nos aportarán un montón de beneficios como regenerar nuestra flora intestinal; nos remineralizan, aportándonos los minerales de la panela, frutas frescas y deshidratadas que los lactobacilos han absorbido en la fermentación; es una bebida baja en calorías y azúcar, ya que la fructosa y sacarosa que aporta la panela es usada como alimento por las levaduras de manera que si mantenemos al menos dos días fuera de la nevera y un tercero dentro -mejor dos-, la casi totalidad de los azúcares disueltos habrán sido absorbidos en la fermentación; una vez llegan a nuestro intestino, los lactobacilos liberan pequeñas cadenas de aminoácidos que son capaces de estimular el sistema inmunitario y estimular además, la mucosa intestinal con su inmunidad innata.

Estas son sólo algunas de sus bondades, pero tiene más, por lo que vale la pena dedicar unos pocos minutos a su cultivo en casa, tarea fácil y al alcance de tod@s.

Bien fermentado, el Kéfir de Agua, es una deliciosa bebida gasificada de manera natural, con un rico sabor, que bien fresquito, puede poner en jaque a cualquier buena cerveza artesana.

Lo primero es conseguir los nódulos que activaran la fermentación. Si conocéis a alguien que los tenga, que os pase unos pocos para empezar, porque luego se van multiplicando rápidamente. A mí, siempre me los han pasado, pero supongo que habrá alguna manera de cultivarlos desde cero… que desconozco. Es posible encontrarlos en algunos Herbolarios especializados en producto fresco ecológico y por último, también podéis comprarlos por internet.

El primer día, lavaremos los nódulos que hayamos conseguido y los meteremos en un tarro de cristal limpio. Los lavaremos ligeramente en un colador con agua de manantial, sin cloro, declorada o de botella, igual que pasa cuando hacemos el Pan Integral con Levadura Madre, para no matar muchas levaduras inútilmente que se alborotan sólo de pensar en el trabajo que les espera y que con el cloro morirían. No estarán solos en el tarro, porque enseguida les acompañará la Panela (dos cucharadas soperas colmadas por litro), unos trozos de limón fresco ecológico, pasas, orejones o higos (los negros le dan un punto rojizo precioso) y por último lo llenaremos de agua de manantial dejando un par de dedos de aire. Lo removemos, cerramos y dejamos encima del banco de la cocina.

A las pocas horas, ya es evidente la fermentación. Podremos ver como suben y bajan los nódulos, así como los trozos de frutas ecológicas deshidratadas llevadas en volandas por cantidades ingentes de pequeñas burbujitas que las envuelven. Así lo tendremos 48 horas, más o menos,  fuera de la nevera y podemos abrirlo para cotillear y oír el discreto burbujeo. Cuando veamos que empiezan a subir y a bajar los nódulos y trocitos de frutas, podemos jugar poniéndole por detrás una linterna potente y disfrutar del bello espectáculo.

Pasadas las 48 horas, meteremos el tarro en la nevera, donde igual que la levadura madre del Pan, continuará fermentando. Después de un día en la nevera -mejor dos-, ya podemos colarlo y llenar las botellas que guardaremos en la nevera listo para beber. Retiraremos la fruta, separaremos y lavaremos (ligera y suavemente) los nódulos, y ¡volvemos a empezar!.

Os aseguro que vale la pena y si no es por salud, hacerlo porque es algo que podéis hacer y que sustituye a cualquier refresco que saciará vuestra sed y que podréis ofrecerlo a quienes pasen por casa.
Eligiendo ingredientes de calidad, mimando el proceso y llevando salud a nuestra boca, nos mimamos a nosotr@s mism@s, al tiempo que recuperamos nuestra soberanía para decidir lo que comemos. ¡Buen provecho!

* Molino del Villar, Agricultura Sin Venenos y Energías Renovables
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Piratas en el Pacífico

Silvia Ribeiro*. LQS. Mayo 2018

A la geoingeniería con fertilización océanica la rebautizaron siembra oceánica, ya no hablan de créditos de carbono, sino solamente de una técnica para aumentar poblaciones de peces. Antes era una solución mágica para el cambio climático, ahora es la técnica que resolverá el problema del decline de peces en los oceános…

Los piratas de la geoingeniería marina no se rinden. Aunque la fertilización oceánica está bajo moratoria en Naciones Unidas, la compañía Oceaneos –que busca hacer experimentos con esta riesgosa técnica en Chile y Perú, donde no tiene permiso de las autoridades– se presentó en 2018 en una cena de inversores de la agencia Open Angel, en Vancouver, Canadá, buscando fondos para esos experimentos contaminantes, como si fueran una simple inversión más.

Dar información falsa a comunidades, autoridades e inversores parece ser lo usual en el grupo detrás de Oceaneos. Varios de sus integrantes eran antes parte de la empresa Haida Salmon Restoration Corporation (HSRC), que en 2012 realizó el mayor experimento ilegal de fertilización oceánica en un territorio indígena en Haida Guaii, Columbia Británica, Canadá, engañando a la comunidad indígena residente. El mal afamado geoingeniero Russ George, quien antes intentó hacer el experimento en Galápagos, fue director científico de HSRC

Convencieron a la comunidad de Old Masset de aportar un millón de dólares a la empresa HSRC, con la promesa de aumentar la población de salmones con fertilización oceánica y además cobrar créditos de carbono por ello.

No les informaron, como tampoco ahora a las autoridades en Chile y Perú ni a los potenciales inversores reunidos por Open Angel, que la fertilización oceánica, por sus altos riesgos sobre ecosistemas y cadenas alimentarias marinas, está desde 2009 bajo moratoria en el Convenio de Biodiversidad (CDB) o que desde 2013 el Protocolo de Londres sobre vertidos en el mar, decidió prohibirla. En ambos casos, con excepción de experimentos a pequeña escala con fines científicos, que no permiten obtener créditos de carbono.

Cuando organizaciones de la sociedad civil denunciaron el experimento ilegal en Haida Gwaii, las autoridades ambientales de Canadá iniciaron un proceso legal de investigación, aún abierto. El experimento creó conflictos en la Nación Haida, pero cuando ésta entendió el contexto y riesgos, rechazaron al proyecto y a la empresa.

Quien gestionó el apoyo económico de la comunidad indígena a la empresa HSRC fue John Disney, actualmente parte del equipo de Oceaneos, del cual también forma parte Peter Gross, otro miembro de HSRC. El actual presidente de Oceaneos, Michael Riedijk, estaba a cargo de monetizar los créditos de carbono que generaran las actividades de fertilización oceánica de HSRC, desde su empresa Blue Carbon Solutions.

Para intentar desvincularse de ese turbio pasado, en el cual HRSC está interpelada legalmente, Oceaneos cambió nombre de empresa y actividad. A la geoingeniería con fertilización océanica la rebautizaron siembra oceánica, ya no hablan de créditos de carbono, sino solamente de una técnica para aumentar poblaciones de peces. Antes era una solución mágica para el cambio climático, ahora es la técnica que resolverá el problema del decline de peces en los oceános. No obstante, se aluden al experimento ilegal en Haida Guaii, como referencia exitosa de su tecnología.

Se presentan en Chile como Fundación de Investigación Marina Oceaneos, pero provienen de la empresa con fines de lucro Oceaneos Environmental Solutions, que posee varias patentes sobre técnicas de fertilización oceánica para secuestro de carbono.

En Perú, se presentaron directamente como empresa Oceaneos Perú S.A.C y solicitaron hacer experimentos de fertilización oceánica en los departamentos de Ica, Arequipa y Moquegua, lo cual no fue aprobado por objeciones del Instituto del Mar de Perú.

Chile y Perú son signatarios del CBD y del Convenio de Londres, que Oceaneos violará si lleva a cabo sus experimentos.

En 2017, seis institutos científicos y académicos relacionados a la investigación marina en Chile se pronunciaron firmemente contra este tipo de iniciativa, haciendo público un documento con las 10 razones principales por las que se oponen a los proyectos de fertilización oceánica con fines comerciales

Entre otras cosas, explican que los riesgos son altos y los resultados son inciertos; que no existe evidencia científica de que la fertilización con hierro aumente las poblaciones de peces (tampoco de que secuestre carbono en forma permanente); que todo el proceso de Oceaneos es turbio y parece conectado a fines de lucro, no de investigación. Entre otros riesgos, señalan el desequilibrio de la cadena alimentaria y la creación de zonas oceánicas intermedias donde faltará oxígeno, con grave afectación a la vida marina, así como el potencial surgimiento de algas tóxicas. Coincide con los estudios científicos sobre los que se basan las moratorias en Naciones Unidas.

Peter von Dassow, investigador del Instituto Milenio de Oceanografía en Chile, explica también que experimentos recientes con botellas de agua tomadas en la surgencia oceánica cerca de Coquimbo, comprobaron que la fertilización con hierro aumentó el ácido domoico, que indica la formación de algas tóxicas, algo que aumentará si se hace un experimento a escala como pretende Oceaneos. Esta biotoxina es altamente riesgosa para la vida marina y también humana si se consumen peces o moluscos que hayan ingerido esas algas.

La línea roja que une a estos piratas desde Canadá a Chile es el engaño a comunidades, autoridades y al público, con argumentos seudocientíficos, que intentan disimular su verdadero objetivo: lucrar con experimentos de geoingeniería que dañan al medio ambiente y la vida marina.

* Investigadora del Grupo ETC. Publicado en “La Jornada”

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Agricultura ecológica… y algo más

Ernesto Rodrigo*. LQS. Junio 2017

Se nos llevan la tierra para embolsarla y llenar grandes estanterías anónimas preñadas de claudicaciones ante las mal llamadas leyes del mercado

Hablar de agricultura ecológica, no es lo mismo que hablar de Agricultura local y sostenible, no es lo mismo que soberanía alimentaria, vida sana y justicia social. Una cosa es cumplir una normativa respecto a las técnicas de manejo de los cultivos sustituyendo los tratamientos convencionales de síntesis por otros no tóxicos, pero otra muy distinta, es hacerlo por el compromiso de elegir vida, defenderla valientemente, cosa que nada tiene que ver con quienes sólo ven en la producción eco, una forma de negocio, de gran negocio. Ese negocio es el que están haciendo las grandes superficies, el capitalismo verde, el que a zarpazos, está quitando el pan de la boca a muchos pequeños proyectos.

Un veterano proyecto valenciano con 19 años a sus espaldas, será otro de los que en breve cerrará sus puertas ante las dificultades de continuar. Se llama L’Hort de Carmen y dio sus primeros pasos recuperando unas tierras abandonadas en Alcácer, devolviéndoles la fertilidad con mucho trabajo, ilusión y responsabilidad, apostando no sólo por una agricultura sin venenos, sino por una agricultura justa y responsable en todos y cada unos de los procesos en los que han intervenido sus manos, donde las relaciones con las personas han sido un reflejo de las relaciones que han mantenido con cada puñado de tierra trabajada. No es justo, no. Se nos llevan la tierra para embolsarla y llenar grandes estanterías anónimas preñadas de claudicaciones ante las mal llamadas leyes del mercado. Casi dos décadas dedicadas pacientemente a enseñar a quienes consumen, que la calidad de los alimentos consiste en darnos salud, que no es sensato alimentarnos con venenos, que no es posible dar vida, matando vida, ahora se estampan contra el muro de la especulación y de la inconsciencia.

Nuestra elección a la hora de llenar la cesta, es la que marca la diferencia entre dar vida a estos insustituibles pequeños proyectos o a que muchos de ellos, se vean obligados a abandonar sus sueños. Tu compra para ellos es decisiva. Tu compra para las grandes superficies es una más, que se mezclará con las sucias monedas ganadas vendiendo basura. Basura que poner, basura que comer, basura para un mundo de basura, basura para seguir corriendo, no sea que paremos y nos planteemos por qué, por qué tenemos que abandonar nuestros sueños, por qué resignarse a acabar con el planeta, por qué des-cuidarnos?.

Brindo por la gente buena de L’Hort de Carmen! y os deseo, compañer@s, buen camino.

* Molino del Villar, Agricultura Sin Venenos y Energías Renovables
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La UE prohíbe varios pesticidas agrícolas recomendados por las autoridades en España

Miguel Jara*. LQS. Mayo 2018

En nuestro país, todos esos pesticidas, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son o han sido recomendados por los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria química y farmacéutica que fabrica dichos “fitosanitarios”

La Unión Europea prohibió hace unos días el uso al aire libre de tres pesticidas muy usados en la agricultura y por tanto en nuestras gastronomías pues una parte de sus residuos nos los comemos. Se trata de imidacloprid y clotianidina, fabricados por Bayer y tiametoxam, de la compañía Syngenta. Las abejas (y otros insectos polinizadores) lo agradecerán pues tendrán menos problemas para hacernos gratis el trabajo de fecundar plantas. Las personas y el medio natural también.

El imidacloprid es uno de los insecticidas más empleados en el mundo. En 2010 se fabricaron unas 20.000 toneladas de sustancia activa. Los daños que provocan en las poblaciones de abejas los productos ahora prohibidos están bien documentados desde el punto de vista científico.

Se estima que tres tercios de los alimentos en Europa dependen de la polinización y la UE es el segundo mayor productor de miel del mundo. Pero la población de abejas no ha dejado de caer en los últimos años, incluso hasta el 50% en algunos países.

El problema viene de lejos en el tiempo. Estos mismos productos químicos tóxicos fueron suspendidos cautelarmente en 2003 en Francia por ser especialmente perjudiciales para las abejas y han sido prohibidos en 2008 en Alemania, Eslovenia e Italia por ser los responsables de la muerte masiva de los polinizadores silvestres.

Debido a las preocupantes cifras, en 2013, el ejecutivo europeo ya aplicó medidas restrictivas al uso de las tres sustancias ahora señaladas. Se vetaron en cultivos como el maíz, el girasol, las semillas de aceite de colza, el trigo, la cebada y la avena, aunque se permitió que siguieran empleándose en los que se cosechan antes de la floración o no atraen tanto las abejas, como la patata o la remolacha azucarera.

En España se utilizan en la actualidad pesticidas de acción neurotóxica, aparte de los prohibidos hay otros: acetamiprid, tiacloprid, nitempiran y el spinosad. Y se usan en muchas ocasiones sin control. Son insecticidas que poseen efectos colaterales muy graves ya que además de ser potencialmente peligrosos para la salud atacan también a los insectos polinizadores, indispensables (¿qué ser vivo no lo es por el mero hecho de serlo?) para mantener la biodiversidad.

Por ello, estos tóxicos están relacionados también con la desaparición de las abejas. De hecho, los correspondientes registros oficiales expresan textualmente su peligrosidad para abejas y artrópodos beneficiosos.

En nuestro país, todos esos pesticidas, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son o han sido recomendados por los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria química y farmacéutica que fabrica dichos “fitosanitarios”.

No obstante el lobby químico-farmacéutico tiene acceso directo e influye de manera determinantes en las administraciones públicas desde hace años. En Galicia, por ejemplo, estos neurotóxicos son utilizados de manera generalizada y principalmente en la semilla del maíz, contaminando la planta por dentro cuando ésta germina.

Otra aplicación muy extendida y que hace que el insecticida viaje largas distancias, es la fumigación de eucaliptos contra una de las plagas de este árbol y cuyo uso fue difundido y promocionado por la Estación Fitopatolóxica de O Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra y publicado en una revista de Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

En Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, País Vasco, La Rioja y Navarra, la mayor parte de la remolacha azucarera cosechada posee en su semilla varios insecticidas neurotóxicos entre los que está el ya prohibido imidacloprid, recomendado su uso durante años por asociaciones profesionales del sector y por varios artículos técnicos publicados en la revista de Sanidad Vegetal del antiguo Ministerio de Medio Ambiente.

En cuanto a la plantación de olivos en Cataluña, País Vasco, La Rioja, Aragón, Madrid, Baleares, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Andalucía, C. Valenciana y Canarias, estos son fumigados por medios aéreos con imidacloprid y otros insecticidas diseminando el tóxico en grandes áreas.

El uso de imidacloprid para estas fumigaciones es recomendado por los técnicos oficiales de la Junta de Extremadura, de la de Murcia y la Junta de Castilla-La Mancha, haciendo así publicidad gratuita a estos pesticidas.

Finalmente España se ha manifestado a favor del veto. Como explica El Mundo:
La decisión contó con el apoyo de 16 países (entre ellos España, Francia, Alemania y Reino Unido) y la oposición de Rumanía, Hungría, República Checa y Dinamarca. Un centenar de organizaciones enviaron esta semana [por la semana pasada] una carta abierta a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, en la que solicitaban el respaldo de España para ampliar las restricciones en la sesión.
Nuestro país, que votó a favor de la propuesta de prohibir estas tres sustancias, no decidió su posición hasta última hora de la mañana ya que, según informaron fuentes diplomáticas a Efe, existía preocupación sobre cómo conseguir el equilibrio entre la protección del ecosistema y, a la vez, de la industria del azúcar y remolacha española, principales usuarios de estos componentes”.

* Miguel Jara, escritor y periodista independiente. Especializado en la investigación de temas relacionados con la salud y la ecología, autor de varios libros sobre esta temática. Esta nota esta acopiada de su blog: http://www.migueljara.com/

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De la tierra fértil a la mesa

La Garbancita Ecológica*. LQS. Abril 2018

La Agroecología revaloriza la cultura y los valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada

Erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición a partir de la Agroecología y el Consumo responsable

El Libre Comercio Global de Alimentos, en manos de un puñado de multinacionales, convierte la Agricultura en una rama de la Industria e impone –con la violencia competitiva de los más fuertes- una constante reducción de los precios en origen a agricultores y ganaderos. Las grandes corporaciones alimentarias, amparadas por las instituciones del capitalismo internacional (BM, FMI, UE, OMC, y Acuerdos multilaterales), con el consentimiento y complicidad de los estados, externalizan los costes sociales, ecológicos, ambientales, culturales, sanitarios, demográficos, territoriales y en derechos humanos asociados a la especulación alimentaria.

El actual desorden alimentario es consecuencia de una aberración fundacional: tratar la producción, circulación y consumo de alimentos como una actividad exclusivamente económica que produce y vende mercancías alimentarias competitivas y rentables, cuando, en realidad, se trata de una actividad social y económica para garantizar el derecho fundamental a una alimentación saludable, suficiente y sostenible.

Desde el enfoque del libre mercado, la modernización de la producción agraria emplea masivamente fertilizantes, pesticidas y otros productos químicos de síntesis, organismos genéticamente modificados (OGMs), antibióticos y cualquier sustancia o procedimiento –por peligroso que sea- que aumente la productividad de la tierra, las semillas y los animales.

Esta modernización productivista depredadora y biocida, consume más energía de la que produce y trabaja en contra de los procesos y tiempos naturales de fermentación, fertilidad y maduración. Impide cerrar el ciclo de energía y nutrientes para el suelo procedentes de los residuos de alimentos, cultivos y ganado. Y se presenta como garante del progreso, la lucha contra el hambre y el pacífico desarrollo de las naciones a través del libre comercio. Sin embargo, es una maquinaria de calentamiento global, destrucción de la biodiversidad, la fertilidad de la tierra y su capacidad para enfrentar las plagas y el cambio climático que proliferan con la producción a gran escala y la distribución mundial. Cuanto más avanza crea más hambre, obesidad, enfermedades alimentarias, provoca despoblación del campo, migraciones forzosas, megalópolis inviables, pobreza y exclusión.

La producción campesina que aún no ha sucumbido a la lógica de la industrialización y la mercantilización es intensiva en mano de obra, detiene el despoblamiento rural y la emigración a las ciudades, cultiva a favor de la naturaleza, proporciona alimentos para la población cercana, parte de los conocimientos agroganaderos tradicionales (rotación, variedades locales, recolección en punto óptimo de maduración, cultivos de temporada, tecnologías respetuosas con los procesos y tiempos biológicos y devuelve los residuos orgánicos al suelo) contribuyendo a la fertilidad de la tierra, el ahorro de agua, la reducción de la huella de carbono y la resiliencia frente al cambio climático. La distribución agroecológica y el consumo responsable se basan en la cercanía, el menor número de intermediarios posibles, el fomento de cultura nutricional y la pequeña industria transformadora que optimice el aprovechamiento de los cultivos de temporada y el comercio justo para productor@s y consumidor@s.

La Agroecología revaloriza la cultura y los valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada.

Con el libre comercio de alimentos, cada eslabón de la cadena alimentaria sufre –pero también reproduce- la lógica depredadora y autodestructiva del comercio global de alimentos. Para la Agroecología y el Consumo Responsable, la producción debe tener en cuenta las necesidades de la distribución y el consumo y, estos últimos, las necesidades de la producción. La Producción Agroecológica no puede prosperar sin la transformación del consumismo individualista en consumo responsable y sin una distribución propia frente a la gran distribución que impone su ley a productor@s y consumidor@s.

La Agroecología es el principal instrumento para luchar contra el hambre, garantizar que nuestros sistemas alimentarios sean sostenibles y nutritivos y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Día de las luchas campesinas, 17 de abril, es también el día de las luchas de l@s consumidor@s responsables y de las mujeres que, en una lucha común por la igualdad, protagonizan la defensa de la salud, los cuidados y la tierra, protegiendo las semillas, el agua y los bosques de su privatización por parte de las multinacionales.

Campesin@s, consumidor@s y mujeres cooperamos para impulsar cultura alimentaria, crecer en salud, cerrar la brecha metabólica entre el campo y la ciudad y crear redes de comercialización desde la responsabilidad compartida y la cooperación de todos los actores (productor@s, transportistas, logistas, distribuidores, cociner@s, nutricionistas, educador@s, familias y, sobre todo, la escuela). Desde la semilla y la tierra fértil a la mesa (familiar, escolar, colectiva o institucional), necesitamos construir nuevos circuitos basados en economía social, respeto al bien común, ecofeminismo, justicia, igualdad, seguridad y soberanía alimentarias para las personas y los pueblos.

* Comunicado del Consejo Rector de La Garbancita Ecológica

Los colectivos y organizaciones que quieran adherirse a este a este comunicado, pueden enviar su firma a lacestabasica(arroba)lagarbancitaecologica.org

La ciencia transgénica y Monsanto-Bayer

Silvia Ribeiro*. LQS. Abril 2018

No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios para evitar el dominio del mercado, una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas condiciones de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (1)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (2), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Notas:
1.- ¿Todo se reduce a controlar el Big Data?
2.- UNAM, 11-13 abril: Los alimentos transgénicos a debate
*.- Investigadora del Grupo ETC. Publicado en “La Jornada”