Emisiones imposibles

Grain – IATP. LQS. Agosto 2018

Para evitar la catástrofe climática, debemos reducir la producción y el consumo de carne y productos lácteos en países superproductores y superconsumidores, en las poblaciones opulentas en todo el mundo, y al mismo tiempo apoyar la transición hacia la agroecología

Las más grandes compañías de cárnicos y de lácteos del mundo podrían superar a Exxon, Shell y BP como los contaminadores climáticos más grandes del mundo en los próximos decenios. En un momento en que el planeta debe reducir drásticamente sus emisiones de gases con efecto de invernadero (GEI), estas corporaciones gigantes de las proteínas animales globales están impulsando el consumo mediante el aumento de la producción y las exportaciones.

GRAIN y el IATP examinaron las 35 compañías más grandes del mundo y encontraron que la mayoría de ellas no está reportando los datos de sus emisiones de GEI y pocas se han fijado metas con el fin de reducir sus emisiones totales. Necesitamos con urgencia construir sistemas alimentarios que satisfagan las necesidades del planeta, los agricultores y los consumidores. Para hacerlo, debemos romper el poder de los grandes conglomerados productores de carne y lácteos, y lograr que rindan cuentas por su inmensa huella climática.

Leer informe completo:
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Bélgica: paralizan nueva playa naturista

Redacción. LQS. Julio 2018

La única playa nudista con la que hoy cuenta el país, Bredene, es demasiado pequeña para tanta gente, 1.000 personas son demasiadas para un terreno de 400 metros

Paralizada una playa nudista por temor a que «actividades secundarias» asuste a las aves. Los animalistas sostienen que lestas actividades en las dunas ahuyentarían a una rara especie de alondra que anida allí.

Nudistas contra animalistas. En Bélgica ambos colectivos andan a la greña por culpa de una playa naturista. La federación belga de nudismo quiere abrir una segunda playa en el país para que la gente se bañe en cueros pero una asociación animalista ha bloqueado de momento su apertura con el siguiente argumento: «las actividades secundarias» de los bañistas entre las dunas serían una amenaza para una rara especie de alondra que anida allí.

Según publica The Guardian, los intentos de obtener el estatus de «naturista» para una playa tranquila cerca de Westende, a unos 12 kilómetros al sur de la popular localidad de Ostende, se han dado de bruces con las objeciones que ha puesto un grupo ecologista, que asegura que la actividad sexual que puede haber en esa playa podría ahuyentar a la alondra crestada (Galerida cristata) propia del lugar, que tiene un penacho de plumas en la cabeza que se eriza durante el cortejo.

La agencia flamenca para la naturaleza y el bosque informó al ministro de Medio Ambiente, Joke Schauvliege, que la alondra se alarmaría por la actividad humana y huiría de la playa. Y no solo eso, la misma organización teme que las propias dunas puedan acabar perjudicadas por dichas «actividades secundarias».

Galerida cristata, la especie de alondra que anida en la playa de Westende

Los ‘verdaderos’ naturistas

El presidente de la federación belga de naturismo, Koen Meulemans, ha querido poner distancias para que no se confundan a las personas verdaderamente naturistas: «Nosotros también lamentamos este comportamiento, que no tiene nada que ver con el naturismo. Estos no son auténticos naturistas para nosotros».

Dicha federación tiene actualmente 8.200 miembros repartidos en 17 clubs y, según Meulemans, la única playa nudista con la que hoy cuenta el país, Bredene, es demasiado pequeña para tanta gente: «1.000 personas son demasiadas para un terreno de 400 metros», se queja. Y zanja: «Según las encuestas, casi medio millón de belgas a veces realizan actividades nudistas: van a playas nudistas, cámpings nudistas o visitan regularmente saunas nudistas. Naturismo es litaralmente desabrocharse. Los que dejan su ropa dejan el teléfono móvil y el trabajo detrás de ellos. Es la llamada de volver a la naturaleza».

Notas relacionadas: Naturismo – LoQueSomos

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Piratas en el Pacífico

Silvia Ribeiro*. LQS. Mayo 2018

A la geoingeniería con fertilización océanica la rebautizaron siembra oceánica, ya no hablan de créditos de carbono, sino solamente de una técnica para aumentar poblaciones de peces. Antes era una solución mágica para el cambio climático, ahora es la técnica que resolverá el problema del decline de peces en los oceános…

Los piratas de la geoingeniería marina no se rinden. Aunque la fertilización oceánica está bajo moratoria en Naciones Unidas, la compañía Oceaneos –que busca hacer experimentos con esta riesgosa técnica en Chile y Perú, donde no tiene permiso de las autoridades– se presentó en 2018 en una cena de inversores de la agencia Open Angel, en Vancouver, Canadá, buscando fondos para esos experimentos contaminantes, como si fueran una simple inversión más.

Dar información falsa a comunidades, autoridades e inversores parece ser lo usual en el grupo detrás de Oceaneos. Varios de sus integrantes eran antes parte de la empresa Haida Salmon Restoration Corporation (HSRC), que en 2012 realizó el mayor experimento ilegal de fertilización oceánica en un territorio indígena en Haida Guaii, Columbia Británica, Canadá, engañando a la comunidad indígena residente. El mal afamado geoingeniero Russ George, quien antes intentó hacer el experimento en Galápagos, fue director científico de HSRC

Convencieron a la comunidad de Old Masset de aportar un millón de dólares a la empresa HSRC, con la promesa de aumentar la población de salmones con fertilización oceánica y además cobrar créditos de carbono por ello.

No les informaron, como tampoco ahora a las autoridades en Chile y Perú ni a los potenciales inversores reunidos por Open Angel, que la fertilización oceánica, por sus altos riesgos sobre ecosistemas y cadenas alimentarias marinas, está desde 2009 bajo moratoria en el Convenio de Biodiversidad (CDB) o que desde 2013 el Protocolo de Londres sobre vertidos en el mar, decidió prohibirla. En ambos casos, con excepción de experimentos a pequeña escala con fines científicos, que no permiten obtener créditos de carbono.

Cuando organizaciones de la sociedad civil denunciaron el experimento ilegal en Haida Gwaii, las autoridades ambientales de Canadá iniciaron un proceso legal de investigación, aún abierto. El experimento creó conflictos en la Nación Haida, pero cuando ésta entendió el contexto y riesgos, rechazaron al proyecto y a la empresa.

Quien gestionó el apoyo económico de la comunidad indígena a la empresa HSRC fue John Disney, actualmente parte del equipo de Oceaneos, del cual también forma parte Peter Gross, otro miembro de HSRC. El actual presidente de Oceaneos, Michael Riedijk, estaba a cargo de monetizar los créditos de carbono que generaran las actividades de fertilización oceánica de HSRC, desde su empresa Blue Carbon Solutions.

Para intentar desvincularse de ese turbio pasado, en el cual HRSC está interpelada legalmente, Oceaneos cambió nombre de empresa y actividad. A la geoingeniería con fertilización océanica la rebautizaron siembra oceánica, ya no hablan de créditos de carbono, sino solamente de una técnica para aumentar poblaciones de peces. Antes era una solución mágica para el cambio climático, ahora es la técnica que resolverá el problema del decline de peces en los oceános. No obstante, se aluden al experimento ilegal en Haida Guaii, como referencia exitosa de su tecnología.

Se presentan en Chile como Fundación de Investigación Marina Oceaneos, pero provienen de la empresa con fines de lucro Oceaneos Environmental Solutions, que posee varias patentes sobre técnicas de fertilización oceánica para secuestro de carbono.

En Perú, se presentaron directamente como empresa Oceaneos Perú S.A.C y solicitaron hacer experimentos de fertilización oceánica en los departamentos de Ica, Arequipa y Moquegua, lo cual no fue aprobado por objeciones del Instituto del Mar de Perú.

Chile y Perú son signatarios del CBD y del Convenio de Londres, que Oceaneos violará si lleva a cabo sus experimentos.

En 2017, seis institutos científicos y académicos relacionados a la investigación marina en Chile se pronunciaron firmemente contra este tipo de iniciativa, haciendo público un documento con las 10 razones principales por las que se oponen a los proyectos de fertilización oceánica con fines comerciales

Entre otras cosas, explican que los riesgos son altos y los resultados son inciertos; que no existe evidencia científica de que la fertilización con hierro aumente las poblaciones de peces (tampoco de que secuestre carbono en forma permanente); que todo el proceso de Oceaneos es turbio y parece conectado a fines de lucro, no de investigación. Entre otros riesgos, señalan el desequilibrio de la cadena alimentaria y la creación de zonas oceánicas intermedias donde faltará oxígeno, con grave afectación a la vida marina, así como el potencial surgimiento de algas tóxicas. Coincide con los estudios científicos sobre los que se basan las moratorias en Naciones Unidas.

Peter von Dassow, investigador del Instituto Milenio de Oceanografía en Chile, explica también que experimentos recientes con botellas de agua tomadas en la surgencia oceánica cerca de Coquimbo, comprobaron que la fertilización con hierro aumentó el ácido domoico, que indica la formación de algas tóxicas, algo que aumentará si se hace un experimento a escala como pretende Oceaneos. Esta biotoxina es altamente riesgosa para la vida marina y también humana si se consumen peces o moluscos que hayan ingerido esas algas.

La línea roja que une a estos piratas desde Canadá a Chile es el engaño a comunidades, autoridades y al público, con argumentos seudocientíficos, que intentan disimular su verdadero objetivo: lucrar con experimentos de geoingeniería que dañan al medio ambiente y la vida marina.

* Investigadora del Grupo ETC. Publicado en “La Jornada”

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Agricultura ecológica… y algo más

Ernesto Rodrigo*. LQS. Junio 2017

Se nos llevan la tierra para embolsarla y llenar grandes estanterías anónimas preñadas de claudicaciones ante las mal llamadas leyes del mercado

Hablar de agricultura ecológica, no es lo mismo que hablar de Agricultura local y sostenible, no es lo mismo que soberanía alimentaria, vida sana y justicia social. Una cosa es cumplir una normativa respecto a las técnicas de manejo de los cultivos sustituyendo los tratamientos convencionales de síntesis por otros no tóxicos, pero otra muy distinta, es hacerlo por el compromiso de elegir vida, defenderla valientemente, cosa que nada tiene que ver con quienes sólo ven en la producción eco, una forma de negocio, de gran negocio. Ese negocio es el que están haciendo las grandes superficies, el capitalismo verde, el que a zarpazos, está quitando el pan de la boca a muchos pequeños proyectos.

Un veterano proyecto valenciano con 19 años a sus espaldas, será otro de los que en breve cerrará sus puertas ante las dificultades de continuar. Se llama L’Hort de Carmen y dio sus primeros pasos recuperando unas tierras abandonadas en Alcácer, devolviéndoles la fertilidad con mucho trabajo, ilusión y responsabilidad, apostando no sólo por una agricultura sin venenos, sino por una agricultura justa y responsable en todos y cada unos de los procesos en los que han intervenido sus manos, donde las relaciones con las personas han sido un reflejo de las relaciones que han mantenido con cada puñado de tierra trabajada. No es justo, no. Se nos llevan la tierra para embolsarla y llenar grandes estanterías anónimas preñadas de claudicaciones ante las mal llamadas leyes del mercado. Casi dos décadas dedicadas pacientemente a enseñar a quienes consumen, que la calidad de los alimentos consiste en darnos salud, que no es sensato alimentarnos con venenos, que no es posible dar vida, matando vida, ahora se estampan contra el muro de la especulación y de la inconsciencia.

Nuestra elección a la hora de llenar la cesta, es la que marca la diferencia entre dar vida a estos insustituibles pequeños proyectos o a que muchos de ellos, se vean obligados a abandonar sus sueños. Tu compra para ellos es decisiva. Tu compra para las grandes superficies es una más, que se mezclará con las sucias monedas ganadas vendiendo basura. Basura que poner, basura que comer, basura para un mundo de basura, basura para seguir corriendo, no sea que paremos y nos planteemos por qué, por qué tenemos que abandonar nuestros sueños, por qué resignarse a acabar con el planeta, por qué des-cuidarnos?.

Brindo por la gente buena de L’Hort de Carmen! y os deseo, compañer@s, buen camino.

* Molino del Villar, Agricultura Sin Venenos y Energías Renovables
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Impactos invisibles de la era digital

Silvia Ribeiro*. LQS. Mayo 2018

La infraestructura digital y de telecomunicaciones ya instalada es muy desigual. Mientras en la mayoría de países de África y otros países del Sur global no llega a 20 por ciento de acceso de la población, en América del Norte supera 90 por ciento

Cuando pensamos en la era digital, probablemente lo primero que acude a la mente son computadoras, teléfonos móviles y otros elementos obvios de lo que se ha dado en llamar TIC: tecnologías de información y comunicación. Parece algo «etéreo», pero en realidad conlleva enormes impactos ambientales y energéticos.

Además, la industria digital va mucho más allá de esas primeras imágenes. Es una de las bases fundamentales del tsunami tecnológico que ya está sobre nosotros, pero que difícilmente percibimos en todas sus dimensiones. Entre ellas, por ejemplo, el rápido avance del «Internet de las cosas», que se propone sustituir al comercio convencional –incluyendo hasta la compra semanal de los hogares–; la tecnología digital que mueve los mercados financieros; las transacciones y monedas digitales; la digitalización de la agricultura, con el uso de autómatas, drones, satélites, sensores y big data; la optogenética que propone manipular seres vivos a distancia; la omnipresencia de cámaras y sensores que se comunican con gigantescas bases de datos, que pueden incluir hasta nuestros datos genómicos; el «Internet de los cuerpos», con la digitalización de la medicina y las nuevas biotecnologías, y el avance de la inteligencia artificial que subyace a todo ello. Todas son áreas de fuertes impactos –escasamente comprendidos por la sociedad– y la lista apenas comienza.

Uno de los aspectos más pesados y a la vez «invisibles» de la era digital, es que contrariamente a lo que se podría pensar, los impactos materiales, en el medio ambiente, en recursos y demanda de energía son enormes. Jim Thomas, codirector del Grupo ETC, ejemplifica esto en tres sectores: el iceberg de la infraestructura digital, la demanda de almacenamiento de datos y la voraz demanda energética del uso de las plataformas digitales.

La infraestructura digital y de telecomunicaciones ya instalada es muy desigual. Mientras en la mayoría de países de África y otros países del Sur global no llega a 20 por ciento de acceso de la población, en América del Norte supera 90 por ciento. En conjunto, constituye lo que Benjamin Bratton llama «la mayor construcción accidental de infraestructura que la humanidad haya hecho jamás». Es decir, la infraestructura está conectada –o pretende estarlo– a todos los rincones del planeta, pero nunca se han tomado decisiones de conjunto sobre ésta, sus múltiples implicaciones e impactos. La mayor parte de la discusión global al respecto, a menudo promovida por empresas de telecomunicación y big data, es sobre supuestos aspectos de equidad («todos deben tener derecho de acceder a la red»), y por tanto lo que plantean es que los gobiernos o agencias de apoyo al desarrollo deben construir y pagar por la infraestructura donde no la hay, y en muchos casos le dan prioridad frente a otras necesidades. Lo que en general no se nombra es que la expansión de la infraestructura digital implica, entre otras cosas, aumentar la red de radiación electromagnética a todas partes, que tiene efectos negativos graves, pero poco estudiados, sobre la salud y la biodiversidad. Es, además, un motor de conflictos para extraer los materiales necesarios para construir teléfonos celulares y otros aparatos de trasmisión y recepción.

Paralelamente, el almacenamiento de toda la información digital generada en el planeta se estimó para 2016 en 16.1 zettabytes (un zettabyte es un billón de gigabytes). Para 2025, se calcula que se requerirán 163 zettabytes, 10 veces más (IDC).

Para hacer la cifra un poco más tangible, serían unos 16 mil millones de dispositivos de almacenamiento, aproximadamente dos discos duros de alta capacidad por cada persona en el planeta. Esto requiere una cantidad gigante de materiales, que incluyen minería de muchos elementos, incluyendo raros y escasos, la producción masiva de químicos sintéticos (y basura tóxica) y una enorme cantidad de energía para extracción, fabricación, distribución y uso, incluyendo la operación y ventilación de los dispositivos, etcétera.

Los requerimientos energéticos son a menudo invisibilizados, porque se supone que la digitalización demandaría menos energía que otras actividades, lo cual podría suceder en algunos casos. No obstante, uno de los ejemplos más contundentes de lo contrario es el uso de monedas digitales como el bitcoin. Según datos recientes, una simple transacción en bitcoin, requiere la misma cantidad de energía que usa una casa promedio en Estados Unidos ¡durante dos semanas! (Digiconomist.net)

Estos son algunos ejemplos de los impactos que en general no se consideran. Todos ellos implican además efectos devastadores sobre las comunidades y poblaciones de donde se extraen los recursos, además de las consecuencias sobre la salud de usuarios y quienes están cerca de las líneas y torres de trasmisión, así como sobre fauna, vegetación y biodiversidad.

La tremenda demanda de energía de la infraestructura y operación digital se suma a los factores principales causantes del cambio climático. Por todo ello es necesario que desde las bases de la sociedad asumamos el análisis y evaluación múltiple de los desarrollos tecnológicos, incorporando todos sus aspectos, no solamente los que las industrias quieren vendernos.

* Investigadora del Grupo ETC. Publicado en “La Jornada”

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La UE prohíbe varios pesticidas agrícolas recomendados por las autoridades en España

Miguel Jara*. LQS. Mayo 2018

En nuestro país, todos esos pesticidas, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son o han sido recomendados por los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria química y farmacéutica que fabrica dichos “fitosanitarios”

La Unión Europea prohibió hace unos días el uso al aire libre de tres pesticidas muy usados en la agricultura y por tanto en nuestras gastronomías pues una parte de sus residuos nos los comemos. Se trata de imidacloprid y clotianidina, fabricados por Bayer y tiametoxam, de la compañía Syngenta. Las abejas (y otros insectos polinizadores) lo agradecerán pues tendrán menos problemas para hacernos gratis el trabajo de fecundar plantas. Las personas y el medio natural también.

El imidacloprid es uno de los insecticidas más empleados en el mundo. En 2010 se fabricaron unas 20.000 toneladas de sustancia activa. Los daños que provocan en las poblaciones de abejas los productos ahora prohibidos están bien documentados desde el punto de vista científico.

Se estima que tres tercios de los alimentos en Europa dependen de la polinización y la UE es el segundo mayor productor de miel del mundo. Pero la población de abejas no ha dejado de caer en los últimos años, incluso hasta el 50% en algunos países.

El problema viene de lejos en el tiempo. Estos mismos productos químicos tóxicos fueron suspendidos cautelarmente en 2003 en Francia por ser especialmente perjudiciales para las abejas y han sido prohibidos en 2008 en Alemania, Eslovenia e Italia por ser los responsables de la muerte masiva de los polinizadores silvestres.

Debido a las preocupantes cifras, en 2013, el ejecutivo europeo ya aplicó medidas restrictivas al uso de las tres sustancias ahora señaladas. Se vetaron en cultivos como el maíz, el girasol, las semillas de aceite de colza, el trigo, la cebada y la avena, aunque se permitió que siguieran empleándose en los que se cosechan antes de la floración o no atraen tanto las abejas, como la patata o la remolacha azucarera.

En España se utilizan en la actualidad pesticidas de acción neurotóxica, aparte de los prohibidos hay otros: acetamiprid, tiacloprid, nitempiran y el spinosad. Y se usan en muchas ocasiones sin control. Son insecticidas que poseen efectos colaterales muy graves ya que además de ser potencialmente peligrosos para la salud atacan también a los insectos polinizadores, indispensables (¿qué ser vivo no lo es por el mero hecho de serlo?) para mantener la biodiversidad.

Por ello, estos tóxicos están relacionados también con la desaparición de las abejas. De hecho, los correspondientes registros oficiales expresan textualmente su peligrosidad para abejas y artrópodos beneficiosos.

En nuestro país, todos esos pesticidas, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son o han sido recomendados por los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria química y farmacéutica que fabrica dichos “fitosanitarios”.

No obstante el lobby químico-farmacéutico tiene acceso directo e influye de manera determinantes en las administraciones públicas desde hace años. En Galicia, por ejemplo, estos neurotóxicos son utilizados de manera generalizada y principalmente en la semilla del maíz, contaminando la planta por dentro cuando ésta germina.

Otra aplicación muy extendida y que hace que el insecticida viaje largas distancias, es la fumigación de eucaliptos contra una de las plagas de este árbol y cuyo uso fue difundido y promocionado por la Estación Fitopatolóxica de O Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra y publicado en una revista de Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

En Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, País Vasco, La Rioja y Navarra, la mayor parte de la remolacha azucarera cosechada posee en su semilla varios insecticidas neurotóxicos entre los que está el ya prohibido imidacloprid, recomendado su uso durante años por asociaciones profesionales del sector y por varios artículos técnicos publicados en la revista de Sanidad Vegetal del antiguo Ministerio de Medio Ambiente.

En cuanto a la plantación de olivos en Cataluña, País Vasco, La Rioja, Aragón, Madrid, Baleares, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Andalucía, C. Valenciana y Canarias, estos son fumigados por medios aéreos con imidacloprid y otros insecticidas diseminando el tóxico en grandes áreas.

El uso de imidacloprid para estas fumigaciones es recomendado por los técnicos oficiales de la Junta de Extremadura, de la de Murcia y la Junta de Castilla-La Mancha, haciendo así publicidad gratuita a estos pesticidas.

Finalmente España se ha manifestado a favor del veto. Como explica El Mundo:
La decisión contó con el apoyo de 16 países (entre ellos España, Francia, Alemania y Reino Unido) y la oposición de Rumanía, Hungría, República Checa y Dinamarca. Un centenar de organizaciones enviaron esta semana [por la semana pasada] una carta abierta a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, en la que solicitaban el respaldo de España para ampliar las restricciones en la sesión.
Nuestro país, que votó a favor de la propuesta de prohibir estas tres sustancias, no decidió su posición hasta última hora de la mañana ya que, según informaron fuentes diplomáticas a Efe, existía preocupación sobre cómo conseguir el equilibrio entre la protección del ecosistema y, a la vez, de la industria del azúcar y remolacha española, principales usuarios de estos componentes”.

* Miguel Jara, escritor y periodista independiente. Especializado en la investigación de temas relacionados con la salud y la ecología, autor de varios libros sobre esta temática. Esta nota esta acopiada de su blog: http://www.migueljara.com/

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De la tierra fértil a la mesa

La Garbancita Ecológica*. LQS. Abril 2018

La Agroecología revaloriza la cultura y los valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada

Erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición a partir de la Agroecología y el Consumo responsable

El Libre Comercio Global de Alimentos, en manos de un puñado de multinacionales, convierte la Agricultura en una rama de la Industria e impone –con la violencia competitiva de los más fuertes- una constante reducción de los precios en origen a agricultores y ganaderos. Las grandes corporaciones alimentarias, amparadas por las instituciones del capitalismo internacional (BM, FMI, UE, OMC, y Acuerdos multilaterales), con el consentimiento y complicidad de los estados, externalizan los costes sociales, ecológicos, ambientales, culturales, sanitarios, demográficos, territoriales y en derechos humanos asociados a la especulación alimentaria.

El actual desorden alimentario es consecuencia de una aberración fundacional: tratar la producción, circulación y consumo de alimentos como una actividad exclusivamente económica que produce y vende mercancías alimentarias competitivas y rentables, cuando, en realidad, se trata de una actividad social y económica para garantizar el derecho fundamental a una alimentación saludable, suficiente y sostenible.

Desde el enfoque del libre mercado, la modernización de la producción agraria emplea masivamente fertilizantes, pesticidas y otros productos químicos de síntesis, organismos genéticamente modificados (OGMs), antibióticos y cualquier sustancia o procedimiento –por peligroso que sea- que aumente la productividad de la tierra, las semillas y los animales.

Esta modernización productivista depredadora y biocida, consume más energía de la que produce y trabaja en contra de los procesos y tiempos naturales de fermentación, fertilidad y maduración. Impide cerrar el ciclo de energía y nutrientes para el suelo procedentes de los residuos de alimentos, cultivos y ganado. Y se presenta como garante del progreso, la lucha contra el hambre y el pacífico desarrollo de las naciones a través del libre comercio. Sin embargo, es una maquinaria de calentamiento global, destrucción de la biodiversidad, la fertilidad de la tierra y su capacidad para enfrentar las plagas y el cambio climático que proliferan con la producción a gran escala y la distribución mundial. Cuanto más avanza crea más hambre, obesidad, enfermedades alimentarias, provoca despoblación del campo, migraciones forzosas, megalópolis inviables, pobreza y exclusión.

La producción campesina que aún no ha sucumbido a la lógica de la industrialización y la mercantilización es intensiva en mano de obra, detiene el despoblamiento rural y la emigración a las ciudades, cultiva a favor de la naturaleza, proporciona alimentos para la población cercana, parte de los conocimientos agroganaderos tradicionales (rotación, variedades locales, recolección en punto óptimo de maduración, cultivos de temporada, tecnologías respetuosas con los procesos y tiempos biológicos y devuelve los residuos orgánicos al suelo) contribuyendo a la fertilidad de la tierra, el ahorro de agua, la reducción de la huella de carbono y la resiliencia frente al cambio climático. La distribución agroecológica y el consumo responsable se basan en la cercanía, el menor número de intermediarios posibles, el fomento de cultura nutricional y la pequeña industria transformadora que optimice el aprovechamiento de los cultivos de temporada y el comercio justo para productor@s y consumidor@s.

La Agroecología revaloriza la cultura y los valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de la alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada.

Con el libre comercio de alimentos, cada eslabón de la cadena alimentaria sufre –pero también reproduce- la lógica depredadora y autodestructiva del comercio global de alimentos. Para la Agroecología y el Consumo Responsable, la producción debe tener en cuenta las necesidades de la distribución y el consumo y, estos últimos, las necesidades de la producción. La Producción Agroecológica no puede prosperar sin la transformación del consumismo individualista en consumo responsable y sin una distribución propia frente a la gran distribución que impone su ley a productor@s y consumidor@s.

La Agroecología es el principal instrumento para luchar contra el hambre, garantizar que nuestros sistemas alimentarios sean sostenibles y nutritivos y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Día de las luchas campesinas, 17 de abril, es también el día de las luchas de l@s consumidor@s responsables y de las mujeres que, en una lucha común por la igualdad, protagonizan la defensa de la salud, los cuidados y la tierra, protegiendo las semillas, el agua y los bosques de su privatización por parte de las multinacionales.

Campesin@s, consumidor@s y mujeres cooperamos para impulsar cultura alimentaria, crecer en salud, cerrar la brecha metabólica entre el campo y la ciudad y crear redes de comercialización desde la responsabilidad compartida y la cooperación de todos los actores (productor@s, transportistas, logistas, distribuidores, cociner@s, nutricionistas, educador@s, familias y, sobre todo, la escuela). Desde la semilla y la tierra fértil a la mesa (familiar, escolar, colectiva o institucional), necesitamos construir nuevos circuitos basados en economía social, respeto al bien común, ecofeminismo, justicia, igualdad, seguridad y soberanía alimentarias para las personas y los pueblos.

* Comunicado del Consejo Rector de La Garbancita Ecológica

Los colectivos y organizaciones que quieran adherirse a este a este comunicado, pueden enviar su firma a lacestabasica(arroba)lagarbancitaecologica.org

La ciencia transgénica y Monsanto-Bayer

Silvia Ribeiro*. LQS. Abril 2018

No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios para evitar el dominio del mercado, una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas condiciones de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (1)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (2), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Notas:
1.- ¿Todo se reduce a controlar el Big Data?
2.- UNAM, 11-13 abril: Los alimentos transgénicos a debate
*.- Investigadora del Grupo ETC. Publicado en “La Jornada”

España, mayor productor de alimentos ecológicos y el que más químicos tóxicos usa

Miguel Jara*. LQS. Marzo 2018

Los escándalos alimentarios, la preocupación por una alimentación saludable, por saber de dónde viene y cómo se produce nuestra comida está llevando a un boom de la alimentación ecológica… Los pesticidas y otros elementos sintéticos son sustancias químicas que se fabrican para matar insectos y malas hierbas en los campos de cultivo

España es un país de contradicciones y ello se nota de manera especial en el modelo de producción y consumo de alimentos. Nuestro país es el primer productor de Europa de alimentos ecológicos y está entre los diez primeros del mundo en consumo bio. Pero también somos el único país europeo que permite cultivos transgénicos y también campeones europeos en uso y abuso de químicos tóxicos en la agricultura.

La industria de los productos químicos usados en la agricultura facturó en España 1.100 millones de euros en 2016, según la patronal de los fabricantes AEPLA. No hay país en Europa que los haya consumido más en los últimos años: un promedio de 73.000 toneladas anuales para el quinquenio 2011 a 2015.

Los pesticidas (hay quien llama a esos productos fitosanitarios -un poco paradójico ¿no?, apellidar sanitarios a productos tóxicos-) y otros elementos sintéticos son sustancias químicas que se fabrican para matar insectos y malas hierbas en los campos de cultivo.

Como cuenta El Confidencial, son utilizados en todo el ciclo agrícola: antes y después de la siembra, durante el crecimiento, para la maduración de los frutos, también muy poco antes de la cosecha y finalmente para mantener los productos después de ser recolectados.

El más usado de esos productos es el herbicida glifosato (una de sus marcas comerciales más populares es Roundup) potencial cancerígeno según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este producto es muy usado en cultivos transgénicos.

No sé qué meamos en España pero cuando se ha analizado la orina de la población francesa casi el 100% de las personas se comprueba que mean glifosato. En casi todos los casos (29 de 30), la concentración en el pis es mayor que la máxima admitida para presencia de un plaguicida en el agua de beber (0,1 ng/ml).

Otra paradoja española: En nuestro país no hay asociaciones de los profesionales de víctimas por el uso de pesticidas. En Francia ya hay al menos ocho.

Y como comento más arriba, España es el primer país productor de agricultura ecológica en la Unión Europea. Hasta hace poco adolecíamos de estar a la cola del consumo. Es decir, producimos mucho pero utilizábamos poco los alimentos ecológicos. Es en 2015 cuando se revierte esa situación y nos colamos en el TOP10 de países de mayor consumo en ecológico del mundo.

Los escándalos alimentarios, la preocupación por una alimentación saludable, por saber de dónde viene y cómo se produce nuestra comida está llevando a un boom de la alimentación ecológica (también llamada bio de biológica u orgánica, ésto más en el mundo anglosajón).

Cuando hablamos de agricultura ecológica, tenemos que referirnos a sus principales objetivos, entre los que destaco:

1) trabajar con los ecosistemas de manera integrada
2) mantener y mejorar la fertilidad de los suelos
3) producir alimentos libres de residuos químicos tóxicos
4) utilizar el mayor número de recursos renovables y locales
5) mantener la diversidad genética del sistema y de su entorno
6) evitar la contaminación resultante de las técnicas agrarias
7) permitir que los agricultores realicen su trabajo de manera saludable y con una remuneración justa

Las virtudes que acompañan a un alimento ecológico respecto a uno no ecológico son los beneficios sociales y medioambientales que nos aportan y la mayor composición nutricional.

Esta tendencia hacia la agroecología es imparable hoy. Por ejemplo, en Galicia el sector de la alimentación bio crece a un 30% anual. Por cierto que en tierras galegas también se producen paradojas. Allí existe la única plantación de té que hay en Europa en ecológico. También puede encontrarse una fruta endémica gallega, el mirabel, que se cultiva exclusivamente en ecológico. Yo no sabía de su existencia.

Los gallegos son pioneros y líderes en todo lo que respecta a las algas comestibles, un manjar. Y también en lo que respecta a los mejillones ecológicos. Incluso tienen la única plantación de lúpulo ecológico que existe en Europa, para la fabricación de cerveza por ejemplo.

Bueno, pues eso, que hay una tendencia al alza y que vamos a verla crecer en los próximos años pues las políticas internacionales para combatir el cambio climático van en línea con reducir los impactos ambientales de la producción y consumo de alimentos.

No olvidemos también que una agricultura y ganadería tóxica genera enormes gastos sanitarios (y sufrimiento) pues en buena medida las enfermedades que nos asolan a la población occidental tienen su causa en la sobrecarga tóxica que soportamos.

* Miguel Jara, escritor y periodista independiente. Especializado en la investigación de temas relacionados con la salud y la ecología, autor de varios libros sobre esta temática. Esta nota esta acopiada de su blog: http://www.migueljara.com/

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¿Qué es un bot? ¿Y tú me lo preguntas?

Listado de Bots ayudantes en la Wikipedia española

Jorge Izquierdo. LQS. Enero 2018

¿Qué es un bot? Cada vez que aparece un invento revolucionario en el mundo, los países atrasados como España hacen lo imposible para impedir que dicho invento penetre en todas las capas de la sociedad utilizando para ello la táctica del miedo (pecado, peligro, irreal, etc. …). No se trata de hablar aquí de historia pero es innegable que España finalizada la etapa de las Américas, esto es, hace algo más de quinientos años se ha empeñado en ignorar de forma descarada los avances tecnológicos que en otras partes del mundo o incluso en el mismo país alguien tenía a bien inventar.

Listado de Bots ayudantes en la Wikipedia española
Listado de Bots ayudantes en la Wikipedia española

Nuestro retraso en informática, no es un caso aislado en nuestra historia. España perdió el tren de la revolución industrial y ahora está perdiendo el tren de la revolución digital. Es más, podríamos decir que ya lo ha perdido. El tan manido «Que inventen ellos» de Unamuno campa a sus anchas por nuestra península. Habrá opiniones para todos los gustos pero yo afirmo que es algo premeditado. El atraso tecnológico genera mano de obra barata y lo que es mejor: clientes chollo, antes súbditos, a los que se les puede vender cualquier moto a precio de oro. Ni que decir tiene que el catolicismo reinante ha sido uno de los principales motores de nuestro atraso secular. El catolicismo convirtió cualquier avance en pecado mortal y de aquellas hogueras de la Inquisición tenemos aquestas cenizas.

Todo este prologo viene para poder explicar una serie de palabrejas y cómo estas se han puesto de moda pero estando asociadas y persiguiendo lo de siempre: sembrar miedo e inseguridad y muy especialmente echar la culpa al avance tecnológico de turno para esconder fines más espurios con el objetivo de perpetuar a la España de siempre.

¿Qué es un bot? ¿Un robot? ¿Un arma digital?

Un bot no es más que un programa informático. Así, de sencillo. Un programa informático que realiza una serie de tareas de forma automática y que generalmente no interactúa con seres humanos y cuando lo hace, generalmente, oculta que es un programa informático. Un programa de facturación o de contabilidad, un navegador web no son bots pero la voz de mujer u hombre que te llama por teléfono para venderte un servicio que no has pedido o los mensajes al móvil con ofertas que tampoco has pedido suelen ser bots. Hay bots que han venido para quedarse como los programas informáticos que visitan páginas web para añadirlas a los buscadores como Google (antañazo los buscadores indexaban manualmente, eran seres humanos los que daban de alta una página en un buscador para que tú luego la pudieras encontrar). Otros bots han ido evolucionando especialmente en el mundo de la empresa (mejor poner a un bot contestando preguntas simples en una web que a un ser humano al que debes pagar un sueldo) y son programas que tienen mucho recorrido… en el mundo de la empresa. Son bots que sufrimos la mayoría de nosotros, nos venden cosas, nos llenan el correo de basura, nos dicen que todos los operadores están ocupados, !Realmente son un coñazo! -se dice la mayoría de la gente. Y mi pregunta es: ¿No serán las formas en las que utilizamos las tecnologías, es decir, nosotros, los grandes culpables? ¿No será nuestra ignorancia la que provoca que solamente atraigamos bots pesados y malignos? Si paso el día comprando, consumiendo (productos, contenidos, ofertas, promociones) ¿no será normal que mi apreciación de la tecnología sea excesivamente comercial, interesada e intrusiva?

Hay bots muy interesantes. !Mucho! Son tan interesantes como desconocidos: los bots que utiliza la Wikipedia para realizar correcciones automáticas en el formato de los artículos o incluso en algunos contenidos. En este enlace podrás ver la cantidad de bots que utiliza la Wikipedia española y también la cantidad de artículos que han editado. ¿Bonito, verdad? Programas informáticos que van realizando tareas, ordenadas por Wikipedia, para que la enciclopedia libre pueda seguir dando conocimiento libre y gratuito.

Si paso el día comprando, consumiendo (productos, contenidos, ofertas, promociones) ¿no será normal que mi apreciación de la tecnología sea excesivamente comercial, interesada e intrusiva?

Bien, ya he llegado dónde quería llegar. ¿Quién sabe decirme el motivo por el cual se asocia, demasiadas veces, bot a algo negativo, oscuro, peligroso? Los de siempre y cómo siempre. !Nosotros! !Los consumidores! En este país no se explica a los niños y jóvenes lo que es un bot en la Wikipedia simplemente porque no se les explica qué es la Wikipedia. Un sitio para dar y recibir conocimiento y no una mera herramienta de consulta. Por el contrario nuestros hijos y jóvenes sufren la tecnología de consumo. No se puede utilizar bien una cosa que no sé cómo funciona y necesito a un tercero para que me lo explique. Algo así sí debe darnos miedo y del bueno, del real. La tecnológica nunca debe darnos miedo, jamás, lo que debería darnos pánico es desconocer completamente cómo funciona. La película de miedo comienza precisamente en ese momento.

«Los hombres que no saben construir un cañón y su proyectil
están condenados a utilizarlo.» George Left

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– Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos

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