Archives for Maneras de vivir - Page 47

Lo Que viajamos

Mi querido Buenos Aires: verano de 2008

La masa edilicia, labrada con la fuerte plasticidad que caracteriza a las obras del autor, se eleva por encima de la copa de los árboles. Javier Castillo Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana –la única– está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta. Jorge Luis Borges La ; Durante tres semanas del invierno conosureño de 2008 —mi verano en el mes de julio— caminé desde la Avenida Santa Fe y Uriburu, justo en la esquina de Los Molinos, hasta el…
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Lo Que comemos

Alimentación, consumo y salud

Colección Estudios Sociales nº 24. Fundación La Caixa. El objetivo del presente estudio es ofrecer un análisis de las situaciones alimentarias que despiertan mayor preocupación social en estos momentos, con la intención de favorecer la reflexión sobre la dimensión social de estas problemáticas y los motivos de su reciente aparición en los debates públicos. En él se encuentra una indagación sobre los conceptos de buena alimentación, seguridad alimentaria, riesgo y salud, así como su carácter mudable y sus implicaciones actuales. También se analizan los nuevos roles de las instituciones públicas y privadas frente al consumidor y los nuevos trastornos alimentarios…
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Lo Que viajamos

De Cuba a Jamaica: entre la salsa y el reggae

El tiempo es un bien aún mucho más escaso que el dinero. El dinero puede ir y venir. El tiempo, en cambio, sólo va… Walter Graciano Las carnes, pollos o mariscos son marinados o frotados con una mezcla de especias, que pueden llegar a ser 30 o más, incluyendo ají habanero (un ají tan picante que el jalapeño parece suavecito), pimienta de Jamaica, nuez moscada, tomillo y cebollino. Todo se sirve acompañado de más salsa picante, arroz y guisantes, y un pan similar a las tortas de maíz fritas. Cristina Juri Arencibia  De la zona del ALCA al ; En…
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Lo Que viajamos

Granada

Óleo de torva hermosura Granada —en la noche grande—: seña perdida en la angustia. Mariano Brull Alicantina. A la mañana, en Santa Pola, dimos, antes de partir, algunas vueltas por el pueblo; ¿quién se resiste a ese olor playero del día mediterráneo?, un aroma costero que, como en casi todas las playas, es siempre magnífico; eso sí, antes de las once, estábamos en camino a Granada, donde —por supuesto— pararíamos a ver la Alhambra. Aunque la idea era llegar al Al-Andalus de un tirón, nos detuvimos, por cuestiones de salud, en Murcia, donde el poco tiempo que estuvimos nos lo…
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Lo Que viajamos

Náquera y la memoria del franquismo

Náquera, en avanzado proceso de colonización por las mafias del ladrillo, aún ostenta junto a la madurez altiva de los antiguos lugares de veraneo, el rancio tufillo, entre nostálgico y trasnochado, de la vieja memoria franquista. Recorrer sus pintorescas calles, desde las más céntricas o señoriales hasta las afueras, es como participar en un vía crucis cuyas estaciones exhiben los nombres de mártires, héroes y santos de “La Cruzada”; un pertinaz recordatorio de los vencedores de la Guerra Civil acontecimiento, que en esta población con unos habitantes censados parece resistirse a ser pura y simplemente historia. Que aquella guerra la…
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Lo Que viajamos

Sevilleos de tercer orden

En las montañas el camino más corto va de cima a cima; mas para eso es menester que tengas piernas largas. Frederich Nietzsche Del edificio andaluz al libro venezolano . Un edificio juguetón, el Ayuntamiento de Sevilla, con su mancha barroca por un lado y su borrón neoclásico —una pared en blanco— por el otro; un edificio fabuloso para un turista latinoamericano, acostumbrado al mestizaje cultural y estético: esa tarde el Ayuntamiento me había salido al paso en un momento oportuno, justo cuando sentía el peso de la tardomodernidad sevillana —todo ese turismo a borbotones— latir con fuerza sobre el…
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Lo Que viajamos

Sevilleos de segundo orden

Antes de cruzar el puente de Triana hacia la catedral, a la que habíamos jurado el día anterior, eso sí, sin persignarnos, volver —¿quién se resiste a una materialidad como la de la catedral, tan voluptuosa, asimétrica y eróticamente abullonada?— esa mañana hicimos dos cosas de rigor que no podíamos, ante el compromiso arquitectónico con la antigüedad, postergar. Primero, desayunamos en una cafetería aledaña que descubrimos a poca distancia del hotel, donde las tostadas con mantequilla y el café, maná de los dioses que andan a pie, olían a Triana, aunque el pan no podía competir con el de otros…
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Lo Que viajamos

No estamos todavía muertos, pues todavía nos queda Barcelona

Viva la ciudad de Barcelona (o cualquier ciudad) a pie, mirando despacio cada casa, cada plaza, cada callejón, cada Puede detenerse ante los portales, las puertas, los bares, las mirar fijamente y sin miedo a los ojos de la gente que se cruza en su camino, en su Las ciudades son para vivirlas muy despacio y descubrir que tienen alma,  como usted y como   Recomiendo visitar el Raval y pasear por las calles que han descrito escritores tan poderosos y mágicos como Mendoza, Vázquez Montalbán, Terenci Moix, George El barrio, humilde y popular, del Raval ha dado cobijo, vigor e…
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Lo Que viajamos

L’Eivissa que conocí

L’Eivissa de hoy no tiene nada a ver con la de los años 60 del siglo XX. Y no sólo porque Eivissa y el mundo han cambiado mucho desde entonces, sino porque nunca un escenario puede volver a ser el mismo sin la presencia de aquellos que dignifican su recuerdo. Fue, pero, en aquella Eivissa mítica, en aquella isla que contemporizaba perezosamente con el franquismo y la libertad donde yo, un barcelonés puesto-adolescente sediento de vida, se hizo grande de golpe. Llegué sin dinero, cosa que, naturalmente, me llenaba de orgullo, y me alojé en una pensión dónde, por 27,50…
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Sevilla, el sur del norte

Hilación es, y necesaria, de cuanto aquí se ha dicho, poder competir estos piratas en crueldad y abominaciones á cuantos en la primera plana de este ejercicio tienen sus nombres, pero creo el que no hubieran sido tan malos como para nosotros lo fueron, si no estuviera con ellos un español que se preciaba de sevillano y se llamaba Miguel ... haciendo gala de mostrarse impío y abandonando lo católico en que nació por vivir pirata y morir hereje. Carlos Sigüenza y Góngora (1690) Verano de 2002. De Granada a Sevilla, el periplo que comenzamos cuatro días antes en Olite,…
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