Real modelo educativo

Leo con estupor, que la Casa Real, hace ya algunos años, aconsejó al Duque de Palma abandonar el Instituto Nóos, recomendándole que optara por buscar una actividad profesional por cuenta ajena, a ser posible fuera de España.

Dado que la noticia ha sido publicada, grosso modo, en todos los medios de comunicación, cual consigna, no estaría muy equivocado sospechar que procediera su dictado directamente de la más alta instancia oficial, al objeto de atajar la creciente indignación popular porque en la Casa Real nadie hubiera puesto celo en que cosas como las que se están sabiendo del “Caso Urdangarín” no tuvieran cabida en su seno, o en su defecto, una vez descubierto el pastel, nadie atajara con diligencia la situación, primero poniéndole freno, para acto seguido, en mor de la justicia, acometer la rápida reparación material y moral de los daños ocasionados a terceros. Al menos, eso es lo que se espera de todo buen padre de familia que busca educar a sus hijos en la virtud.

Evidentemente, la idea de este comunicado consiste en generar la sensación de que, por parte de la Corona, se hizo cuanto estaba en su mano, dejando deslizar esa feliz ocurrencia de si “Primos hermanos, parientes lejanos” que vamos a decir de un yerno. Y debo confesar que el contenido del texto rezuma una sinceridad abrumadora, que pasma a cuantos la leemos detenidamente, pues de sus líneas uno deduce sin ambages, cómo se llevan las cosas de Palacio, cuando hay prisa.

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Tauromaquia, razones frente a cinismo

Ser torturado, ¿un acontecimiento secundario para la víctima?

Cada vez que alguien pronuncia la frase "No soy aficionado a los toros" seguida de un "pero" me echo a temblar pues no suele fallar: esa declaración de intenciones inicial representa un escalar al peldaño de la ética para posteriormente precipitarse con ella a un pozo de indignidad pretendiendo que no se note tanto. ¿Cómo vamos a dudar de la objetividad de quien ampara aquello que no le gusta, verdad? Lástima que de tan empleada la estrategia ya haya perdido su efectividad, aunque algunos insisten y es que no tienen mucho más de lo que echar mano. Me recuerda en gran medida al tan manido: "Yo no soy racista, pero que negros, moros y rumanos se queden en su casa, que primero somos los españoles, ¿a qué vienen aquí?" Y claro, antes, después y en todo momento somos los seres humanos, ¿no?, como si no debiese ser, y de hecho lo es, totalmente compatible el respeto y convivencia entre especies, como si de la celebración de espectáculos violentos con animales dependiese la supervivencia moral y física del hombre. En definitiva, como si las opciones fuesen matar o morir.

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Discurso real. Cínico, desvergonzado, cobarde…

La anual y normalmente anodina salida navideña a los medios del rey Juan Carlos I, en la siempre mágica noche del 24 de diciembre, había despertado este año una gran expectación. El país está de los nervios, lleva en desgobierno total más de seis meses, arrastra desde hace más de tres años una crisis galopante que en el corto plazo puede llevarnos a todos a los infiernos. 

Casi todas las semanas tiene que salir a la plaza pública a pedir por caridad que los epulones mercantiles globales nos tiren a la cara unos cuantos millones de marcos disfrazados de euros, apenas puede ya dar de comer a sus más de cinco millones de vagos legales que permanecen agazapados en sus míseros domicilios a la espera de lanzarse a la calle en cuanto el nuevo gobierno de la derecha cavernícola y taurina les dé la menor ocasión y, por si fuera poco, la corrupción (no la sobrevenida sino la asentada a fuego en sus mas altas estructuras) está llenando de mierda a la real familia pija que, por una pirueta demencial del destino, lleva más de treinta años parasitando de una forma insaciable y sin dar un palo al agua a unos ciudadanos/súbditos que hasta hace muy poco tiempo se creían ricos (a cuenta de los dineros alemanes y franceses, eso sí) y ahora lloran desconsolados cada mañana porque les cuesta un enorme sacrificio encontrar el mendrugo diario con el que alimentar a los suyos.

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14 Puntos Republicanos

El Ateneo de Madrid está considerado históricamente cuna de la Segunda República española. Y en la actualidad, constituye un poderoso think-tank por la Tercera.

En dicho Ateneo, el pasado día 7 de diciembre, coincidiendo con las celebraciones oficiales del trigésimo tercer aniversario de la constitución monárquica de 1978, cuatro entidades republicanas de referencia -la Fundación “Manuel Azaña”, la asociación Unidad Cívica por la República (UCR), la Red Inter Cívico Republicana y la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín” (que ejerció como anfitriona)- presentaron públicamente una iniciativa de largo alcance: 14 Puntos Básicos para la Tercera República. Los14 Puntos del Ateneo, como los han dado ya algunos en llamar. En el acto participó, también, la Plataforma Estatal de Ciudadanos por la República.

Los 14 Puntos están pensados para sumar al mayor grado de Ciudadanía posible, lo exigido cuando se trata de un verdadero cambio de régimen; un cambio en la forma de Estado.

Se parte del hecho, evidente, del agotamiento del sistema de la restauración monárquica de 1978. La imprescindible regeneración tiene nombre propio: Tercera República.

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Jaque al rey… y enroque

Siempre me ha sorprendido que haya sido la prensa más afín al PSOE la que saque la cara a la monarquía cada vez que la Corona atraviesa momentos difíciles y haya sido la derecha neofranquista incrustada en el PP la más beligerante, casi conspiradora, si ve una rendija por la que traer la III República. Puede que esa haya sido la causa de que muchos españoles hayan refrenado su racional aversión hacia una institución que es cualquier cosa menos democrática. Si no viniéramos de una dictadura, difícilmente se sostendría este régimen monárquico.

La Corona española vuelve ahora a estar en apuros y el rey ha decidido sacrificar primero el alfil y enrocarse después. Por lo que vamos sabiendo, el alfil Urdangarin se movía con rapidez de aquí a allá, agujereando las cuentas públicas por donde más fácil lo tenía: en los nidos de corrupción de Baleares y Valencia. Pero no sólo allí, donde parece que chocó en intereses y maneras con los comisionados de la trama Gürtel, sino también donde su pertenencia a la familia real española abría puertas.

El problema no es que sea un presunto corrupto, porque de eso tenemos un buen catálogo; el meollo es que lo hacía usando su real condición, es decir, que lo hacía en el nombre del rey. La presentación del Instituto Nóos es clara, no deja lugar a dudas. Y para terminar de despejarlas está su composición y la participación de la infanta Cristina en otras sociedades con turbios objetivos.

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La República y el balonmano

Dice el artículo 57.5 de la Constitución Española, en su Título II (De la Corona), que “Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de la sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica”. Se ha sugerido recientemente, ­por la misma Casa Real, que el concepto de “familia real” podría quedar reducido, a partir de 2012, a los reyes y al heredero de la Corona con su esposa y sus dos hijas. Por lo tanto, las infantas Elena y Cristina serían excluidas del grupo familiar dinástico y consideradas, a partir de ese momento, familiares del monarca sin la posibilidad de representar oficialmente a la Corona, ni tampoco con derecho a percibir fondos de los Presupuestos Generales del Estado, como ocurre en la actualidad.

Ese recorte “sentimental” de la familia real se produce, precipitadamente, en un momento en el que el marido de la segunda hija de los reyes está siendo investigado por una (¿supuesta?) participación en una trama urdida para beneficiarse obteniendo contratos millonarios a través de una red de “empresas” –creadas sin ánimo de lucro…– cuyo importe total supera, al parecer, los dieciséis millones de euros.

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Albert Boadella que estás en los ruedos…

Respuesta de un "gilipollas" abolicionista.

Hay un hombrecillo que, a pesar de vanagloriarse de su enfrentamiento con la Iglesia Católica, se cree Dios: esto es: asume el papel de aquel que representa la esencia de lo que tanto critica. ¿Quién sabe si su inquina tiene su origen en una especie de envidia patológica por no ser su rostro el representado en el Pantocrátor? El caso es que él otorga o niega derechos. Derecho a la vida digo, o a no padecer tortura a manos de otras criaturas, por lo tanto me refiero a cuestiones vitales que dicho sujeto interpreta a la usanza del Antiguo Régimen, deviniendo en particular lo que sólo puede tener la categoría de universal.

Pero es que este hermenéuta involucionista, además de Juez al estilo del Evangelio según San Mateo, es también parte, porque no sólo defiende la plena potestad de unos seres para martirizar y matar a otros, sino que se subyuga con la angustia de las víctimas y lo declara sin el menor rubor. Algo que ciertamente no causa asombro, pues para algo su verbo, entiende él, adquiere el valor de la "Palabra" descrita por los Tesalonicenses.

Es un individuo que tiene voz aunque carece de razones como no sean las de un sofista, sobre todo porque desde su deífico trono imaginario piensa que no las necesita para… iba a decir convencer, pero no, él no busca persuadir sino dogmatizar, pretensión común en los endiosados. Escoge el insulto y la afirmación categórica en lugar del argumento, y eso que curiosamente declara ser él el blanco de las ofensas, pero he aquí que a los que disienten de su discurso les llama "gilipollas". Eso sí, como a todos los grandes adalides del sometimiento ajeno, se le llena la bocaza con la palabra libertad para amparar la suya en detrimento de la de otros. Y no es que esos otros le hayan hecho algo ni a él ni a nadie para recibir un castigo, no; simplemente se cree libre para deleitarse con su sufrimiento y su muerte. ¿El motivo?: se lo pasa bien y los damnificados son los del primer párrafo, esos a los que les niega los derechos. De ese modo se cierra el círculo en el que él decide la suerte desde arriba y contempla el proceso apoyado en el perímetro, mientras el torturado se desangra y expira en el centro de la circunferencia.

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En aplicación de un ERE en la Casa Real…

¿No os recuerda esta imagen un 14 de abril de 1931?

Sería preceptivo saber qué se llevan estos miserables: ¿la foto de su padrino y mentor, D. Francisco? ¿Se llevarán, por ventura, el retrato que les hizo Antonio López, la cubertería de Palacio, alguna mantelería, algún viejo incunable del Monasterio de S. Millán de la Cogolla?

Por si acaso, me los registran al salir. Y no olviden retirarles el pasaporte. Ya saquearon el país en connivencia con la clase gobernante, la católica Iglesia, el Ejército, la banca y los "eminentes" empresarios que a diario se "desviven" por la Patria.

Aún se quejarán y concederán entrevistas a The New York Times por lo “poco agradecidos” que somos los españoles con quienes tanto "velaron" por ellos, "salvándoles" de tentativas de golpes de Estado y “paseando por el mundo y poniendo bien alto el sagrado nombre de España”.

Vayan en buena hora; que la generosidad de estos pueblos no quiso tomarse venganza por la ruina económica en que nos dejan sumidos. Es posible que todavía exista algún "paraíso" donde aún no sean muy escrupulosos y les admitan de freganchines a los tres. Pero eso sí: que no se lleven ni una piedra, ni una mota de polvo, ni una sola flor, ni un vaso de agua para el camino. Llévense sus sombras, las pobres ropas que aquí trajeron cuando otros les expulsaron de su propio país. Salvaron la cabeza, ¿qué más pueden pedir?

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Los Borbones se retratan con el “pufo” de Iñaki

Familia que roba unida, permanece unida. Ya no se trata de ser republicano. Supongo que entre los partidarios de la monarquía, como forma de gobierno, habitan gentes honestas. Hoy deben estar pasando un calvario. La casa de los Borbones se antoja corrupta y falta de toda ética. Desde los enjuagues del rey Juan Carlos I con el Sha de Irán, en los años 70, pidiéndole 5 millones de dólares y con Manuel Colón de Prado y Carvajal, amiguísimo que actuó como testaferro del monarca en negocios turbios, se han sucedido casos donde se reconoce el sello de la casa real borbónica.

Cada vez que el rey coge el teléfono para interceder, apoyando proyectos fuera de España de empresas como Endesa, Telefónica, Iberdrola, Santander o La Caixa, recibe tajada. Sin duda, este ejemplo lo sigue a rajatabla su yerno Iñaki Undangarín, quien se ha revelado como un caballero en el arte fino del timo y el fraude. Ahora podemos entender las razones por las cuales sus altezas reales, los duques de Palma, emigran a Estados Unidos. No se trataba de aprender inglés, ya que todos, descendientes incluidos, son duchos en el manejo de la lengua de Shakespeare. Tampoco era una medida diseñada para patrocinar la marca España. Fijar la residencia en Estados Unidos ha tenido motivos bastardos. Era el camino más fácil para no levantar sospechas de corrupción. Mejor hacerse invisible, alejarse del escenario del delito. No ser motivo de habladurías, ni carne de cañón de la prensa amarilla y las revistas del corazón, tan dadas a destapar asuntos turbios. Quienes sabían de los negocios de los duques les dieron un buen consejo.

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Madrid y el Movimiento Republicano

Ha bastado una viñeta en una revista, y unas decenas de personas quemando un retrato del rey, para que la monarquía, y los poderes económicos y políticos que la sustentan, se echen a temblar.

Bien es verdad que llueve sobre mojado, y el nerviosismo viene de atrás. Ya hubo otra viñeta publicada meses atrás en diarios vascos, objeto también de proceso judicial. Y desde hace años se está levantando todo un movimiento que va cada vez a más, con manifestaciones masivas y otras no tanto, pero de gran simbolismo, como ocurrió en la visita de los príncipes a poblaciones del sur madrileño, en las que el número de ciudadanos con banderitas rojigualdas era menor que el de los que enarbolaban la tricolor.

Se avecinan procesos judiciales que sin duda tendrán un efecto simbólico importante, para mal o para bien; sea porque consigan criminalizar la protesta, con la consiguiente atemorización de la población, o bien porque logremos que el coste político y deslegitimación consecuente, a través de la movilización, sea superior a las penas que traten de imponer.

Pero hay un aspecto importante en todo esto. Están tratando de asimilar el movimiento anti-monárquico con el independentismo, con la ruptura de la “indivisible unidad de la patria”. Sin negar, por supuesto, el derecho de quien lucha por ambos objetivos a la vez, es el momento de dejar bien claro que el movimiento anti-monárquico va mucho más allá de los sentimientos nacionalistas de algunos territorios de la geografía española.

Es aquí donde adquiere vital importancia que Madrid se incorpore a la iniciativa con su propia personalidad. En Madrid existe un importante movimiento republicano explicitado en los últimos años, pero que no parece estar a la altura de las actuales circunstancias, al menos en lo que yo conozca y trascienda públicamente. Sin ir más lejos, el otro día que declaraba en Madrid un acusado de quemar un retrato del rey, no habría seguramente ni 10 personas de la capital entre el grupo de ciudadanos que  acudieron a la Audiencia Nacional a expresar su solidaridad.

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