La verdadera suma del mal menor

Jesús Gómez Gutiérrez*. LQS. Abril 2019

Como bien saben algunos

Enero o el mal menor,
febrero o el mal menor,
marzo o el mal menor,
abril o el mal menor,
mayo o el mal menor,
junio o el mal menor,
julio o el mal menor,
agosto o el mal menor,
septiembre o el mal menor,
octubre o el mal menor,
noviembre o el mal menor,
diciembre o el mal menor
y así todos los años
el mal MENOR
y todas las décadas, todos los siglos
el MAL menor
sumando siempre lo que cualquiera podría deducir
si se tomara la molestia de sumar:
un mal menor,
dos males menores,
tres males menores,
cuatro males menores,
cinco males menores,
seis males menores,
siete males menores,
ocho males menores,
nueve males menores,
diez males menores,
once males menores,
doce males menores,
y así en etcétera y etcétera
toneladas de mal, si no el mal mayor o quizá el absoluto
como bien saben los que tomaron una medida de excepción
y la convirtieron en norma cotidiana
para salirse siempre con la suya,
que es la verdadera suma del mal menor.

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Gaspar Llamazares “Actúa”…pero en la mala dirección

Acacio Puig*. LQS. Abril 2019

Durante algunos años Gaspar Llamazares operó en el registro de buen parlamentario socialdemócrata, favorecido por su retórica de contenida pasión y cierto halo trágico. Socialdemócrata, a pesar de sus pinitos ecosocialistas que siempre carecieron de fuste y fueron más resultado de su necesidad de delimitar espacio y clientela frente a otros sectores del PCE e IU que de convicciones y asimilación del proyecto verde anticapitalista en que pretendió apoyar su delimitación política.

Actualmente Llamazares encabeza la candidatura “Actúa” que se presenta a elecciones en abril y mayo. Encabezando la lista por Madrid a las generales y en mayo -distrito único- a las europeas, Llamazares no ofrece nada nuevo salvo contribuir a la enfermiza atomización de las propuestas políticas electorales de centro y de izquierda.

El objetivo de Llamazares es bien modesto: lograr un diputado (él mismo). Medir base electoral: una gerontocracia residual compuesta por excombatientes de izquierda y su propia clientela asturiana. Propagandear los ejes de su programa: constitucionalismo a tope, negación del derecho a la autodeterminación, respeto a la jefatura del estado (el monarca) y algunos lugares comunes propios del resto de candidaturas de centro e izquierda (la corrupción y algún que otro etcétera). Su sueño (y eso sí que supone “tomar los deseos por realidades”) recuperar electorado descontento con “la disolución” de IU en Podemos. Y para encarar esos problemas, Llamazares se postula como uno más de los diputados allí donde pueda colocarse… ¡Una pena!

Una pena, porque “Actúa” parece absolutamente ajena a lo ridículo de sus objetivos, de sus posibilidades, de su programa y de su sueño. Eso sí, no es ajeno Llamazares a la pretendida succión del espíritu del 15-M… Precisamente el espíritu de aquell@s compañer@s que en su sector más consciente ya optaron por constituir el grueso de la nueva emigración laboral a países que ofrecen ciertas garantías de encontrar un puesto de trabajo algo más digno que en la España de la Constitución del 78 y el castigo con cárcel o exilio a las políticas de Desobediencia Civil; políticas que la reacción “constitucionalista” gusta caracterizar como golpismo (¡sic!) (bien se nota que no las vivieron o se “descalabraron” al ocultarse bajo los bancos del congreso durante la intentona de Tejero y sus eméritos amigos.

En cualquier caso conviene recordar algunos “logros” de Gaspar Llamazares como dirigente de Izquierda Unida y portavoz de su grupo parlamentario.

Diputado por Madrid en 2004, cabe a Llamazares el logro de tres escaños, que fue la menor presencia institucional de IU hasta esa fecha. En 2008 fue candidato electoral de IU pero la coalición perdió entonces tres de los cinco diputados con que contaba. Fue ese desastroso resultado –que Llamazares nunca analizó correctamente- lo que le llevó a cesar como Coordinador General de Izquierda Unida.

Sería prudente que se recordasen esos fracasos antes de achacar a la “deriva izquierdista” de la coalición su fracaso político que, desafortunadamente, tiene orígenes más complejos y raíces profundas.

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril». Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Sáhara Occidental: Y Verstrynge cogió su fusil…

Luis Portillo Pasqual del Riquelme*. LQS. Abril 2019

El profesor de Ciencias Políticas se presta a servir de altavoz al Majzen y enmienda a la ONU sobre el Sáhara Occidental y el Pueblo Saharaui

“Tristes tiempos estos en los que hay que luchar por lo evidente” (Friedrich Dürrenmatt)
“Res ipsa loquitur” / “Los hechos hablan por sí mismos” (Frank Ruddy)
“Mala gente que camina y va apestando la tierra” (Antonio Machado)

Jorge Verstrynge, profesor titular en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, se descolgó a mediados de marzo con unas excéntricas manifestaciones negacionistas después de haber asistido a un evento propagandístico del Majzen marroquí en Dajla, ciudad saharaui ilegalmente ocupada, una operación “cosmética y de propaganda del Gobierno de Marruecos para dar a entender que existe una situación de normalidad en el Sáhara Occidental” y blanquear e intentar legitimar la ocupación manu militari.

¿Cómo habían rastreado el campus universitario madrileño los servicios de inteligencia marroquíes para hacerse con este estridente académico y llevarlo en volandas a la ciudad ocupada de Dajla para que hiciera de altavoz del Majzen? He ahí una cuestión interesante. Algún tufillo desprendería Verstrynge después de haber pasado de un partido político a otro –cual avezado saltimbanqui- como si tal cosa. El espionaje marroquí siguió ese tufillo y se dijo: “aquí tenemos carnaza”. Y se puso a ello.

Verstrynge se prestó gustoso, pues, habiendo nacido en Marruecos y teniendo también nacionalidad francesa, además de la española, hacía tiempo que había manifestado su inclinación por las tesis irrendentistas del partido Istiqlal -la teoría del “Gran Marruecos”-, asumidas como propias por la monarquía alauita para consolidarse en el poder en sus momentos más bajos. Según las palabras de Verstrynge, “el Sáhara siempre ha sido marroquí”.

Tras mi sorpresa inicial –el Majzen no deja de sorprendernos con sus constantes operaciones de intoxicación y propaganda-, consideré que la opinión del excéntrico profesor Verstrynge, en el marco de su participación en el Foro Crans Montana en la ciudad saharaui ocupada de Dajla, no merecía mi tiempo ni mi esfuerzo. Sin embargo, al constatar la burda utilización hecha por el Majzen y su prensa de la presencia de Verstrynge en Dajla ocupada, y de sus manifestaciones anti-saharauis –era la finalidad para la que nuestro profesor y otros personajes fueron trasladados gratis a esa ciudad ocupada-, comprendí que esas manifestaciones, además de ser fake news y un impúdico ataque al pueblo saharaui y a sus derechos inalienables, constituían también un insulto a la inteligencia, a la Universidad y, muy particularmente, a sus colegas de la Facultad de Políticas y Sociología de la Complutense de Madrid; y que ese ataque y esas falacias no debían quedar sin respuesta.

A subrayar, además, la obsesión con que los gobernantes marroquíes se esfuerzan en llevar gratis y agasajados al Sáhara ocupado (“las provincias del Sur”) –como también a las sesiones de la Comisión de Descolonización de la ONU, para que testifiquen a favor de la “marroquinidad” del territorio saharaui- a magnates, fantoches y funcionarios profanos o corruptos pero de relumbrón, al mismo tiempo que imponen el cerrojazo y expulsan sistemáticamente a multitud de políticos, periodistas, abogados, defensores de DDHH, o simples estudiantes o turistas que pretenden acceder a las zonas ocupadas del Sáhara Occidental para constatar la realidad sobre el terreno. Expulsiones que apenas aparecen en la prensa española, pero que la web Contramutis (“Contra el silencio”) se ha ocupado de divulgar, al igual que ha hecho con la lucha de los saharauis encarcelados por el ocupante marroquí, o con la carta al Papa Francisco ante su visita a Marruecos.

El negacionismo de Verstrynge: el Pueblo Saharaui y el Sáhara Occidental

La noticia podría resumirse así: Después de 43 años de ocupación militar marroquí de la mayor parte del Sáhara Occidental, el profesor Verstrynge se desplaza a Dajla –la antigua Villa Cisneros, hoy ciudad saharaui ocupada- para participar en el propagandístico Foro Crans Montana y allí, clamar a los cuatro vientos los titulares del Majzen: “el pueblo saharaui no existe; es una invención de Argelia / España y de la izquierda española”; “el Sáhara es marroquí y siempre lo ha sido”. Las manifestaciones de Verstrynge no tienen desperdicio.

Esas afirmaciones (más bien, negaciones) de Verstrynge tienen toda la pinta de ser una provocación, una más de sus consabidas provocaciones para figurar en los titulares. Y el Majzen, encantado, claro, con titulares vociferantes en la prensa marroquí. No deberíamos entrar al trapo de tales provocaciones; y si lo hago con estas líneas es para dejar cuatro cosas claras y seguir avanzando, que es lo que precisa el sufrido y ninguneado pueblo saharaui.

Vayamos por partes. Para empezar, y para los interesados, el Foro Crans Montana, al que asistió Verstrynge en Dajla (antigua Villa Cisneros), con patrocinio y financiación marroquí, es la misma organización con sede en Mónaco que en octubre de 2018 dio cobertura a Carles Puigdemont en Ginebra para mantener un “diálogo” con los presidentes de Armenia, Bangladesh y Lesotho. Además, conviene recordar las “excelentes” relaciones entre Jordi Pujol y Mohamed VI (entre otras actividades, en 2011, Pujol participó en Rabat en una conferencia sobre la Administración Pública Regional, donde alabó el Plan de Regionalización de Mohamed VI que contempla incorporar el Sáhara ‘marroquí’ descartando el derecho de autodeterminación de la población autóctona saharaui), las actividades de algunos “honorables infiltrados”… y el llamativo silencio que –en mi opinión- los independentistas catalanes han mantenido últimamente sobre quienes sí tienen reconocido por la ONU el derecho a la autodeterminación: los saharauis.

El mencionado evento –a cuya celebración y asistencia, en sesiones anteriores, en una ciudad militarmente ocupada, se opusieron la ONU y otras instituciones, como la Unión Africana (UA)- sirve a Marruecos de plataforma dulzona y recreativa para publicitar su plan de autonomía amañada para los territorios saharauis ocupados, única opción que deja a los saharauis, eliminando el ejercicio legítimo de su derecho a la libre determinación. Los gobernantes españoles de la época arruinaron la posibilidad de una descolonización pacífica y consensuada con la represión de la Intifada de Zemla y la ‘desaparición’ del dirigente saharaui Bassiri.

El sentido común nos permite entender perfectamente a qué se hace referencia cuando se dice pueblo saharaui, pueblo español, catalán, madrileño, francés, americano o marroquí. “La soberanía reside en el pueblo español”, reza la Constitución Española. Nadie se cuestiona si somos “una creación” romana, fenicia, cartaginesa, castellano-leonesa o visigoda. En cualquier caso, si lo que pretende el Sr. Vestrynge, de conformidad con sus patronos alauitas, es hacer del concepto una disquisición metafísica más –a estas alturas de la película-, no seré yo quien vaya a definir el concepto, doctores tiene la Iglesia. De hecho, España realizó un censo de la población saharaui con derecho a voto para el referéndum de autodeterminación que habría de celebrarse en el primer semestre de 1975, y que Marruecos logró primero postergar y después impedir por miedo a perderlo (James Baker). Incluso la Audiencia Nacional tiene abierta una causa por intento de genocidio del pueblo saharaui, una querella criminal interpuesta en 2006 y en la que han declarado, entre otros ciudadanos saharauis, Aminatu Haidar. Verstrynge quiere ser más papista que el Papa, cuya visita a Marruecos pretende utilizar también el Majzen, ¿cómo no?, para intentar legitimar la ilegal ocupación del territorio saharaui, que dura ya más de cuatro décadas.

Que “el Sáhara es y siempre ha sido marroquí”, es un simple exabrupto personal sin fundamento alguno. O sea, que el Tribunal o Corte Internacional de Justicia de La Haya (Dictamen de 16 de octubre de 1975), la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU estarían –según las manifestaciones de Verstrynge- rotundamente equivocados. Como es sabido, la Corte Internacional de Justicia, en 1975 y a petición de los Gobiernos marroquí y mauritano, falló que ni Marruecos ni Mauritania ostentaban soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental. Las manifestaciones de Verstrynge en Dajla ocupada también se ven impugnadas por las numerosas resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental, el dictamen Corell (2002), las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europeo (TJUE) de 2016 y 2018, el fallo del Tribunal Supremo de Sudáfrica sobre la propiedad de los recursos naturales del Sáhara Occidental, … La soberanía del sultán jamás alcanzó más allá del Uad Dráa (actual límite norte de la provincia de Tarfaya), como consta en los documentos históricos.

“Los intereses de España”, Sr. Vestrynge, no pueden confundirse con la sumisión al triple chantaje alauita: pateras, droga y terrorismo (en palabras del propio rey Hassan II: “la Marcha Verde fue un chantaje horrible”). ¿Y los intereses y derechos del pueblo saharaui? He aquí las palabras que, el 2 de noviembre de 1975, sólo tres días antes del inicio de la ‘Marcha Verde’, pronunció el entonces Jefe de Estado en funciones, el príncipe Juan Carlos, en El Aaiún (capital del Sáhara Occidental): “España cumplirá sus compromisos y tratará de mantener la paz… Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”. Días más tarde, el 14 de noviembre, se firmaban los Acuerdos Tripartitos de Madrid, ilegales, ilegítimos y jamás denunciados, y que abrirían la puerta a la guerra y al largo ‘conflicto’ del Sáhara, que arrastra ya cuarenta y tres años.

De manera que no estamos ya en esa fase de retorno a los supuestos orígenes, Sr. Vestrynge, que quedó definitivamente zanjada en 1975, con el Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia. No nos retrotraiga usted, de nuevo, al eterno bucle intoxicador del Majzen para consumo interno y propaganda barata en el exterior. La fase en que estamos ahora es la de presionar a Marruecos, incluso aplicando el Capítulo VII de la Carta de la ONU, para que deje de ser un Estado chantajista y cumpla con la legalidad internacional. No intente despistarnos usted más. ¿Por qué no se imponen a Marruecos, cuando menos, las mismas sanciones que se imponen a otros países por hechos similares? El asunto –al igual que la ilegalización de los Acuerdos Tripartitos de Madrid- merecería ser materia de reflexión en su Facultad de Ciencias Políticas, ¿no cree?

Los gobernantes marroquíes, en lugar de avanzar a partir de la verdad y la legalidad, siempre vuelven sobre alguna cuestión anterior ya resuelta y superada, para retornar de nuevo al bucle melancólico y entorpecer y paralizar todo el proceso de solución al ‘conflicto’, ocultando precisamente los hechos relevantes. A esto es a lo que se presta ahora el Sr. Verstrynge.

Adoptar medidas

Ya es hora de que los gobiernos de los países democráticos adopten las oportunas medidas de reciprocidad y retorsión frente a esa práctica vejatoria de Marruecos contra los nacionales de otros países. Por ejemplo, prohibiendo la entrada en España de determinadas personas de nacionalidad marroquí, poniéndoles diversas trabas legales o burocráticas, procediendo a similar número de expulsiones de nuestro país cada vez que Marruecos expulse a un/a ciudadano/a español/a. No como hasta ahora, poniendo cara de haba, mirando para otro lado, escondiendo los hechos a la opinión pública y cediendo a las exigencias de Palacio.

No hay que achantarse –como se viene haciendo- ante los chantajes alauitas ni conformarse sin más con las expulsiones de ciudadanos de otros países. Al contrario, hay que insistir y presionar a los responsables marroquíes para que cumplan la legalidad internacional y se comporten como una nación civilizada, no como un Estado irresponsable y gamberro. La legalidad internacional es el conjunto de normas y prácticas que los humanos nos hemos dado, con mayor o menor acierto, para vivir en paz y resolver nuestras diferencias por vía pacífica. Son, por así decir, las normas de convivencia. Si no se respeta, o se viola, esa legalidad, se pone en peligro la convivencia y la paz. Esto es lo que hay que entender y por lo que hay que trabajar continuamente, siendo beligerantes con quienes incumplen la ley, ya sea contaminando el Planeta o invadiendo territorios ajenos. El relevante papel que pretende atribuirse Marruecos –según proclaman sus dirigentes- en el desarrollo de África y como socio de Europa no exime a sus gobernantes, en modo alguno, de su obligación de cumplir con la legalidad internacional, descolonizar el Sáhara Occidental permitiendo a su población autóctona ejercer su derecho inalienable a la libre determinación y dejar de chantajear a los países vecinos y a Europa para que acepten sus ilegítimas pretensiones sobre el territorio saharaui ocupado.

Para finalizar, sólo dos breves comentarios. En primer lugar, acudir a Dajla ocupada, en la nómina del ocupante y financiador, para hacer de altavoz del Majzen, no es precisamente una heroicidad, sino pura mendacidad. Lo que, en cambio, sí hubiera sido una actuación digna de un profesor de Ciencias Políticas era decir la verdad, en el plenario, a los asistentes al evento pergeñado por el ocupante: que Marruecos invadió ilegalmente el Sáhara Occidental, que el territorio saharaui no le pertenece, que viene obstruyendo sistemáticamente el proceso de descolonización, que debe dar al pueblo saharaui la oportunidad de ejercer su derecho a la autodeterminación y que libere a los presos políticos saharauis, varios de ellos (Gdeim Izik) condenados a cadena perpetua.

Y, en segundo lugar, que, visto lo visto, los estudiantes de Ciencias Políticas deberían tener mucho cuidado al someterse a la docencia de determinados profesores de esa Facultad madrileña.

Sepa el Sr. Vestrynge que el Movimiento Internacional de Solidaridad con el Pueblo Saharaui está con la legalidad internacional y la defiende; y, precisamente por ello y como consecuencia de ello, apoya la justa causa de ese pueblo, avalada, por añadidura, por decenas de resoluciones de Naciones Unidas, torpedeadas por quien todos sabemos e incumplidas sistemáticamente. Y estamos también a favor del hermanamiento de los pueblos, de todos los pueblos, que es precisamente lo que no desea el Majzen ni sus poderosos lobbies, para así poder seguir manteniendo su poder, sus beneficios y sus privilegios. Habrá que decírselo al hermano pueblo marroquí, engañado por sus dirigentes y carente de libertades democráticas, Sr. Vestrynge.

#SaharaLibre #SaharaOccidental
Sáhara-LoQueSomos

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Por qué te vas

Jesús Gómez Gutiérrez*. LQS. Abril 2019

Historia de un pervertido

Esta noche han limpiado la pizarra. Sólo ha sido un GUAPO a gritos, tirado de esa forma tan feroz de las profesionales; pero, hace un mes, cuando se escribió lo que han borrado, fue ligeramente más incómodo:

-¡Señor! ¡Señor!
-¿Sí?
-¿Puedo hacerle una pregunta?
-Faltaría más.
-¿Cómo es posible que pase tanto por aquí y nunca quiera sexo?

La pregunta se oyó hasta en Callao, para mi horror; pero Montera es Montera y, a decir verdad, sólo abandona su trato exquisito a los viandantes si se cumple la condición de la primera parte de la frase, es decir, pasar a menudo y, en consecuencia, crear algo parecido a la familiaridad. «El roce hace el cariño», reza un dicho y contrataca otro: «la confianza da asco»; así que, consciente de los dos, y tan reacio a dar explicaciones como a ser maleducado, le dediqué una sonrisa a lo William Holden, le di las buenas noches y seguí hacia Red de San Luis. Además, mi historia no era interesante. Paso tanto porque es el camino más corto a mi casa.

Ésta es la definición de pervertido: «De costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran negativas o inmorales» (si les disgusta la rima, quéjense a la RAE). Pues bien, durante un mes tuvo una acepción nueva: «Persona que coge el camino más corto a su casa». Cuando lo tuyo no encaja en las costumbres supuestamente generales, no hay forma de ir a lo tuyo que no sea sospechosa, aunque sean detalles tan inocentes como un horario, un trayecto o cierta caballerosidad. Una sonrisa y un buenas noches me convirtieron en el no va más de la perversión ambulante. ¿Qué es ese tipo? ¿Un colgado o un voyeur? ¿Un estupa o un psicópata? Fuera lo que fuera, me concedió vía libre de molestias, y ni siquiera se me acercaban los pelmas que andan a la caza de sedientos para tal o cual club.

-GUAPO.

Se acabó la cosa. Ya no se acuerdan. El trasiego de miles y miles de personas ha pasado su trapo y ha borrado la tiza.

Al cabo de unos minutos, cruzada ya la Glorieta de Bilbao, paso ante uno de los clásicos madrileños en materia de turistas con ganas de marcha. En la entrada, un grupo de rubias de provincia cantan el Por qué te vas de Jeanette mientras se mecen de un lado a otro, como si estuvieran en la cubierta de un barco en plena galerna. «Eso digo yo», piensa el pervertido que fui. Lo que la calle te da, la calle te quita.

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La fascistada del ministro Borrell en Alemania

Tomás F. Ruiz. LQS. Marzo 2019

El ministro de Exteriores está enfadado y con razón… Por supuesto que es para poner el grito en el cielo comprobar que los periodistas europeos no son como los de la madre patria, obedientes, sumisos y dispuestos en todo momento a darle la razón.

Los periodistas europeos, los alemanes para ser más exactos, como el irrespetuoso Tim Sebastian, presentador de la cadena Deutsche Welle News que entrevistó al barón español (barón del psoismo, ojo, que por las venas de Borrell no corre ni una sola gota de sangre azul), son periodistas insumisos, impertinentes y obcecados en darle vueltas a algo que es de cajón: ¡Cataluña es España y San-se-acabó!… ¿Qué es eso de hacer preguntas “sesgadas” (sesgadas: cortadas, apartadas, prohibidas en el guion previo que se le dio al entrevistador) y citar datos para apoyar la subversiva versión de que en España hay presos políticos? ¿Qué es eso de dirigirse al Ilmo. ministro de Exteriores de España poniendo en duda su versión de los hechos y faltándole inadecuadamente al respeto?… Hizo bien el señor Ministro en interrumpir la entrevista, en irritarse contra este periodista insurrecto que se atrevió a sacar los pies del tiesto y atentar contra la incontestable autoridad que él representa (una autoridad corrupta pero, a fin de cuentas, autoridad… Corrupta lex, sed lex).

-¿Por qué no se reforma la constitución cuando más de un 70 por ciento de españoles lo piden en un estudio realizado por el CIS? (Centro de Investigaciones Sociológicas) -se atrevió a preguntar el insolente periodista alemán.
-¡Hasta aquí hemos llegado!… Que me quiten de delante a este ignorante… ¿Es que no había quedado lo suficientemente claro cuál era la línea roja que marqué? –dijo el indignado plenipotenciario español sin reparar en que se encontraba ante las cámaras de televisión, pensando, posiblemente, que, como hacen los obedientes medios españoles, ese desplante lo harían después desaparecer del master final. Pero no fue así, y todo el mundo, a través de sus pantallas de televisión, ha podido ver la ignominiosa maniobra orquestada contra la patria que le han hecho a un ministro español.

Borrel montó en cólera y con razón, pues en la España del siglo XXI no pasaba esto y cuando Borrell era entrevistado, tanto en la televisión pública como en la privada, previamente se le pasaba el guion de las preguntas y él tachaba las que no estaba dispuesto a responder. En la España del siglo XXI, cuando a un periodista se le prohibía hablar de algo problemático, el periodista callaba. El uso de la vaselina se había generalizado generosamente entre la casta informativa que poblaba las rotativas y las emisoras de radio y televisión del glorioso imperio español.

Dicen fuentes allegadas al ministro que Borrell se atrevió a usar su incendiaria indignación para pedir la cabeza del insurrecto informador: “¡Que le corten la cabeza!… ¡Que se la corten ya!”, parece que balbuceaba en un zafio inglés, evocando la sanguinaria costumbre de decapitar ciudadanos que tenía la reina que aparece en la inmortal novela de Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas.
Se dice también que mientras pedía la cabeza del arrogante informador, un espumarajo de la rabia brotaba de las comisuras de sus labios. Era la bilis de la indignación, la baba del patriotismo caralsolero, la venenosa consigna de la Una, grande y libre, el principio de la unidad de destino en lo universal del Ilustrísimo ministro Borrell, que sufría un inevitable colapso cuando era contrariada.
-¡Manda cojones!- comentan sus más allegados que dijo Borrell cuando lograron apaciguarlo- ¡En España no habría pasado esto!… ¡Qué me traigan a un magistrado de la Audiencia Nacional que me fundo ahora mismo a ese imbécil de informador!
-Excelencia, calmaos -le susurraron al rubicundo barón del psoismo español-. Recordad que no estáis en la madre patria y que aquí no atan los perros con longanizas… Aquí los periodistas son mucho más insumisos e ingobernables que en nuestra amada patria, una, grande y libre… Bien lo quiera dios.
-¡Qué se calle, coño! -dicen que bramó el ministro eructando lava volcánica en el cenit de su abominación- Unos meses en el talego no le vendrían mal a este cabrón… Como algún día me lo eche a la cara en España, este mamarracho se va a enterar. Apuntad bien su nombre, que ésta me la tiene que pagar…
-Excelencia -le recordaron sus más allegados consejeros-. Recordad que no estamos en la Alemania de los años 30… Aquella gloriosa nación, la patria del orgulloso III Reichtag, está ahora en manos de la francmasonería, el comunismo y la subversión.
-Si es que no se los puede dejar solos -dicen que el ministro murmuraba mientras abandonaba el estudio de televisión.
-Señor ministro -se atrevió a vocearle el engreído informador cuando estuvo lo suficientemente alejado como para que lo oyera todo el plató-. Me temo que usted está equivocado… Yo no estoy aquí para hacerle las preguntas que usted me permita, Excelencia, ni tampoco estoy para lamerle el culo, señor ministro, para eso ya tiene un buen montón de periodistas en su país que se lo harán muy gustosamente… Esto que tanto le indigna a usted, Sr. Borrell, se llama democracia y libertad de expresión, algo que está peligrosamente fallando en su país.

“Auf wiedersehen” dicen que el periodista alemán le dijo como despedida al excelentísimo ministro español, una expresión germana que libremente se podría traducir como “¡Anda y que te den!… Que aquí en Alemania ya tuvimos bastante con Goebbels para tragar ahora las fascistadas de un ministro que se cree la reencarnación del Caudillo, el extinto führer español”


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Manifiesto de autoinculpación y solidaridad con “los Jordis”

Alejandro Pacheco / Iñaki Alrui. LQS. Marzo 2019

Reaparece, que no es poco… la insumisión solidaria

Este pasado martes un grupo de intelectuales, profesores y artistas leía ante los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid un manifiesto de autoinculpación (1, 2) en solidaridad con “los Jordis” y en contra del proceso que se sigue contra ellos en el Tribunal Supremo

Esta acción pública es una vuelta a escena de unas generaciones de insumisos que se duelen de demasiados años de ausencia, que no quieren que su clave de lucha y ellos mismos se conviertan en fósiles mudos, en un momento en que el pueblo de Cataluña ha superado con creces la dimensión de anteriores experiencias de desobediencia civil e insumisión en este país, y en que el Estado ha superado todos los límites de judicialización/militarización de la vida política.

Ahora era el momento de volver a ser, en público, opositores, resistentes. Ahora hacemos falta todos. La reivindicación de la disidencia, de las libertades civiles frente a la radicalización represiva del Estado, es imprescindible.

No han querido los firmantes de este muy respetable manifiesto, extender su solidaridad a los objetivos democráticos esenciales del proceso soberanista y de autodeterminación sostenido por el pueblo catalán. Ni a todos sus protagonistas: no hay mención a los líderes políticos encarcelados y exiliados. Se han limitado a la mención expresa de los líderes sociales de Omnium y ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, y a la defensa y reivindicación de sus métodos de acción, basados en el pacifismo y la insumisión, con los que sienten plenamente identificados y en los que se reconocen.

Bueno, han querido quedarse en ese punto. Es legítimo y no deja de ser una muestra de solidaridad muy valorable y positiva, dado, además, este desierto de solidaridades con el procés que es Madrid, donde lo que se vive ante esta execrable represión es silencio, un estruendoso silencio, y una estruendosa exaltación de la mentira.

Desde el momento en que la palabra autodeterminación dejó de ser un concepto político teórico para ser un objetivo político práctico, socialmente respaldado por millones de ciudadanos de Cataluña, el mundo de la universidad, la cultura y el arte en la mayoría del Estado se calló, cobarde o cómplice, cuando no jaleó remunerada y entusiásticamente las tesis que sostenían la negación de derechos civiles elementales y la consiguiente represión.

Por eso saludamos este Manifiesto de autoinculpación, pese a no compartir, con todo respeto, sus límites y lo que consideramos sus innecesarias cautelas. Los firmantes se han querido distanciar explícitamente de los objetivos políticos que dieron contenido y músculo al proceso –nada les obligaba a manifestar su posición respecto a ellos, que es totalmente libre y personal– y del conjunto de sus protagonistas: “No porque compartamos su ideario, o sus posicionamientos. No porque creamos que defienden algo cercano a nosotros”. Si se habla desde el 20 de septiembre hasta el vergonzoso discurso monárquico del 3 de octubre, sería de justicia solidarizarse con todo lo sucedido, con todo lo pasado, con todo lo apaleado, con todo lo procesado. Causa general: proceso al procés. Para nosotros: Cataluña. 1 de octubre. Ejemplo de libertad y sociedad civil organizada. Desobediencia civil pacífica. Libertad presos políticos (todos, de todo el Estado). Vuelta de los exiliados. El pueblo abriendo camino a la democracia no sólo en Cataluña. Porque la autodeterminación es democracia. Construyendo República.

Pero repetimos, gracias, bienvenid@s. Os esperábamos. Bienvenida la insumisión de los años 80, bienvenida la insumisión que se enfrenta al poder y defiende su disidencia. Bienvenida. No había casi nada en Madrid, y ahora os habéis atrevido a romper el silencio de la Corte. Sabemos que esto puede suponeros un alto precio en este reino de vasallos intelectuales y de cortesanos asalariados.

Gracias de nuevo a este grupo de escritores, profesores y activistas. Bienvenidos a la disidencia necesaria de hoy.

Notas:
1.- 29 personas del mundo universitario, literario y activista se autoinculpan junto a los Jordis
2.- Manifiesto de ciudadanos e insumisos que se autoinculpan n Madrid por “Los Jordis”
Imagen de la serie terapéutica y sociología de CataloniaWars

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El juicio-farsa y las «generales de la ley»

Joan Martí*. LQS. Marzo 2019

Casi todo el mundo sabe que la «prueba» incriminatoria fundamental en este proceso al PROCÉS está consistiendo en el testimonio de los agentes de la guardia civil y de la policía nacional

De testigos y atestados objetivos, veraces e imparciales…

Las «generales de la ley» son las preguntas que tanto en el proceso civil (art. 367 de la LEC) como en el penal (art. 436 de la LECRIM) el tribunal debe hacer al testigo para acreditar su imparcialidad y veracidad.
En concreto, en el proceso penal, dice el 436 «El testigo manifestará primeramente su nombre, apellidos paterno y materno, edad, estado y profesión, si conoce o no al procesado y a las demás partes, y si tiene con ellos parentesco, amistad o relaciones de cualquier otra clase…»

En el proceso civil, según el 367, «1. El tribunal preguntará inicialmente a cada testigo, en todo caso: …2. Si ha sido o es cónyuge, pariente por consanguinidad o afinidad, y en qué grado, de alguno de los litigantes, sus abogados o procuradores o se halla ligado a éstos por vínculos de adopción, tutela o análogos. 3. Si es o ha sido dependiente o está o ha estado al servicio de la parte que lo haya propuesto o de su procurador o abogado o ha tenido o tiene con ellos alguna relación susceptible de provocar intereses comunes o contrapuestos. 4. Si tiene interés directo o indirecto en el asunto o en otro semejante.

Casi todo el mundo sabe que la «prueba» incriminatoria fundamental en este proceso al PROCÉS está consistiendo en el testimonio de los agentes de la guardia civil y de la policía nacional. Pero lo que no se dice y ya no es tan sabido ni comprendido, es que estos agentes dependen funcionalmente de la fiscalía, que es quien dirigió sus operaciones en las diligencias en los sucesos del 20-S y el 1-O, mucho antes incluso de que tomara el control de las diligencias el juzgado o el juez Llarena; en definitiva, que dependían de una de las partes, LA FISCALIA, por lo que necesariamente tienen relación de dependencia y obviamente tienen interés en el resultado del proceso, que significará el «éxito» de su operativo, y no puede pretenderse que sea imparcial su testimonio en los términos regulados en los artículos precitados. Sólo así pueden entenderse sus sorprendentes e «imparciales» declaraciones cuando las contrastamos con lo que se ve en los centenares de videos que hay por ahí sobre los hechos.

Otra de las «pruebas» son los atestados, lo cuales fueron confeccionados por dichos testigos y suscritos todos por el jefe de ellos, un hombre que publicaba furiosos tuits unionistas y españoles eo, eo, bajo seudónimo contra los catalanes y la propuesta soberanista. Se trata también, como puede suponerse, de atestados imparciales y objetivos, y de otro testigo imparcial.
Con esos mimbres de prueba, no hay que ser muy listo para adivinar cual es la cesta-sentencia que saldrá…

Lo sorprendente es que estas consideraciones y reflexiones tan obvias, hasta ahora no las han hecho los abogados de la defensa ni tampoco algunos brillantes juristas.

Terror en Via Laietana, horror en el Tribunal Supremo
– Foto-montaje de Alejandro Pacheco, de la serie Catalonia Wars

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Ecología y feminismo, ahora o nunca

Carlos Olalla*. LQS. Marzo 2019

Un sistema basado en la desigualdad de las mujeres, y tantas y tantas otras, y en la asunción de que la economía debe crecer continuamente es hoy el nuevo Titanic en el que navegamos

Los retos a los que se enfrenta el mundo de hoy sin duda encuentran respuesta en los dos movimientos sociales más significativos que estamos viviendo: el de la ecología y el del feminismo. Por eso corrientes de pensamiento y acción como ecología y feminismo están de más actualidad que nunca y son más necesarios que nunca. Porque son los únicos movimientos que pueden y deben cambiar el mundo antes de que sea demasiado tarde. No se trata de que los partidos políticos incluyan conceptos ecologistas o feministas en sus programas, sino de que todos tomemos conciencia y cambiemos nuestra forma de pensar poniendo la ecología y el feminismo en el eje de nuestra visión del mundo y de nuestra forma de vivir en él. No nos queda mucho tiempo para alcanzar un punto de no retorno, ese punto en el que ya no habrá una posible vuelta atrás. Por eso es ahora o nunca. Por un lado nos enfrentamos al mayor problema al que se ha enfrentado la humanidad a lo largo de su historia: la propia destrucción del planeta a consecuencia de la acción del hombre que ha propiciado un calentamiento global que solo los más ignorantes o los más interesados niegan ya. Y por otro, con consecuencias directas en el primero, estamos viviendo los estertores de un sistema económico social, el capitalismo en su forma más agresiva y descarnada que es el neoliberalismo, que antepone el beneficio económico a corto plazo a todo lo demás, y se basa en la desigualdad social y la injusticia de un patriarcado que nos ha llevado a un callejón sin salida. Ver la fuerza que están tomando movimientos como el feminista tomando las calles y paralizando el país o la respuesta que los más jóvenes están dando al problema del calentamiento global con sus protestas y sus huelgas escolares son un claro motivo de esperanza, de que aún estamos a tiempo, de que no todo está perdido. Que doce mil científicos de todo el mundo hayan manifestado su apoyo al movimiento de los jóvenes contra el cambio climático es algo que nos debe hacer pensar a todos, no solo a nuestros políticos.

Desigualdad y cambio climático son problemas que nos afectan a todos los habitantes del planeta, son problemas globales que necesitan de soluciones globales. Por eso hemos de ser todos quienes tomemos conciencia de esta realidad y nos enfrentemos a ella. Ambos movimientos, el feminista y el ecologista, son, y deben ser, políticos porque las causas que originan los problemas son políticas y las respuestas que pueden solucionarlos son, y deben ser, políticas. Hablar de feminismo liberal o criticar su claro componente político es no entender nada y pretender poner puertas al campo. Combatir la desigualdad, luchar por la equidad, supone modificar por completo la estructura económico social del patriarcado en la que vivimos hoy, una estructura basada en negar, al no remunerar, la existencia de ciertos trabajos como los cuidados desarrollados hasta ahora fundamentalmente por mujeres. En una sociedad que confunde valor y precio, que no se remunere el trabajo “doméstico” supone negarle su existencia lo que, a su vez, conlleva falsificar la contabilidad real de nuestra economía. Del mismo modo, nuestro sistema contable se engaña a sí mismo y nos engaña a todos al no contemplar el coste ecológico de las cosas que producimos y consumimos. Si de verdad contabilizásemos los costes ecológicos que conlleva cada uno de los productos o servicios que consumimos sin duda dejaríamos de consumirlos porque tendrían un coste que no podríamos pagar. No es lo mismo pagar 15 euros por un kilo de ternera que lo que tendríamos que pagar si el precio incluyera los 15.000 litros de agua que han sido necesarios para producirlo. Al no contabilizar los 15.000 litros de agua porque el agua es “gratis”, estamos falseando el coste real del kilo de ternera. Del mismo modo, al no contabilizar las horas dedicadas al cuidado de niños, enfermos o mayores estamos falseando la realidad de su coste. ¿Qué pasaría si decidiésemos imputar todos los costes reales a los productos que compramos y consumimos? Que nuestro sistema económico no podría resistirlo. Sería una revolución de tal calibre que cuestionaría los pilares mismos de nuestra sociedad. Y esa es la clave de la cuestión: que toda nuestra sociedad se asienta en una gran y formidable mentira.

Vivimos en una sociedad que se contenta con el ideal, en los mejores casos, de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Nada más alejado de la que debería ser una sociedad justa basada en hacer a los demás lo que nos gustaría que hicieran con nosotros. Del mismo modo, luchar por la igualdad es muy loable, pero a todas luces insuficiente porque por lo que hay que luchar es por la equidad, es decir que no todos recibamos lo mismo, sino que reciba más quien más lo necesite. Solo a través de la equidad podemos llegar a la justicia social. Y solo desmotando las mentiras en las que se basa nuestra sociedad podemos llegar no solo a la justicia social, sino a nuestra supervivencia como especie y a la de nuestro planeta. Justicia social y supervivencia del planeta son conceptos que están íntimamente ligados en un mundo cada vez más globalizado. Nos creemos libres porque nos dejan votar una vez cada cuatro años. Esta es otra de las mentiras en las que basamos nuestra sociedad. No puede haber libertad si no hay justicia. Un mundo que margina a la mitad de su población por el simple hecho de ser mujer es un mundo abocado a su autodestrucción. Como también lo es un mundo que sigue quemando combustibles fósiles contribuyendo al calentamiento global sin hacer nada para remediarlo.

Un sistema basado en la desigualdad de las mujeres, y tantas y tantas otras, y en la asunción de que la economía debe crecer continuamente es hoy el nuevo Titanic en el que navegamos. A los que van en la cubierta de primera clase poco les importa que vayamos de cabeza hacia el naufragio. Creen que se salvarán porque hay suficientes botes salvavidas para ellos. Pero en esa cubierta no viaja más que el 1% de la humanidad. El 99% restante viajamos en las cubiertas inferiores o en la sala de máquinas y ya sabemos que para nosotros y para la tripulación nunca habrá botes salvavidas. Para el 1% no sería rentable tener botes salvavidas para los demás y son ellos quienes deciden cuántos botes lleva nuestro barco. Por eso tenemos que ir, y ya, a un sistema basado en la justicia social y el decrecimiento. El neoliberalismo jamás podrá dar respuesta a los gravísimos problemas a los que nos enfrentamos como especie porque sigue tomando, e imponiendo, sus decisiones basándose en una contabilidad falsa con la que nos están engañando a todos.

Habrá quien se pregunte cómo es posible que ese 1% privilegiado no se dé cuenta de que vamos de cabeza al precipicio. Por supuesto muchos se dan cuenta, no todos, pero inmersos en una visión tan extremadamente superficial y cortoplacista que nos impide pensar no ya en la vida que les espera a los hijos de nuestros hijos, sino en lo que nos puede pasar a todos a pocos años vista, optan por ignorar la realidad o protegerse ante las adversidades que puedan venir. Y lo hacen construyendo refugios contra las posibles revueltas sociales o catástrofes medioambientales, almacenando víveres, o acaparando tierras ricas en agua que compran a precio de ganga en los países más pobres de la Tierra.

Hay quienes no ven, o no quieren ver, que ecología y feminismo son temas absolutamente inseparables y critican a quienes dentro de esta lucha defienden, por ejemplo, el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), donde se encierra a las personas migrantes en tanto se tramita su expediente de expulsión. Las personas migrantes son las primeras víctimas del cambio climático. Hoy huyen de sus países en muchos casos por la influencia que el calentamiento global ha tenido y está teniendo en su modo de vida. Territorios cada vez más desérticos y continuas hambrunas provocadas por las sequías provocan su éxodo. Son, en última instancia, migrantes y refugiados climáticos. Y precisamente quienes más sufren las consecuencias de estos cambios son las mujeres, que son discriminadas por ser mujeres, por ser de raza diferente y por ser pobres. Hay que revertir esta situación ahora que todavía estamos a tiempo. Y para hacerlo es necesario cambiar por completo nuestra manera de pensar y el sistema en sí, porque el culpable es el sistema que es quien crea, porque es inherente a él, la desigualdad y el cambio climático. Por esto, aunque todavía haya quien no lo quiere entender, ecología y feminismo no solo son temas políticos, sino ideológicos. Hoy tienen más sentido que nunca los gritos que los y las jóvenes de Friday For Future gritaban el viernes pasado en la marcha que les llevó de Puerta del Sol al Congreso: “Menos polución y más revolución”, “Vuestros beneficios nos contaminan”

De nada nos servirá que un mayor número de mujeres ocupen puestos de responsabilidad si lo que hacen para conseguirlos o mantenerlos es repetir los modelos patriarcales que nos han llevado a esta hecatombe. Son los valores femeninos los que nos pueden salvar a todos, valores que anteponen la cooperación a la competencia, la razón a la fuerza, el diálogo a la imposición y la solidaridad a la caridad. La anécdota que Federico Mayor Zaragoza cuenta de uno de sus encuentros con Nelson Mandela es el mejor ejemplo de ello: cuando, un día en el que estaba desanimado viendo el devenir del mundo, le preguntó a Mandela si esto tenía solución, Mandela le respondió “por supuesto que la tiene, y no tardará mucho en llegar aunque ni tú ni yo la veremos. Esto lo solucionarán las mujeres cuando lleguen al poder porque ellas raramente emplean la violencia para resolver sus problemas mientas nosotros raramente dejamos de usarla”

Nuestro futuro está en esa llama que nos calienta y nos ilumina cada día, esa llama que son los movimientos feministas y ecologistas. Todavía estamos a tiempo, aunque no nos queda ya mucho. Son las mujeres y los jóvenes de movimientos ecologistas como Fridays For Future quienes pueden y deben marcar nuestro camino, un camino que no será fácil y que exigirá muchos sacrificios, pero que será mucho más llevadero si los hombres tomamos verdadera conciencia de la realidad y llegamos no solo a no temer, sino a decir con orgullo y pleno conocimiento de causa que somos feministas y ecologistas, y actuamos en consecuencia renunciando a nuestros privilegios y afanes de protagonismo, deconstruyéndonos y caminando junto a ellas. Como bien decía Eduardo Galeano, en un mundo de plástico y ruido debemos ser de barro y silencio. Es la hora de que vivamos en feminista y en ecologista. Aprovechémosla con decisión y entusiasmo antes de que se pare el reloj. Nos va la vida en ello. Es ahora o nunca.

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El rey se pierde en el Museo del Prado

Arturo del Villar*. LQS. Marzo 2019

No por azar, sino con el propósito de destruirlo, para culpar a los republicanos de no salvaguardar el principal tesoro cultural español, el Museo del Prado fue bombardeado el 16 y el 19 de noviembre de 1936

Su majestad el rey católico nuestro señor ha entregado este 19 de marzo los Premios Nazionales de Cultura en el Museo Nacional del Prado. Entre los galardonados destacaba por su borbonidad Ágatha Ruiz de la Prada, distinguida en la categoría de diseño de moda, por ir vestida con la bandera rojigualda borbónica, poniendo así una nota pintoresca al acto, y demostrando su sumisión monárquica. También destacó por su ausencia el torero Enrique Ponce, convaleciente de una cogida, porque para los borbones el toreo es un instrumento de tortura, no, perdón, quiero decir de cultura.

Nuestro señor leyó un discurso con los tópicos habituales para la ocasión, en el que merece destacar esta opinión del escriba de turno:

Nos encontramos en un lugar muy apropiado para celebrar o reconocer la creatividad. El Prado es España y no podemos dejar de reconocer en este acto de Estado a todas las personas que han hecho posible con su compromiso y esfuerzo inteligente que nuestro país encabece y lidere las listas de las mejores pinacotecas del mundo.

Una opinión muy nazionalista, pero discutible. El Museo más importante y más visitado del mundo está en París, y es del de Louvre, creado en 1793, después del triunfo de la Revolución Francesa que guillotinó a sus borbones. Su colección de pintura francesa e italiana es fabulosa, en la que destaca la Gioconda, siempre rodeada por una turba de admiradores japoneses; también cuenta con unas salas de pintura española. Y la primera pinacoteca, dedicada exclusivamente a la pintura, es la National Gallery de Londres, inaugurada en 1824, por su extraordinaria colección de pintura europea desde el siglo XIII al XIX.

El Museo Real de Pinturas

El Museo del Prado fue inaugurado privadamente el 19 de noviembre de 1819, como Museo Real de Pinturas, propiedad del rey. Allí se habían reunido las llamadas colecciones reales, compradas efectivamente por los reyes para su exclusivo disfrute, gracias a los impuestos recaudados a sus hambrientos vasallos, sobre todo desde Felipe II, a quien le entusiasmaban las artes de temática religiosa, con las que se refocilaba su fanatismo, por lo que no pudo comprender al Greco.
Reinaba entonces el felón Fernando VII, apodado Narizotas por sus vasallos, en pleno absolutismo. A él no le interesaban nada las artes, así que regalaba alegremente las pinturas de los mejores maestros, según está probado históricamente, y merece la pena recordarlo para subrayar la catadura del más infame de los borbones, con serlo todos. El rey José Bonaparte, al saber que debía regresar a Francia porque los españoles preferían a la fatídica dinastía borbónica, ordenó cargar unos carros con joyas y objetos de arte, para llevarse un recuerdo inolvidable de España. Pero el 21 de junio de 1813 fueron derrotadas las tropas francesas en Vitoria por una coalición militar de españoles, portugueses y británicos, al mando de sir Arthur Wellesley, lord vizconde de Wellington y duque de Ciudad Rodrigo.
El vizconde—duque escribió a Narizotas, explicándole que sus tropas se habían apoderado de una valiosa colección de pinturas incautada por el rey prófugo, y pedía instrucciones para depositarla en donde correspondiera. Su asombro fue tan grande como la nariz del rey repuesto, al leer en su respuesta que le regalaba los cuadros. Volvió a escribirle advirtiéndole que se trataba de piezas importantísimas, por lo que debían reintegrarse a sus lugares de origen. La segunda respuesta del rey fue copia de la primera, típicamente borbónica, puesto que no ha habido ni un solo Borbón aficionado al arte y decidido a proteger a los artistas. Cuando alguno se ha interesado por una colección de piezas artísticas, lo ha hecho para venderlas, no para colgarlas en las paredes de sus palacios. Los borbones prefieren exhibir trofeos de caza mayor, incluso si se trata de osos emborrachados.

El Museo se hizo Nacional

La segunda mujer de Narizotas, Isabel de Braganza, sí estaba educada en el respeto a las artes. Ella fue la que pensó reunir, en un edificio construido para otro uso, los objetos artísticos almacenados en las llamadas colecciones reales. Por eso se le denominó inicialmente Museo Real de Pinturas, propiedad de los borbones, como todo lo existente en el reino. Aquel 19 de noviembre de 1819 a Narizotas le quedaban unas semanas de absolutismo, por el momento, ya que el 1 de enero de 1820 se alzó en Las Cabezas de San Juan el heroico Rafael de Riego, y proclamó la Constitución de 1812, que el rey se vio obligado a jurar, para perjurarla tres años después y volver al absolutismo criminal: los borbones se pasan las constituciones, los juramentos y el honor por las narices, que para eso las tienen muy largas.
La Revolución Gloriosa de 1868 expulsó de España a su golfísima hija putativa (y tanto) Isabel II, y cambió el nombre de Museo Real de Pinturas por Nacional. Según decretos de la Regencia de fechas 25 de noviembre de 1870 y 22 de marzo de 1872, amplió su nombre como Museo Nacional de Pintura y Escultura, al recoger las obras albergadas en el antiguo Museo de la Trinidad, llamado así por hallarse instalado en el que fuera convento de la Trinidad, al comienzo de la calle de Atocha.
Allí se habían ido reuniendo las obras de arte sacadas de los numerosísimos conventos e iglesias, en virtud de las leyes desamortizadoras de Mendizábal. Por ese origen tenían casi exclusivamente temática religiosa, que ha sido secularmente la preferida por los pintores españoles, coartados en su inspiración por la vigilancia de los inquisidores, contrarios a las representaciones de escenas paganas, y sobre todo de desnudos, con la única excepción del cuerpo de Jesucristo en la cruz.
Por lo tanto, el Museo Nacional dejó de ser propiedad de los reyes gracias a la Gloriosa Revolución, y puede decirse que como tal existe desde 1872, durante la Regencia del general Serrano. En 1920 se le cambió el nombre por el de Museo Nacional del Prado, debido al paseo en donde se asienta el edificio, y así se le conoce internacionalmente.

Salvado por la República

Si existe todavía es gracias a los dirigentes de la II República, que lo libraron de las bombas lanzadas por la aviación nazifascista al servicio de los militares monárquicos sublevados en 1936. La intención de los rebeldes consistía en atemorizar al pueblo madrileño, en sus inútiles propósitos de invitarlo a rendirse. Pero Madrid entero gritó “¡No pasarán!”, y nunca se rindió, tuvo que ser traicionado por los caínes que debían defenderlo, para que los rebeldes cercenaran su libertad.
Durante la guerra el Museo se hallaba oportunamente señalado día y noche, como otros edificios históricos, monumentos artísticos y hospitales, para evitar que los aviones nazifascistas lanzaran bombas al azar y los dañaran. No por azar, sino con el propósito de destruirlo, para culpar a los republicanos de no salvaguardar el principal tesoro cultural español, el Museo del Prado fue bombardeado el 16 y el 19 de noviembre de 1936. La techumbre y el exterior sufrieron daños, pero las bombas nazifascistas no penetraron en las salas. Así se salvaron, por casualidad, las pinturas de las intenciones aniquiladoras de los sitiadores. Los nazis alemanes empezaron quemando libros y acabaron robando obras de arte en su propio beneficio. Los fascistas italianos crearon su propia cultura, despreciando la histórica.
Hay una obra de Rafael Alberti que tiene como tema esos acontecimientos: Noche de guerra en el Museo del Prado. Su compañera María Teresa León recuerda en su Memoria de la melancolía que ella misma había dirigido el traslado de algunos cuadros del monasterio de El Escorial hasta el Museo del Prado, pensando que allí estarían protegidos de la barbarie nazifascista. El bombardeo demostró que no era así, y por eso el Gobierno presidido por Francisco Largo Caballero tomó la decisión de evacuar los tesoros artísticos del Museo, para librarlos de la destrucción buscada por los sitiadores de Madrid. Lo explica así María Teresa:

Arriba todo el Museo estaba en pie de guerra. Las ventanas habían sido protegidas por maderas y sacos terreros, la larga sala central era como una calle después de una batalla, la huella de los cuadros manchaba de recuerdos melancólicos las paredes desnudas; hasta la luz que bajaba de las cristaleras rotas era funeralmente triste. […]
Faltaba madera de entarimar para hacer los cajones de los embalajes y no teníamos camiones, porque cada camión del frente tenía su tarea señalada. Recurrimos al Quinto Regimiento, recurrimos a los ferroviarios. Los ferroviarios se encargaron de traernos la madera de unos almacenes que se habían quedado entre dos fuegos, en el Cerro Negro. El V Regimiento y la Motorizada dieron el transporte y la protección para el camino. […]
Pero al pasar el puente de Arganda fue necesario bajar los cuadros y hacerlos cruzar a hombros al otro extremo, pues el andamiaje era demasiado alto. [Citado por la edición de Bruguera, Barcelona, 1982, pp. 234 ss.]

Milicianos anónimos, hijos del pueblo, salvaron el mayor tesoro artístico español, evitando su destrucción por las bombas de los militares monárquicos sublevados y sus patrocinadores alemanes e italianos, que les prestaban sus aviones para que aniquilaran al pueblo con su historia. ¿Se referiría a estos milicianos nuestro señor el rey, cuando aludió “a todas las personas que han hecho posible con su compromiso y esfuerzo inteligente” la existencia del Museo? Sospecho que no, porque los bombarderos nazifascistas dieron la victoria a los militares golpistas, y así fue posible que la dinastía borbónica expulsada por el pueblo recuperase el trono gracias a la traición.
En total fueron 71 camiones los que trasladaron 1.868 grandes cajas de Madrid a Valencia. Después viajaron a Barcelona, de allí a Perelada, a Figueres, a La Bajol, y al entrar en Francia fueron trasladados a un tren que los condujo hasta Ginebra, en donde quedaron depositados al cuidado de la traidora Sociedad de Naciones, que abandonó a la República Española ante la agresión nazifascista.
Por orden de Azaña

El 18 de junio de 1939 el ya expresidente de la República Manuel Azaña comenzó a escribir una larga carta a su amigo Ángel Ossorio, ambos en el exilio de su patria para preservar su libertad. Entre otras cosas le explicaba:

Repetidamente le llamé la atención a Negrín: “El Museo del Prado –le dije en una ocasión–, es más importante para España que la República y la monarquía juntas.” “No estoy lejos de pensar así”, respondió. “Pues calcule usted qué sería si los cuadros desapareciesen o se averiasen gravemente.” “Sí: un gran bochorno.” “Tendría usted que pegarse un tiro”, le repliqué. [Obras completas, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2007, vol. VI, p. 627.]

El presidente de la II República Española era un intelectual, un escritor, un hombre culto que trató de cultivar a los españoles, mediante el desarrollo de la educación pública; no lo consiguió con los militares africanistas, ascendidos en la guerra colonial de Marruecos, organizadores de otra guerra que causó la muerte a un millón de españoles a consecuencia del conflicto y la posterior represión, echó al exilio a otro millón, y la cárcel a los restantes, porque toda España se convirtió en una inmensa prisión durante los 36 años de dictadura sanguinaria.
¿Se referiría nuestro señor el rey a la decidida actitud de Azaña para poner a salvo los tesoros del Museo del Prado, preservándolos de la barbarie destructora nazifascista al servicio de los militares monárquicos sublevados, al evocar a las personas que hicieron posible al Museo llegar a ser lo que hoy es? Sospecho que no, porque él le debe el trono al mayor traidor de la historia de España, el dictadorísimo que designó a su padre sucesor suyo a título de rey, después de haberle jurado lealtad a su persona y fidelidad a sus leyes ilegales. Debe destacarse que es el único juramento cumplido por un Borbón a lo largo de la historia.
El dictadorísimo reclamó a la Sociedad de Naciones la devolución de los cuadros que los aviones a su servicio habían tratado de aniquilar, y efectivamente se los entregaron. Una demostración más de la soledad de la República Española, defendida únicamente por la Unión Soviética y los Estados Unidos de México. Esta historia verdadera de España no la menciona nuestro señor Felipe VI, porque no se la redacta el escriba, desde luego, pero también porque no le interesa conocerla. Él vive letízicamente sosegado en la placidez de su reinado. Igual que su bisabuelo Alfonso XIII antes de las elecciones del 12 de abril de 1931.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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Ante la Tumba de Manuel Azaña, último Presidente de la IIª República

Acacio Puig. LQS. Marzo 2019

En estos recientes días y en un viaje colectivo a Montauban, palabras compartidas…

Prefiero leer mi saludo, don Manuel, para que sea conciso y breve.

Murió usted en el exilio y aquí siguen sus restos.

Como usted, en 1940 murió Companys, President de la Generalitat, también exiliado, pero entregado por los nazis a Franco y fusilado en Montjüic.

Hace unos días visitó su tumba Pedro Sánchez, presidente del reino de España, que habló aquí y depositó una corona con los colores rojigualda.

Podría haber traído flores rojas. Hubiera sido más educado y no le hubiera supuesto grades quebraderos de cabeza. Al fin y al cabo la bandera de su partido sigue siendo roja.

Pero no fue así, ya sabe usted, Don Manuel, que está muy vigente la religión constitucional y se acercan elecciones. Y mientras siga tan vigente, seguirá vigente la impunidad del franquismo y la monarquía… y lejos la tercera República.

Nosotros venimos de Castilla y traemos nuestras banderas y también la tricolor de la República que usted presidió.

Ayer día 16 hubo en Madrid una manifestación de varias decenas de miles de personas por el Derecho a Decidir, una manifestación solidaria con Catalunya y por la libertad de sus presos políticos y el regreso de sus exiliados. Nuestro viaje me impidió participar en esa manifestación.

Creo que el Derecho a Decidir debiera ser un valor de toda la izquierda, un valor de la República que yo defiendo.

Es lástima no poder hablar con usted de ese derecho, porque usted presidió una República en que se integraron también ministros anarquistas como Oliver y Montseny y el propio Companys.

En fin, nosotros seguimos en la pelea de siempre, la pelea por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad… PERO así, escritas con mayúsculas. Porque es así, CON MAYÚSCULAS como son Grandes valores, tan grandes como para albergar a republicanos, rojos, rojinegros, verdes y violetas.

PARA Albergar a mujeres y hombres LIBRES.

Hasta la próxima pues, Don Manuel, la muerte siempre llega demasiado pronto pero deseamos que a usted, durante estos 80 años desde La Retirada, LA TIERRA… LE HAYA SIDO LEVE.

¡Visca España Libre y Republicana!

¡Visca Catalunya Lliure!

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista. Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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