Con primarias o sin primarias

Joan Martí*. LQS. Marzo 2019

… Y con honrosas excepciones, en muchos casos, los puestos de salida en las listas, o sea, los empleos políticos casi de por vida, de autonómicas para arriba, son cooptados por vividores

Son artistas del aparatik, que han jurado no dar un jornal jamás en la sociedad civil, los que a la tierna edad de 17/18 años se apuntan a las juventudes de tal y cual y ven con naturalidad su empleo político de por vida.

Hace 10 o 12 años comenzó a hablarse de «regeneración» y a ello dijo aplicarse el bipartido PP/PSOE, y, como los productos del mercado que se reinventan cada día para su venta en envoltorio nuevo, nos vendieron las primarias… Pero con las primarias han seguido en muchos casos los mismos dinosaurios, acumulando trienios y quinquenios (casi como en los convenios laborales habría que pagarles el plus de antigüedad, y no me extrañaría que un día monten su sindicato) y han pasado del acné juvenil a la calva total sin mover el culo de la silla. Y si no ha podido mantener el empleo en la misma «empresa», no han tenido inconveniente en transfugarse una y otra vez de partido en partido, y hasta para ello han montado pollos y escisiones sin cuento aduciendo emotivos principios ideológicos re-descubiertos y cosas de la estrategia.

La lista de vagos/as y diletantes del invento es tan larga que sería injusto personalizar en unos cuantos.

Desbarre futurista a lo Black Mirror

Con el auge de la inteligencia artificial, igual esta gente tiene los días contados y un día comienza a implantarse en el congreso y por ahí el learning machine y a sustituirles los robots en poltronas de metacrilato… Los androides políticos tendrán más conocimientos, manejarán trillones de datos, y podrán leer 200 millones de páginas en tres segundos, o sea que bastará con programarles un algoritmo de honestidad y sentido común con el output target del bienestar social de los ciudadanos y mejorará notablemente la eficiencia del servicio… (aunque, obvio es, los sustituidos querrán quedarse para engrasar y enchufar la los androides y limpiarles el polvo).

La deriva de las primarias: cuando el militante es sustituido por el dedazo
Ilustración de Acacio Puig

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Djelem, djelem

Carlos Olalla*. LQS. Marzo 2019

El pueblo gitano siempre ha encontrado en la música la forma de expresar sus sentimientos y de contar lo que le acontece. No en vano ha sido una cultura que ha transmitido sus valores de forma oral, principalmente a través de las mujeres, ya que nunca ha tenido textos escritos que recojan sus leyes o sus costumbres

Cuenta la leyenda que hace más de mil años un rey persa estaba muy triste porque su pueblo no cantaba. Le habían hablado de otro pueblo que tenía la música más bonita del mundo. Él los llamó y doce mil gitanos vinieron del norte del Ganges. Como le gustaban sus canciones le regaló a cada uno un pedazo de tierra, un burro, una vaca y mil semillas para que se quedasen a vivir en su reino. Un año después fue a ver cómo estaban y se enfadó mucho: los gitanos se habían comido las vacas y las semillas. Como castigo les expulsó y les condenó a vagar por el mundo. Partieron de allí subidos en sus carromatos en todas direcciones para cumplir la sentencia de aquel rey: tener que ganarse la vida con sus canciones. Por eso es un pueblo que siempre canta, canta al atardecer, en las bodas y en los entierros, cuando están contentos y cuando están tristes, su vida es canción, canción bajo el único techo que conocen, el de las estrellas. Nunca aceptaron las costumbres o las leyes que fueran contra sus tradiciones. Ellos tenían su propia ley, la ley de los rom. Lo que no cuenta la leyenda es que aquel pueblo indómito fue perseguido allí donde fue. Los habitantes de las zonas por las que pasaban en su sempiterno vagabundear consideraban una amenaza su forma de vivir libres de contratos y ataduras. A ellos les bastaba su palabra, pero los otros, allí donde fueran, no se contentaban con eso y les exigían acatar otras leyes y atarse con mil y un contratos. Poco a poco el viaje de los gitanos fue transformándose en huida, en escapada de quienes amenazaban su libertad. Marginados y estigmatizados, todos los prejuicios conformaron la imagen que la gente de los pueblos por donde pasaban tenía de ellos. Su forma de defenderse fue encerrarse en sí mismos para mantener viva su cultura y sus raíces. Conocidos originariamente como “egipcianos”, su persecución se remonta a más de 5 siglos atrás, con la Pragmática de Medina del Campo promulgada por los Reyes Católicos que ordena su expulsión si no renuncian al nomadismo: “… se ordena la expulsión del Reino de todos los Egipcianos que anduviesen vagando sin aplicación u oficios conocidos.” La ley exigía que dejaran de ser errantes, que sirvieran a un señor, que desempeñasen un oficio y que abandonaran su lengua y sus otras señas de identidad. La persecución no había hecho más que empezar y no tardaron en llegar las acusaciones de robos o hechicería que han creado la imagen negativa que se tiene del pueblo gitano, una imagen que ha perdurado hasta nuestros días. La historia de los gitanos en España demuestra la falsedad de quienes defienden que nuestro país no es racista. Si no lo fue con los negros fue porque no los había, pero siempre olvidamos cómo hemos marginado y estigmatizado a los gitanos y los prejuicios que tenemos en nuestro ADN contra ellos.

El pueblo gitano es canción, vieja música que, venida de un viaje de miles de años y kilómetros, nos habla de camino y herradura, de hogueras en la noche, de guitarra y soledad, de estrellas y noches de luna negra, de hablar con los que ya se fueron y sentir lo que perdimos, de río y silencio, de la nostalgia de un ayer que quizá nunca existió, de los sueños compartidos y del sufrimiento que acompaña su sempiterno caminar. Odjila (alma y canción) es un grupo serbio fundado en 1983 en la antigua Yugoeslavia que se disolvió durante la guerra y volvió a unirse en 2003. Escucharles es aceptar la invitación a subir a cualquiera de los carromatos que han llevado a este pueblo durante siglos a recorrer toda la geografía del mundo y sentarse con ellos a bailar alrededor de un fuego en la intimidad de las noches sin luna.

Esta persecución, junto a la explosión de la revolución industrial, hizo que, a finales del siglo XIX, empezase el proceso de sedentarización en nuestras ciudades en lo que fue uno de los momentos más difíciles para el pueblo gitano que renunció a la que había sido una de sus señas de identidad: el nomadismo. Asentados en barrios marginales y pobres, pronto se consolidó otro de los prejuicios que han marcado nuestra forma de ver a los gitanos: la aporofobia, el miedo al “pobre”. Ser pobre y ser gitano han sido sinónimos en el inconsciente colectivo de buena parte de nuestra sociedad. El desconocimiento que los payos tenemos de su cultura y sus tradiciones ha contribuido a que sigamos asociándoles a conductas de marginalidad y delincuencia que hemos extendido a todo el colectivo a pesar de que sean pocos los gitanos que hacen del delito su forma de vida. Ese desconocimiento y los prejuicios ancestrales que tenemos contra ellos nos hacen verles como personas que no son de fiar, que trafican con droga, machistas, vagos, ignorantes… desconociendo, cuando no negando, los enormes valores positivos que tiene la cultura gitana: el respeto a los ancianos, la mediación que hacen entre ellos para resolver sus conflictos, la fuerza de su unión familiar, la solidaridad entre ellos conocida como “guante” que hace que se ayuden unos a otros desinteresadamente, su hospitalidad, el que acojan a sus ancianos y ancianas sin encerrarlos jamás en residencias de tercera edad, el valor que le dan a la palabra por encima de todo lo demás…

Sin duda su cultura es una cultura patriarcal y androcéntrica marcada a fuego por el machismo, pero no mucho más machista que lo era la sociedad paya de hace solo unas cuantas décadas. Hoy son varios los colectivos de mujeres gitanas feministas que luchan por sus derechos y cada vez son más los y las jóvenes que finalizan sus estudios intentando abrir las puertas de su futuro. Dentro del pueblo gitano conviven formas muy diferentes de entender la vida y la sociedad de hoy. Su grado de integración en la sociedad paya también es muy diferente. Lo que más les une es su conciencia de pueblo y el orgullo de su etnia, una conciencia y un orgullo que les ha permitido sobrevivir hasta nuestros días a pesar de los permanentes ataques y amenazas que han sufrido. Una de estas amenazas es el impacto que las redes sociales y las nuevas tecnologías están teniendo sobre ellos: su estructura social piramidal que sitúa en la cúspide a los ancianos, que son quienes median en los conflictos y hacen acatar la ley gitana, se está tambaleando porque las nuevas generaciones no reconocen autoridad a personas que no saben lo que es Facebook o twitter. Eso hace que una generación que fue educada de acuerdo a su tradición para ejercer el poder no tenga con quien hacerlo y que otra generación más joven haya perdido los referentes que podría tener. Quizá situaciones como ésta están empujando al pueblo gitano a tener una orientación cada vez más fuerte hacia la iglesia evangélica, el “culto” que llaman ellos, una iglesia que no se caracteriza precisamente por ser muy progresista y abierta. Este es, sin duda, uno de los retos más importantes a los que se enfrenta hoy la comunidad gitana.

El pueblo gitano siempre ha encontrado en la música la forma de expresar sus sentimientos y de contar lo que le acontece. No en vano ha sido una cultura que ha transmitido sus valores de forma oral, principalmente a través de las mujeres, ya que nunca ha tenido textos escritos que recojan sus leyes o sus costumbres. Su conciencia de pueblo y de clase les está llevando a acercarse y unirse a las demás comunidades gitanas que viven dispersas por todo el planeta. En el primer congreso internacional gitano celebrado en Londres en 1971 aprobaron la bandera y el himno que, por encima de las diferencias que puedan tener, les une a todos. Ese himno se llama “Djelem, djelem” (Anduve, anduve, en lengua romaní) y viene a decir:

“Anduve, anduve por largos caminos.
encontré afortunados romà,
Ay romà ¿de dónde venís
con las tiendas y los niños hambrientos?
¡Ay, romà, Ay muchachos!
También yo tenía una gran familia
fue asesinada por la Legión Negra
hombres y mujeres fueron
descuartizados
entre ellos también niños pequeños
¡Ay romà, Ay muchachos!
Abre, Dios, las negras puertas
que pueda ver dónde está mi gente.
Volveré a recorrer los caminos
y caminaré con afortunados calós
¡Ay romà, Ay muchachos”
¡Arriba, gitanos! Ahora es el momento
Venid conmigo los romà del mundo
la cara morena y los ojos oscuros
me gustan tanto como las uvas negras
¡Ay romà, Ay muchachos!”


El grupo de gitanos rusos Loyko que aquí ha interpretado el tema Gulya se formó en homenaje al legendario violinista gitano Loyko Zobar que, hace trescientos años, tocaba el violín de tal manera que, según cuenta la leyenda, hasta los animales del bosque salían para escucharle.

Pocas películas como “Gadjo Dilo”, (El extranjero loco) de Tony Gatlif reflejan la realidad del mundo gitano y su pasión por la música y por la vida. Aquí tienes uno de los temas de su banda sonora, “Nora Luca”. Tras él tienes el Liuli Liuli de Dimitri Bouzylev que escuchaba Marcello Mastroianni en la película “Ojos negros” de Nikita Mijalkov en los inolvidables planos en los que veía marchar a los gitanos con sus carromatos por el camino y soñaba con su libertad.

Son muchos y graves los problemas a los que se enfrenta hoy el pueblo gitano, algunos nuevos, otros tan viejos como ellos, pero no me cabe duda de que un pueblo que ha sobrevivido durante siglos sin renunciar a su esencia, que no se ha rendido ante la persecución y la marginación, que tiene un dicho popular que dice “cuando te encuentres al final del pozo, deja de cavar” y que saluda con un “Satispen tali” (salud y libertad), sabrá resolverlos.

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A vueltas con el despoblamiento

Acacio Puig. LQS. Marzo 2019

En el numero de enero de digital “Afinidades Anticapitalistas” se publicó una extensa entrevista a Jerónimo Aguado, viejo amigo ganadero, radicado en Tierra de Campos y vinculado a Vía Campesina. Creíamos que sus declaraciones a The Ecologist (1) iban a suscitar alguna polémica y comentarios de algún lector@, sin embargo… ¡ni modo!
Así que nosotros, que concebimos la publicción como una herramienta de comunicación-de-ida-y-vuelta, entramos al trapo y nos ponemos a ello

La agricultura campesina y la OMC

El despoblamiento de la España campesina se remonta muy atrás, a los procesos de emigración creciente que se iniciaron en el siglo XIX. Las urbes en que se hacinó la nueva mano de obra que requería la tardía industrialización propia del raquítico capitalismo hispano, crecieron al tiempo que se despoblaba el medio rural.

Las emigraciones de la década de los 50-60 del pasado siglo solo constituían el epílogo (“la puntilla”) de un proceso de urbanización masiva y éxodo entonces en gran medida a Europa, que no fue contestado por luchas campesinas organizadas y generalizadas. De aquellos polvos…estos lodos, aunque cierto es que no era fácil en España enfrentar el modelo corrupto-represivo de desarrollo impuesto por la dictadura de los vencedores de 1936-1939 que hacía casi imposible relanzar una Reforma Agraria abortada por la pusilanimidad política de la Segunda República, el golpe militar y la Guerra.

Frente a la actual despoblación del mundo rural, Jeromo aboga en su entrevista por una vindicación compleja que aborde simultáneamente cuatro ejes:

-La restauración de servicios públicos (transporte, sanidad…)
-El aligerar los actuales procesos burocráticos que torpedean el impulso de iniciativas agroecológicas locales.
-La creación de bancos locales de tierras que incorporen las tierras del común y las que van siendo abandonadas por bancarrota o jubilación y se pongan a disposición de nuevos pobladores.
-La transformación de la Política Agraria Común (PAC) que actualmente constituye el ariete del agronegocio y cuyas ayudas son acaparadas fundamentalmente por los ricos (el 80% del presupuesto va a manos del 20% de propietarios).

Como soporte social, Jeromo propone la recuperación de la unidad productiva campesina familiar en contexto de regreso a la tierra (lo que en foros y jornadas que conocimos en Amayuelas se caracterizaban como “recampenizar”) junto a una defensa de la “buena vida” basada en la opción militante por el trabajo agrícola y la austeridad.
Además, su propuesta sale al paso –con realismo- de la quimérica propaganda sobre instalación de profesionales en el medio rural por medio del trabajo deslocalizado y el recurso a las nuevas tecnologías informáticas (ese cuento de hadas que viene siendo útil solo en “ruedas de prensa” de los gestores del sistema).
El contexto vindicativo internacional que bien enfatiza nuestro querido compañero, subraya la necesaria exclusión de la Organización Mundial de Comercio de la agricultura (¡OMC fuera de la agricultura!).

Desde la solidaridad incondicional con todos los islotes de resistencia que aún existen en nuestro país contra el agronegocio y a favor de la agricultura campesina (ecoaldeas, iniciativas similares a la de Jeromo protagonizadas por pequeños agricultores y ganaderos ecológicos, cooperativas de producción y de consumo…) y también con las explotaciones medias extensivas que representan distintas asociaciones sindicales agrarias progresistas, nos parece importante participar en el debate que propone y apuntar algunas cuestiones vividas durante los últimos 14 años en calidad de lo que los grupos de desarrollo local llaman sector de “nuevos pobladores” y de ese modo, apuntar cuestiones que acompañen y maticen –si acaso- las reflexiones avanzadas en su entrevista.

En primer lugar nos parece imprescindible diferenciar lo que está ocurriendo en los países del llamado tercer mundo y lo ocurrido ya en el que habitamos. Porque en los primeros, las condiciones sociales se encarnan en masa poblacional resistente a la depredación capitalista del medio agrario.
Millones de mujeres y hombres siguen sobreviviendo y resistiendo gracias a la agricultura tradicional y combatiendo la deforestación masiva (desde el Brasil del MST, la defensa de la selva Amazónica, hasta los muchos pueblos indígenas…las comunidades zapatistas y tantas otras desde América Latina, al subcontinente indio…) esos millones constituyen el soporte humano fundamental de organizaciones internacionales como Vía Campesina.

Aquí tenemos quizá heroicos islotes de resistencia, con frecuencia transitorios aunque pervivan durante decenas de años de vida activa (otros son solo, desafortunadamente, experiencias coyunturales de “saneamiento personal” que preceden la vuelta a la urbe). Junto a ellos, explotaciones medias convencionales de agricultores y ganaderos que desarrollan prácticas extensivas. Profesionales del cultivo de la tierra y la ganadería con diversos niveles de afinidad (indiferencia o rechazo) respecto a la estrategia de Soberanía Alimentaria defendida por Vía Campesina. Sus posiciones sobre la PAC y la OMC determinan el mapa político agrario y las posibilidades reivindicativas.
Cierto que queda también en el haber de nuestros logros campañas como la que paralizó –al menos temporalmente- la macrogranja soriana de Noviercas, quizá solo logramos una ralentización de semejante proyecto depredador, pero en cierto modo constituye un ejemplo de contraofensiva sociopolítica bastante unitaria, con resonancia mediático-alternativa y que merece subrayarse como aviso de saludable estado de alerta.

Pero en general, creemos que las convocatorias centrales internacionales de Vía Campesina en países como España, adolecen de falta de continuidad y desconexión práctica con el conjunto de asociaciones agrarias progresistas y también con el sindicalismo obrero solo atento (y a medias) a las batallas de empresa. En definitiva, entiendo que el nuevo internacionalismo campesino requiere constatar las diferencias continentales y afinar más sus programas de acción y propuestas de movilización. Caso contrario la brecha entre “los orientes y los occidentes” se profundizará y será el agronegocio quien siga ganando espacios.

Y dos apuntes más:
La libre opción por una “buena vida” austera, tenemos que circunscribirla en un país en que hemos pasado de aquellos ocho millones de pobres reseñados hace un par de décadas a los 10,1 millones (3,2 en situación de pobreza severa) de hace dos años según el informe 2018 EAPN. Entre austeridad por libre opción y obligada pobreza, hay un abismo.

Junto a ello, considerar en este siglo XXI la estructura familiar como unidad productiva campesina (a recuperar) nos parece que choca con el acceso a la enseñanza precisamente de l@s hij@s de familias de agricultores y ganaderos -que hace décadas han dejado de estar forzados por la necesidad de abrazar la actividad de sus progenitores.
Y eso constituye un nuevo horizonte vital incuestionable que excluye cualquier añoranza en cierto modo, anacrónica.

Porque con esas específicas situaciones y carencias, el resultado en nuestro occidente tiende a acabar reducido a acciones de carácter simbólico y propagandista, no siempre eficaces y limitadas por no estar insertas en una agenda de lucha permanente ni en alianzas amplias.

Respecto a la recuperación de servicios públicos que el desarrollo capitalista elimina aceleradamente ¿como no estar de acuerdo? Sin embargo hay que saber que recuperarlos será tan duro como infligir una derrota de envergadura al sistema capitalista

Las privatizaciones del transporte forman parte de una estrategia neoliberal denunciada en Francia también por el movimiento de “chalecos amarillos” y los grupos políticos que apoyan su lucha. La destrucción de líneas férreas y su sustitución por precarios servicios de autobuses sometidos a la ley de la rentabilidad, viene siendo una constante en nuestro país.
Como muestra, la permanencia de Plataformas en defensa del ferrocarril por ejemplo en Castilla y León, los agujeros económicos de las línea AVE que se revelan como inversiones fraudulentas de escasa cobertura territorial (¡Madrid-Segovia!… Solo al servicio del turismo y l@s trabajador@s que diariamente se desplazan a Madrid, mientras los recorridos interpueblos se abandonan al coche… ¡ó la bicicleta!).
Si la movilidad interprovincial está privatizada y sometida a políticas de acoso y derribo ¿Qué decir de los recorridos interpueblos? Simplemente ya no existen..

La crisis del sistema sanitario completa este asunto. A partir de cierta edad la gente emigra a los grandes centros urbanos, buscando la asistencia médica especializada. Vuelven a las ciudades, los mayores que pueden permitírselo. El sistema público de salud tiene un déficit de 4000 médicos (EL PAÍS 25-01-2018); la última convocatoria de oposiciones médicas en CyL fue aprobada por 700 personas pero dicen que solo “pueden asumirse” 200 plazas. Médicos y enfermer@s encuentran su lugar en el exilio laboral en Europa o el paso a la medicina privada. La OMC, apoyada por toda suerte de poderes (FMI, Gobiernos de la UE…) diseña estrategias a medio y largo plazo y avanza.
Así lo confirman datos de Ana Falces en su artículo La sanidad privada sale ganando en el que apoyándose en fuentes como el Ministerio de Sanidad, ICEA y Fundación Idis, registra un desplazamiento de más de un millón de clientes en los últimos cinco años, pacientes desplazados a la medicina privada como consecuencia de la degradación derivada de la política de recortes en la sanidad pública.

La coordinación activa entre habitantes del medio rural, profesionales de la sanidad y pacientes -por medio de sus organizaciones…a vitalizar y/o construir- es la única vía, junto a la presión ya en marcha, que puede permitir pasar de las denuncias a las conquistas. Y así está ocurriendo mediante diversas movilizaciones que salvan servicios de urgencia médica en el medio rural o reivindican nuevos hospitales y más especialistas (2).

¿Qué decir de las escuelas e institutos cuando el “clientelismo localista” genera batallas competitivas por vestir santos desvistiendo a otros? Además de la falta de criaturas en edad escolar propia del despoblamiento, la feroz pelea por instalar centros allí donde la clase política cuenta con mayor base electoral, contribuye a alimentar inversiones especulativas mediante la construcción de nuevos centros, pero destruyendo cualquier atisbo de planificaciones comarcales que repartan racionalmente el alumnado entre los centros existentes. Y Todo en beneficio de propagandísticos logros espurios (“¡no podíamos estar sin nuestro instituto, somos un pueblo grande y…!”)

Podemos hablar también de los mercados locales, las cooperativas de consumo y los “ultramarinos” rurales pero me temo que también en eso cambió el ciclo.
Los ultramarinos de pueblo se nutren hace mucho tiempo de las grandes superficies de modo que su trabajo es de reventa, los mercados locales han derivado en meros mercadillos que están lejos de los apoyos institucionales con que cuentan los homólogos existentes en Europa, mercados que al menos semanalmente ofrecen excelentes productos regionales. En cuanto a las cooperativas de consumo, creo que estando nutridas por gente solidaria pero no tan abundante como nos gustaría, funcionan… porque son muy pocas.
Si hubiera más por comarca (modificándose la ratio actual entre productores/consumidores afines) asistiríamos al disparo de su competencia por conquistar la reducida clientela -insisto en que solidaria, pero que adquiere sus alimentos esencialmente “en lo que hay”, es decir en las “grandes superficies”.
Quedaron atrás los encomiables economatos-populares de tradición libertaria muy comunes en la Barcelona de fines de siglo XIX e inicios del XX, economatos que insertos en algunos Ateneos, vendían a precio de coste y paliaban la miseria salarial y la consiguiente hambruna de miles de familias.
Por el contrario, a día de hoy, el buen producto alimentario (eco, bio…) pretendidamente a precio “de coste” resulta elitista, porque es caro… (con frecuencia inasequible Incluso cuando se opta por comer menos para comer mejor).

De la resistible ofensiva de la PAC mejor hablar en otra ocasión porque es tema de suficiente envergadura y efectivamente como Jeromo subraya, encubre una estrategia canalla que desvela “un modelo” en el que el 80% de recursos se lo apropia un 20%… además de los colaterales pequeños negocios (o grandes) que suponen “las desvinculaciones” y algún que otro chanchullo relacionado con el sembrar para no segar.

Denunciar las políticas dictatoriales de la OMC es ya algo que viene de muy atrás y Vía Campesina lo retoma anualmente cada mes de abril en la Jornada Internacional de Lucha Campesina. Recordemos que más allá de los avatares del campo en España, el 50% de la población mundial sigue siendo población campesina, de modo que ese primero de mayo rural, está lleno de sentido, como lo está la lucha contra cultivos transgénicos.
Cuando Jeromo reitera ¡fuera la OMC de la agricultura! (y lo hace permanentemente, año tras año) defiende la agricultura y la alimentación como un derecho, porque ninguna de las dos debe considerarse una mercancía.
La apertura de fronteras, el modelo de “liberalización” que exige la OMC al conjunto de países del tercer y cuarto mundo, les impone un proyecto neocolonial que mediante el dumping busca la globalización de los beneficios y arrasando la solidaridad entre las gentes, genera hambrunas o no palia las estructurales al mercado desigual. Es el modelo del agronegocio y no del campesinado mundial. Es además un modelo alimentario productor de enfermedad (la proliferación de cánceres no es un castigo del cielo).
La OMC favorece la inundación de mercados de países “en desarrollo” por las exportaciones -muy subvencionadas- procedentes de países ricos, o las “colonias productivas” que la agroindustria instala en esos mismos países en desarrollo, acaparando tierras con la colaboración de oligarquías corruptas.

En otros asuntos y desde hace décadas, esa política depredadora se complementa con los dictados sobre Patentes, que limitan las producciones nacionales de productos farmacéuticos genéricos y constituyen la herramienta jurídica de dominio que niega el derecho a la salud como derecho social. En tanto que la política sobre Servicios, presiona internacionalmente para la liberalización de todos los “nichos de negocio” (salud, educación…) allí donde sectores de nuevas cases medias con cierto poder adquisitivo, emergen, como señalábamos más arriba.

Y antes de concluir, dos apuntes más, compañero Jeromo –porque contamos con tu fraternal réplica a este artículo:
El mundo rural de hoy y que además nos resulta geográficamente nuestro a quienes habitamos Castilla y León, encara la Transición ecológica. Los cierres progresivos de la minería del carbón en regiones como León y Palencia afectan a nuestras poblaciones y aunque “se negocia” con el gobierno también es cierto que los viejos planes del gobierno regional (la Junta) definieron presupuestos que no se han ejecutado –porque no llegan a los ayuntamientos afectados. Portavoces de la izquierda abogan por el desarrollo de la industria transformadora agro alimentaria y la silvicultura como alternativas ¿como encajan esas propuestas en las posiciones defensoras de una agricultura campesina?
El segundo apunte se refiere a la central nuclear de Garoña. Garoña, una vez cerrada chapotea en la ambigüedad peligrosa porque se ha transformado en un cementerio de residuos sin que haya vistas de solución. Al tiempo que constatamos que el monocultivo nuclear no creó tejido productivo alternativo. Fue eso lo que motivó el carácter “pro-nuclear” de los trabajadores de la central y el asunto que hoy, les mantiene tan expectantes como agobiados.
Reflexionar y proponer sobre todo ello, es también responsabilidad de quienes habitamos (y militamos) en una de las regiones más despobladas de Europa.

¿Cómo avanzar? ¿Con qué alianzas? ¿Con qué trabajo social e institucional? Desde luego que el conjunto de esas tareas constituye un fuerte eje de acción anticapitalista pero en el que casi todo queda por hacer.

Notas:
1.- Capitalismo contra campesinado
2.- Castilla: La Marea Blanca hace tambalear el feudo del PP

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Histórico militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista. Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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La piedra de la locura, ¿se cura en las cárceles?

Nònimo Lustre. LQS. Marzo 2019

“El Ministerio del Interior ha paralizado cautelarmente una investigación científica que, desde 2016, ha aplicado una estimulación eléctrica cerebral a 41 presos violentos, 15 de ellos homicidas, para estudiar su agresividad… El experimento, realizado en las cárceles de Huelva y Córdoba, consiste en suministrar una leve corriente de 1,5 miliamperios en la frente de los reclusos y evaluar antes y después sentimientos como la hostilidad y la rabia.”

“Estimulación eléctrica cerebral” a lo bestia

Esta es la bomba informativa con la que me he desayunado y voto al chápiro verde que me ha puesto las pilas antes de probar el café. Nunca creí que acabaría aprobando una medida del ministerio del Interior -antes, Gobernación- pero hoy acepto mi fatum interior, reprendo suavemente al ministerio por no haberse percatado mucho antes de lo que se cocía en las cárceles -auténticos sesos al ajillo- y aplaudo con sordina a tan alta institución -que será muy alta pero algunos conocemos sólo sus bajuras.

Raquel Martín, una psicóloga de 25 años que conduce estos experimentos -tienen otro nombre pero es más feo- declara muy ufana que “Antes de la estimulación eléctrica, los presos suelen responder de manera muy violenta… Después de las tres sesiones, se sienten relajados y muchos dicen notar una especie de paz interior“. ¡Qué bonito bonitísimo!, ¡meditación trascendental por el precio de pocos voltios! Lástima que su jefe, el profe Molero, acabe confesando que “La estimulación transcraneal con corriente directa es una técnica no invasiva, portátil, barata y sencilla. Si hay evidencia científica de que funciona, sería cuestión de regular su uso”. Leo, releo y me quedo con la sentencia final: ‘si funciona, la regularemos’, lo cual, traducido al castellano, quiere decir que NO hay pruebas de que funcione pero, si las encuentran, las aplicarán a todos los violentos de este planeta.

Temerario me parece que se envíe a las cárceles a una recién licenciada en Psicología y peor me parecería si, como sospecho, trabaja como becaria pero, en cualquier caso, debo explicar a Martín que los presos suelen ser violentos -motivos no les faltan estando entre rejas-, pero, aun así, no son mucho más feroces que el resto de los mortales. Por ejemplo, esos mosquitas muertas que bombardean con drones desde su casita o esos jueces que mandar agarrotar a un reo mientras meriendan picatostes con el cura del lugar. Resumen: comparados con los genocidas de guante blanco, los homicidas y asesinos presos son tiernos cervatillos. Además, los presos están obligados a ser excelentes actores y mejores conejillos de indias; Sra. Martín, ¿qué esperaba que la dijeran después del electrochoc light?, ¿no sabe usted que las pacificaciones están en razón directa a la fuerza empleada por las fuerzas de Paz? Pues si no lo cree, pregúntele a los sambenitados por la Inquisición o a los indígenas que han padecido las evangelizaciones. Es más, le aseguro que, si en lugar de 1,5 miliamperios, les atiza usted 150 mA, cualquier paciente -no sólo los presos- se hace jainita… si sobrevive.

En cuanto al profe Molero, discrepo que ese tipo de electrochoc sea una técnica no invasiva, etc. ¿quién puede creer que sacar a un preso de su celda,

Maestro Hierominus Bosch: ¡usted es inmortal!

colocarle unos cascos eléctricos y dejarle pa’ los restos no sea invasivo? -lo de que es barato y sencillo se lo dejamos a los contables y que sea portátil sólo indica que da facilidades para su uso y nada más. Ahora bien, con todos los respetos que impone la Academia, no es cierto que todavía no haya pruebas científicas de que funcione la estimulación transcraneal con corriente directa. Hay pruebas, y muchas, de que esta clase de psicocirugía NO funciona. Si me permite un dato histórico, debe saber que el médico persa Rhazes, allá por el año 900, ya denunciaba que curar la epilepsia con incisiones craneales, era un timo; y hablaba de ‘incisiones’, una técnica menor comparada con las trepanaciones, sean éstas mecánicas o eléctricas.

Por lo demás, esto de electrificar el córtex prefrontal es la simplísima actualización de la superstición paramédica de La Piedra de la Locura, cuya curación -es un decir- enriqueció a multitud de charlatanes desde el Medioevo y cuya plasmación en telas y tablas fue caricaturizada y denunciada por grandísimos pintores, empezando por El Bosco y por su famosísima tabla titulada precisamente La extracción de la piedra de la locura (ca. 1475)

Jan Sanders van Hemessen, ca. 1550-1555 (desde ca. 1614, en El Prado, luego museo de El Prado)
Pieter Huys, no está en El Prado

Aunque ha sido comentada hasta la saciedad, esta tabla merece alguna explicación adicional: su protagonista, el paciente trepanado, se hace llamar Lubber Das, arquetipo literario del imbécil y su título viene a decir “Soy tonto”. El cirujano, barbero o médico, lleva un embudo, signo de ignorancia, su faltriquera está apuñalada, signo de fraude, y el fraile y la monja están para demostrar la sempiterna complicidad del clero en todo lo que huela a sinrazón.

Pero todo pasa. La piedra de la locura fue olvidada o, mejor dicho, hace 150 años fue sustituida por la Frenología, una seudociencia que hizo estragos entre los científicos. Comenzó siendo una mera craneometría y terminó encontrando el alma

Materialismo en la post-Ilustración
Menos mal que siempre hubo críticos y humoristas

dentro del cráneo e incluso llegó a ubicarla y analizarla según los lóbulos, hemisferios, etc. De las circunvoluciones cerebrales, si eso ya tal.

No vamos a perdonar a los frenólogos porque representan una tradición de materialismo tan extremo como irracional y arbitrario. Ni olvido ni perdón puesto que vamos a reírnos dellos, ahora que han sido reemplazados por los neo-doctores penitenciarios. A éstos últimos, les preguntaría: Observen el mapa frenológico de abajo; ¿creen ustedes que la localización de las funciones que vemos se mantiene todavía?, o, al contrario, ¿han variado de ubicación? No hay más preguntas, señoría.

Un mapa siempre cambiante
La Tierra Hueca: si usted no creía en ella, se arriesgaba a la terapia eléctrica

Pero hay una razón más -y es bastante pesada- para despotricar contra los frenólogos de ayer y de hoy: que caucionaron (pseudo)científicamente las teorías más extravagantes de los nazis, aquellas que navegaban del racismo puro al Tibet como cuna de la Humanidad (aria, of course) pasando por delirantes leyendas como la de la Tierra Hueca.

Podemos reírnos de las majaderías de los científicos alemanes de ayer pero Europa comenzó con la piedra de la locura, siguió trepanando como posesa y terminó, hace escasos años, inventando el electrochoc.

Orientalismo de ocasión

Pero, como Occidente no aprende o como las ciencias adelantan que es una barbaridad, ahora ya no se necesitan barcos negreros ni presos para experimentar: hay voluntarios para todo, para ir en patera o para electrocutarse -pero con cariño y plenas garantías hospitalarias-. Mártires por la ciencia ha habido a millones y siempre los habrá pero, por favor, “los experimentos con gaseosa”, dijo aquella lumbrera socialista de ministro con patada a las puertas.

Para terminar, electrificar la corteza prefrontal, tal y como han pregonado los mengeles de las cárceles españolas, no sólo es un abuso de fuerza similar al de alimentar a la fuerza al preso en huelga de hambre sino algo peor: es volver a las andadas irracionalistas denunciadas hace más de un milenio por el persa Rhazes. El cortex de marras, funcionará mucho, poco o nada -no podemos saberlo- pero es seguro que su actividad también se rige por la palabra -los antiguos pueden decir ‘alma’-. Ahora bien, mal vamos cuando la palabra es introducida a martillazos -perdón, a amperiazos- en las anfractuosidades cerebrales. Mezclar lo físico con lo metafísico suele ponerse episódicamente de moda pero hoy estamos ante una viejísima macedonia desacreditada por siglos de experiencias. Por favor, la próxima vez experimenten no con presos sino con gaseosa o, al menos, sean más originales. Además, observando la última ilustración, ¿qué significan criterio, solucionar problemas o cualesquiera otra de las supuestas funciones?; o, disparando por elevación, ¿es que el cerebro, con o sin ese cortex, tiene más funciones?

¿Cuál de estas 13 funciones se puede decir de otra manera?

NB. En venezolano, “me saca la piedra” significa ‘me irrita’. No creo que sea sensato vincular esa expresión común con la Piedra de la Locura que acabamos de comentar.

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Cinco factores para entender la España preelectoral

Katu Arkonada*. LQS. Marzo 2019

La convocatoria electoral se produce en mitad del juicio contra el independentismo. Un juicio por el delito de rebelión. Una rebelión con votos y urnas en vez de balas y explosivos

«Llámenme clásico, pero sin presupuestos no se puede gobernar»

Con esa frase, Pedro Sánchez, un Presidente que encabeza el gobierno español a pesar de que ni él ni su partido ganaron las elecciones (tras la moción de censura contra M. Rajoy), ha convocado a elecciones generales en España el 28 de abril, un mes antes que las elecciones municipales y europeas del 26 de mayo. Todo ello tras no reunir una mayoría parlamentaría que le permitiera aprobar los presupuestos para 2019.

La derrota en la votación presupuestaria ha tenido 2 bloques parlamentarios como actores principales, la derecha española, y el independentismo catalán, que se ha negado a negociar unos presupuestos para España si no se garantizaba una negociación sobre el derecho de autodeterminación para Catalunya.

Pero son al menos 5 los factores que permiten entender que está pasando en una España que va a vivir sus terceras elecciones generales en poco más de 3 años.

El primer factor es el propio PSOE. Las elecciones en Andalucía, feudo histórico del PSOE, han visibilizado una realidad: los votantes de centro-izquierda están desencantados, y, sobre todo, desmovilizados. El liderazgo de Sánchez decae al interior, pero también al exterior, como lo demuestra el no haber podido liderar una posición común respecto de Venezuela al interior de la Unión Europea.

Como segundo elemento de análisis tenemos el bloque de la derecha. Un PP resentido por la moción de censura, la primera exitosa de la historia parlamentaria española, que, aunque tiene certeza que va a perder escaños si se repiten las elecciones, sabe que podría volver a gobernar con Pablo Casado de la mano de Albert Rivera, dos caras jóvenes y frescas de la derecha española. Eso si Ciudadanos no supera en número de votos y/o escaños al Partido Popular, algo que tampoco se puede descartar a priori, pues las encuestas preliminares, antes de este escenario de convocatoria electoral, dan a cada uno de los dos partidos de la derecha en torno al 20% de la intención de voto.

Pero para llegar al 50% de los escaños que le permitirían gobernar, la derecha tradicional del PP y la nueva-vieja derecha de Ciudadanos, necesitan el 10% que marcan las encuestan a la ultraderecha de Vox. Un partido con vínculos con Trump, Bolsonaro, Salvini y la internacional populista de ultraderecha de Steve Bannon, cuya irrupción electoral ya ha permitido que la derecha gobierne en Andalucía (donde sacaron el 11% de los votos). Este es el tercer factor, una ultraderecha recargada y en pie de guerra contra la ideología de género y el marxismo cultural, que va a entrar con fuerza en las elecciones de abril primero, y un mes después, en los municipios españoles y Parlamento Europeo.

En cuarto lugar, pero como uno de los responsables principales de la posible vuelta de la derecha al gobierno de España, tenemos a Podemos. Un partido que era la esperanza de la izquierda española, y europea, y va a terminar, bajo la fórmula de Unidos Podemos, volviendo a los porcentajes que tuvo la mejor Izquierda Unida de Julia Anguita (10-15%). No parece que entre PSOE y Podemos junto a las confluencias vayan a sumar más del 40% de los votos. En español castizo se diría que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Es más, la ruptura de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, que no es solo de egos, sino ideológica, puede terminar haciendo que en mayo se pierda la alcaldía que gobierna Manuela Carmena, y no se gane la Comunidad de Madrid.

Finalmente, el factor Catalunya. La convocatoria electoral se produce en mitad del juicio contra el independentismo. Un juicio por el delito de rebelión. Una rebelión con votos y urnas en vez de balas y explosivos. Una rebelión pacífica y democrática de un pueblo que solo pide poder decidir si quieren ser soberanos en una Europa donde el poder sigue dependiendo de los estados-nación, y la única vía para transitar hacia la justicia social es recuperando, al menos parcialmente, la soberanía. La fiscalía solicita 16, 17 y 25 años de cárcel para los principales líderes del proceso catalán, parlamentarios y dirigentes sociales (en España, un asesinato es castigado con entre 15 y 20 años de cárcel).

Y aunque nadie, salvo Vox, quería estas elecciones, el PSOE siente que no es tan mal momento con un PP desgastado por Vox, un Ciudadanos que tiene dificultades para distanciarse de una ultraderecha gracias a la cual gobiernan en Andalucía, y un Podemos desgarrado por sus conflictos internos.

La derecha por su parte, hará de Catalunya y Venezuela 2 de los ejes discursivos de su campaña.

Aunque todavía es incierto el resultado electoral, dos son las opciones más plausibles para formar gobierno. O bien una mayoría absoluta de la derecha y ultraderecha españolas, que le dé la presidencia a Pablo Casado del PP o Albert Rivera de Ciudadanos, apoyados por Vox, o bien si no se llegara a esa mayoría, un gobierno de “centro” entre PSOE y Ciudadanos, en caso de que el PSOE logre movilizar suficiente voto del miedo para que no se repita lo sucedido en Andalucía.

Esta segunda opción sería, sin ninguna duda, la deseable para las élites políticas y económicas que gobiernan España (empezando por los bancos), que siguen buscando su Macron español.

* Diplomado en Políticas Públicas. Ex asesor del Viceministerio de Planificación Estratégica y de la Cancillería de Bolivia. Miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad. @katuarkonada
– Ilustración de Acacio Puig

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Altsasu, represión y una reflexión

Manuel Salguero. LQS. Marzo 2019

El caso Altsasu, muestra claramente la descarada exageración de acusación sin fundamento que ya ha sido no admitida

En los encuentros antirrepresivos de ámbito nacional que se celebraron en Madrid en 2013, se denunció la practica continuada que ejercían las fuerzas de seguridad del estado usando el termino terrorismo, para provocar una encarcelación preventiva del acusado por parte del juez ante una acusación tan grave.

El sistema les funcionaba a los acusadores ya que mientras presentaban o no pruebas varios meses de cárcel ya no se las quitaba nadie al acusado.

Ya en 2012 por la Huelga General el 29 de marzo. 5 personas eran encarceladas en Barcelona, y se le piden penas de cárcel desorbitadas.
Se asaltan locales sociales bajo la escusa de buscar de explosivos, u otras sustancias ilegales, intentando involucrar a grupos violentos con la protesta generalizada.Incluso asaltan sede deportivas, como los Bucaneros del Rayo Vallekano.
Asaltaron durante la huelga los locales sindicales en Gijón.
Asaltaron ateneos libertarios en Catalunya.
Okupas como Casablanca, o los asaltos a la 13-14, la Quimera, y otros centros sociales ocupados, sin que se encontrasen armas ni explosivos, ni estructura, y a veces ni siquiera los grupos a los que se les acusaba de pertenecer.
Y la persecución policial a personas determinadas, sin procedencia de partido ni organización ninguna, solo por ser activista de la protesta.
En el asunto laboral también las desorbitadas acusaciones estaban a la orden del día, solo en dos días de huelga general, el 29 de marzo y 14 de noviembre de 2012, generaba 6 encarcelados y 493 detenidos, casi todos con acusaciones de pena de cárcel. En dos días de huelga, detenían al mismo número de gente que por las protestas de todo ese año 981 detenidos en 2012 incluidos los detenidos por las dos huelgas generales.

Claro que estaban aplicando la doctrina Aznar.

Ya iban como una treintena de casos en los que acababa el acusado por las fuerzas de orden en la cárcel sin presentar pruebas, cuando salió el tema de Altsasu. Y ya habían salido sentencias absolutorias de encarcelados preventivamente.
El caso Altsasu, muestra claramente la descarada exageración de acusación sin fundamento que ya ha sido no admitida.
Incluso familiares de victimas del terrorismo, declararon su malestar por sacar el terrorismo de su contesto y pidiendo un respeto a las victimas.

En Europa se llevan las manos a la cabeza, preguntándose como se puede llegar a tanto.

Claro para asaltar unas organizaciones sociales sin ánimo de lucro, la mayor parte legales o permitidas, habrá que acusarlas de terrorismo, imagino. ¿Si no porqué detenerlos, asaltar sus locales y sus viviendas particulares?.
#AltsasukoakAske #Altsasu

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Sin enemigos NO SON NADIE

Cristina Ridruejo. LQS. Marzo 2019

Necesitan provocar. Necesitan irritar, exasperar. En España, los partidos de derecha necesitan alzar a algunos en su contra para que otros busquen su defensa ante la supuesta amenaza.

Buena parte de quienes votan a la derecha en este país no lo hacen porque les encante su programa electoral, sino para que les “defiendan” de las supuestas amenazas que esa misma derecha se esfuerza en crear. “¡Que viene el lobo!”, se desgañitan una y otra vez, haciendo exagerados aspavientos de actor trágico, mientras por el rabillo del ojo comprueban la reacción del público (donde dice “¡Que viene el lobo!”, léase “¡Que vienen los comunistas!”, “¡Que vienen los catalanes!”, “¡Que vienen los vascos!”, “¡Que vienen las feministas!”).

Muchos caen en la treta, se creen la falsa amenaza y les votan. Luego se encuentran con el recorte de libertades, la precariedad laboral, los rescates a la banca, los beneficios fiscales a grandes empresas y fortunas mientras se asfixia al trabajador, la privatización al cuñado de lo poco que queda, la politización de la justicia y demás atropellos. Pero todo eso son males menores, se dicen, mientras hacen cola en el INEM: lo importante es que nos han salvado del lobo (de los comunistas, los catalanes, los vascos, las feministas).

Pablo Casado, Eduardo Inda y Ana Beltrán se graban sin permiso en el bar Koxka de Altsasu

El PP se planta en Altsasu por segunda vez después de la sentencia a aquellos jóvenes con hasta 13 años de cárcel por una pelea en un bar, sentencia que el tribunal de Estrasburgo acabará revocando sin lugar a dudas, pero para cuando eso ocurra ya habrán cumplido la mitad de la pena… y esos años de vida no se los devolverá nadie. El PP decide hacer la entrevista a Pablo Casado no solo en Altsasu, sino en ese mismo bar, lo que solo se puede considerar un acto de provocación (¿acto de campaña?) y es el segundo en pocos meses: el primero fue el mitin de noviembre, junto con Ciudadanos y Vox.

Lo mejor que les podía pasar de cara a las próximas elecciones sería que el pueblo de Altsasu, justamente indignado por su provocación, destrozase algo al expresar su ira. O que les tiraran una botella a la cabeza. Con eso estarían encantados, ¡qué gran partido le sacarían!

Lo mejor que les hubiera podido pasar en Cataluña hubiera sido que el pueblo catalán, justamente indignado por su provocación al echar por tierra un estatut aprobado en el parlamento catalán y el español, y por la ciudadanía catalana en referéndum, hubiera ejercido la violencia.

Pero no, señores. A diferencia de otros, somos gente pacífica. No vamos a hacerles el juego.

Sabemos que necesitan nuestra violencia porque necesitan “enemigos”. Pero no somos ni queremos ser enemigos de nadie, ni siquiera de ustedes.

Y sabemos muy bien quiénes son los lobos aquí.

#AltsasukoakAske #Altsasu

Ilustración: viñeta de Gary Larson publicada en el periódico San Francisco Chronicle en 1983: “¡Espera un momento! ¿Pero hay alguien aquí que sea una oveja de verdad?”… La derecha española, tal cual.
Pablo Casado, Eduardo Inda y Ana Beltrán se graban sin permiso en el bar Koxka de Altsasu

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8 de marzo: día de la mujer trabajadora y revolucionaria, no el de reinas y explotadoras

Cecilia Zamudio*. LQS. Marzo 2019

Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación

El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras quemadas vivas en una fábrica cuyos dueños habían cerrado las puertas (en EEUU). Se conmemora la lucha por la justicia social, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección. El 8 de marzo quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas.

Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo.

Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como «vientres de alquiler». Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta. Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias.

El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás… las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora.
El verdadero feminismo es revolucionario, lucha contra la clase explotadora y su sistema capitalista: contra este sistema que promueve incesantemente paradigmas de opresión y sumisión como el machismo o el racismo.

Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, el individualismo, el miedo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo. El reformismo busca ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación.

Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto.

Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de “sororidad interclasista» (¡Cómo si tuviéramos que tener «sororidad» con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!).

Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, y luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque la necesita como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social: como válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea. El Feminicidio es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura. La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación.

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El mundo del espectáculo y lo que sucede en Venezuela

Mikel Itulain*. LQS. Marzo 2019

Que personajes como Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Maná u otros busquen protagonismo utilizando espúreamente este tema, incluso deseando la muerte al presidente elegido democráticamente por l@s venezolan@s, nos indica su grado de degradación

Obama y Richard Branson, cuando los políticos sirven no a la democracia y al servicio público, sino a los intereses corporativos y reciben su recompensa

Siempre habrá gente que por dinero, prebendas, agasajos, fama o supuesto prestigio social o intelectual hará lo que vea y crea necesario para conseguirlos. Se adapatará a lo que sea y hará lo que sea, sin importar que principios morales o éticos vulnera, atendiendo a la «razón» de que si no le gustan estos principios puedo tener otros.

Los diferentes tipos de artistas, como por ejemplo los de la música, la pintura, la escultura o especialmente también de la escritura, suelen buscar el favor y apoyo de sus mecenas, de las grandes fortunas. Para ello les sirven deleitándoles con sus cualidades y habilidades, y además, cuando la situación lo requiere, les hacen favores de otro tipo. Aquí nos centraremos en los momentos en el que el artista abandona su especialidad y se adentra en el terreno político. Ocurre frecuentemente cuando quienes dirigen el mundo de la economía, en el momento actual las corporaciones, encuentran dificultades para implantar su agenda y lograr sus objetivos, que son en el fondo los económicos. Así está sucediendo ahora en Venezuela, donde pese a que trabaja toda la inmensa maquinaria mediática, en su mayoría absoluta controlada por las familias más ricas, las 24 h atacando y difamando al Gobierno bolivariano de Venezuela, no logra los resultados deseados, primero porque la solidez del chavismo en Venezuela es la de una roca y segundo porque los habitantes occidentales no tienen muy claro eso de entrometerse en Venezuela, viendo los precedentes en otros países y viendo que lo que les cuentan sobre la nación de América del Sur no cuadra demasiado con la realidad. Es por este segundo motivo por el que los dirigentes corporativos buscan otras vías más creíbles y efectivas para poder cambiar la opinión pública occidental, de modo que esta finalmente devenga hacia si no un apoyo a una invasión y ataque a Venezuela, al menos a un consentimiento. Como los medios de comunicación no tienen credibilidad y las organizaciones humanitarias ya ve hasta el menos avezado que trabajan por los intereses de sus financiadores y no por los derechos humanos, se busca que la opinión de personas de relevancia social por su talento cambie lo que bulle y se habla entre la gente. La música es el instrumento perfecto para tal menester, llega a cualquier clase social y tiene poder de convicción, especialmente sus estrellas. Y de hecho ahí los tenemos desde hace ya algún tiempo con este trabajo que no es el suyo y que en vez de dignificarlos los ensucia todavía más.
Vemos al músico dominicano Juan Luis Guerra, muy popular en España en los 90, hacerle el juego al magnate de las finanzas musicales Branson y recibiendo las agudas respuestas de los que piensan más con la razón y el corazón que con otros más oscuros sentimientos.

Haití, en verdadera situación desesperada fruto de la colonización occidental actual es motivo de olvido, al igual que su patria, la República Dominicana, donde tantas y tantos jóvenes han tenido que recurir a la prostitución para calmar su hambre fruto de la severa pobreza originada por la desigualdad social.
A Guerra le recuerdan, que si no sabe o no quiere saber de lo que habla, no intervenga para provocar un enorme sufrimiento y destrucción que solo los enamorados de la muerte y de la codicia desean, que son los que promueven estos conciertos en la frontera colombiana; un país precisamente, Colombia, en la mayor ruina y violencia social.

Que personajes como Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Maná u otros busquen protagonismo utilizando espúreamente este tema, incluso deseando la muerte al presidente elegido democráticamente por l@s venezolan@s, nos indica su grado de degradación. Todos ellos han tenido la respuesta adecuada, aunque silenciada o tergiversada en lo posible, de los lectores críticos y también de los artistas honestos ante esta nueva ola de propaganda de la guerra.

Roger Waters valientemente y razonadamente nos decía que hay que dejar en paz al pueblo de Venezuela, pues ellos y ellas tienen una verdadera democracia, que no les gusta a los que prefieren el privilegio propio y la miseria ajena, pero que por eso precisamente es una democracia.
El concierto de Branson y compañía, y otras campañas y eventos en su línea, nada tienen que ver con las necesidades de las personas venezolanas, nada con la democracia, la libertad o los derechos humanos. Que serán utilizados y utilizadas con otros fines bastante inconfesables.

PS:
Sobre el reality show y las mentiras contadas con la operación de propaganda para provocar el enfrentamiento y finalmente la guerra en la frontera venezolana. Sobre el papel de los artistas en la promoción y apoyo a los conflictos bélicos.

* LoQueSomos en Red
@MikelItulain

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Marta Sibina, gracias por representarme

Carlos Olalla*. LQS. Marzo 2019

No es casualidad que el ministro que practica esta política sea precisamente el juez que más denuncias recibió de los tribunales europeos por no investigar las denuncias de casos de tortura de detenidos. Viendo en lo que se ha convertido nuestra política de fronteras, tampoco lo es que Pedro Sánchez le eligiera precisamente a él como ministro del Interior

Gracias, Marta, por haber alzado tu voz contra el crimen que el gobierno de Pedro Sánchez está cometiendo contra las personas migrantes a las que deja morir en el mar bloqueando la salida de puerto de los barcos Aita Mari y Open Arms. Desde que el 8 de enero el gobierno les prohibiera zarpar a salvar vidas en el Mediterráneo son 500 las personas que han muerto ahogadas por culpa de esta prohibición. Que una diputada anteponga el respeto a los derechos humanos, la coherencia y la dignidad a todo lo demás negándose a votar cualquier resolución presentada por el Gobierno en tanto no permita que esos barcos zarpen me hace pensar que no todo está perdido, que en este mundo de barbarie y abyección todavía quedan personas en las que puedo creer y confiar. Sin duda tú eres una de ellas, Marta. Tú sí me representas.

La coherencia y el compromiso forman parte de tu ADN y lo has demostrado en todo lo que has hecho: desde la revista café amb llet denunciando el robo del que ha sido objeto la sanidad pública, desde tu firme defensa de los derechos civiles en cuantos parlamentos o tribunas has tenido, desde tu inquebrantable defensa del derecho a decidir y tantas y tantas otras causas que la mayoría considera perdidas pero que, gracias a personas como tú, todavía no lo están.

Es imprescindible que voces como la tuya se levanten contra nuestra política de fronteras, una política de fronteras que mata inocentes al prohibir que barcos que podrían salvar vidas puedan salir de nuestros puertos; que incumple la legislación y los tratados internacionales al practicar devoluciones “en caliente” por las que nuestros sucesivos gobiernos han sido repetidamente denunciados por Naciones Unidas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; una política que crea una zona sin ley junto a la valla de Ceuta o Melilla donde los derechos humanos son pisoteados a diario; una política que inunda de millones de euros a países de tránsito de la emigración para que nos hagan el “trabajo sucio” y que los cadáveres de quienes intentan entrar a Europa no lleguen a nuestras costas para que no los veamos; una política que criminaliza a quienes salvan vidas, como Helena Maleno y tantos otros, acusándoles de traficar con personas; una política que deja sin radares a los barcos de salvamento marítimo para que no puedan localizar las pateras que están a la deriva con riesgo de hundirse; una política que acaba de aprobar la devolución de las personas rescatadas por Salvamento Marítimo a Marruecos; una política que financia un Estado fallido como Libia donde se practica la compraventa de personas; una política que ha militarizado los buques de Salvamento Marítimo obligándoles a que Guardias Civiles naveguen en ellos; una política que construye nuevos Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) donde encierran a personas que no han cometido delito alguno en tanto tramitan su expulsión; una política que practica las expulsiones “express” de personas que llevan años viviendo en nuestro país para llenar los “vuelos de la vergüenza” en los que son deportadas; una política que expulsa a los MENAs (menores extranjeros no acompañados) que llegaron a nuestro país siendo niños y son deportadas a países a los que ya nada les une; una política, en suma, que aplaude entusiastamente el neofascista Salvini. A eso ha llegado la cobardía de un Pedro Sánchez que cínicamente se vanagloria en su best seller de haber salvado la vida de los 630 migrantes del Aquarius.

No es casualidad que el ministro que practica esta política sea precisamente el juez que más denuncias recibió de los tribunales europeos por no investigar las denuncias de casos de tortura de detenidos. Viendo en lo que se ha convertido nuestra política de fronteras, tampoco lo es que Pedro Sánchez le eligiera precisamente a él como ministro del Interior.

Gracias, Marta, por denunciar todo lo que está pasando, por saltarte la disciplina de voto de un partido que cada día se aleja más de lo que podría haber sido y que nos ilusionó a tantos cuando nació; gracias por no mirar a otro lado ni callar cuando los demás lo hacen; gracias por recordarnos con tu ejemplo que todavía hay políticos en los que creer; gracias por ser algo cada vez más escaso aunque más necesario en este país: comprometida, coherente, digna y valiente; gracias, Marta, por recordarnos que, como decía José Bergamín, existir es pensar y pensar es comprometerse.

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