La modélica transición. Sangres de Octubre 1976-1981

Redacción. LQS. Octubre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1977

7 DE OCTUBRE. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

David Salvador Bernardo. 45 años. Taxista. Aparece asesinado de dos tiros en la nuca, efectuados desde el asiento trasero de su taxi, en las cercanías de la estación de Andoain. La organización fascista Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) reivindicó el asesinato “por confidente de ETA”.

14 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

Gonzalo Pequeño Moyano. 21 años. Viaja con su hermano en un coche. Según la Guardia Civil, se saltaron un control de carretera. Los agentes abrieron fuego y alcanzaron a Gonzalo, que falleció, y a su hermano, Luis Javier, que resultó herido. Los disparos en los controles eran muy habituales. El gatillo era fácil. La coartada era la posible pertenencia a ETA que, en este como en la mayoría de los casos, no era cierta. Baste señalar que ese mismo día, apenas un cuarto de hora después de la muerte de Gonzalo, una pareja de la Guardia Civil disparó sobre otro coche e hirió a José Antonio Igarza, su conductor, con idéntico argumento: se había saltado un control de carretera instalado en Sestao.

16 DE OCTUBRE. ALICANTE

Miquel Grau. 22 años. Militante del Moviment Comunista del País Valencià. El 6 de octubre pegaba carteles en las calles convocando a la manifestación del Día Nacional del País Valencià que se celebraba el 9 de ese mes. Iba acompañado de otros militantes de su organización: Llum Quiñonero (24 años), Miquel Grau (22), Juan Ángel Torregrosa (19) y Javier Álvarez (14). Un militante de Fuerza Nueva, Miguel Ángel Panadero Sandoval, le lanzó desde su balcón un ladrillo que golpeó en la cabeza a Miquel y lo dejó en coma. Diez días después, en el Hospital 20 de Noviembre (hoy Hospital General de Alicante), falleció.
En su entierro acompañaron al féretro más de 18.000 de personas. El gobernador civil ordenó a los antidisturbios que cortasen el paso a la comitiva. Una vez allí arrebataron por la fuerza el féretro a la comitiva y lo llevaron en coche al cementerio, para abortar el acto de protesta. Posteriormente, cargó contra quienes pretendían llegar al cementerio y los dispersaron.
En Valencia, entre 8.000 y 10.000 personas participaron en el funeral organizado por 18 organizaciones políticas y sindicales.

En memoria de Miquel Grau

1978

30 DE OCTUBRE. MADRID

José Andrés Fraguas Fernández. 19 años. Conserje de El País. Un comando ultraderechista del Frente de la Juventud, formado por Pedro Bel Fernández, Rafael Gómez Álvarez y Ramiro Alejandro Rodríguez, coloca un paquete bomba de goma2 en la sede del diario El País que, al estallar, mata a José Andrés Fraguas y deja heridos gravísimamente a Juan Antonio Sampedro Sánchez y Carlos Barranco Armenteros. Los tres acusados deberían haberse enfrentado a condenas de entre 80 y 110 años según lo establecido por la ley; sin embargo, fueron condenados a 30 y no cumplieron más de 12. Uno de ellos, Pedro Bel Fernández, se hizo funcionario de prisiones. Otros dos miembros del grupo fascista, un ex funcionario de prisiones y un ex legionario no fueron condenados. El ex legionario estaba en libertad a pesar de tener una condena anterior por haber participado en los asesinatos de los cinco abogados laboralistas de Atocha.

1980

16 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

José Luis Sancha Lasa. 17 años. Sobre las 12h de la noche, un grupo de inspectores y agentes de la Policía Nacional, entra en el bar Los Arcos y pide identificación a los clientes. Según la versión oficial, el propietario, Jerónimo Dosier Fontelo, y otros clientes increparon a los policías y arremetieron contra ellos amenazándoles con botellas que habían roto a tal efecto. La nota dice: “Cuando uno de los más agresivos intentó cortar la cara de un inspector, el policía Julio López desenfundó su revólver reglamentario, ante lo cual el citado individuo arrojó la botella al suelo y se abalanzó sobre él, intentando arrebatarle el revólver…. En el forcejeo se disparó accidentalmente la pistola, alcanzando un disparo al individuo que intentó arrebatar el revólver”.
Según todos los testigos, tal forcejeo no se produjo. Sólo hubo enfrentamientos verbales y José Luis Sancha ni siquiera participó en ellos.

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La modélica transición. Sangres de Agosto 1976-1981

Redacción. LQS. Agosto 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado

1976

14 DE AGOSTO. ALMERÍA

Francisco Javier Verdejo Lucas. 19 años. Estudiante, militante de la Joven Guardia Roja. Junto a otros tres compañeros pintaba en una pared una consigna del momento: “Pan, trabajo y libertad”. Sólo pudo escribir “Pan, T”. Mientras lo hacía, una pareja de la Guardia Civil les sorprende. Tratan de huir. Un disparo de subfusil mata en el acto a Francisco Javier.
La versión oficial dice “»sobre las 24 horas del día 13, cuando una pareja de la Guardia Civil de vigilancia del puesto del Zapillo estaba de servicio, sorprendió a cuatro individuos que, al observar su presencia, salieron corriendo. Ante esta actitud sospechosa, la pareja les persiguió y dio repetidas veces la voz de ‘alto a la Guardia Civil’. Durante la persecución, uno de los guardias tropezó y el arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían que resultó ser el joven de 19 años Francisco Javier Verdejo Lucas, soltero, estudiante. Posteriormente se comprobó la existencia de unas pintadas en el punto en que se inició la huida, y en poder del fallecido spray de idénticas características de los letreros».
Uno de los acompañantes de Javier señaló que “el alto no se dio más que una vez y no se oyó más que un disparo”. El informe forense puso de manifiesto que el disparo había entrado por la garganta y había salido por la región occipital lo que evidenciaba que había sido realizado de frente, a una distancia de unos 7 metros. Quedaba desmentida así la versión oficial del “tropezón” sostenida por el Gobierno Civil de Almería, dirigido en ese momento por Roberto García Calvo, quien posteriormente fue elegido diputado por Alianza Popular y, más adelante, nombrado nada menos que magistrado del Tribunal Constitucional, cargo que ostentó hasta su muerte en 2008.
El padre de Francisco Javier había sido alcalde franquista de Almería y la familia no interpuso ninguna denuncia. Se abrió una investigación militar pero no compareció nadie.
El poeta granadino Juan de Loxa escribió: Pan y Trabajo, siempre se escapa el tiro pa los de abajo, que mala pata no les saliera el tiro por la culata.

1979

2 DE AGOSTO. BIARRIZ (FRANCIA)

Jon Lopategi Carrasco. 36 años. El 20 de enero de 1972 fue detenido por organizar una huelga en la empresa donde trabajaba, Tarabusi, y fue despedido de ella. Posteriormente se vio forzado a exiliarse en Iparralde. En enero de 1979 es confinado en Valensole por el gobierno francés y se le prohíbe permanecer en los departamentos fronterizos. Jon rompe esa prohibición. El 2 de agosto se dirigía en coche a la playa junto a dos compañeros. Observaron que estaban siendo seguidos por otro coche. No pudieron despistarlo y fueron ametrallados. Jon Lopategi murió en el acto por un disparo en la cabeza.

13 DE AGOSTO. MONFORTE DE LEMOS (LUGO)

Emilio Fernández Castro. 36 años. Durante las fiestas patronales de Monforte se producen unos incidentes entre unas docenas de jóvenes y miembros de la Policía Nacional. Según algunos testigos, Emilio fue golpeado por varios policías, pese a ser ajeno a los enfrentamientos. Según la madre del fallecido, su cuerpo presentaba fuertes hematomas en espalda, brazos y cabeza. La versión oficial, sostenida por el alcalde de UCD, al que se hacía responsable de los incidentes, fue que la causa de la muerte fue la rotura de una válvula artificial que Emilio Fernández tenía implantada en su corazón.

14 DE AGOSTO. EL ESCORIAL (MADRID)

Pedro Tabanera Pérez. 20 años. Militante del PCE(r). La Policía Nacional le tiende una emboscada en la estación de El Escorial. No se sabe con exactitud qué ocurrió allí, pero se produjo un tiroteo en el que Pedro Tabanera resultó muerto. Presentaba herida con orificio en el omoplato derecho y orificio en el pectoral del mismo lado. En el hospital de La Alcaldesa, de San Lorenzo del Escorial, donde fue ingresado, manifestaron que “no podían facilitar el parte facultativo” que aclarase cuál de los dos orificios era el de entrada, es decir, si le habían disparado de frente o por la espalda.

25 DE AGOSTO. GASTEIZ (ÁLAVA)

Justo López Zubirian. 43 años. Félix Minguela Sanz. El policía nacional Antonio Macías Benítez, de paisano y borracho, provoca una riña en el restaurante Las Vegas, situado en el barrio industrial de Zaramaga. El encargado del local, Justo López, echa del establecimiento al grupo de alborotadores. El policía vuelve pasados unos minutos y pide una copa de whisky. Justo se niega a servirle alcohol. Acaba sirviéndole una tónica, que Antonio Macías consume en un extremo de la barra. Le dice a un camarero: “vete de aquí porque a las ocho a ése y a ése les va a pasar algo gordo”, señalando a Justo y otro empleado del restaurante. A continuación, sale del local, toma un taxi, se dirige a recoger su pistola y vuelve a Las Vegas. Allí dispara sobre Justo López y un cliente habitual, Félix Minguela, repartidor de butano, matando a los dos.

31 DE AGOSTO. ARGANDA DEL REY (MADRID)

José Prudencio García. 44 años. El día 19 de agosto se produjo un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes que lucían símbolos fascistas y algunos chicos del pueblo. Desde ese día, el grupo fascista volvía todas las noches al pueblo en actitud provocadora: conducir coches por la avenida central a toda velocidad y amagando con atropellar a los viandantes, insultar y agredir a vecinos, romper una botella de coca-cola en la boca a un joven… El día 31, un grupo de argandeños, decididos a acabar con esas provocaciones diarias, identifica a los fascistas en el centro del pueblo y comienza a perseguirles. Uno de los perseguidos saca una pistola y dispara. Más vecinos se suman a la persecución. El de la pistola y otro que le acompaña roban un coche. Unas 30 personas les rodean y logran detener a Francisco Molina. El otro sigue disparando y huye. José Prudencio García resulta alcanzado por los disparos y muere.

1980

28 DE AGOSTO. IRÚN (GUIPÚZCOA)

Jesús María Etxebeste Toledo. 46 años. Cuando se dirigía a su trabajo, unos encapuchados abrieron fuego contra él y se dieron a la fuga en un coche robado. Le alcanzaron tres disparos en la columna vertebral, el abdomen y un brazo. Los asesinos eran miembros del Batallón Vasco Español.

29 DE AGOSTO. MADRID

Abelardo Collazo Araújo. 34 años. Militante del GRAPO. Se había fugado hacía poco tiempo, junto con otros cuatro compañeros, de la cárcel de Zamora. La Brigada de Información de la Policía Nacional montó un dispositivo de seguimiento. Le localizaron en la zona de Cuatro Caminos. Iba en compañía de José Luis Fernández González. Según la versión oficial del Ministerio del Interior, les dieron repetidamente el alto, Abelardo Collazo sacó un revólver y entonces los policías dispararon. Collazo Araújo cayó muerto en el acto y José Luis Fernández resultó gravemente herido por un impacto de bala en la columna vertebral. Sin embargo, numerosos testigos presenciales afirmaron que los dos grapos entraron en la calle Coruña seguidos por cuatro policías de paisano que, desde el centro de la calzada, les dieron gritos de “¡Policía, policía!” y dispararon inmediatamente matando a uno e hiriendo a otro, sin que Abelardo Collazo Araújo hiciera uso de ninguna pistola.

30 DE AGOSTO. ONDARROA (VIZCAYA)

Ángel Etxaniz Olabarría. 43 años. Había sido detenido repetidas veces por la Guardia Civil en pleno franquismo: 1964, 1968 y mayo de 1976. Presentó denuncia por torturas. Mientras estaba detenido, el Club 34, una sala de fiestas de la que era propietario, sufrió un atentado con explosivos, reivindicado por la Triple A. El 30 de agosto de 1980, un individuo entró en la sala, tomó una consumición, dio varias vueltas y salió. Al poco entró acompañado de otro individuo cubierto por un pasamontañas y, armado con una metralleta, se dirigió al punto donde se encontraba Ángel Etxaniz con su prima, Noelia Etxaniz, sobre los que disparó una ráfaga. Ocho balas alcanzaron a Ángel, dos de ellas en el corazón, por lo que resultó muerto en el acto. Su prima Noelia resultó herida muy grave, así como la taquillera del Club, Francisca Aurresti, con una bala alojada en la región lumbar.

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La modélica transición. Sangres de Julio 1976-1981

Redacción. LQS. Julio 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Pamplona, asalto a la plaza por la policía nacional, 08/07/1978, Foto de José Ramón Belzunce

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

9 DE JULIO. SANTURCE (VIZCAYA)

Norma Menchaca Gonzalo. 44 años. Celebraba en la calle con sus vecinos el Día de la sardina. En las cercanías se desarrollaba una manifestación a favor de la libertad de los presos políticos. Un grupo de guerrilleros de Cristo Rey, infiltrados entre los manifestantes y vestidos con la camisa de pescador y pañuelo al cuello, abrió fuego. Begoña recibe un tiro en la cabeza y muere. Otros dos vecinos, Sebastián Peña y José Unamuno, son heridos de gravedad.
Los autores del atentado son vecinos del pueblo, conocidos militantes de Cristo Rey. El hijo de la víctima acude al gobernador civil a denunciarles y, según declaró, es casi detenido él mismo. El juzgado de instrucción de Bilbao abre diligencias pero, apenas cinco meses después, las archiva “al no aparecer elementos suficientes para acusar a determinada persona como autor, cómplice o encubridor del delito perseguido”.

1978

2 DE JULIO. LAPURDI (FRANCIA)

Agurtzane Arregi Letamendi. 38 años, madre de 2 hijas. Rosario salía junto a su marido, el ex miembro de ETA Juan José Etxabe, del establecimiento Etxabe Enea, en el que solían reunirse refugiados vascos. Subieron a su coche. Conducía Rosario. Al instante, un coche con matrícula de París ocupado por una mujer y dos hombres, para a su lado y dispara varias ráfagas de metralleta. Más de veinte disparos alcanzan al matrimonio. El cuerpo de Rosario está prácticamente segado por la mitad, con 11 balas en el abdomen. Muere en el acto. Juan José Etxabe queda herido gravemente. El atentado es reivindicado por la Triple A.

8 DE JULIO. PAMPLONA (NAVARRA)

Germán Rodríguez Saiz. 27 años. Militante de LKI. Sábado de Sanfermines. El comandante al mando de la Policía Armada era Fernando Ávila. Procedente del tercio Juan de Austria, tercero de la Legión, en Fuerteventura, había solicitado voluntariamente su traslado a Pamplona en marzo de ese mismo año, y había prometido dar un escarmiento a esta ciudad porque «era muy rebelde». Ese día, 8 de julio, organizó un despliegue inusitado durante la corrida de toros. Al menos 200 policías armados con material antidisturbios se situaron alrededor de la plaza, dirigidos por el comisario Miguel Rubio. Cuarenta de ellos cargaron contra un centenar de peñistas del tendido de sol que, tras terminar la corrida, paseaban por el ruedo una pancarta con el lema ‘Amnistía Total Presoak Kalera. San Fermín sin presos’, bajo el pretexto de evitar altercados con los que desde el tendido de sombra, los adinerados, increpaban a los del ruedo. Tras ese primer asalto, repentinamente, otros 40 policías nacionales entraron en la plaza disparando pelotas de gomas, botes de humo y, finalmente, fuego real. Hubo siete heridos de bala en la plaza. Veinte mil espectadores son testigos de esa brutalidad. Como muchos otros, Germán sale a la calle a protestar y a hacer correr la noticia. La alegría de la fiesta sigue en algunos lugares, ignorantes de la tragedia que se estaba produciendo. La rabia y el dolor de los que saben, llenan las calles de manifestantes y se reproducen los enfrentamientos.
A las 22.15 horas, una ráfaga de metralleta hiere en la cabeza y mata a Germán Rodríguez. La voz del comandante Ávila está grabada: «Tirad con todas las fuerzas, tirad a matar.».
El balance final de víctimas, además de Germán, fue de once heridos de bala y otros 150 con diferentes lesiones. Según la misma policía se dispararon más de 150 balas de fuego real, 5.000 pelotas de goma, 1.000 botes de humo y otros 1.000 de gases lacrimógenos.
Sanfermines 78 en la Memoria

11 DE JULIO. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

Joseba Barandiarán Urkiola. 18 años. En respuesta a la represión del 8 de julio en Pamplona, por toda Euskadi y Navarra se convoca una huelga general política. Hay manifestaciones en muchos pueblos, que son igualmente reprimidas con saña. En la celebrada en San Sebastián, un disparo en el pecho mata en el acto a Joseba Barandiarán. Las investigaciones judiciales que siguieron a este hecho demostraron que el disparo había sido realizado por la Policía, pero el caso fue sobreseído “al no poder ser identificado el autor de los disparos”.

1979

15 DE JULIO. MADRID

Salomé Alonso Varela. 28 años. El populoso barrio madrileño de Malasaña está repleto de jóvenes. Poco después de la medianoche, una tremenda explosión. Una bomba con varios kilos de Goma 2, colocada en un contenedor en el número 23 de la calle San Andrés, junto al bar El Parnasillo, frecuentado por abogados de CC.OO., estalla y mata a Salomé Alonso. Su marido, Jesús Cañedo, abogado laboralista, resulta herido de gravedad. Otras diez personas sufren lesiones a causa la explosión. Decenas de locales y edificios quedan afectados, incluido el Teatro Maravillas.
Los responsables del atentado son un grupo fascista vinculado a Fuerza Nueva. Posteriormente se supo que habían sido responsables también de una serie de atentados con bomba a resultas de los cuales resultó muerta otra persona.

1980

23 DE JULIO. BILBAO

María Contreras Gabarra. 17 años. Embarazada de 8 meses. Antonio Contreras Gabarra. 12 años. Ambos hermanos pasaban junto a la guardería Iturralde, propiedad de Antonio Artiñano, teniente alcalde de Ceberio, militante de Herri Batasuna y miembro de las Gestoras pro Amnistía. Un potente artefacto de Goma 2 colocado para atentar contra dicha guardería, estalla al tocarlo el hermano pequeño, Antonio. Los dos quedan destrozados. También el avanzado feto de María.

Anastasio Leal Cerradillo. 59 años. Empleado municipal de la limpieza. Es herido gravemente con politraumatismos en la misma explosión que María y Antonio Contreras. Trasladado al hospital de Cruces, en Barakaldo, es sometido a una intervención quirúrgica de urgencia pero fallece.

25 DE JULIO. LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Belén María Sánchez Ojeda. 16 años. Jornadas históricas de lucha de los trabajadores del puerto de Las Palmas, entre los que estaba el padre de Belén María. Estaban en huelga por el primer convenio colectivo del sector, contra la privatización de los puertos, en defensa de los puestos de trabajo y del derecho mismo de huelga, amenazado por un decreto del gobierno Suárez.
Se está desarrollando una concentración pacífica de mujeres e hijos de estibadores a la entrada del puerto, cuando un coche arremete contra ellos y arrastra más de 150 metros a Belén María, pese a los gritos de los manifestantes pidiendo que parara. La joven fallece unas horas después.
Nunca se ha llevado a cabo una investigación sobre lo sucedido. El crimen, este también, ha quedado impune

1981

10 DE JULIO. BILBAO

Ovidio Ferreira Martín. 29 años. Repartidor de periódicos. Es herido de un disparo cuando la policía persigue por las calles, a tiros, a un presunto comando de ETA, en el Casco Viejo de Bilbao. Resulta también herida Aurora Múgica, de 48 años. La versión oficial hablaba de “intercambio de disparos”, pero, según denunció la Asociación de Vecinos Bihotzean, del Casco Viejo, y todos los testigos, la policía “había puesto en peligro la vida de los vecinos” y “los disparos procedieron únicamente de la policía, según demuestran las trayectorias e impactos de los proyectiles”.

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Sanfermines 78 en la Memoria

Acacio Puig. LQS. Junio 2018

Anochecía y la protesta se extendió a las calles. En Roncesvalles Germán, joven militante de LKI (LCR) cayó asesinado de un tiro en la frente. Mientras las Brigadas Antidisturbios de la Policía Nacional seguían disparando ráfagas de metralleta. La frase del mando policial “No os importe matar” da concisa idea de la vigencia de la dictadura franquista durante el despegue de la llamada transición

Casi han transcurrido 40 años desde la masacre que en Pamplona y durante los Sanfermines de 1978, ejecutaron fuerzas de desorden público fieles a la consigna: ¡No os importe matar!
Y en efecto, más de 150 heridos (11 de ellos de bala) y el asesinato de Germán Rodríguez en la calle Roncesvalles testimonian, cuatro décadas más tarde, la brutal impunidad de una Transición solo “modélica” para las gentes de arriba.
Resumiremos hechos hoy fácilmente rescatables en Internet pero -en aquellos días- celosamente ocultos por medios de comunicación y el gobierno de UCD (Unión de Centro Democrático) presidido por Adolfo Suárez.

El 8 de Julio un grupo de activistas irrumpió –al finalizar la corrida- en el coso de la plaza de toros de Pamplona esgrimiendo una pancarta con el texto: ¡Amnistía Total, Presoak Kalera, Sanfermines sin Presos! Inmediatamente se inició la carga de la policía nacional –seguíamos llamándoles los grises por su uniforme- utilizando todo el material antidisturbios del momento (gases, mortíferas pelotas de goma y finalmente, armas de fuego). La represión se extendió pronto a las gradas de la plaza y se reforzó con nuevos contingentes policiales que usaron indiscriminadamente sus armas de fuego.
Anochecía y la protesta se extendió a las calles. En Roncesvalles Germán, joven militante de LKI (LCR) cayó asesinado de un tiro en la frente. Mientras las Brigadas Antidisturbios de la Policía Nacional seguían disparando ráfagas de metralleta. La frase del mando policial “No os importe matar” da concisa idea de la vigencia de la dictadura franquista durante el despegue de la llamada transición.
El balance: más de 150 heridos, 11 de ellos por arma de fuego y Germán muerto a los 27 años. Rodolfo Martín Villa era entonces Ministro del Interior –y siguió siéndolo- Ignacio Blanco -gobernador civil- fue cesado, los mandos directamente implicados (Ávila, comandante procedente de La Legión y Rubio, comisario) fueron simplemente trasladados de destino. Finalmente, todo se archivó sin juicio, certificando una IMPUNIDAD tan reversible como la otorgada por la precedente Ley 46/1977 (la Ley de Amnistía).

En aquel verano de 1978 la memoria de Germán Rodríguez (Garín) se fijó en muchas provincias mediante diversos actos políticos planteados a modo de funerales-laicos. En Madrid nuestro GOGOAN (en memoria) tuvo lugar en la Iglesia de San Ramón en la calle Melquíades Biencinto en el distrito municipal de Vallecas-Madrid. Logramos la cesión de la Iglesia gracias a los buenos oficios de compañerxs militantes de las comunidades cristianas de base.
La Iglesia se llenó a rebosar y el uso de la palabra estuvo a cargo del ya fallecido José María Mendiluce (navarro y entonces miembro de la dirección central del partido) y yo mismo (compañero en la cárcel de Garín y representante de Vallecas en nuestra dirección provincial).

Durante todo este tiempo-cuatro décadas- la izquierda social navarra viene velando por la conservación de la memoria de Germán y lxs atropellados entonces por aquellas brutalidades. Dos primeras estelas conmemorativas fueron demolidas por bandas reaccionarias pero desde 2007, una estela recuerda a Germán en Rocesvalles, la calle donde fue asesinado.
El pasado enero, el artículo de unxs compañerxs publicado en Viento Sur, subrayaba la importancia de la iniciativa municipal del ayuntamiento de Pamplona al alentar una Comisión de la Verdad como vía de esclarecer los hechos y exigir verdad, justicia y reparación para TODAS las víctimas de aquellos días :

“Pues bien, eso es lo primero que queremos saber. Desgranar lo que pasó en aquellos sanfermines, grano a grano. Para ello son imprescindibles los testimonios de todas las personas que padecieron aquellos hechos, no solo las heridas -más directamente afectadas- sino también los relatos de todas aquellas que, aterrorizadas, permanecieron escondidas en un portal durante horas; los de los txikis arrollados en el callejón por aquellos policías azuzados por sus oficiales para golpear y disparar indiscriminadamente; los de la gente que lloró de rabia e impotencia… La agresión la padeció toda la ciudad y debe ser ella la protagonista a la hora de recuperar la memoria silenciada” (1).

Precisamente este año, con motivo del 40 aniversario de aquella masacre policial, la campaña GOGOAN busca la más amplia participación social en una Memoria que pese a quien pese, ¡QUEREMOS VIVA! Una Memoria en la que todxs estamos invitados a participar porque a todxs nos concierne (2).

Verdad, justicia, reparación-Herri Ekimena-Iniciativa Popular

A pesar de que los acontecimientos de julio de 1978 son relativamente recientes, el poder establecido intenta construir una historia oficial sobre ellos en donde reparte la responsabilidad entre todas las partes y presenta el olvido como la fórmula para curar las heridas.
La versión oficial plantea que es necesario “pasar la página de la historia para reconstruir la sociedad”. De esta manera, se trata de reconstruir sobre el olvido forzado, como si ese hecho no tuviera ya consecuencias importantes en el propio proceso de reconstrucción. Sin embargo, detrás de la llamada al olvido hay en realidad un intento de los responsables de plantear su propia versión de los hechos, donde predomina la evitación del recuerdo, para los responsables políticos la memoria de la violencia del Estado tiene una función defensiva pero no explica los hechos (“eran tiempos duros”).

Para la población afectada por aquella violencia, la memoria tiene no sólo un valor terapéutico colectivo, sino también de reconocimiento social y de justicia. No ha tenido la oportunidad de señalar a los culpables, obtener un reconocimiento público de los hechos, ni una reparación social basada en la justicia.
No se trata de que la memoria nos lleve a vivir mirando hacia atrás. Es precisamente al revés, el presente es inmutable y está atado por el pasado porque se teme el cambio. Y cuando no se deja que se conozca la verdad es porque el sistema que propició aquellos sucesos sigue vivo. El pasado no es una carga de la que librarse. El pasado no tira hacia atrás sino que nos presiona hacia delante. El pasado es tenaz, por la sencilla razón de que guarda muchas claves del presente.
Existen al menos dos verdades: la verdad de las narraciones que cuentan lo que ocurrió y la de las narraciones que intentan explicar por qué y a causa de quién, que suponen un juicio crítico y ético sobre los hechos.

La verdad es un paso necesario, pero se necesitan más pasos para evitar que la verdad se quede sólo en una confirmación del daño.
La justicia puede hacer también que los responsables de aquella violencia contra el pueblo de Navarra salden cuentas con su pasado. La posibilidad de dar sus testimonios bajo condiciones de seguridad y confianza, de reconocer la dignidad de las víctimas y participar en actividades de reparación social a las personas afectadas, así como someterse a la sanción social, son elementos clave para la reestructuración ética y la reintegración social.
Restablecer los mecanismos de justicia no sólo es importante de cara a las violaciones de los derechos humanos que se dieron. También es una forma de prevención y de ayudar a enfrentar los conflictos del presente.

Para la reconstrucción del tejido social no vale sólo asumir la verdad, también se necesitan de medidas activas que ayuden a mejorar la situación de las personas agredidas, mitigar el daño y proporcionar un resarcimiento económico y moral.
Estamos hablando de reparación en sentido amplio, en donde se contemple junto a la condena y castigo a los culpables, compensaciones económicas y reconocimiento público por los daños producidos, proyectos educativos, conmemoraciones y monumentos…,etc. El reconocimiento de los hechos por los autores y de la responsabilidad del Estado, así como las acciones que ayuden a asumir la verdad como parte de la conciencia moral de la sociedad, son parte de la reparación de la dignidad de las víctimas y la mejora de la convivencia en Navarra.

La participación de los sectores sociales afectados, su capacidad de decisión, la claridad en los criterios y la equidad de los mismos, así como su reconocimiento como contribución -no sustitución- a la necesidad de justicia, suponen un conjunto de aspectos básicos que las acciones de reparación deberían tener en cuenta.
Pero no se ajustan las cuentas con el pasado celebrando juicios sin más o asumiendo esa verdad. Ese ajuste de cuentas sólo se produce cuando existe un discurso público que lo fomenta, cuando hay un reconocimiento público de los hechos y se llevan a cabo acciones para que se asuma esa verdad como parte de una nueva conciencia social (3).

Notas:
1.- Sanfermines 78. ¡Impunidad cero! Comienza la cuenta atrás
2.- Gogoan (En la memoria)
3.- Sanfermines 78 y el Ayuntamiento de Pamplona han organizado una serie de actos. El Ayuntamiento de Pamplona aprobó una moción para crear una Comisión de Investigación en relación a los sucesos de Sanfermines del año 78. El 8 de julio se celebrará un acto central en conmemoración a SF78, en la misma plaza del Ayuntamiento de Pamplona. Es este caso, lo organiza la sociedad civil. CEAQUA interviene también.
*.- Acacio Puig, histórico militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista.

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La modélica transición. Sangres de Junio 1976-1981

Redacción. LQS. Junio 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

12 DE JUNIO. ÉIBAR (GUIPÚZCOA)

Alberto Soliño Mazas. 33 años. Músico. Al finalizar el III Certamen de la Canción Vasca de la localidad, se disponía a volver a casa. En el aparcamiento, los coches estaban colapsados. Alberto trataba de meter los instrumentos musicales en el coche, pero otro que estaba aparcado a su lado se lo impedía. Era propiedad de Luis Carpintero Taravilla, guardia civil de paisano que pensaba que cuando las palabras no dan la razón, no hay nada mejor que una buena pistola. De un culatazo destrozó el cráneo de Alberto, y, a continuación, le dio un tiro de gracia.

1978

24 DE JUNIO. APATAMONASTERIO (VIZCAYA)

José Emilio Fernández Pérez. Acompañado de unos amigos, Félix Marías y Koldo Zenitagoia, viaja en coche en las cercanías de Elorrio. Junto a la carretera, ven unas señales e interpretan que se deben a unas obras en la calzada. Siguen camino y, de pronto, son tiroteados. Es un control de la Guardia Civil. José Emilio fallece a consecuencia de los disparos recibidos. Sus dos compañeros resultan heridos de gravedad. Félix Marías dice: “Nos dispararon sin previo aviso, sin más. Los periodistas me decían que no podían publicar lo que les había contado, por temor a lo que les podía pasar. Franco ya había muerto, pero las cosas todavía estaban mal. Pasados unos días pude comprobar que los medios de comunicación se limitaban a contar la versión oficial. La del control policial que no habíamos respetado”. Sigue contando que, a los dos o tres años del tiroteo, recibió una citación en el cuartel de la Guardia Civil. Allí, un alto mando del Cuerpo le dijo “que no hay que tener rencor”.

26 DE JUNIO. SESTAO (VIZCAYA)

Felipe Carro Flores. 16 años. En la madrugada, la dotación de un vehículo del Centro Operativo de Servicios de la Guardia Civil, de vigilancia en la plaza de Alfonso de Churruca, de Sestao abrió fuego contra tres jóvenes ocupantes de un coche que emprendieron la huida cuando iban a ser identificados. Felipe Carro fue alcanzado por los disparos, y murió casi instantáneamente.

1979

3 DE JUNIO. TUDELA (NAVARRA)

Gladys del Estal Ferreño. 23 años. El movimiento ecologista había convocado ese día la Jornada Internacional contra la Energía Nuclear. Se organizó una concentración en Tudela (Navarra) para protestar contra el Plan Energético Nacional, solicitar la paralización de la central de Lemóniz y protestar contra el Polígono de tiro de las Bardenas, cercano al lugar de la convocatoria. La concentración estaba autorizada y participaban en ella miles de personas pacíficamente cuando se produjo una violentísima carga de los antidisturbios, que expulsó a los concentrados al otro lado del puente sobre el Ebro. Eso era ya territorio de la Guardia Civil. Un grupo de jóvenes comenzó una sentada en el extremo del puente. Varios guardias civiles se acercaron y uno de ellos, José Martínez Sala, disparó un tiro en la nuca de Gladys a bocajarro.
El guardia civil autor del disparo mortal fue juzgado en diciembre de 1981 en Pamplona y condenado a dieciocho meses de prisión. El tribunal entendió probado que al guardia se le disparó el subfusil de “forma no intencionada”.

Gladys del Estal y el valor de las víctimas

10 DE JUNIO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Vicente Vadillo Santamaría “Francis”. 32 años. Travesti. Los hechos tuvieron lugar en la discoteca “Apolo”, cuando, al parecer, Vicente Vadillo y el policía nacional Antonio Cava charlaban en la barra de la sala de fiestas. El policía sacó su arma reglamentaria para exhibirla, a modo de atributo sexual, y dispara, alcanzando a Vicente Vadillo en plena cara.
Como homenaje a Francis, el día 12 de junio se organiza una gran manifestación en San Sebastián, la primera que visibiliza al colectivo de gays y lesbianas agrupado en torno a EHGAM en Guipúzcoa y consolida la presencia de EHGAM en el País Vasco.

22 DE JUNIO. BASAURI (VIZCAYA)

Diego Alfaro Orihuela. 50 años. Agente comercial, en circunstancias poco claras fue alcanzado en la cabeza por un disparo, a las once de la noche del viernes, cuando circulaba en coche por las inmediaciones del cuartel de la policía de Basauri, junto con otros dos compañeros.

25 DE JUNIO. BAYONA (FRANCIA)

Enrique Gómez Álvarez. 25 años. Frente al restaurante Udalaltz, en Bayona, varios individuos le ametrallaron desde un automóvil de matrícula francesa, que se dio a la fuga de inmediato. Gómez Alvarez se había refugiado en Francia en 1974, estaba casado, y su mujer se encontraba embarazada de ocho meses en el momento del atentado.

26 DE JUNIO. VALENCIA

Valentín González Ramírez. 20 años. Trabajador en la carga y descarga del Mercado de Abastos, afiliado al Sindicato de Transporte de CNT. Se convoca una huelga legal y pacífica, seguida masivamente, entre los asentadores del Mercado. De repente, la policía carga brutalmente con botes de humo y porras. Entre los apaleados está el padre de Valentín. Al ver esto, el joven se giró y dijo “ya está bien de pegar a mi padre”. Entonces, un policía le disparó a bocajarro una pelota de goma directa al pecho, que le reventó el corazón. Tendido en el suelo, y según los testigos, aun le pegaron con una porra. La conclusión de la autopsia fue que había muerto de “parada cardiaca”.
Dos días después, el 27 de junio, fue su entierro. Se convocó una huelga general, seguida en todo Valencia. Desde el Hospital Clínico hasta el cementerio, un recorrido de unos 10 kilómetros, entre 200.000 y 400.000 personas acompañaron el féretro del joven anarquista.

28 DE JUNIO. PARÍS (FRANCIA)

Francisco Javier Martín Eizaguirre. 42 años. Dirigente del PCE(r). Asesinado de cinco disparos por la espalda mientras comía en un restaurante por el Batallón Vasco Español. Sus familiares interpusieron una querella en París para conocer las circunstancias del asesinato, pero la policía francesa no investigó nada y los jueces cerraron el caso.
Después se supo que sus asesinos fueron Jean Pierre Cherid y Mohamed Talbi, pied noirs, antiguos mercenarios de la OAS acogidos por los servicios secretos españoles después de la liberación de Argelia y, tras la victoria del PSOE en 1982, sicarios de los GAL.

29 DE JUNIO. PARÍS (FRANCIA)

Aurelio Fernández Cario. 28 años. Militante del PCE(r) e impulsor de Socorro Rojo. Tiroteado delante de su domicilio por los mismos asesinos de Francisco Javier Martín Eizaguirre, y también bajo las siglas del Batallón Vasco Español.

29 DE JUNIO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Teodora Sánchez Ofretorio. 78 años. Atropellada por un coche de la Policía Nacional que circulaba a toda velocidad por las calles del centro, y en sentido contrario.

1980

30 DE JUNIO. HARO (RIOJA)

Manuel Luciano Pérez. Vecino de Labastida (Álava). Se encontraba con su hermano y varios amigos en la discoteca La Masía de Haro. Un guardia civil de paisano le mata de un tiro en el corazón. Según el Gobierno Militar de Logroño “se produjo un forcejeo y se disparó el arma reglamentaria”. Los testigos lo desmintieron indicando que tras una discusión en el interior del local el agente instó a Manuel Pérez a salir a la calle, donde tras tirotearlo amenazó a todos los presentes con su pistola. La familia no fue avisada del juicio, en el que el agente asesino fue condenado a 6 años de prisión.

1981

19 DE JUNIO. MADRID

Juan José Crespo Galende. 27 años. Militante del PCE(r). Muere en la ciudad sanitaria La Paz a consecuencia de una huelga de hambre de más de tres meses, en señal de protesta por el régimen penitenciario de la cárcel de Herrera de la Mancha, donde se encontraba recluido.

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– La transición ensangrentada

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La modélica transición. Sangres de Mayo 1976-1981

Redacción. LQS. Mayo 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad.

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

9 DE MAYO. MONTEJURRA (NAVARRA)

Manuel Fraga Iribarne era ministro de Gobernación (actual Interior). Sus servicios secretos –la cloaca del estado que nunca ha dejado de actuar– organizaron la Operación Reconquista utilizando a grupos de ultraderecha. Su objetivo era dar un golpe a la reunión anual de los carlistas que, en el decurso de los años, había adquirido un marcado carácter antifranquista. Estaban también invitadas a ella una veintena de organizaciones de izquierda. El escenario de tal reunión fue Montejurra. Hubo dos muertos y varios heridos por bala, La versión oficial habló de un “enfrentamiento entre grupos carlistas rivales”. La realidad es que el crimen fue ejecutado por pistoleros españoles y extranjeros integrados en la Triple A, Batallón Vasco Español, Guerrilleros de Cristo Rey, etc. como Jean Pierre Cherid, posteriormente miembro de los GAL.

Aniano Jiménez Santos (45 años) y Ricardo García Pellejero  (20 años). José Luis Marín García-Verde, el Hombre de la Gabardina, disparó a bocajarro a Aniano Jiménez Santos. José Lázaro Ibáñez, testigo presencial de los hechos, señala: “los ultraderechistas vinieron en marcha militar y al llegar a Irache, en la zona de la bodega, empezaron a insultar, a pegar porrazos y a tirar piedras. Aniano, que estaba a metro y medio de mí, se adelantó y se enfrentó. Aquel canalla le disparó a quemarropa. La Guardia Civil estaba custodiándolos descaradamente. Les exigíamos que interviniesen y nos dijeron textualmente que tenían órdenes de no hacerlo. Y nos metieron el fusil en el estómago, a nosotros.”

1977

La semana proamnistía de mayo de 1977 respondió a una convocatoria de movilizaciones y huelgas entre los días 8 y 15 de mayo, en las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, en reivindicación de una amnistía completa para todos los presos antifascistas, incluidos los encarcelados por “delitos de sangre”. La brutal represión desplegada por la Policía y Guardia Civil provocó siete muertos y numerosos heridos por bala.

12 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Rafael Gómez Jáuregui. 68 años. La respuesta popular a las manifestaciones es masiva. La Guardia Civil carga con sus jeeps contra los manifestantes, y dispara fuego real. Cándido Peña cae gravemente herido de bala en el pecho. Rafael Gómez Jáuregui cae muerto, acribillado por una ráfaga de subfusil.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

José Luis Cano Pérez. 27 años. En un lugar próximo, en la confluencia de la calle Calderería del Casco Antiguo con la Bajada de Javier la Policía Armada atrapó a José Luis Cano, al que habían visto tirar una piedra, y lo introdujeron en el bar Manuel (actualmente bar Imanol), donde fue golpeado y pateado. El disparo a corta distancia en la nuca, efectuado por un cabo de la Policía Armada, lo remata. Alfredo García, entonces alcalde de Ansoáin, fue testigo de los hechos y declara que siguieron golpeándole una vez que se escuchó el disparo. El cabo fue reconocido posteriormente por varios testigos, pero nunca llegó a ser procesado.

13 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Clemente del Caño Ibáñez, trabajador de la autopista Bilbao-Behovia atropellado por un vehículo que circulaba a elevada velocidad cuando retiraba una barricada cerca de Rentería, obligado a ello por la Guardia Civil.

13 DE MAYO. ORTUELLA (VIZCAYA)

Manuel Fuentes Mesa (30 años). Sale de una despedida de soltero con unos amigos. Varios jeeps de la Guardia Civil les rodean, los agentes se abalanzan sobre los muchachos y golpean brutalmente a tres de ellos. Manuel intenta huir y un guardia le dispara en la cabeza, por la espalda. Los jeeps se van dejándolo en medio de un charco de sangre.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

Luis Santamaría Miquelena (72 años). Muere de un infarto a consecuencia del shock provocado por el impacto de una bala de goma en la pared de su balcón mientras era testigo de cómo golpeaba la Policía Armada a un muchacho en la calle San Nicolás.

24 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Gregorio Maritxalar Aiestaran (62 años). Diez días antes había sido alcanzado por una bala que le atravesó el pecho cuando se encontraba en el balcón de su casa, viendo la manifestación pro-amnistía y siendo testigo de la feroz represión policial.

29 DE MAYO. BILBAO (VIZCAYA)

Francisco Javier Núñez Fernández (38 años). Agonizó durante trece días: dolores terribles, vómitos de sangre, transfusiones… Todo comenzó el 15 de mayo, en plena semana pro-amnistía. Sale con su hija a comprar el periódico. De regreso a casa, se topan con una manifestación. Su hija cuenta: “Dos policías empezaron a golpearle brutalmente en la espalda y las piernas. Consiguió llegar al portal de casa. Los vecinos gritaban desde las ventanas, pedían que le dejaran en paz. Consiguió meterme en el portal, pero entraron detrás. Allí, sin testigos, siguieron dándole”. Francisco Javier acude a denunciar lo sucedido en los juzgados. Alguien avisó a los autores de la paliza. “Se presentaron en la puerta del juzgado en una furgoneta, vestidos de paisano pero con pistola, y le obligaron a subir al vehículo. Volvieron a golpearle, le ataron las manos, le pusieron un embudo en la boca y le obligaron a beber cerca de un litro de coñac y otro tanto de aceite de ricino”. Le dejaron tirado cerca de su casa. “Estaba totalmente reventado, el estómago, el esófago, el hígado…”

1978

4 DE MAYO. SORIA

José Luis Escribano. Miembro de Comisiones Obreras. Muerto a consecuencia de los disparos del policía armado en prácticas, Antonio López, en un bar.

1979

6 DE MAYO. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

José Ramón Ansa Echevarría. 17 años. Secuestrado de madrugada mientras regresaba a pie a casa de unas fiestas. Apareció muerto por un balazo en la cabeza en una cuneta de la carretera entre Andoain y Urnieta. Su muerte fue reivindicada por la Triple A y el Batallón Vasco Español.

12 DE MAYO. HENDAYA (FRANCIA)

Francisco Javier Larrañaga Juaristi. Refugiado político y presunto miembro de ETA. Murió en un hospital de Bayona (Francia) un día después de quedar en coma a consecuencia de un disparo en la frente.

1980

1 DE MAYO. MADRID

Arturo Pajuelo Rubio. 33 años. Fundador de la Asociación de Vecinos Guetaria, miembro activo de la Coordinadora de Barrios de la Zona Sur de Madrid y líder vecinal del barrio de Orcasitas, participa en la manifestación del 1º de Mayo convocada por CCOO y UGT. Grupos de fascistas han seguido el recorrido de ésta, con una pasividad absoluta por parte de la policía, que, por el contrario, se ocupa de reprimir a golpes la manifestación alternativa convocada por CNT. Arturo Pajuelo vuelve a casa junto a unos amigos, cuando un grupo se abalanza sobre ellos, alguien sujeta a Arturo por la espalda mientras otro le clava una bayoneta nueve veces en hígado y pulmones. Cae muerto allí mismo. Sus amigos Carlos y Joaquín reciben varias puñaladas que les causan heridas graves, pero consiguen sobrevivir. Los asesinos se van andando.
Testigos de la agresión y los propios agredidos identifican como autor del crimen al falangista Daniel Fernández de Landa y Roca. La instrucción se prolonga intencionadamente y, llegado el proceso, el asesino ha huido y está en paradero desconocido.

6 DE MAYO. MADRID

Juan Carlos García. 20 años. A los gritos de “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Os vamos a matar!”, un grupo de fascistas irrumpe en el bar San Bao y golpea con cadenas y palos de béisbol a los jóvenes allí reunidos. Suenan cuatro disparos. Dos de ellos alcanzan por la espalda a Juan Carlos y lo matan. Las otras dos balan van a parar a Ramón Carlos Bornal (19 años) y Vicente Seoane (20 años). Los autores materiales del asesinato son identificados: Iñigo Guinea Pérez y el antes citado Daniel Fernández de Landa. También ahora, el juicio se demora y, cuando llega, ambos están huidos. Los otros procesados ven rebajada su pena a 2 años. El juez Hijas Palacios argumenta: “No existe alevosía en la muerte de Juan Carlos García a pesar de haber recibido el disparo por la espalda. No fue un ataque traidor, porque el condenado entró en el bar gritando ‘salid si tenéis cojones’ y el que avisa no es traidor”. Textual.

8 DE MAYO. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

María José Bravo del Barrio. 16 años. Asesinada la tarde del 8 de mayo de 1980 en el barrio de Loyola de San Sebastián. Acompañaba a su novio, Javier Rueda. Un grupo de jóvenes fascistas les asaltó en el camino. A Javier Rueda le golpearon con un bate de béisbol y le dejaron sin sentido, con una fractura en el cráneo y hundimiento del parietal derecho. El cadáver de María José Bravo apareció un día después. La habían secuestrado, violado y asesinado. El crimen fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.
No hubo ninguna investigación del crimen, y sí un completo abandono institucional a la familia. Alberto Bravo, hermano de María José, denuncia que no pudieron ni recuperar la ropa de su hermana que se llevó la policía para la investigación: «El gobernador, Pedro de Arístegui, nos dijo que había desaparecido».

1981

9 DE MAYO. ALMERÍA

Juan Mañas Morales. 24 años. Trabajador de FEVE
Luis Montero García. 33 años. Trabajador de FYESA y miembro del PCE
Luis Manuel Cobo Mier. 29años. Trabajador de ACERIASA

Tres jóvenes amigos se dirigen desde Santander a Almería, a la comunión del hermano de uno de ellos. El coche se avería en Manzanares y alquilan otro en esa localidad. Un vecino les confunde con las fotos de 3 miembros de ETA que aparecen en las noticias, y da el soplo a la Guardia Civil, que inicia la caza.
Los muchachos aparcan el coche en Roquetas de Mar y visitan las tiendas de souvenirs. En una de ellas son detenidos sin oponer resistencia. Al día siguiente, sus cadáveres aparecen dentro del coche alquilado, descuartizados, calcinados y tiroteados. El teniente coronel de la Guardia Civil Carlos Castillo Quero y más de una docena de guardias civiles a sus órdenes, torturaron a los tres jóvenes trabajadores durante toda la noche y les asesinaron en el cuartel abandonado de la Guardia Civil de Casafuerte. Cuando se dieron cuenta de su error, los descuartizaron, los metieron dentro del coche, lo tirotearon para fingir que habían sido víctimas de un enfrentamiento, despeñaron el coche por un barranco y lo prendieron fuego con gasolina comprada con el propio dinero de las víctimas.
Según la versión oficial de la Guardia Civil, repetida por el ministro del Interior, Juan José Rosón, en comparecencia parlamentaria, los detenidos como presuntos terroristas estaban armados e indocumentados y eran conducidos a Madrid en coche. Cuando intentaron agredir al conductor, los guardias civiles se vieron obligados a disparar contra las ruedas del vehículo en el que iban esposados.
Ante la evidencia del crimen, se inicia un proceso en la Audiencia Provincial de Almería. El abogado de la familia Mañas sufre un atentado con bomba en su coche. El que posteriormente representa a las tres familias, Darío Fernández, debe esconderse de las amenazas de muerte, y llega a vivir en una cueva.
Solo tres guardias civiles son procesados. Ingresan en prisiones militares, no ordinarias, y reciben un retiro millonario de los fondos reservados del estado. A los tres años reciben el tercer grado y, poco después, son puestos en libertad.

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La modélica transición. Sangres de abril 1976-1981

Redacción. LQS. Abril 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad.

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

6 DE ABRIL. BURGUETE (NAVARRA)

Oriol Solé Sugranyes. 28 años. Al día siguiente de participar en la fuga de la cárcel de Segovia, resultó muerto por un disparo de la Guardia Civil, cuando trataba de alcanzar la frontera francesa.
Vida y obra: Oriol Solé Sugranyes

12 DE ABRIL. ZARAUZ (GIPUZKOA)

Felipe Suárez Delgado. 28 años. Telegrafista. Muerto a tiros por la Guardia Civil en un control de carreteras.
Nota de prensa del 13 de abril de 1976:
“UN MUERTO AL PASARSE UN CONTROL
Por otra parte, una persona resultó muerta y otra herida a consecuencia de los disparos efectuados por los miembros de la Guardia Civil, al no detenerse el vehículo en que viajaban ante uno de los controles de vigilancia, establecidos cerca de la localidad guipuzcoana de Zarauz.
El incidente tuvo lugar poco después de las diez de la noche de ayer, domingo, cuando el coche «Seat 124», con matricula de San Sebastián, que iba conducido por el joven de veintiocho años, don Felipe Suárez Delgado, natural de León y vecino de Gijón, no se detuvo a las indicaciones de los miembros de la Guardia Civil del citado control.
Los guardias civiles dispararon contra el vehículo, y produjeron la muerte al conductor, mientras que su acompañante, don Federico Sileros Ocaña, de cuarenta y cinco años y natural de Ciudad Real, aunque con residencia en Cestona, solamente fue herido de carácter leve”.

1978

21 DE ABRIL. VIGO
Elvira Parcero Rodríguez. 21 años. Muere a consecuencia de un derrame cerebral provocado por el brutal apaleamiento que le propinó la Policía, al disolver una manifestación de los trabajadores de Astilleros y Construcciones (ASCON).
Manifestante gravísimamente herida en Vigo
Entierro de Elvira Parcero Rodríguez (La nota de agencia conserva la “mentira impune”)

1979

20 DE ABRIL. MADRID
Juan Carlos Delgado de Codes. 29 años. Militante del PCE(r). Policías de la Brigada Central de Información dirigida por Roberto Conesa, le disparan a bocajarro por la espalda cuando sale, desarmado, de la estación de metro de Lavapiés.
Semilla de libertad

29 DE ABRIL. MADRID
Andrés García Fernández. 18 años. Asesinado con dos cuchilladas en el corazón, por un grupo de neonazis.
Mayo 2017: Homenaje a Andrés
¡Hermano no te olvidamos!

1980

18 DE ABRIL. HERNANI (GIPUZKOA)
Felipe Sagarna Ormazábal. 42 años. Zapatero. Simpatizante de Herri Batasuna. Muerto a consecuencia de dos disparos en la cabeza, que efectuaron casi a bocajarro varios “incontrolados” del Batallón Vasco-Español.¡No olvidamos!
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Vitoria. 42 años después

Pablo Mayoral Rueda*. LQS. Marzo 2018

Era el 3 de Marzo de 1976. La Policía Armada cercó una asamblea pacífica de más de 4.000 trabajadores en la Iglesia San Francisco, del barrio de Zaramaga y, por órdenes superiores expresas (textualmente en las grabaciones, como si no pasara el tiempo: “Si hay gente ¡a por ellos!), empezaron a disparar contra los que allí estaban congregados. El resultado fue la muerte de cinco trabajadores: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. Hubo, además, más de 100 heridos de bala.

Hacía poco más de cinco meses que había muerto Franco y seis desde que pelotones de la Guardia Civil y la Policía Armada habían fusilado a cinco jóvenes antifascistas condenados a muerte en cuatro Consejos de Guerra Militares que apenas duraron unas horas cada uno. La dictadura franquista seguía intacta.

Ciertamente la masacre de Vitoria fue uno de los episodios primeros y más trágicos de esa ensangrentada transición, que muchos ahora quieren edulcorar con el silencio, para sostener la tesis de que las libertades nos cayeron desde los despachos del poder, ocupados por unos líderes políticos “generosos” y audaces.

Según Alfonso Osorio, Arias Navarro le dijo personalmente: “O hacemos el cambio nosotros, o nos lo hacen”. Ese era el modelo de transición pretendido. Para ese cambio, hecho por y para ellos, las numerosas manifestaciones, huelgas, asambleas y actos de protesta que exigían y ejercían libertades y se extendían por todo el estado, eran un obstáculo. Había que tomar en consideración su empuje y, sobre todo, había que liquidarlo.

Martín Villa, entonces ministro de Relaciones Sindicales del gobierno y, como tal, responsable directo de la represión contra el movimiento asambleario de trabajadores, dice: “La izquierda es la que enarbola la bandera de la democracia. Nosotros nos limitamos a traerla.” Es decir, el 3 de marzo de 1976 era su forma de traer la democracia y definía qué tipo de democracia se gestaba desde el poder en la Transición que entonces comenzaba.

En enero ya miles de trabajadores habían iniciado en Vitoria una huelga contra el decreto de topes salariales y las malas condiciones de trabajo. El 3 de marzo se convocó por tercera vez una huelga general, que fue seguida masivamente. Era una movilización de los trabajadores en su conjunto, principalmente fábricas del metal, pero también empresas de construcción, de artes gráficas, de la madera, etc.

Las reivindicaciones eran básicas:

6.000 pts. (unos 36 euros) de subida lineal.
40 horas de trabajo semanales.
28 días de vacaciones.
1 año de vigencia en caso de pacto.
También se pedía, en algunas empresas, la jubilación a los 60 años y cobrar el 100% del salario en caso de enfermedad.

Hay que recordar que por entonces el aumento en la carestía de la vida era galopante. En 1975 la inflación media anual fue del 17%, y en diciembre de 1976 la inflación interanual alcanzó el 20%.

Y, sobre todo, los trabajadores empezaron a socavar uno de los pilares de la dictadura: el sindicato vertical. Los trabajadores elegidos en asamblea asumieron el derecho a negociar las reivindicaciones de todos sus compañeros. Muchas empresas optaron por el cierre patronal, porque sólo querían negociar con los delegados del Sindicato Vertical. Muchos de los trabajadores elegidos por la asamblea para negociar fueron despedidos de inmediato, y no pocos perseguidos por la policía. Así, una nueva reivindicación se unió a las anteriormente expuestas: la readmisión de los despedidos.

La Huelga se generalizó en toda Vitoria. Por las mañanas se hacían las asambleas en cada fábrica y por la tarde se organizaban asambleas generales en las que se planificaba su mantenimiento y extensión. La mayoría de las veces, después de la asamblea general, se hacía una manifestación. La organización de una fuerte caja de resistencia supuso un gran acierto para sostener las luchas y paliar las necesidades más urgentes de los huelguistas y sus familias.

La movilización de los trabajadores en todo el Estado era muy extensa. Sólo en Madrid los trabajadores en lucha, mediante la huelga (que por entonces estaba prohibida y era objeto de persecución policial y castigada con cárcel), en diciembre de 1975, eran 150.000. En enero de 1976 ya eran 400.000. A lo largo de 1976, dos de cada tres trabajadores participaron en alguna huelga.

En Vitoria esta situación se mantuvo desde los primeros días de enero hasta el fatídico 3 de marzo, donde se impuso de manera criminal la represión y la necesidad para el régimen monárquico de acabar a sangre y fuego con aquella movilización obrera. En palabras de Fraga: “ Aquello de Vitoria había que aplastarlo, porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos.”

Por lo tanto podemos afirmar que las luchas de aquellos días en Vitoria eran en reivindicación de mejoras concretas en cada una de las fábricas, en repulsa de la dictadura franquista, y en defensa de métodos de organización sindical basados más en la asamblea de los trabajadores que en la burocracia sindical.

Tras la masacre del 3 de marzo, muchos de los integrantes de las comisiones representativas, fueron detenidos y encarcelados. Salieron de la cárcel cinco meses después, con la primera amnistía. Los convenios de los siguientes años fueron los mejores convenios de la clase obrera en Vitoria.

En 2014, Andoni Txasco, portavoz de la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo y uno de los damnificados por la represión de aquellos días, interpuso una querella criminal ante la justicia argentina, y solicitó el enjuiciamiento de algunos de los culpables de aquella matanza. Días después, la jueza María Servini emitía una orden de detención internacional contra Rodolfo Martín Villa, entonces Ministro de Relaciones Sindicales, contra Alfonso Osorio, ministro de la presidencia, y contra Jesús Quintana, jefe de la Policía Armada en Vitoria.

Estos días, 42 años después, seguimos exigiendo justicia, y luchamos por todos los medios para acabar con la impunidad de los responsables de la dictadura franquista. El recuerdo de los cinco compañeros asesinados aquel 3 de marzo de 1976 es un acicate más para perseverar en nuestro objetivo de llevar ante la justicia a los criminales responsables.

A la vez, el estudio y análisis de lo ocurrido aquellos días, puede ayudarnos a reflexionar sobre cómo afrontar muchos de los problemas que los trabajadores tenemos en estos momentos, y sobre la forma de abordar la lucha para conseguir mejorar sustancialmente nuestras condiciones de vida.

La transición ensangrentada
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* Luchador antifranquista, condenado en los procesos del 27 de septiembre de 1975. Miembro de La Comuna, Presxs del Franquismo. Integrante de la Asamblea de redacción de LoQueSomos.

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La modélica transición. Sangres de marzo 1976-1981

Redacción. LQS. Marzo 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad.

Esta nota es la continuación del artículo que publicábamos el mes pasado de La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

3 DE MARZO. VITORIA
5 trabajadores resultaron muertos por disparos de la Policía Armada, a la puerta de la iglesia de San Francisco, en Zaramaga, donde se celebraba una asamblea pacífica de más de 4.000 trabajadores, que fue disuelta de forma violenta por la policía. Huelga general contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Rodolfo Martín Villa era ministro de Relaciones Sindicales. Fraga era ministro de Gobernación (Interior).
Las grabaciones de las conversaciones policiales forman parte de la historia de la vergûenza de la Transición:
«Charlie a J-1. Al parecer en la iglesia de San Francisco es donde más gente hay. ¿Qué hacemos? Si hay gente ¡a por ellos! ¡Vamos a por ellos!»
«Intento comunicar, pero nadie contesta. Deben estar en la iglesia peleándose como leones. ¡J-3 para J-1! ¡J-3 para J-1! Manden fuerza para aquí. Ya hemos disparado más de dos mil tiros. ¿Cómo está por ahí el asunto? Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo. ¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio! Dile a Salinas, que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre. Cambio. De acuerdo, de acuerdo. Pero de verdad una masacre».

Romualdo Barroso Chaparro. 20 años. Estudiante de maestría industrial. Disparo en la cabeza por la espalda.
Francisco Aznar Clemente. 17 años. Panadero. Disparo en la cabeza.
Pedro María Martínez Ocio. 27 años. Trabajador en Forjas Alavesas. Disparo en la espalda.
José Castillo García. 32 años. Trabajador de la empresa Basa-Arregui. Balazo en hígado.
Bienvenido Pereda Moral. 32 años. Trabajador de la empresa Grupos Diferenciales. Balazos en pecho, médula y piernas.
Vitoria. 42 años después

6 DE MARZO. TARRAGONA
Se celebra una manifestación, en el marco de las protestas realizadas por todo el estado contra la matanza de Vitoria. La policía la disuelve con cargas violentas.
Juan Gabriel Rodrígo Knafo. 19 años. Trabajador de una refinería. Se refugia en el portal nº 7 de la calle Unió, perseguido por 2 policías, y sale muerto. Se prohibe el acceso a los informes médicos que determinan la causa de la muerte.
Tarragona homenatja Juan Gabriel Rodrigo Knafo, la víctima més oblidada dels fets del març de 1976

8 DE MARZO 1976. BASAURI
El 8 de marzo de 1976 tiene lugar en Bizkaia una huelga en protesta por la masacre del 3 de marzo, en la que paran 150.000 trabajadores. Unas 8.000 personas tratan de hacer una asamblea en Basauri y la Guardia Civil los dispersa utilizando armas de fuego.
Vicente Antón Ferrero. 18 años. Trabajador. Disparo en la cabeza.
Vicente Antón Ferrero, de Basauri, otra víctima del 3 de Marzo de Gasteiz

1977

13 DE MARZO. SAN SEBASTIÁN
José Luis Aristizábal Lasa. 20 años. Estudiante en la Escuela Superior de Técnica Empresarial de Gipuzkoa. Balazo de goma en la cabeza, en una manifestación pro amnistía.
José Luis Aristizábal Lasa. 1977.

20 DE MARZO. BARCELONA
Ángel Valentín Pérez. 24 años. Obrero de la construcción. Apuñalado por ultraderechistas en el transcurso de una manifestación en la Plaza de Sant Jaume.
1977 Un grup de feixistes assassina Ángel Valentín Pérez a Barcelona

30 DE MARZO. SAN SEBASTIÁN
Isidro Susperregui Aldaco. 68 años. Pelotazo de goma, el día 15 de marzo.
Anciano muerto por un balazo de goma

1978

14 DE MARZO. CÁRCEL DE CARABANCHEL. MADRID
Agustín Rueda Sierra. 26 años. Militante anarquista y antifranquista, es torturado en la cárcel por grupos de funcionarios. Los médicos del Centro niegan asistencia médica al recluso, que acaba muriendo.
14-3-78: Recuerdo de Agustín Rueda

1979

4 DE MARZO. PARLA (MADRID)
Ursino Gallego-Nicasio. 14 años. Pelotazo de goma en el pecho, disparado por la Policía en una manifestación vecinal que reclamaba abastecimiento de agua.
Ursino Gallego-Nicasio. 36 años después

1980

28 DE MARZO. MADRID
Jorge Caballero Sánchez. 21 años. A la salida de un cine en la Gran Vía madrileña, es apaleado y apuñalado por un grupo de militantes de Fuerza Nueva por llevar un estampado anarquista en la camiseta. Los detenidos son procesados, al cabo de 8 años, sólo por “desórdenes públicos” y condenados a ridículas multas.
Jorge Caballero Sánchez, anarquista asesinado el 28-3-80 por el fascio español

1981

3 DE MARZO. ANDOAIN (GIPUZKOA)
Francisco Javier Ansa Cincunegui. Obrero metalúrgico. Militante de Herri Batasuna y hermano de un conejal del PNV. Tiroteado en la cabeza por el Batallón Vasco Español, mientras esperaba el autobús para el trabajo.
Familiar del joven de diecisiete años José Ramón Ansa Etxebarria, que apareció muerto con un tiro en la nuca el 6 de mayo de 1979, asesinado también por el Batallón Vasco Español.
«La madrugada del 6 de mayo de 1979, José Ramón Ansa Echevarría, 17 años, camina por el margen de la carretera de vuelta al caserío. Un coche se detiene a su lado y un tipo le obliga a subir a punta de subfusil. Tras tomar un camino vecinal, el vehículo se detiene en un paraje apartado y José Ramón desciende acompañado por dos individuos armados que empiezan a interrogarle sobre su supuesta vinculación con ETA. No hay vinculación alguna, pero les da igual. Le descerrajan un disparo en la cabeza. El asesinato lo reivindica la Triple A.
Los individuos que van en el coche son Ignacio María Iturbide Alcain y Ladislao Zabala Solchaga. Iturbide acarrea un largo historial de agresiones e incendios a locales, ya sean del PCE o del Club de Baloncesto Askatuak, y a finales de 1975 ha participado en el apaleamiento de la madre y las hermanas de Juan Paredes Manot Txiki, fusilado ese año. Zabala es hijo del que fuera vicepresidente de la Diputación de Guipúzcoa en los primeros años sesenta. Zabala conduce e Iturbide dispara.
Durante dos años camparán a sus anchas, a cara descubierta, por el triángulo Andoain, Hernani y Urnieta. Usarán las mismas armas, su Seat 127 verde particular y un modus operandi aleatorio. A finales de 1979 una comisión de investigación municipal de Andoain apuntará a Iturbide como principal sospechoso de lo acontecido. Las autoridades gubernativas no harán ni caso…»

La transición ensangrentada

¡No olvidamos!
#40AñosDeIncostitución #LaTransiciónFueSangrienta

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¡Andrés hermano, no te olvidamos!

Redacción*. LQSomos. Mayo 2017

Este viernes 12, se ha celebrado un homenaje en memoria de Andrés García Fernández, asesinado por bandas fascistas el 29 de abril de 1979. El acto ha tenido lugar en el barrio de Pacífico (Retiro) del que era vecino, en el número 23 de la calle Menéndez Pelayo.

Asesinos fascistas por Madrid

Andrés engrosa, desgraciadamente, esa larga lista de asesinados por la extrema derecha en lo que se sigue pretendiendo denominar ejemplar “Transición”. Los finales de los 70 y principios de los 80, que nos dejaron en las calles de Madrid un reguero de asesinatos, palizas y ataques de los grupos fascistas que actuaban tranquilamente con el beneplácito policial. Crímenes sin castigo y lo que es peor ¡sin Justicia!.

A Andrés le partieron el corazón en dos, clavándole un machete militar, con una hoja de 18 centímetros… dos puñaladas de muerte instantánea, navajazos fascistas contra la ilusión y sueños de una juventud que quería un mundo mejor y más justo… y lo seguimos queriendo, reivindicando por nosotras y por Arturo Ruiz, Mari Luz Nájera, Vicente Cuervo, Ursino Gallego, José Luis Montañés, Emilio Martínez, Andrés Gracia… y muchos otros que pagaron muy caro el levantar las banderas de la libertad en esta ciudad y por todo el Estado español.

Plaza con su nombre

El homenaje fue organizado por amigos de Andrés de la Asociación Juvenil Retiro, organización que a finales de los 70 y durante los 80 fomentó el tejido asociativo en el barrio.

Cerca de un centenar de vecinos y amigos daban vida a un acto entrañable y emotivo, donde tomaron la palabra para rendirle homenaje además de amigos, la tía de Andrés, sobrinas y veteranos militantes de izquierda. Paco Cediel leyó el comunicado y el dúo Malsastre puso la nota musical.

El broche al acto consistió en el descubrimiento de una placa que da su nombre a una plaza en el barrio, la misma en la que se realizó el homenaje, un rincón peatonal entre las calles Valderribas y Abtao, cerca de donde en el año 79 se le daría el ultimo adiós, en la capilla ardiente del local del PCE de la calle Abtao 23, y de donde partiría el cortejo fúnebre hasta el cementerio de San Isidro.

Andrés García Fernández, militante comunista, de 18 años, asesinado por las bandas fascistas de la ultraderecha, crimen que hasta el día de hoy no ha sido reparado, y no considerado como víctima del terrorismo. Sus padres María del Carmen Fernández y Andrés García Oset, ambos ya fallecidos, jamás se recuperaron de esta tragedia.

Desde hoy tiene su nombre en el barrio, y su recuerdo vivo entre amigos y vecinos

¡Andrés hermano, no te olvidamos!

* Información e imágenes de Luis y Teresa
¡Hermano, no te olvidamos!
Los crímenes en la Transición

PETICIÓN: Es de Justicia que Andrés tenga un sitio con su nombre en su barrio. Pero es importante para que se sepa quién fue y por qué está ahí, que se pusiera una placa o panel explicativo sobre su historia. Es un buen método para que no nos falle la memoria con el paso de los años…
@LQSomos