El doctor Calandre y el Hospital de Carabineros de Madrid

Pero hay otra iniciativa, puesta en marcha por Luis Calandre en el citado hospital, que quizá denote de modo más flagrante la omisión, el desprecio y/o la indiferencia con los que se ha tratado su figura y su obra, tan significadas por su compromiso cívico y humanitario con la causa republicana. En febrero de 2007, Cristina Calandre, que desde dos años antes se había dedicado a investigar en el archivo de su abuelo, descubrió que bajo la Residencia de Estudiantes se encontraba el refugio antiaéreo construido durante la guerra para proteger al hospital de los bombardeos nazi-fascistas de la Legión Cóndor. Ese refugio, ubicado bajo lo que hoy es sala de conferencias, se encuentra medio o enteramente derruido actualmente -tras haberse saltado la administración la catalogación de edificio protegido que tiene el mismo-, según la nieta del doctor

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Palou: la memoria de CIU y su director

En el nuevo Director le gusta hablar con la prensa y hacer llegar su mensaje conciliador, correcto, muy demócrata-cristiano, explicó que su castillo, nueva sede del Memorial, admitiendo que tiene peor accesibilidad que la anterior ubicación y que para algunos puede llevar malos recuerdos, es un lugar ideal para que pasan miles de personas. Es un gran escaparate pero se descuida de explicar que exclusivamente para turistas que mayoritariamente suben por las vistas y para hacerse fotos frente al mar. Este Director es un hombre listo, lo primero que ha pensado y ha manifestado es que es un buen espacio para llevar a los niños de excursión. Un buen negocio. Se ha visto mediatizando y manipulando, él diría educando en los valores democráticos y en el espíritu de reconciliación, a miles de criaturas, una medida que no adoptó el Tripartito porque seguramente los mismos que ahora harán proselitismo entre los niños deberían acusado a el anterior gobierno de corromper a los menores en el revanchismo. Estamos totalmente a favor de dar a conocer nuestra historia a los niños y niñas de Cataluña, pero la de verdad, no la de la reconciliación nacional, la impunidad, el perdón humillante de las víctimas a sus verdugos para seguir adelante sin que no haya ninguna justicia.

Este Director juega a la simplificación de la complejidad con intención manipuladora. Estamos en el mismo caso que la Ley de la Memoria de infame y largo nombre equiparador de víctimas y victimarios, ley miedosa que no fue más allá porque el franquismo aún pervive en los hijos del régimen bajo diferentes siglas, y en los que ocupar y ocupan cargos en todos los estamentos de la supuesta democracia. Si todas las víctimas son iguales entonces el componente afectivo y social de la memoria es violado, es el efecto propagandístico de aislar el contexto donde se han creado estas víctimas. Un ejemplo muy claro y simplista sería decir que todas las madres sufren con la muerte de un hijo, entonces todas las madres son iguales, el dolor es el mismo, todas lloran, las víctimas son iguales. Incierto. Y si dices que todas las víctimas no son iguales puedes ser acusado de falta de objetividad, de ser partidista y de que tu opinión está desviada y por tanto no tiene validez, con lo que la realidad que se ha impuesto y se impone es la de los victimarios que niega la verdad y oculta la barbarie. Entonces vienen los adjetivos que tantas veces hemos oído: rencorosos, revanchistas y otros estigmas que hemos venido soportando durante demasiados años. Se niega la dimensión de la memoria y se gestiona para construir una memoria a medida de los que quieren pasar página sin hacer justicia. Pero la memoria no es sólo la personal, la familiar es también la colectiva por lo que no sirve este reduccionismo de todas las víctimas son iguales.

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Presentación del libro Ciencia y compromiso, Luis Calandre

Con este valiente libro editado por la Universidad de Murcia, no solo sacamos a la luz al olvidado Dr. Calandre, sino que tenemos un instrumento para luchar contra la impunidad franquista desgraciadamente actualmente todavía vigente, y estoy segura de que a mi abuelo esto le hubiera gustado mucho., como” republicano de antes de la republica”, duramente represaliado por el franquismo

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Una puñalada inglesa a la República

Una nueva investigación aporta datos sobre cómo el BOB, un banco británico, asfixió financieramente al Gobierno legítimo de España. Fue otra de las traiciones que le forzaron a jugar la carta soviética.

En medio de los aniversarios de la proclamación de la II República y del final de la guerra civil merece la pena aportar algún significativo dato nuevo. Franco derrotó a la República gracias a la sustancial y continuada ayuda nazi-fascista. También tuvo de su lado el comportamiento de las democracias. Tradicionalmente se ha encuadrado bajo la no intervención. En realidad, en Inglaterra sobre todo, se intervino contra la República. Uno de los ejemplos más notables de tal hostilidad ha quedado oculto hasta ahora en la oscuridad de los archivos.

Como toda buena puñalada que se precie, la inglesa coincidió con un momento de suma gravedad: la crisis militar y política que llevó al cambio de Gobierno en abril de 1938, cuando Prieto salió del Ministerio de Defensa Nacional y Negrín asumió sus responsabilidades. Ríos de tinta se han vertido sobre las implicaciones.

Fue entonces cuando se produjo una maniobra secreta que ilustra hacia dónde apuntaban los tiros en Londres. Un banco inglés, el British Overseas Bank (BOB), suspendió de golpe las transferencias de divisas que alimentaban la diplomacia y la política exterior republicanas. De la noche a la mañana, embajadas, legaciones, consulados generales y consulados dejaron de percibir los fondos que enviaba el Banco de España desde Barcelona.

Sin dinero no es posible funcionar. No se cobraron sueldos. No se pagaron alquileres. Los saldos de las cuentas bancarias en el extranjero se agotaron. Los alaridos fueron generales, de Argentina a Suecia, de Filipinas a Moscú. Las finanzas son el nervio de la guerra. La parálisis que indujo el BOB pudo ser mortal. El daño que causó, incalculable. El golpe a la moral, mayúsculo.

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“Mi abuelo era un republicano de los de antes de la República”

La diferencia en España con respecto a Alemania, es que aquí triunfó el fascismo. Posteriormente, la transición tuvo que hacerse de una manera muy negociada. Es un período muy largo de tiempo que ha creado una maraña de intereses que hace que el avance en ese terreno sea muy difícil. Esto debería de haberse hecho en su momento, como se hicieron en Alemania los juicios de Nuremberg

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El peligro de creer las propias mentiras

Probablemente, uno de los efectos más perversos y quizás sorprendentes de la propaganda política es el de que sus propios artífices, elaboradores, inspiradores y predicadores se la lleguen a creer, con lo que ellos mismos, al creer sus propias mentiras, pueden fácilmente perder algo tan importante para el político como el sentido de la realidad, imprescindible para influir sobre ella y para, llegado el caso y si eso es lo que se pretende, cambiarla.

Algo así ocurrió en la URSS y en los países de capitalismo burocrático de Estado, también conocidos como de socialismo real, según sus enemigos, y como países comunistas o socialistas según sus seguidores.

Aun recuerdo que a finales de 1970, tras ser detenido por la Brigada Política de la dictadura y ya en la cárcel de Carabanchel, recibí la visita, ciertamente generosa, del abogado de la revista en la que colaboraba regularmente.

Por aquél entonces, se celebraba en Burgos un consejo de guerra contra un nutrido grupo de militantes de ETA y la fiscalía militar pedía varias penas de muerte. El movimiento de solidaridad con los luchadores vascos fue inmenso, tanto en Euskadi, con huelgas y movilizaciones de todo tipo, duramente reprimidas, como en España, Europa y otras partes del mundo.

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La Comuna contra la impunidad del franquismo

“No somos víctimas, somos represaliados. No venimos a enseñar las heridas. Éramos luchadores pertenecientes a la resistencia antifranquista y nos persiguieron”. Manuel Blanco Chivite, preso político en las cárceles franquistas indultado en 1975 y condenado a 30 años de cárcel, quiso dejarlo claro en su intervención en el mítin-presentación de la asociación La Comuna y la campaña Contra la impunidad del franquismo que tuvo lugar el sábado 21 de enero de 2012 en el Instituto Lope de Vega de Madrid. “Nosotros nos manifestamos cuando estaba prohibido hacerlo, organizamos huelgas cuando las huelgas eran ilegales, publicamos periódicos y panfletos cuando todo eso estaba prohibido… A veces tuvimos que defendernos contra la tiranía, defensa legítima contra una tiranía ilegítima. De lo único que nos arrepentimos es de no haber hecho más y mejor”.

Las palabras de Blanco Chivite –entonces periodista y militante del FRAP, hoy escritor y editor, y siempre resistente y republicano- resumen muy bien la actitud de quienes reivindican su condición de represaliados de la dictadura franquista y exigen que se ponga fin a esa impunidad que desde la instancias políticas dirigentes de este país se ha defendido siempre, abierta o solapadamente: como muestra contundente, los tres policías que participaron en el asesinato de Enrique Ruano -el estudiante miembro del FELIPE que el 20 de enero de 1969 “se cayó” por una ventana de la Dirección General de Seguridad mientras estaba siendo sometido a interrogatorio, y quién sabe qué cosas más, por la Brigada político-social, el estamento policial más temible del franquismo- se jubilaron con todos los honores y la pensión máxima como reconocimiento a sus “méritos”, después de haber sido condecorados hasta 27 veces, también por algunos de los gobiernos que sucedieron a la dictadura.

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Aniversario de la masacre de Atocha

Hace 35 años, en un despacho de abogados del número 55 de la Calle de Atocha (muy cerca de donde vivía el periodista libertario Eduardo de Guzmán con su mujer Carmen Bueno) eran acribillados a balazos por un comando de la extrema derecha cinco abogados laboralistas pertenecientes a Comisiones Obreras (CCOO) y militantes de diversos partidos políticos de izquierdas. Resultaron heridas en dicho atentado cuatro personas más.

Todo ocurrió en la noche del 24 de enero de 1977. Cuando en el despacho laboralista todavía continuaba una actividad sindical frenética, un grupo de la extrema derecha, denominado “Comando Adolfo Hitler” de la organización terrorista Guerrilleros de Cristo Rey, penetraron armados en el despacho de abogados y ejecutaron contra la pared a los allí presentes. Los abogados Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, el administrativo Ángel Rodríguez Leal y el estudiante de Derecho Serafín Holgado de Antonio resultaron muertos. Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz resultaron heridos.

Un atentado terrorista de la extrema derecha que venía a culminar una escalada de atentados contra grupos de la izquierda. Una extrema derecha que campaba a sus anchas, que contaba con apoyo de policías y parte del Ejército y con la mirada hacía otro lado del gobierno. Armados sembraban el terror por donde quieran que pasaban. Utilizando la excusa de ETA y del GRAPO como antagonistas en la izquierda, agredían a militantes de todas las organizaciones políticas y sindicales. Un reciente documental titulado Ojos que no ven relata los crímenes de la extrema derecha desde la Transición hasta la actualidad, con una escalofriante lista de asesinados al final del mismo.

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La historia de Garbancito

Desde pequeño y él siempre fue pequeño, acumuló resentimiento y mala leche. Fue policía; policía, delator y torturador. Español y patriota, desde luego, nacido en Madrid,…

Se llamó Roberto Conesa; se hizo poli en 1938: ya saben, guerra civil y todo el resto. De adolescente y jovencito trabajó en una tienda de comestibles, en el barrio de Delicias (Embajadores, calle Ferrocarril, Ramírez de Prado, curritos de la Stándard,…) Un barrio de rojos: CNT, PCE, socialistas de los de entonces, abundantes republicanos,… Y él, dependiente sirviendo legumbres, bajito, feo,… las chicas no le tomaban en serio… ya saben lo mal que sienta eso… La hija de los propietarios de la tienda era hermosa y despertó sus afanes; claro que la muchacha tenía novio y no tardó en casarse. Los chavales y chavalas del bario le llamaban el Orejas, por motivos obvios o el Garbanzo, por su oficio. Oficio que cambió por el de policía, como acabamos de señalar.

Cuando acaba la guerra, le vemos, visto y no visto, al servicio del nuevo régimen fascista. Y como el deber es el deber, lo primero que hace es denunciar a todos aquellos jóvenes rojos que conoce del barrio. Esto le dio muy pronto cierto empaque entre sus congéneres; además, se prestaba con entusiasmo a las labores de apalear y torturar, además de las de infiltración para seguir delatando. Fue el comienzo de una brillante carrera al servicio de no menos brillantes señores. Hasta estuvo involucrado en las detenciones de las “Trece Rosas”. Entre las personas a las que denunció estaba aquél “competidor” que se había casado con la chica de sus sueños. Todo se resolvió en un discreto fusilamiento, ¡que cosas!

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No lloraré por ti, Manuel

Son tus víctimas las que me duelen.

Discúlpame por no llorar tu ausencia, pero demasiadas lágrimas dejasteis tú y los tuyos a vuestro paso sin que a ninguno os conmoviesen, como para ahora derramarlas porque te hayas ido a ese lugar al que a tantos enviasteis. Tú también, pues eras, por acción o por connivencia, uno más entre ellos, que para que una mano ejecute otras muchas han de sostenerla, y la tuya jamás dio muestras de temblar al rubricar, cual lacayo que eras, los crímenes que tu señor te demandaba.  

Llegan las alabanzas y sin embargo no fue tu mérito morirte, pero sí tu demérito cómo y para qué viviste. Y no me sirve como consuelo ni penitencia un pasado reciente sin firmas condenatorias, sin órdenes de cargas, sin amenazas ni justificaciones de asesinatos… Perdón, en estas últimas sí fuiste pródigo hasta el último de tus días, ya que sabías que hurgar en los archivos equivaldría a encontrar tu nombre vinculado al de   algunas víctimas. Así, te subiste a esa nueva etapa para continuar viaje pero sin desembarazarte de tu equipaje anterior, ese en el que escondías el miedo, el dolor y la sangre de aquellos cuyo recuerdo parece que nunca consiguió atormentarte.

Jamás una Carta, por muy Magna que sea, podrá envolver y ocultar las persecuciones, los tiros a manos atadas o los cuerpos reventados sobre la acera. No hubo un gesto, una palabra de reconocimiento, de arrepentimiento o de perdón; sólo la transformación en la forma, que no en el fondo, de quien era tan soberbio como hábil. Pero hay algo que nunca pudisteis enterrar: la memoria. Echasteis tierra encima de los cuerpos y olvido sobre las responsabilidades. Sin embargo, todo eso no bastó, pues la historia es imposible de borrar y, algún día, su interpretación no responderá a pactos pusilánimes de silencio.

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