Bicentenario de la derrota

Este mes de mayo está siendo muy prolífico en conmemoraciones y recordatorios de sucesos que marcaron muy profundamente la historia y la evolución del pensamiento político en España. Me estoy refiriendo al Bicentenario de la Guerra de la Independencia y al mayo del 68, que ahora cumple 40 años.

Pero vamos a dejar a un lado ese mes de mayo del 68 para centrarnos, brevemente, en aquél famoso 2 de mayo de 1808.

Se ha presentado esta fecha como la que da lugar al “heroico y espontáneo” levantamiento popular contra la “invasión pactada” de los franceses (por entonces “aliados” de España) que comenzó en 1807 con la firma del Tratado de Fontainebleau entre Napoleón y el valido de Carlos IV, Godoy.

Como no podía ser de otra manera, este patriotero pasaje de la historia de España, como muchos otros, también está escrito con los torcidos renglones de la manipulación al servicio de unos intereses políticos que, aún en nuestros días, siguen vigentes.

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Junta para Ampliación de Estudios (JAE) en la zona republicana durante la guerra civil: instituciones con legalidad

Las versiones historiográficas más extendidas sobre la historia de la JAE ignoran que dicha Institución continuó su existencia hasta el final de la Guerra Civil Española, con un grupo de sus pensadores al frente. Se suele relacionar indebidamente un Decreto del 19 de mayo de 1938 emitido por el Gobierno ilegítimo de Burgos con la abolición de la JAE. Dicho decreto traspasaba al Instituto de España y a las Universidades los servicios de la JAE

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¿Qué hacemos con la Memoria?

Lo peor que tiene la memoria es que nos juega estas malas pasadas.

Los que desde hace años nos hemos dedicado a cultivar la memoria no dejamos de asistir atónitos al desolador paisaje que ofrecen estas Islas a propósito de la visita de los Reyes, quienes en estos días fueron recibidos por el paisanaje con despliegue de banderas monárquicas, gente menuda y ciudadanos de a pie saludando a SS. MM. Exactamente igual que si estos acabasen de liberar el Archipiélago del asedio de los piratas de Van der Does.

No sé exactamente a qué obedecen todas esas sonrisas ni esas muestras de agradecimiento por la visita de tan “insignes señores”, que supongo dirán los políticos que les rodean de abrazos y les colman de “llaves de la ciudad” y de medallas de oro. A fin de cuentas, estos últimos, empaquetados ellos con sus trajes de participar en las procesiones de Semana Santa junto con los obispos y los marciales militares, los mismos ternos y las mismas sonrisas estereotipadas con que nos prometen desde sus televisiones, los mismos gestos y alabanzas con que se recibía en el pasado al dictador, (con abundantes guardias civiles, bajo palio y los “rojos” recogidos en las comisarías, por si acaso alguno tenía la tentación de repetir el intento de eliminar al “extinto”), estos, los que burlándose de los años de cárcel y de la abundante sangre que derramó este pueblo en los heroicos años de la guerra y en los durísimos años de la dictadura; estos, se encumbraron sobre los sueños de los que un día lo dieron todo por la República, en los frentes, en las calles y allí donde les tocó bregar.

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Franquismo y Memoria (2)

“Pronto se observó que en el Club preponderaban una serie de personas ya conocidas por sus antecedentes o ideología comunistas, las cuales daban a la asociación una línea de subversión que se exteriorizaba en los actos organizados, asociando a estas actividades a personas no sujetas a la disciplina del Partido pero de tendencias izquierdistas e interesadas también en toda labor que represente un ataque a las actuales estructuras políticas y sociales; hay que cortar una actividad que se considera en extremo perniciosa”. [ Informe gubernamental sobre la trayectoria del CAUM mayo 1972 ]

En este modesto lugar de la madrileña Plaza de Tirso de Molina seguimos afirmando que no existe en absoluto nada fatal e inmutable, y por tanto existe la posibilidad de proscribir las causas de la desigualdad y la injusticia. Por eso no estamos dispuestos a que sea la reacción quien escriba la historia.

Fueron muchas veces que el ministro de gobernación, Manuel Fraga, ordenó el cierre del local y la detención de socios. Tantas como desde París la UNESCO instaba a abrirlo. Fue en este espacio de libertades donde explotó una bomba en 1982 hiriendo gravemente a dos personas. Hoy estas cosas parece que ya no ocurren. La lección ‘de paz' de los últimos 70 años nos ha enseñado a callar. No se quiere ver la herencia de miedo y vergüenza, no se habla del criminal de olvido cuando aun siguen vivas las terribles consecuencias de la guerra civil, la dictadura franquista y la impuesta transición democrática.

Era sencillo. Si la nación española establece la justicia y la libertad como garantes de la convivencia se debería, tras la muerte del dictador, haber colocado la historia en su lugar, resarcir a las víctimas, condenar a sus verdugos y disponer en la memoria colectiva, las bibliotecas, las calles, los libros escolares… de los hechos tal cual ocurrieron, sin ‘piadosas' mentiras. Sin católicos tapujos, con valiente y limpia mirada sería sano poder hablar libremente de los pueblos de España como lo que realmente fueron desde el 17 de julio de 1936: víctimas del fascismo que asoló el mundo en el siglo XX y que en España también se usaron métodos conscientes de exterminio sobre las personas destruyendo al tiempo nuestro patrimonio ideológico, político, económico y cultural. Su nombre: crímenes contra la humanidad. No prescriben. Sin embargo los restos del dictador seguirán disfrutando de frescas flores sobre su tumba en el Manthausen español del Valle de los Caídos.

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Franquismo y Memoria (1)

De la condena de los verdugos en Madrid y su homenaje en Marruecos

El 14 de julio de 2006, en el Ateneo de Madrid, condenamos públicamente el franquismo. Además pedimos lo que en justicia tenía que haberse hecho tras la muerte del dictador, el General Francisco Franco: colocar los hechos en su lugar, resarcir a las víctimas, condenar a sus verdugos y disponer en la memoria colectiva, las bibliotecas, las calles, los libros escolares… de los hechos tal cual ocurrieron, sin piadosas mentiras ni viles engaños.

Sin católicos tapujos, con la valiente y limpia mirada de quien dice la verdad, deberíamos poder hablar libremente de los pueblos de España como lo que fueron desde el 18 de julio de 1936: víctimas también del fascismo que asoló el mundo en el siglo XX, y que sobre nuestra tierra usaron métodos conscientes de exterminio sobre las personas destruyendo al tiempo nuestro patrimonio ideológico, político, económico y cultural. Su nombre: crímenes contra la humanidad. No prescriben.

Así es como no se quiso que se viera desde el 12 de noviembre de 1975: los restos del dictador siguen disfrutando de hermosas flores sobre su tumba en el Manthausen español del Valle de los Caídos.

Bienvenida sea ahora, tras 70 años de cruel silencio, satisfacer la necesidad de una Ley que “ contemple, entre otras medidas, la anulación de todos los juicios penales y militares, porque fueron arbitrarios e ilegales, y la declaración de nulidad de todas las acciones represivas con valor jurídico del régimen franquista. (…) No hay memoria sin lugares ni lugares sin memoria. Hay una geografía española de la lucha en defensa de la legalidad y de la Libertad y de la represión que debe ser conservada para el conocimiento de las generaciones futuras. (2)

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