Rebeldes con causa

María de Jesús ocultaba sus senos rosados para hacerse pasar por hombre porque quería ser parte del Ejército, y a ellos no les parecía que las mujeres fueran valientes. Leonor Villegas inspiró a cientos de mujeres para seguirla desde el norte de México, entre ellas a María de Jesús, que iba y venía entre los soldados y las enfermeras que curaban a los hombres que hacían la Revolución por México.

En 1914 el Ejército Constitucionalista avanzaba entre las pugnas de Villa y Carranza; y ya lo sabíamos, los libros de texto nos contaron una historia sobre los héroes de la Revolución, pero omitieron el verdadero papel que jugaron las mujeres en la construcción del país.

No sólo estaban los rebeldes, esos hombres de diversas clases sociales que decidieron luchar. Estaban las rebeldes, que salieron de sus hogares dejando atrás, igual que hicieran ellos, a sus hijos y parejas, para intentar salvar a una patria que creían secuestrada en manos de la tiranía y la desigualdad.

También estaban las que huyeron de padres que intentaban casarlas con hombres que no amaban, las que gustaban de montar a caballo con la melena suelta y las ideas políticas a flor de piel; todas las que supieron que no eran tiempos para guardar silencio.

Mónica Lavín, la gran escritora mexicana se fue a meter al norte de México y al sur de Estados Unidos para redescubrir a Leonor Villegas, mujer de una entereza entrañable que creó la Cruz Blanca Constitucionalista. La estudió a ella y a sus compañeras que se convirtieron en un grupo estratégico para Carranza y la Revolución.

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México: Renta de cerebros

Indigna que los candidatos a dirigir el país lleguen aduciendo que saben escribir libros cuando no pueden elaborar, argumentar ni sostener ideas sólidas. El histórico ridículo lo hizo Peña Nieto al presentar un libro editado por Videgaray y escrito en realidad por Aurelio Nuño, muy cercano a Carlos Salinas. Algunos analistas políticos me dicen que pierdo el tiempo indignándome por el uso de escritores fantasmas, pero tras ello subyace un daño mayor, en todos los ámbitos.

No soy la única que piensa que justamente lo que tiene indignada a la sociedad es la amplia normalización de la farsa. Los diarios del país abren espacios a las y los políticos para que opinen y la sociedad sepa lo que piensan antes de legislar o juzgar sobre asuntos de vivienda, salud, educación, seguridad, etc. Y también se sabe que la abrumadora mayoría de esos textos son escritos por jóvenes ilustrados, o intelectuales hambrientos, que rentan su inteligencia a quienes sólo viven de aparentarla.

Y sí, sabemos que terceros escriben los discursos políticos y que depende en gran medida de la calidad oratoria de quien los lee para que la sociedad votante sepa si su candidato/a entiende los problemas, si es capaz de analizarlos y si ha tomado una postura personal y pública ante cada reto.

Y no es cosa menor que hasta los grandes analistas políticos nos digan que es natural que los políticos mientan en todos los sentidos y por todos los medios. Porque al aceptar esa naturalización de la farsa, reconocemos que no votamos por estadistas que se rodean de la mejor gente para realizar su ideario, sino que a la democracia hemos llegado montadas en un carruaje cuyos conductores son unos imbéciles que precisan rentar cerebros para fingir que entienden al país con sus problemas.

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Ecofeminismo para otro mundo posible

Es necesario un intercambio fructífero entre ecologismo y feminismo.

Entrevista con Alicia Puleo García. Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, Profesora Titular de Universidad del Área de Filosofía Moral y Miembro del Consejo de la Cátedra de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid. Ha publicado recientemente, Ecofeminismo para otro mundo posible, Madrid, Cátedra, 2011.

¿Qué es el ecofeminismo para ti?

Yo lo entiendo como el encuentro entre la conciencia feminista, ecologista, pacifista y animalista en un siglo XXI en el que se hace indispensable revisar nuestra comprensión del lugar de la humanidad en la tierra. El ecofeminismo no es sólo conservacionismo de especies amenazadas. Comparte la preocupación por la justicia hacia los humanos con la ecología social. Tengo que señalar, sin embargo, que atendiendo a la pregunta que me hacéis, estoy contestando en base a lo que es mi propuesta ecofeminista. Hay distintas formas de pensar el ecofeminismo y no todas, por ejemplo, abordan el tema del Otro animal. Lo que sí todas comparten es la preocupación por los temas ecológicos que afectan particularmente a las mujeres. Como consumidoras y como productoras, las mujeres somos particularmente vulnerables, por razones biológicas, hormonales, a los productos tóxicos que se utilizan actualmente. Pensemos por ejemplo, en los herbicidas y pesticidas a los que están expuestas las trabajadoras del campo, o incluso las que viven cerca de zonas de cultivo. Los agrotóxicos son xenoestrógenos, sustancias químicas que por ser similares a los estrógenos producen patologías especiales en las mujeres. Esto no significa que los hombres sean inmunes a tales agresiones químicas, por supuesto. Pero el síndrome de hipersensibilidad química múltiple afecta especialmente a las mujeres y un número creciente de investigaciones atribuyen el gran aumento del cáncer de mama en las dos últimas décadas con la exposición a los xenoestrógenos presentes en agrotóxicos, dioxinas liberadas al medio ambiente por las incineradoras, resinas sintéticas de barnices y pinturas y un largo etcétera.

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Fariseísmo de Estado

Los fallos de la justicia española son aún más inescrutables que los célebres renglones torcidos del Señor de los Cielos. Verbigratia: Al ex magistrado Garzón se le condena por poner unas escuchas en el caso Gürtel. A modo de escarmiento, se le inhabilita de por vida y a continuación se le expulsa ignominiosamente de la judicatura, con suficiente publicidad y alevosía.

Mientras tanto, al juez Fernando Grande-Marlaska se le condena por idéntico delito, aunque se le asciende al olimpo del poder judicial, como presidente de la sala penalista de la Audiencia Nacional, puesto vacante que ocupaba precisamente Garzón. ¿Sadismo?¿Ataque ultrazul a la Audiencia Nacional?¿Maquavelismo? ¿Ajuste de cuentas corporativo? ¿Aviso los navegantes para que a nadie se le ocurra levantar polvo de los crímenes de guerra y posguerra del franquismo?¿Puro formulismo trufado de casualidades? ¿En qué vertedero incontrolado quedan en Spaín Montesquieu y la separación de poderes del Estado de Derecho?

Como reza el antiguo catecismo, son preguntas que sólo los doctores de la santa madre Iglesia lo sabrán responder.

La ecuación es entonces la siguiente: el juez Baltasar Garzón instruye la valenciana “trama Gürtel”. Anuncia al mismo tiempo y sin encomendarse a nadie que piensa abordar los crímenes del franquismo; modo de esclarecer esa tiniebla histórica española y restablecer la doctrina de los Derechos Humanos sobre los Hechos Consumados; eso traería consigo el desagravio a las familias de las víctimas de este siniestro episodio nacional; y facilitar así la concordia anunciada a bombo y platillo por los artificieros de la santa Transición.

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Drogas o lo que gustes. Bienvenido a la cárcel

No sé ustedes, pero yo rehúso a conformarme con los argumentos de las autoridades sobre el problema carcelario. En todos los estados en que hemos atestiguado fugas de presidiarios sabemos el peligro que entraña su salida, aunque también conozcamos lo que sucede en el interior de los Centros de Readaptación Social (Ceresos) que en realidad no son otra cosa que centros de convivencia criminal.

Por eso le rebato al secretario Genaro García Luna su argumento sobre falta de recursos y malos salarios al personal carcelario como el origen del problema. Ayer, el secretario de Seguridad Pública federal mejicana dijo a Sin Embargo MX que el problema de los penales no es la sobrepoblación, puesto que “las entidades que tienen mayor custodia de reos en todo el país son cinco: Distrito Federal, Estado de México, Jalisco, Baja California y Sonora; ahí está 50 por ciento de custodia total del país de reos locales y federales, y ahí no hay ningún incidente de ese tipo”. Y sigue iluminándonos argumentando que “las fugas no son porque entre un comando irrumpa y rompa las puertas. En todos los casos hay alguien que les abre las puertas, les da acceso o los libera”.

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Contra el olvido, recordar Vitoria

A día de hoy sigue sin haberse producido una investigación oficial de lo ocurrido. Ni nadie, institucionalmente o de forma privada, ha pedido perdón a las victimas y sus familias. A algunos les (nos) queda el consuelo de que el capitán que dirigió aquella carga murió, tiempo después, de una indigestión de plomo

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La exhibición de la violencia sexista

Los femicidios en Ciudad Juárez inauguraron la “estética de la violencia”, ahora tan normalizada en México. Filas de cadáveres en avenidas principales, ejecutados, descabezados, etc., constituyen el escenario cotidiano de varias ciudades mexicanas a partir de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que el presidente Felipe Calderón les declaró a las bandas del crimen organizado tras asumir la presidencia en el 2007. A un año de terminar el sexenio, van más de 60 mil asesinadas en territorio mexicano, sin que el Estado pueda detener la escalada de violencia que impera en el país.

A principios de los ‘90, los hallazgos de cadáveres femeninos en parajes desérticos y basureros de Ciudad Juárez llamaron la atención de los medios de comunicación y la opinión pública. Los asesinatos de mujeres no eran una novedad: lo novedoso consistía en el carácter sistemático de los crímenes. Las mujeres no solamente estaban siendo asesinadas, sino que sus cadáveres (con marcas de extrema violencia) eran exhibidos públicamente. Así fue que comenzamos a hablar de femicidios, pues a las mujeres las estaban matando sin razón aparente.

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Garzón: sentencia para no olvidar

La decisión de inhabilitar al juez Baltasar Garzón habla de un poder judicial corrupto, sin estructuras democráticas y taras provenientes de la dictadura franquista.

La más notoria se asienta en los tópicos que acompañan la vida del magistrado. En otras palabras, la decisión del Tribunal Supremo encuentra bases en un argumento extrajudicial: Garzón tocó demasiadas fibras sensibles, tenía muchos enemigos. Era un megalómano. Se creía por encima de la ley. Necesitaba un correctivo. ¡Qué se cree investigando los crímenes del franquismo! ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Con estos argumentos se tapa una resolución judicial poco ajustada a derecho y se construye una cortina de humo que impide ver con claridad el verdadero fondo de la cuestión. ¿Es corrupta la administración de justicia en España? ¿Tiene el Poder Judicial autonomía respecto al poder político? Y por último, ¿realmente prevaricó el juez?

Quienes se apuntan a una visión idílica de la justicia española, libre de toda sospecha, subrayan que la condición de juez no otorga una patente de corso, rematando que Garzón se excedió en sus funciones. Conclusión, nada que objetar a la acusación ni en la sentencia, que tilda al juez de utilizar prácticas de sistemas políticos ya superados y propios de regímenes totalitarios… prescindiendo de las garantías mínimas para los ciudadanos. Sus redactores tratan al juez de arbitrario y totalitario.

Adoptada por unanimidad de sus siete miembros, la sentencia fue la crónica de un relato anunciado. Pocos quisieron ver que dos de sus miembros, Manuel Marchena y Luciano Varela, eran asimismo jueces en las otras dos causas abiertas contra el ahora ex magistrado, razón suficiente para apartarlos del mismo. Pero al contrario, se les mantuvo. No por casualidad, la vocal del Consejo General del Poder Judicial, Margarita Robles, a la sazón ex secretaria de Estado en el gobierno socialista de Felipe González y miembro de Jueces para la Democracia, declara convencida que la sentencia es impecable y todos los imputados son iguales ante la ley.

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27/2/1976: proclamación de la República Árabe Democrática de Sahara

Presionado por sucesivas resoluciones de la ONU en favor de la independencia saharaui y contra la antigualla conceptual de considerar al país "provincia española de ultramar", el gobierno franquista aceptó a regañadientes el principio de autodeterminación. Pero se valió de la creación de un falso movimiento político, el Partido de la Unión Nacional Saharaui, para asegurar una solución neocolonialista.

El Sahara posee, además de fosfato, hierro, petróleo, gas natural y uranio, lo que junto a la riqueza pesquera de las costas daba un interés económico al territorio.

También intervino la monarquía marroquí, que pretendió soberanía sobre el Sahara, en un alegato rechazado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ante la inminencia de la descolonización el rey Hassan de Marruecos organizó un solapado operativo, la "marcha verde" –que “sería” pacífica- sobre el Sahara, al tiempo que negociaba secretamente con España y le permitió introducir once batallones de infantería y blindados en el país. El 14 de noviembre de 1975 un acuerdo firmado en Madrid cede a Marruecos y Mauritania el territorio, traicionando las aspiraciones del pueblo saharaui.

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